periodismo confundido

Posted Mayo 8, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: General

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La crisis en la frontera norte ha desnudado una realidad: la prensa ecuatoriana no estaba suficientemente preparada para informar sobre un conflicto diplomático donde pesan la influencia del gobierno de Estados Unidos, el equilibrio geopolítico continental  y la guerra fría entre el neoliberalismo y el populismo socialista.

Se trata de una realidad que hace rato venía madurando y que los medios no alcanzamos a prever. ¿Teníamos idea de los graves efectos colaterales de la guerra entre fuerzas militares e irregulares del país vecino?

El Plan Colombia empezó en el 2000, con apoyo de la Casa Blanca y un presupuesto inicial de 3.000 millones de dólares. El programa, cuya segunda parte ya en ejecución se denomina Plan Patriota, es un ambicioso y controvertido proyecto concebido para disminuir la producción de drogas y resolver el conflicto armado del país vecino.

El elemento más controvertido del plan son las fumigaciones aéreas para erradicar los cultivos de coca en extensas zonas selváticas.

Las críticas, según reportes científicos, se deben a que produce daños a los cultivos lícitos y tiene consecuencias de salud contra los campesinos expuestos a los herbicidas.

Los críticos del Plan alegan que parte de la ayuda ha llegado a fuerzas de seguridad comprometidas con grupos paramilitares que, igual que los grupos guerrilleros, atentan contra sectores civiles y movimientos sociales.

Era previsible que el Plan trajera consecuencias para el Ecuador: el más dramático es el desplazamiento de miles de colombianos, quienes han cruzado la frontera y hoy viven en nuestro país en calidad de refugiados por el miedo a las masacres, asesinatos y secuestros a civiles por parte de paramilitares y guerrilleros.

Pero los sucesivos gobiernos, incluido el actual, han pecado de negligencia y poca visión estratégica. En su momento hablaron de la urgencia de desarrollar “fronteras vivas” y aplicar un presunto Plan Ecuador, pero no lo han hecho.

¿Y la prensa? Con pocas excepciones, los medios fuimos dejando el tema “para después”, como si Colombia estuviera lejos, y dimos prioridad a la tradicional agenda doméstica donde la retórica política, la macroeconomía, la farándula y el fútbol son la noticia de hoy que mata la de ayer.

Ahí están las consecuencias. El ataque al campamento de las FARC en Ecuador nos sorprendió a todos, tanto que hay una inocultable polémica acerca de qué tipo de información hacemos frente al conflicto: eres “izquierdista” si criticas las entrevistas al presidente de Colombia donde no hay confrontación periodística,  pero eres “cómplice de Uribe” si exiges investigar los supuestos vínculos entre las FARC y políticos ecuatorianos. No falta quienes ven fantasmas antipatrias o patrioteros en determinadas coberturas.

¿Un problema de visión política? Quizás. Pero también un problema de periodismo: nos falta equilibrio y cabeza fría. Confundimos pasión por el oficio con pasión por la ideología. Así confundimos al país.

 

pecados del periodismo

Posted Mayo 1, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: Periodismo

En los medios ecuatorianos se ha puesto de moda entrevistar al presidente Álvaro Uribe.

No está mal: los  manuales básicos de ética periodística obligan a exponer los diversos puntos de vista alrededor del hecho que se cuenta.

Pero entrevistar sin cuestionar no es entrevistar: es convertir el espacio en caja de resonancia de la fuente, es dejar que el personaje consolide su versión del tema, es asumir que ese punto de vista es el que tiene la razón.

La mayoría de medios y periodistas locales que han dado tribuna a Uribe han confundido respeto con reverencia, equilibrio con sumisión, objetividad con silencio, exclusivismo con pasividad.

Por ese trabajo deficiente, los asesores del Palacio de Nariño han logrado su objetivo: posicionar en la opinión ecuatoriana “la razón de Estado” para atacar nuestro territorio y crear en el imaginario nacional la imagen de un Uribe fraterno, simpático, tolerante y de puertas abiertas.

Y lo han hecho con la ayuda no del periodismo colombiano, tan alineado con su gobierno, sino de una parte de la prensa ecuatoriana.

Pero no es la única fisura por la cual se intenta golpear la tesis ecuatoriana. Periódicos nacionales se apoyan en supuestos golpes o primicias de la prensa internacional, relacionadas con la crisis diplomática Ecuador-Colombia.

Parecería que muy pronto olvidaron los recientes episodios protagonizados por los diarios El País de Madrid o El Tiempo de Bogotá, donde fue evidente la falta de rigor periodístico y, quizá, la voluntad de hacernos daño.

No es hacer periodismo citar textualmente y en grandes titulares, sin filtro crítico, las presuntas denuncias de diarios norteamericanos vinculados a sectores políticos y económicos claramente identificados.

Y, más que eso, resulta poco profesional abandonar la responsabilidad y dejar que los espacios propios los ocupen especulaciones disfrazadas de periodismo bajo el paraguas de periódicos mundialmente prestigiosos.

Sin embargo, el problema no es de ellos sino nuestro. Hemos sido nosotros, los medios locales, quienes tomamos la decisión de copiar esas presuntas informaciones y darles despliegue y credibilidad sin percatarnos que son versiones no verificadas, no comprobadas, no contrastadas con la otra parte, no respaldadas con documentos y manejadas a lo fácil: con “fuentes que prefirieron el anonimato” o “muy confiables”. ¿No fue eso lo que, en su momento, lamentamos de diario El Tiempo de Bogotá o a El País de Madrid? ¿Será que nos falta sentido autocrítico y prudencia para entusiasmarnos con lo que afuera se dice de nosotros?

Tampoco es periodismo reproducir, como hacen algunos canales, notas sensacionalistas contra Ecuador, emitidas por RCN y Caracol TV. Por algo el periodista y ex canciller colombiano Rodrigo Pardo califica a estos medios como “absolutamente funcionales al gobierno de Uribe”.

Entre los diez pecados del periodismo hay dos que son mortales: la perversidad y la ingenuidad.

Estamos sembrando el camino al infierno.

“la prensa de ee.uu. cree a uribe”

Posted Mayo 1, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: Medios y politica

Entrevista
“La prensa de EE.UU. cree a Uribe”
Miguel Tinker-Salas | Politólogo norteamericano

Por Rubén Darío Buitrón

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EXPRESO
Miguel Tinker-Salas
Politólogo norteamericano
“La prensa de EE.UU. cree a Uribe”
Se camina a normalizar la relación
Brasil concreta Consejo de Seguridad
Ecuador y Francia, juntos por canje

Preocupados por la tensión diplomática entre Colombia, Ecuador y Venezuela, 25 prestigiosos académicos norteamericanos se autoconvocaron hace dos semanas para analizar la crisis derivada del ataque colombiano al campamento de las FARC en Ecuador el pasado 1 de marzo.

Conocían que esta semana la Interpol dará su informe sobre la autenticidad de las computadoras del fallecido guerrillero Raúl Reyes, supuestamente incautadas en la zona bombardeada.

Y llegaron a saber que la Interpol dirá que la investigación técnica concluye que las laptops sí pertenecían a Reyes.
Entonces los académicos hicieron su indagación y concluyeron dos cosas: una, que los contenidos de las laptops son crípticos y que pueden llevar a distintas interpretaciones subjetivas; y, dos, que de los documentos encontrados no existe ninguna prueba de una supuesta relación financiera entre los gobiernos de Ecuador y Venezuela y las FARC.

Los académicos enviaron una carta abierta a los gobiernos y medios de comunicación norteamericanos y colombianos para pedirles que manejen con “enorme cuidado” la información de la Interpol pues, según ellos, “el gobierno del presidente Álvaro Uribe ha manejado el tema con fines políticos y la prensa de EE.UU. y Colombia ha llevado al extremismo y sensacionalismo versiones no comprobadas”.

Desde Guayaquil nos comunicamos telefónicamente en Los Ángeles con el prestigioso académico Miguel Tinker, uno de los expertos del grupo.

¿Cuál es la conclusión más importante de su investigación?
Que no existe evidencia que pueda confirmar lo que han dicho el gobierno de Uribe y la prensa colombiana. Muchos datos difundidos por supuestas fuentes ocultas, como por ejemplo lo del uranio o los millones de dólares, no han sido comprobados. Tampoco existen pruebas concretas de la presunta relación financiera entre Venezuela, Ecuador y las FARC.

¿A qué reflexión llegaron?
Que de nuevo tenemos la certeza de que en Estados Unidos se sabe muy poco de la realidad latinoamericana y, sin embargo, se especula demasiado.

Por tanto, ¿qué intentan conseguir con su carta abierta?
Que en Estados Unidos y Colombia se entiendan los contextos y no se den como ciertas las versiones solamente de una de las partes sin contrastar con la otra, ni investigar a fondo.

¿Se refiere a la campaña mediática de Colombia?
La posición oficial de Colombia ha sido ampliamente difundida y dada por hecho en muchos sectores de la sociedad norteamericana. Esa posición es muy conveniente para los intereses del gobierno de Uribe y es una cortina de humo para esconder otras cosas.

¿Para esconder qué cosas?
Para que pase a segundo plano la penetración a territorio ecuatoriano y justificar plenamente la acción colombiana.

¿Y también los problemas internos de Uribe, como por ejemplo el escándalo de la parapolítica y los crímenes a sindicalistas?
Es curioso que se acuse a Chávez de acercamiento a los terroristas, pero que no se diga nada de Uribe, cuyo gobierno, familiares y primo están vinculados con los paramilitares. Incluso en este momento se está cuestionando el costo que se puso para lograr su reelección.

¿Existe un alineamiento de la prensa colombiana con Uribe?
Desafortunadamente, sí. La prensa colombiana ha cerrado filas sin ninguna actitud crítica o distancia ética con Uribe. Es lo mismo que ocurre con la prensa norteamericana. Yo las veo muy parecidas. En ambas existen prejuicios, se manipula con estigmas que dividen al planeta entre malos y buenos y eso impide el debate, la discusión, la posibilidad de ser autocríticos.

Como ocurrió en los días previos a la invasión a Irak…
Los medios juegan un papel clave en formar opinión pública. En el caso de Irak se creó la sensación de “ataque inminente” para generar opinión a favor de la invasión. En América Latina se sigue haciendo lo mismo.

¿Por ejemplo?
Se ven ciertas cosas y se ocultan otras. Por ejemplo, dicen que hay democracia en México, pero ocultan la narcopolítica que está detrás. En el caso de Uribe se ve la tragedia que significa un grupo armado irregular que secuestra y mata, pero no se ve la relación documentada de Uribe y los paramilitares.

¿Por eso es que la prensa norteamericana da más cabida a los argumentos colombianos?
Detrás hay grandes intereses. Es lamentable, pero la información que se emite en Estados Unidos casi siempre parte de boletines oficiales de la Casa Blanca o el Departamento de Estado.

Falta contrastar…
Por supuesto. Y esta actitud de la prensa norteamericana es la que ha llevado a la invasión a Irak, a las guerras en Centroamérica en los años 80. Hay que salir del oficialismo e investigar en el terreno donde ocurren los hechos.

En el caso de Colombia, entonces, ¿son manipulaciones mediáticas por razones de Estado?
En cierta forma, sí. Acá en EE.UU. se pasan los reportajes sobre el ataque colombiano y no existe una actitud crítica. Solo se recoge el punto de vista del Departamento de Estado.

¿Qué prevén ustedes que pueda pasar con el tema de los computadores en manos de la Interpol?
Hay que estar claros que habrá muchas presiones sobre la Interpol, por eso exigimos a la prensa que entienda el contexto en que ocurrieron los sucesos.

En otras palabras, ustedes casi son una voz en el desierto…
No, no. Confiamos en que nuestra palabra sea escuchada. Y también la de instituciones como la OEA, cuyo secretario ya ha explicado en Washington que las computadoras no contienen el material que supuestamente tenían. Es imposible creer que las laptops de Reyes hayan quedado intactas luego de un bombardeo.

Ahora, cuando ustedes dicen que en el contenido de las laptops no hay pruebas de la supuesta relación entre las FARC y el Gobierno ecuatoriano, ¿en qué sustentan su afirmación?
En los documentos que hemos podido leer y en la forma en que ya hemos comprobado que se manipula ese tipo de información con fines políticos. Recuerde que Colombia se encuentra aislada por el apoyo que recibe de EE.UU. y porque militarizó el país con el Plan Colombia. Por eso hay que tomar precauciones.

¿Cómo cuáles?
Exigir información transparente y no manipulada. Que ni el Gobierno ni la prensa de Colombia ajusten lo que diga la Interpol a lo que ya han publicado como supuesta información filtrada o según sus intereses.

¿Ecuador ha fallado en difundir al mundo sus posiciones?
La prensa de EE.UU. no da espacio a las versiones ecuatorianas. Repite sin ningún filtro crítico lo que envían los medios y el gobierno de Uribe. Ecuador debiera buscar formas creativas y serenas de difundir sus tesis. Eso es impostergable.

>> Ficha

Nombre:
Miguel Tinker-Salas
Quién es:
Doctor en Historia de América Latina y politólogo, graduado en la Universidad de California. Experto en temas latinoamericanos.
Qué hace:
Catedrático e investigador en Universidad de Pomona, Los Ángeles.
Libros:
Ha publicado tres libros: uno sobre Venezuela, otro sobre México y otro sobre petróleo y sociedad.

 

cómo cambian los tiempos…

Posted Abril 24, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: General

En un reciente encuentro de asambleístas de País y el Primer Mandatario, en Manta, este se enfrentó duramente con el presidente de la Asamblea por un tema de ética política: los derechos colectivos de las nacionalidades y pueblos.

¿Quiénes informaron del desacuerdo en la cúpula? ¿Medios y voceros oficiales? No. Reporteros independientes que no han caído en la trampa de la mansedumbre y la resignación frente a la violencia verbal y a la descalificación del Primer Mandatario a todo adversario político o mediático que se le cruce en el camino o que él mismo convierta en su rival bajo una clara táctica clientelar: arrasar con los opositores como vía rápida hacia la victoria electoral en el referendo que aprobará una constitución hecha a imagen y semejanza de Rafael Correa Delgado.

Eso es lo que está en juego y es, justamente, lo que la cúpula oficialista no quiere mostrar al país: una deliberación abierta y transparente de sus representantes ante la Asamblea, sin secretismos, subterfugios o eufemismos. Por algo será que cuando se les pregunta la razón con la que justifican su hermetismo es que “la familia no acepta vecinos”.

Otro argumento es que ellos, los nuevos políticos -dotados de una ética intachable-, no pueden permitir la “farandulización de la política”.

Suponiendo que así fuera, ¿para qué sirven, entonces, los medios del Estado? Si se supone que estos garantizan un distinto manejo de la información, ¿por qué no transmitir por radio y televisión estatales los debates y registrarlos al día siguiente en el periódico gubernamental?

Hay niveles de incoherencia y exabruptos que van convirtiéndose  en un lastre para la sociedad y el propio régimen.

Pocos días antes de que se evidenciara que los temas públicos se deciden a oscuras, en cadena radial el Presidente dijo que era otra mentira de los medios afirmar que él decide el voto de sus asambleístas. Si los periodistas estuvieran allí…, comentó con ironía.

Pero si los periodistas estuvieran allí (sin ironías) pudieran contar que PAÍS debate a espaldas de doce millones de ecuatorianos o que las deliberaciones internas sí representan los distintos puntos de vista de los mandantes. ¿Por qué no abrir las puertas a la información?

El periodismo sirve para contar los hechos. Para que la gente conozca, evalúe y juzgue la gestión de sus autoridades. Quizás por esta razón el gobierno no cesa en su estrategia de mantener viva la campaña de desprestigio contra los medios mientras los utiliza cuando necesita estar en los titulares.

¿Prensa vinculada a poderes corruptos, malintencionada, poco democrática, personalista? Sí, la hay. Pero no todos los medios son así.  ¿Por qué el secretismo?

Porque es la esencia de la generalización antimediática: un imaginario social que perciba como mentira cualquier noticia que implique crítica a Correa.

Hace dos décadas, en Ecuador, esa estrategia hubiera levantado a la izquierda contra el poder político intimidatorio. Cómo cambian los tiempos.

ojalá me equivoque

Posted Abril 17, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: General

Pido perdón a los ciudadanos honestos y esperanzados y crédulos si me equivoco. Pido perdón al país si me equivoco.

Percibo que somos anónimos peones de un ajedrez maquiavélico manejado desde arriba, desde distancias y lugares inaccesibles e incomprensibles para quienes no tenemos poder, que no estamos al mando de nada, que no trazamos estrategias para controlar espacios físicos o personas o territorios o recursos.

No creo en la partidocracia corrupta y en los poderes económicos que se llevaron en peso el país en los últimos 30 años. Pero también me resulta difícil creer en la palabra de quienes se jactan de que el correísmo es el amanecer tras la larga noche neoliberal.

Cuando asumió el poder el actual gobierno muchos ciudadanos creímos que empezaría a construirse y a ponerse en vigencia una nueva ética política, una nueva manera de distribuir los recursos económicos, una nueva manera de concebir, gestar y parir el país que queremos la mayoría de ecuatorianos, una nueva manera de entender el debate, la deliberación, la crítica, la reflexión, el pensamiento diferente, la libre circulación de las ideas.

Sin embargo, percibo que el gobierno del presidente Rafael Correa muestra fisuras precisamente en la forma cómo intenta cambiar las estructuras del estado y en la manera en que asimila los conceptos y los puntos de vista discrepantes.

Llamar mentirosos a tres medios porque recogen lo que ocurrió en la Plaza de la Independencia entre el mandatario y los taxistas no tiene relación con una presunta actitud tolerante y abierta de quienes manejan el poder político.

Quienes vieron por televisión lo que ocurrió esa mañana saben que lo que contaron aquellos tres medios fue lo que ocurrió: los choferes abucheando al mandatario cuando dijo que los “taxi amigo” también tienen derecho a trabajar y el jefe de estado, con su estilo, sonriendo irónicamente mientras decía por el micrófono “están equivocados de presidente, a mí no me amenacen”.

¿Cuál fue la mentira de los medios impresos que contaron estos detalles? ¿Qué tipo de periodismo quiere el economista Correa? ¿Entiende que la prensa no puede ni debe ser funcional y caja de resonancia del gobierno de turno?  Luego de la experiencia por la crisis con Colombia, ¿no fue él quien criticó a los medios de ese país alineados con el gobierno del presidente Uribe?

En la Asamblea suceden cosas parecidas.

Percibo que la mayoría de asambleístas, de la tendencia del Primer Mandatario, hace y deshace los mandatos y los proyectos de artículos constitucionales sobre la base de encuestas pre-electorales.

Percibo que tanto el gobierno como los asambleístas del oficialismo están dispuestos a renunciar a su ideología y a sus principios (e incluso a su propio proyecto) si lo que lanzan como globo de ensayo no gusta a la mayoría y, por tanto, no conviene para los planes de ganar el referendo y consolidar por mucho tiempo su poder.

Son percepciones personales. Mis percepciones. Ojalá me equivoque. 

la utopía impuesta

Posted Abril 11, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: Medios y politica

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Se llama Yoani Sánchez, es cubana y aunque estudió filología y no periodismo, este se ha convertido en su razón de ser.
Hace pocos días, desde España, le informaron que había ganado el prestigioso premio Ortega y Gasset de comunicación.
Yoani saltó de alegría. Fue una sorpresa, porque hace algo aparentemente simple: escribir su blog llamado Generación Y (desdecuba.com/generaciony).
En Cuba existen limitaciones de tipo tecnológico y  político para acceder a la red. Pero Yoani ha crecido en la generación de los ochenta, una generación que aprendió a vencer grandes obstáculos: “nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas del campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración”.  
Como millones de cubanos, abandonó su tierra. Vivió en Suiza dos años, pero volvió a La Habana en una decisión que muchos la criticaron.
Regresó por asuntos familiares, dice, pero también porque huir de la realidad no la llevaba a ninguna parte.
En medio de carencias, escasez y la lucha cotidiana de quienes habitan una realidad donde cada día es una prueba de supervivencia, Yoani abrió su blog mientras buscaba la manera de redondear sus ingresos dictando clases de español a extranjeros y trabajando en la revista digital Consenso.
En apenas cuatro meses sus lectores eran miles de miles. Y su pensamiento, su crítica, su forma de desnudar una  cotidianidad difícil, su manera de decir frontalmente lo que tiene que decir de la sociedad y el estado cubanos, sin dejar de amar a su país, la convirtieron en un ícono y un referente de su generación.
Ahora dice que valió la pena superar tanto inconveniente para acceder a internet, tanto memory flash llevado de aquí para allá: “Lo que parecía una terapia personal para sacudir mis achaques se convirtió en un espacio de muchos que, curiosa coincidencia, también tenían sus propios demonios”.
Fue su persistencia y capacidad de expresión, sincera y apasionada, lo que multiplicó sus lectores ciberrebeldes en el mundo: “Lectores, yo sólo soy el rostro en la barra lateral de este sitio. Ustedes, polemistas, incendiarios, censores y boicoteadores, son, en fin de cuentas, los que hacen el blog”.
Yoani es un símbolo para quienes no se ajustan a lo “políticamente correcto” o a las conveniencias del poder de turno: “Habito una utopía que no es mía. Ante ella, mis abuelos se persignaron y mis padres entregaron sus mejores años. Yo, la llevo sobre los hombres sin poder sacudírmela. Algunos que no la viven intentan convencerme que debo conservarla. Sin embargo, resulta enajenante vivir una ilusión ajena, cargar con el peso de lo que otros soñaron. A los que me impusieron –sin consultarme- este espejismo, quiero advertirles, desde ahora, que no pienso heredárselo a mis hijos”.
Así es el periodismo que tiene sentido. Un periodismo desligado de ideologías de moda o tendencias coyunturales. Un periodismo sin más compromiso que contar la realidad.

ese rostro oficial al que se le corre el rimmel…

Posted Abril 6, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: Periodismo

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Esa porción de filóloga que aún me queda –que conoce de literatos, filósofos y nombres académicos- está dando saltos de contenta por el Premio Ortega y Gasset de periodismo que me han otorgado. La blogger, por su parte, siente que tantos obstáculos para acceder a Internet, tanto memory flash llevado de aquí para allá, ha valido la pena.

Sólo atino a recordar que era abril –ya Eliot había reparado en la crueldad de la primavera- y decidí exorcizar mis demonios en un Blog. Comencé por expulsar al más paralizante, ese que nos hace apelar a la máscara, el disfraz y el silencio. El segundo en la fila de los desalojados, fue la apatía del que sabe que no puede hacerse mucho. A mediados de agosto, la legión formada por la frustración, el desencanto y las dudas ya drenaban con cada post.

Lo que parecía una terapia personal, para sacudirme todos esos achaques, se convirtió en un espacio para muchos que, curiosa coincidencia, también tenían sus propios demonios.

Lectores, yo sólo soy el rostro en la barra lateral de este sitio. Ustedes, polemistas, incendiarios, censores y boicoteadores, son, en fin de cuentas, los que hacen el Blog.

¿investigar a quién?

Posted Abril 2, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: Medios y politica

Por Rubén Darío Buitrón 

Se equivocan el presidente de la República y sus ministros cuando amenazan, bajo el riesgo de ser apresurados, injustos y abusivos, con investigar a los periodistas que publiquen o hubieran publicado detalles “no oficiales” del tema FARC en nuestro país.Irónicamente, las amenazas ocurren pocos días después de que, tras 14 meses de campaña del Primer Mandatario contra los medios, sin distinguir ni matizar, dejó su discurso descalificador y pidió ayuda cuando se dio cuenta de que necesitaba a la prensa más que a su repetitiva herramienta de comunicación basada en cuñas publicitarias y espacios gratuitos mal utilizados. En el conflicto con el Perú los medios realizaron un excepcional trabajo porque hubo periodistas que enfrentaron la crisis de manera serena y precisa. El gobierno de entonces tuvo un acierto: convocar a un equipo de comunicadores independientes que impulsen estrategias informativas pluralistas y pedagógicas. Así de simple.Hoy, en medio de la confusión del régimen frente a su incapacidad mediática para afrontar la crisis con Colombia, los funcionarios vuelven a la carga: el recién estrenado Alfredo Vera, miembro de la partidocracia que tanto dice combatir el Presidente, y el ministro de Defensa dejan entrever que pudiera ser “un delito contra la Patria” publicar hechos que la prensa considera relevantes. El país mediático no se divide en patriotas y antipatriotas. Se divide -en tiempos de altisonancias y cacería de brujas- en periodistas independientes, periodistas que se sirven del escándalo para atacar al Presidente y periodistas funcionales y patrioteros.Los independientes van más allá de la información oficial, dudan de las confusas contradicciones oficiales, intentan llegar a la verdad e investigan los entretelones de un caso que atañe a los ecuatorianos y a la credibilidad nacional en las instituciones estratégicas.Los periodistas anti-Correa buscan cualquier indicio para golpear al Gobierno y mostrar su supuesta relación con lo que llaman el “eje Correa-Chávez”.Los patrioteros caminan con antorchas encendidas y bandera tricolor alrededor de su cuerpo y hacen declaraciones que al día siguiente les toca precisar o desmentir. ¿En qué quedamos? Hace un mes, el ministro Gustavo Larrea invocaba “el profesionalismo de la prensa ecuatoriana” con el fin de “luchar juntos contra la campaña mediática internacional para desprestigiar al Gobierno”. No era necesario: la mayoría de medios, cumpliendo su deber con sus audiencias, ya estaba informando, documentando y abriendo espacios de reflexión sobre el ataque, sus consecuencias y entretelones.Así que si algo tendría que investigar el Gobierno, por su propia reputación y por la confianza que una mayoría de ecuatorianos aún tiene en él, son los enredos y desconciertos de funcionarios incapaces de valorar el pluralismo mediático que cumple su rol social y profesional de manera mucho más responsable que un régimen que aún no entiende qué es comunicar.

Si tu madre dice que te quiere…

Posted Marzo 27, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: Periodismo

 Por Rubén Darío Buitrón

“Si tu madre dice que te quiere, verifícalo”. Con esta metáfora, el maestro nos enseñaba la máxima del oficio: un periodista jamás debe creer lo que le dice una fuente, por cercana y creíble que pudiera parecer.Ha recordado esa lección no solo de periodismo, sino de sentido común, luego de leer en una revista de Colombia que en el tema del ataque a un campamento de las FARC el pasado 1 de marzo, la Policía es una “fuente confiable”.

Así se intenta justificar una serie de actitudes de cierta prensa colombiana alineada con el presidente Álvaro Uribe: acusar con pruebas no verificadas ni investigadas y luego retractarse a medias, bajo el argumento de que los documentos presentados fueron entregados por la “fuente confiable”.

Es un grave error conceptual. Los periodistas tenemos la obligación de seguir los procedimientos básicos para construir la noticia: recoger la información, chequearla, contrastarla, cruzar con otras fuentes y publicarla solo cuando la noticia tenga todos los soportes.

Ya lo decía el maestro Kapuscinski: “El periodismo tradicional difunde lo que el poder político o las fuentes oficiales quieren que se divulgue en su propio beneficio”.Afortunadamente para el periodismo ético, en la propia Colombia no todos han seguido el juego geopolítico-mediático.

María Teresa Ronderos, periodista y catedrática, reflexiona que “El error de El Tiempo no fue un incidente aislado del cual se pueda culpabilizar solo al diario o a sus editores. Es el producto del tono exaltado con que hemos venido informando los medios en estas semanas de crisis. Es la gota que rebasó la copa de la crispación nacional. Y bien nos viene de aviso para pensar un poco lo que estamos haciendo”.

Ronderos hace una autocrítica rotunda: “los medios colombianos hemos reaccionado ante la crisis con Ecuador con cabeza caliente y nacionalismo exacerbado. Demasiada euforia por la muerte de Reyes no nos dejó ver el tamaño problema causado por la forma cómo se hizo; por demasiada pasión alrededor de cómo Uribe había sorteado la crisis en la Cumbre de Río en Santo Domingo, perdimos distancia frente al pésimo manejo de la relaciones exteriores que nos llevó a esa situación”.

En otras palabras, difundir de manera apresurada y “patrióticamente encendida” un dato nos lleva a cometer graves errores que no solo atentan contra la confianza del público en la prensa, sino que, en el peor de los casos, huele a vinculaciones oscuras.

María Teresa lo reafirma: “Hacer patria no es hacer patrioterismo. No es arroparse con la bandera, ponerse la mano en el corazón para cantar el himno, reproducir mentiras y desear la muerte al  enemigo. Hacer patria es procurar por la sensatez, buscarle las salidas menos sangrientas y menos onerosas en sufrimiento humano. Y en esa labor los medios podemos (y debemos) hacer mucho más y mejor”.

Javier Darío Restrepo: El patrioterismo es antiético

Posted Marzo 24, 2008 by Rubén Darío Buitrón Aguirre
Categories: Medios y politica

WWW.IPSNOTICIAS.NET
“Solo siendo un periodista y un medio independiente puedes ser crítico del poder y manejar la información sin emociones sino con inteligencia y razón. No obra correctamente un periodista que apoye a cualquier poder”. JAVIER DARIO RESTREPO
 
Por Rubén Darío Buitrón
¿Cómo hacer un periodismo que contribuya a la paz y no eche leña al fuego del conflicto? En la reciente crisis entre Ecuador y Colombia, medios de ese país se alinearon con la tesis de ahondar ese conflicto…
Cuando hay guerra o conflictos en la frontera hay confusión. En esos momentos es cuando necesitas hacer el mejor periodismo. El periodista tiene que contribuir a desvirtuar la confusión con claridad y sobre todo honestidad en la información. Si hay una información clara y honesta contribuyes a la paz. Esa es la gran deuda de los periodistas y los medios cuando abordan los conflictos. La verdad por encima de cualquier cosa, incluso del interés de un Gobierno o un Estado…
Los países en conflicto requieren la verdad de lo que está sucediendo, por encima de cualquier otra cosa y cualquier otro interés. Hay un segundo elemento importante: cuando se producen esas crisis la opinión pública tiende a radicalizarse y el nacionalismo se vuelve una enfermedad muy peligrosa porque distancia posiciones y no ayuda al diálogo ni a la paz. Los medios que contribuyen al nacionalismo o al patrioterismo hacen un trabajo antiético.
¿Patrioterismo periodístico que no mide consecuencias ni es leal con la verdad?
El nacionalismo enfermizo y ciego solo ha traído desastres. Pero el principal desastre es que impide que la gente piense inteligentemente y la lleva a pensar únicamente con los sentidos, juega con su sensibilidad y nubla su inteligencia. En épocas como esta se requiere que el periodista, aunque ame su país, su tierra y su gente, vaya más allá de sus sentimientos y sienta la necesidad de contar a la población lo que esta necesita saber para entender mejor el problema y no para agravarlo o crear enemigos falsos.¿El periodista debe alinearse con una tesis de Estado?
Jamás. El periodista no debe alinearse ni con gobiernos ni con naciones. Debe alinearse con la población y con el objetivo de prestar el mejor servicio a toda esa población. Es un objetivo y una ética que siempre debemos manejar, pero mucho más cuando se produce una crisis. En la aclaración que hizo diario El Tiempo de Bogotá, al día siguiente del error con la fotografía donde supuestamente aparecía el ministro ecuatoriano Gustavo Larrea y el guerrillero Raúl Reyes, pidió disculpas por el error pero en uno de los párrafos dice: “esto perjudica a la causa del Estado colombiano”. ¿El medio de comunicación tiene que alinearse con causas?
No le corresponde a un medio alinearse con causas por más nacionales o del Estado que fuesen, puesto que se está informando para que la gente tenga una mayor claridad, y sobre todo para defender la paz entre las naciones. El periodista tiene que dar una información que sea a la vez rigurosamente exacta pero que sea también creíble. Un error de este tamaño más bien contribuye a la pérdida de credibilidad de la sociedad en la prensa…
Cuando el periodista de cualquier país distorsiona la verdad, ya sea por prisa, negligencia o falta de una metodología de investigación, está en primer lugar contribuyendo a que lo que se dice en su país no se crea. El Tiempo estaba publicando una foto proporcionada por la Policía Nacional. Pero hubiera hecho un gran beneficio a la sociedad y a los dos países si previamente verificaba. Si se tomaba el espacio para la comprobación hubiera concluido que era una fotografía que no había sido analizada suficientemente, por tanto no debía publicarla. El alinearse de una manera irracional con un gobierno o una nación lleva a cometer graves errores técnicos y periodísticos que al final terminan perjudicando a la compresión de los hechos y a la reconstrucción de la paz.

El caso de la fotografía no es el único, entonces…
En Colombia los medios se apresuraron a publicar todo lo que decían de los computadores que supuestamente encontraron en el campamento de Reyes cuando todavía el material de esos computadores no había sido analizado técnicamente. Eso ya puso en tela de juicio la exactitud del material periodístico. El error, desde luego, lo había cometido la Policía. Cómo es posible que el director de la Policía apareciera dando datos de esos computadores sin entregar el examen previo a una misión técnica, como se hizo después.

Ahí el problema es que, por alinearse con la causa, le crees a la fuente oficial sin contrastar ni analizar…
Claro. Tomaron la información del director de la Policía como si fuera una información con técnica forense y hubiera sido confirmada, pero no se había hecho. Con todo eso se ha ocasionado un gran daño en la opinión y se ha perjudicado gravemente la credibilidad de los medios.

Ahora, Javier Darío, hablemos del problema que el director de El Tiempo, Enrique Santos, admitió en una entrevista con Radio Caracol al día siguiente del error: la relación entre poder y prensa. Como sabemos, en el caso de El Tiempo es mucho más grave, ya que el director es el señor Santos, el vicepresidente de la República es otro Santos y el Ministro de Defensa es Santos también. ¿Cómo perjudica a la credibilidad del periodismo en general, no solo de El Tiempo, esa relación demasiado estrecha entre poder político y medios?
Hay una norma que los códigos de ética están repitiendo constantemente y es la necesidad de que el periodismo tome claras distancias con el poder. No está obrando correctamente un periodista que estuviera apoyando a cualquier poder, sea gubernamental, político, económico, religioso, lo que sea, porque el papel del periodista es ser crítico del poder, pero para que pueda ser crítico debe poner distancia tanto entre la versión oficial como entre la oposición cerrada. No cabe en un buen periodismo que se oponga a ciegas ni que acepte cualquier versión porque se trata de una tesis oficial. Solo siendo independiente puedes estar en capacidad de ejercer una crítica del poder.

La independencia es un concepto muy importante. En Ecuador se nos ha criticado a algunos medios porque hemos investigado ciertas anomalías dentro del Ejército, por ejemplo bandas de sargentos y cabos que presuntamente vendían armas a grupos irregulares o la mala situación de las tropas ecuatorianas en la frontera norte. Alguien ha dicho que no es “patriota” publicar esas cosas justo cuando hay un conflicto.
Esa misma situación se presenta aquí en Colombia. Es la tendencia de los gobiernos a envolverse en la bandera patria, y resulta que la bandera patria está encima de gobernar democráticamente. El periodista comete un error al creer que tal gobernante es la Patria o que tal institución es la Patria. Hay un gran error en esos conceptos. El gran beneficio para la Patria es que existan ojos vigilantes que señalen los errores, las faltas que cometen contra los intereses de la Patria, y en ese sentido el periodista cumple una función que es irremplazable, porque generalmente todas las personas tienen intereses que de alguna manera los limitan a la hora de hacer crítica. Insisto que el periodista debe ejercer esa crítica de una manera independiente, incluso de sus afectos personales.

Muchos dirán que es una utopía este planteamiento…
Sé que suena a utopía, pero justamente esa es la utopía que hay que tener en mente para apuntar a algo grande e importante a la hora del quehacer, de ejercer en la práctica las virtudes ideales del periodismo. Esta virtud de la independencia lleva al periodista por encima de cualquier discusión, de cualquier persona, de cualquier poder y, en el caso de que haga un trabajo ético, ahora sí al servicio de la Patria.

¿Existe el concepto de “periodismo patriótico”? ¿ Qué es ser un periodista que ama la Patria?
Yo creo que el conflicto con el periodismo aparece cuando la Patria está vinculada a intereses personales o de grandes poderes económicos. La noción de patria, etimológicamente, es “la tierra de los padres”, por tanto está hecha de elementos que a veces son afectivos pero que son, sobre todo, la cultura y la historia de una sociedad. Pero esa cultura e historia de la sociedad no se detienen únicamente en lo que son unas instituciones o personas con poder.

Si durante un conflicto diplomático como el de Colombia y Ecuador el periodista revela cosas internas del país, ¿atenta contra la seguridad o la soberanía nacional, o está cumpliendo su deber?
Depende de la naturaleza de lo que revele. Si son casos que comprometen la seguridad nacional obviamente está atentando contra el interés público, pero si son datos que contribuyen a un nuevo conocimiento de la situación y por consiguiente a fortalecer la capacidad de la sociedad para tomar una decisión inteligente y firme, son datos que están contribuyendo al interés público.

¿Y si el periodista sabe cosas reservadas, debe informarlas?
Es otra pregunta esencial. ¿Hasta dónde va el secreto que el periodista debe observar sobre asuntos que se entera cuando está haciendo su trabajo? Hay cosas que un periodista sabe que no se deben informar si comprometen a la seguridad pública o la seguridad de las personas.

En tus talleres muchas veces hemos hablado de que el único compromiso del periodista es con el bien común. En el caso de un conflicto entre dos países, entendemos que el bien común es la paz, no la guerra…
El bien común es una frase bastante compleja, sin embargo, es lo que guía al periodista y hay que tener en cuenta que la gran clave para decidir qué es lo que más sirve al público y a quién está favoreciendo o perjudicando con lo que informa. El periodista hace mal su trabajo si tiene confusión sobre cuál es el amo al que sirve: a veces piensa que el amo es el periódico, o el director del medio, o el anunciante, o el gobierno. Si cree eso estará haciendo un periodismo mediocre y peligroso…. La mayor calidad periodística se produce cuando se la orienta en la búsqueda del interés público. Y claro que el interés público es la paz, jamás la guerra.

¿Hay un lenguaje específico que debemos usar los periodistas para generar un ambiente de paz y no consolidar la beligerancia?
Más que lenguaje te diría que debemos reportear, investigar, acercarnos al “otro lado”, por llamarlo así. Todo cuanto contribuya a un mejor conocimiento de los otros, de los que supuestamente son nuestros adversarios, será importante para romper prejuicios y acercarnos.

Pero si lo hacen desde la subjetividad y las emociones, no ganaríamos mucho…
No hay que olvidar que tanto la paz como la guerra comienzan en la mente de las personas y el periodista es el único que tiene el privilegio de entrar a la mente de las personas todos los días. De modo que él es el responsable de los sentimientos y las opiniones que construyen las personas a través de la información.

¿Qué debemos aprender los periodistas y los medios del error cometido por el diario El Tiempo cuando dice que confió en una fuente oficial que supuestamente era seria y que la publicó justamente el día que la OEA se reunía en busca de un acuerdo?
Aquí hay algo que no está dicho allí pero vale la pena subrayar: el periodista a medida que avanza en experiencia aprende que toda fuente miente, así sea la fuente más alta. Aquí el periodista del diario El Tiempo pareció creerle a la Policía pero resulta que de la Policía hay que desconfiar cuando informa, sobre todo cuando informa en situaciones críticas. Además hay que tener muy claro que toda información debe ser investigada siempre…

Antes de publicarla…
Particularmente cuando hay crisis hay que desconfiar de todo, en especial de la prisa. Fíjate que eso apareció en la aclaración del periódico: “nos traicionó la prisa con que usualmente se da asunto a una información”.

¿Considera usted que hay una campaña mediática de la prensa colombiana?
Es muy difícil emitir un juicio acerca de campañas mediáticas intencionadas. Habrá que esperar que pase la crisis y hacer una investigación seria. Puede ser que exista eso. Hay apariencias de eso pero tendríamos que confirmarlo.

¿Cómo podemos contribuir los periodistas ecuatorianos y colombianos, desde nuestro ejercicio diario, a reconstruir las fraternas relaciones entre los dos pueblos?
Hace una década hubo de ustedes mismos una experiencia muy importante que yo creo que debiéramos recoger nuevamente. Fue un encuentro que se hizo entre periodistas ecuatorianos y peruanos en aquel conflicto limítrofe de 1995. Esos periodistas se reunieron y surgieron una reflexiones ejemplares en el sentido de llegar a la conclusión de lo que nosotros como periodistas podemos hacer para contribuir a la armonía de nuestras relaciones.

Pero siempre sobre la base de los hechos y de la búsqueda de la verdad, porque de lo contrario se vuelve un gesto frágil que fácilmente se disuelve en el transcurso del tiempo…
Lo único que al final debe primar para volver a entendernos es el diálogo, pero un diálogo basada en la sinceridad, en la credibilidad y el conocimiento de la verdad. La verdad completa e independiente, y sobre todo una verdad que sea entregada como respuesta a la responsabilidad que tenemos con nuestras sociedades. Generalmente los conflictos bélicos, fronterizos y diplomáticos están basados en mentiras y eso ahonda las crisis.

Es decir, la verdad lleva a la paz. No hay otra fórmula…
No la hay. Todo lo que está basado sobre una mentira o sobre una estrategia oculta nunca contribuirá al entendimiento. En cambio la paz siempre estará fundada en la justicia y en la verdad.

Y eso es lo esencial para nuestro trabajo…
Si el periodista da ese aporte de verdad y de justicia está dando lo mejor para buscar la paz. Nuestro único compromiso es con la verdad y con la paz.

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>> Ficha
Nombre: Javier Darío Restrepo.
¿Quién es?: Periodista colombiano, experto en ética periodística, catedrático y conferencista, con 49 años en prensa escrita y 25 en televisión.
Trayectoria: Fue miembro fundador de la Comisión de Ética del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura. Laboró como columnista de los periódicos El Colombiano y El Espectador. En el primero y en El Tiempo fue Defensor del Lector.