Rubén Darío Buitrón

Territorio de periodismo y ejercicio autocrítico del oficio

Carta al señor Dios por la masacre sionista contra el pueblo palestino

Palestina II
No sé si usted, señor Dios, tendrá tiempo para leer esta carta, pero lo hago porque los genocidas se toman su nombre para matar a personas inocentes.
Me gustaría que me diera luces y me dijera qué debo hacer, como ciudadano del mundo, para frenar la masacre sionista al pueblo palestino que sobrevive en Gaza, ese pedazo de tierra cercado por Israel y convertido en un gigantesco campo de concentración desde donde el único aire benigno que se respira es el del mar.
Me gustaría conversar con usted, mirándolo a los ojos, para que me explique por qué los poderosos que reescriben cada día la historia nos mienten para legitimar actos que son imposibles de legitimar desde la ética, desde la moral, desde los valores, desde los principios, desde los derechos humanos, desde la paz que usted, señor Dios, dicen que predicó a través de su hijo, Jesucristo, quien nació y vivió en aquellas tierras hoy atestadas de minas antipersonas, de esquirlas de granadas, de cuerpos inertes, de huérfanos, de ancianos abandonados, de cadáveres destrozados de niños?
¿Ha observado, señor Dios, la indignación de miles de personas en diversas partes del mundo, incluso de judíos de Nueva York que exigen el fin inmediato del ataque?
¿Ha visto usted, que todo lo mira, marchas y manifestaciones en Amsterdam, París, Buenos Aires, México, Estambul, Londres, Santiago de Chile, Quito, entre otras ciudades que se van sumando?
Quiero contarle, señor Dios, que he leído los diarios locales este domingo y la noticia que más me ha impresionado es la del diario El Comercio de Quito, que se la paso para que la usted pueda verla:
El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, calificó hoy de “infernal” la operación militar de Israel en Gaza, durante una conversación telefónica privada que escucharon los periodistas que iban a entrevistarlo. Kerry tuvo una mañana ajetreada con entrevistas en cinco programas noticiosos de la televisión estadounidense mientras seguía aumentando la cifra de bajas, en su mayoría civiles, durante la nueva ronda de violencias entre israelíes y palestinos. Poco antes de salir a cámara en el programa de la cadena Fox de televisión, Kerry mantuvo una conversación telefónica con un asesor no identificado, sin darse cuenta de que los periodistas lo escuchaban. “Es una operación infernal”, dijo Kerry a su interlocutor. “Está escalándose significativamente. Tenemos que ir allí. Pienso que deberíamos ir esta noche. Es una locura quedarse sentado sin hacer algo”.
Si hasta al mojigato omnipoder del planeta se le obliga a decir que se conmueve, ¿se imagina, señor Dios, qué debería hacer yo? ¿Qué deberíamos hacer usted y yo?
Si el irónico premio Nobel de la Paz Barack Obama, presidente del omnipoder, dice con cinismo que “Israel tiene derecho a defenderse”, ¿qué podemos hacer yo y usted, si compartiéramos la frustración por la imposibilidad de frenar la masacre?
¿Ha escuchado que el más grande intelectual vivo de EE.UU., Noam Chomsky, con toda su autoridad moral, más siete premios Nobel de Ciencias en ese país, exigen el embargo de armas a Israel?
¿Está enterado, señor Dios, de la fuerte alianza de Estados Unidos con Israel y del terrorismo de Estado que ejercen los dos gobiernos?
Solo quiero una luz, una razón, un argumento. Una luz que me haga sentir una indignación que dé frutos. Una rebeldía que tenga algún sentido. Una solidaridad que parta de mi corazón y se multiplique en todos los espíritus que, pese a todo, aún creen (creemos) en la posibilidad de que el ser humano que la leyenda habla de haber sido creado por usted a su imagen y semejanza sea, precisamente, como usted, es decir que el hombre no sea más bestia que el más depredador de los animales que pueblan este mundo.
Pero siento que no puedo hacer nada, aturdido con tanta información y tanta desinformación, desalentado por quienes piden que oremos por Palestina y, sin embargo, sentimos que usted no nos escucha, embotado de buscar la verdad entre tanta desazón informativa, entre tanta versión interesada, entre tantos odios y tantos silencios, entre tantos cómplices de la barbarie y cómplices de la necedad.
¿Está leyendo este post, señor Dios? ¿No escucha desde su ubicuidad el dolor de los heridos, el clamor por los muertos, el infame estallido de los misiles, el avance infernal de los tanques de guerra y de los aviones, el grito desgarrador de los inocentes a quienes, desde que yo era pequeño, me decían que era a los que usted más protegía?
¿Conoce, señor Dios, que a esta hora (domingo, 23:00), ya hay 500 palestinos asesinados y 3150 heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza?
¿Se ha informado que Israel ataca con 680 aviones bombarderos y que Palestina no tiene ni un solo avión?
¿Ha visto que el 43 por ciento de la población de Gaza son niños de hasta 14 años?
No me molestaría, señor Dios, que me dijera que usted no puede hacer nada contra estos crímenes de guerra, contra esta masacre o, cambiando un poco de tema, contra esa guerra infame entre separatistas y el ejército, una guerra que acaba de matar a cientos de inocentes que iban en un avión de pasajeros que nada tenían que ver con ese encuentro de odios que se desarrolla allá abajo entre Rusia y Ucrania.
Quizás su respuesta sea que usted no debe intervenir. Porque creó al ser humano, pero le entregó una enorme responsabilidad: el don del libre albedrío. Y que es el ser humano, al que muchas veces no se le reconoce nada de lo que significa “humano”, el que toma las decisiones.
¿Es eso, señor Dios? Si es así, solo nos queda, con su permiso, cometer los pecados de la rabia y la furia.
Con tanta razón, Mandela, un sencillo ser humano, dijo un día: “Sin la libertad de Palestina, la nuestra está incompleta”.
Disculpe, señor Dios, que le haya quitado su valioso tiempo.

“Son 70 años de agresión de EE.UU. e Israel contra los palestinos”

Jacobo Quintero-Touma

Experto en Oriente Medio, Jacobo Quintero-Touma dice que sería muy simple pensar que el pueblo árabe islámico reacciona con violencia sin causa histórica alguna.
Él considera que la esencia del problema está en los 70 años de agresión del poder económico y bélico de EE.UU. e Israel en contra de los palestinos y de los pueblos árabes oprimidos.
¿Entendemos en el Ecuador el problema en Oriente Medio? ¿Creemos, desde el facilismo y el análisis superficial, que es fanática la reacción de los árabes? Más allá de la trágica muerte del embajador norteamericano en Libia por el atentado contra el consulado de Estados Unidos, es necesario ir al fondo del hecho, que es un signo de algo mucho más grave.
En una oficina de Urdesa, donde hay una pantalla con cámaras de seguridad y un sinnúmero de libros y objetos representativos de la historia universal, hablamos con el experto Jacobo Quintero-Touma.
¿La reacción árabe es un acto de intolerancia y brutalidad?
- Muchas veces se muestra a los árabes como pueblos violentos e irracionales y se habla del islam como un religión predispuesta a la agresión y a la revancha.
¿Y no es así?
- No es así. El Medio Oriente es la cuna de las tres religiones monoteístas de la humanidad: judaísmo, cristianismo e islamismo. Ninguna de las tres religiones llama a la guerra como resolución de un conflicto ni tampoco llama a odiar al otro.
Pero, históricamente, toda religión, naciones y bloques geopolíticos han utilizado a Dios como justificativo para la violencia.
- Obviamente, la gente descontextualiza sus propias creencias religiosas, así como en la Edad Media el Papa mandó a matar gente a través de las cruzadas, y murieron muchos ortodoxos y musulmanes en manos de cristianos católicos romanos.
¿A eso se debe que los musulmanes respondan ahora con violencia?
- Aclaremos bien las cosas. El primer grupo terrorista de la historia moderna fue Irgún, un comando israelí que en los albores de los años 40 dio la clarinada sobre la pretensión de apoderarse de Palestina y crear el Estado de Israel.
Sin embargo, muchos creen que el antiterrorismo es bandera de Israel y Estados Unidos. ¿Cómo es eso?
- La visión que tenemos en América Latina es una visión que nos llega encapsulada y manipulada. Son visiones interesadas y ya sabemos quiénes controlan la comunicación, el entretenimiento, el cine de Hollywood y la información en el mundo.
¿Somos ignorantes acerca de lo que ocurre en Medio Oriente, entonces?
- Nadie puede hablar de Medio Oriente sin conocer Medio Oriente, que es un crisol de pueblos y de razas. Hay diversidad. Hay pensamientos distintos. Hay debate. Y son 70 años de represión, de crímenes contra el pueblo palestino, de la persecución contra quienes se oponen al dominio israelí.
¿Existe una generalización injusta?
- No se puede hablar con ligereza sobre un tema tan complejo si usted nunca ha rezado en Jerusalén, nunca se ha tomado un café en El Cairo o nunca ha caminado por los calles de Beirut.
En las opiniones sobre el tema, las dos posiciones muestran intereses específicos y poca apertura a los criterios diferentes.
- En toda guerra y en todo conflicto hay intereses. Pero no podemos comparar la fuerza del poder financiero israelí en Estados Unidos con la reacción de los pueblos árabes que han estado reprimidos durante 70 años y a los cuales no se les permite reclamar por los abusos contra esos pueblos.
¿Usted justifica la reacción violenta y los atentados en Medio Oriente?
- Así como en algunos momentos lo hicieron los cruzados, malinterpretando el cristianismo, así como los judíos en algunos momentos han malinterpretado su religión, lo mismo ha ocurrido con algunos islamistas que han malinterpretado el llamado de paz del islam.
Nada que haya ocurrido en el pasado, por ejemplo los crímenes de la Inquisición católica, puede justificar el terrorismo.
- Claro que no se justifica, pero es una reacción que sí se entiende. La gente no sale a protestar simplemente porque han ofendido a su profeta.
La película contra Mahoma, por tanto, es un detonante, no una causa…
- Recuerde que cuando apareció “La pasión de Cristo”, un católico francés fundamentalista quemó la sala de cine y mató a algunas personas que estaban allí porque él estaba en contra de la película. Fíjese que era católico, no islamista ni mahometano.
¿Cómo entender estas reacciones tan cruentas? ¿Qué sentido tienen?
- En el Medio Oriente, la imagen de EE.UU. no es buena. Y no se trata de odio a los EE.UU., un país maravilloso lleno de gente buena, una nación madre de la democracia, la libre empresa y el capitalismo, sino que, en muchos momentos de la historia mundial, su política internacional ha sido nefasta. Tan nefasta que a veces ha resultado contraproducente contra los propios Estados Unidos.
¿Por ejemplo?
- Estados Unidos tiene una política internacional que engendra terroristas.
Pese a su discurso antiterrorista…
- Claro. ¿Quién formó a Osama bin Laden? La CIA norteamericana. ¿Quién apoyó en los primeros años a Saddam Hussein? Estados Unidos. ¿Quién apoyó a Gadafi en Libia? ¿Quién apoyó a Noriega en Panamá?
¿Estados Unidos crea sus propios monstruos, sus propios enemigos?
- Por esa política internacional errada, a veces no se da cuenta de lo que está creando. Pero, en el fondo, es porque los gobiernos norteamericanos están atados de manos y pies al poder financiero y bélico israelí.
¿Quiénes están detrás de ese poder financiero y bélico?
- Detrás de ese poder está el sionismo, una de las visiones más monstruosas en geopolítica. El sionismo es una ideología fanática.
Pero los antisionistas también son fanáticos. Por ejemplo, el expresidente de Irán, cuyo discurso suele ser que Israel debe ser borrado del mapa.
- No he conversado con el presidente de Irán y no estoy seguro de que esas sean sus palabras exactas. Pero sí puedo decir que la causa de todos los problemas en Medio Oriente es Israel. El fundamentalismo islámico nace en la creación del Estado de Israel. Todo primer ministro de Israel ha sido terrorista. Y la creación de Israel, que destruye Palestina, se la hace en la ONU en 1948 con 33 delegados que alzan la mano. ¿Eso le parece justo? No. Y tampoco les parece justo a millones de árabes que se consideran hermanos de los palestinos y que saben que lo que está detrás es el control de las zonas petroleras más ricas del mundo.
Me preocupa todavía el tema del fanatismo y aunque sea insistente, es importante precisar que, en ningún caso, el fundamentalismo hace bien a la humanidad.
- Le respondo así: no encuentro ninguna diferencia entre el reverendo norteamericano Terry Jones, que quemó el Corán, con Osama Bin Laden. Son dos personas que usan erradamente su religión para incitar al odio y hasta generar crímenes.
¿Hay intenciones ocultas?
- No lo dude.
¿Los republicanos estarían detrás de todos estos acontecimientos?
- Esto va mucho más allá de los republicanos y los demócratas. Alguien dijo una vez que si usted quiere ser presidente de los Estados Unidos debe contar con la bendición del rabino de Nueva York.
Obama está en un grave dilema…
- Si el presidente Obama habla de paz en Medio Oriente y alabó la primavera árabe, el fanatismo sionista norteamericano moverá sus tentáculos para boicotearlo. Pero si Obama habla de guerra en Medio Oriente, muchos ciudadanos norteamericanos inocentes, pacifistas y trabajadores dejarán de apoyar al presidente.
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(Entrevista realizada el 16 de septiembre de 2012 en diario Expreso)

Jacobo Quintero-Touma, guayaquileño. Doctorado en Espacio Europeo de Educación Superior por la Universidad de Salamanca, España.
Máster en Asuntos de Corrupción y Estado de Derecho por Universidad de Salamanca, España.
Especialista en Análisis y Resolución de Conflictos, Polemiología e Irenología. Estudios sobre paz y guerra.
Chief Executive Officer de la Fundación Conflicto International Consulting Group. Experto en temas del Medio Oriente y religión comparada.
Exconsultor del BID, Banco Mundial y ONU en temas de Conflictos.

La masacre de Israel a Palestina y el silencio cómplice de la prensa

PALESTINA

Tengo la certeza de que los ecuatorianos que defienden a Israel por masacrar al pueblo palestino son los mismos que aplaudieron el bombardeo del gobierno colombiano de Álvaro Uribe al Ecuador.
Los pretextos son parecidos: los extremistas de Hamas, fracción palestina que ha declarado en guerra permanente con Israel y que asienta en la franja de Gaza, recientemente mataron a tres jóvenes de este país.
Según la lógica de Uribe, a los “terroristas” de las FARC había que exterminarlos “donde quiera que estuvieran”, a base de la filosofía de su presunto “legítimo derecho extraterritorial a defenderse”.
Su aparato de inteligencia y la ayuda tecnológica del gobierno de Estados Unidos detectó que uno de los jefes de las FARC y un grupo de guerrilleros se refugiaban en la selva ecuatoriana.
A Uribe no le importó violentar la soberanía de nuestra nación, mandó sus aviones de guerra, cruzaron la frontera, bombardearon con misiles teledirigidos y mataron al comandante Raúl Reyes y a sus milicianos.
Igual ocurre con la lógica israelí-sionista (que pretende colonizar, expandirse, arrebatarle el poco territorio que le queda y desaparecer a Palestina), la respuesta debía ser contundente, tan contundente que mientras buena parte del planeta se distraía con los últimos partidos del Mundial de Brasil, Israel bombardeaba y mataba a cientos de supuestos terroristas “mezclados entre civiles”.
Por eso, de los 220 palestinos asesinados desde el 8 de julio pasado, 70 por ciento son niños. ¿Cuántos de esos pequeños cruelmente asesinados, según Netanyahu, presidente de Israel, eran parte de quienes lanzan cohetes sobre la sofisticada cúpula antimisiles que cubre su país y que fue construida con la ayuda del gobierno de Estados Unidos?
Hoy, miércoles 16 de julio, se ha denunciado que los cadáveres de cuatro niños palestinos aparecieron en la playa y eso, insólitamente, parecería que provocará una tregua de cinco horas. Sí, de apenas cinco horas.
¿El sionismo pretende que el mundo se conmueva? ¿Quiere hacernos creer que tiene una dosis de piedad? ¿Netanyahu pretende enternecernos al decir que investigará no la masacre sino, exclusivamente, la muerte de los cuatro niños?
Pero hay algo más grave: la actitud de los medios de comunicación. Tanto en el mundo “occidental” como en nuestro país, la mayoría de la prensa ha minimizado la masacre sionista al pueblo palestino tratando de hacer creer al planeta que lo que hay en Gaza es una guerra (¿), es decir, un enfrentamiento entre dos fuerzas con igual capacidad de ataque y defensa, lo cual es, simplemente, imposible.
Llamemos las cosas por su nombre: en Gaza hay un genocidio. ¿Serán capaces los medios de dar el espacio pertinente en portadas a estos gravísimos hechos que nos atañen a todos los ciudadanos del mundo o seguirán en su política editorial de apoyar a Israel al disimulo escondiendo el crimen masivo que el sionismo está ejecutando?
¿Qué compromisos tiene la prensa, la local por ejemplo, para no poner en primera página los titulares reales y correctos?
¿Los viajes, las invitaciones especiales, los cocteles a los directivos y periodistas, tienen algo que ver con el silencio y la falta de equilibrio periodístico?
¿Por qué los medios suelen hablarnos tanto de Israel, mostrarnos sus bondades y sus grandes logros tecnológicos, científicos, agrícolas? ¿Por qué los editoriales y los jefes de redacción son tan útiles al proyecto sionista?
¿Por qué los medios nunca nos hablan de Palestina y Gaza? ¿Quiénes viven allí? ¿Quiénes son? ¿Por qué ellos no progresan como Israel? ¿Por qué viven en una cárcel geográfica, física y política? ¿Por qué Palestina no es reconocida como una nación e Israel sí?
¿La tenencia de grandes capitales sionistas en los bancos de Estados Unidos y el comercio de armas tienen algo que ver?
¿Tiene algo que ver que en el mundo “occidental” el arte, en especial el cine de Hollywood, donde muchos estudios también son financiados por capitales sionistas, ha sido la herramienta para hacernos creer que Israel siempre tendrá la razón después del holocausto que sufrieron los judíos en la segunda guerra mundial?
Algún indignado sionista ecuatoriano escribía a mi twitter que “Israel tiene derecho a defenderse frente al terrorismo de Hamas”. Pero esa es una verdad a medias o a cuartas. Si Hamas hace terrorismo (según el criterio de los sionistas) pues enfréntense a Hamas, pero no maten a gente inocente.
No hagan con un pueblo pobre y desarmado, al que el ejército sionista lo ha reducido a su mínima expresión, lo que Hitler les hizo a ustedes. No provoquen un nuevo holocausto al revés ni conviertan en cómplices silenciosos a los periodistas y a los medios ecuatorianos, los mismos que cuando Uribe bombardeó Ecuador el 1 de marzo del 2008 viajaron a Bogotá para entrevistarlo/felicitarlo.
Hay que estar claros con las mentiras.
Luisa Bustamante, de Alainet, dice que “pensar que no se atacará a civiles es una falsedad, ya que cuando bombardean objetivos supuestamente terroristas, por la densidad poblacional es imposible que no afecte a víctimas civiles y a un alto número de niños y mujeres”.
Y Bustamante apunta a la prensa: “Por lo general reproduce las noticias de las grandes agencias internacionales de la información, las cuales entregan una visión parcializada del ‘conflicto’. Hablan de un enfrentamiento como si ambas fuerzas fueran iguales en poderío. Denuncian muertos pero no precisan que el 98% de los muertos son palestinos, civiles mujeres y niños”. No publican las protestas que hay en el país y en el mundo y no contextualizan cuál es uno de los roles de Israel en Medio Oriente: ser el guardián de los intereses de los Estados Unidos.
Estoy seguro de que si los palestinos tuvieran cadenas de cines, supermercados y grandes almacenes en Ecuador, la prensa local les trataría con cuidado porque pagan publicidad y eso es sagrado para la prensa, más que cualquier otro tema. Eso hacen los medios con los sionistas que tienen grandes negocios acá: los respetan como respetan a la embajada de Estados Unidos para que ésta no les hagan problema cuando viajan a Miami.
Tengámoslo claro: si un medio local publica algo que no le guste a Israel, inmediatamente pierde la publicidad de los hipermercados, supermercados, cines, centros comerciales. Y eso a la prensa privada le duele como si le estuvieran bombardeando desde un K-Fir.
Todos los periodistas sabemos que la autocensura funciona a la perfección en estos casos: si un medio publica algo que no le gusta al sionismo de Israel,inmediatamente pierde la publicidad.
Por eso los medios y algunos de sus editorialistas y voceros quieren despistarnos, confundirlos, analfabetizarnos.
El objetivo es que no entendamos lo que en realidad pasa y aceptemos la única verdad del híper poderoso.
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Fotografía de Diario El Tiempo de Bogotá

La oscura táctica de Chiriboga y Rueda de no dar la cara por el fracaso de la Tri en Brasil 2014

Tres
Pertenece a la FIFA y, contagiado de las prácticas mañosas de esta tenebrosa organización, el exdiputado socialcristiano (tenía que ser) Luis Chiriboga, que ya lleva 16 años (sí, 16 años) seguidos como presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, siguió disfrutando las mieles del poder de los capos de la FIFA en los palcos VIP de los estadios brasileños donde se juegan los partidos del Mundial 2014.

Chiriboga o “Chirififa”, como le dicen algunos, reelegido (¿a cambio de qué privilegios a los directivos de los clubes?) por 21 asociaciones provinciales -algunas que ni siquiera tienen fútbol profesional-, pareció haber olvidado, al igual que su amigo, “el profe” Reynaldo Rueda, director técnico de la selección ecuatoriana, que el mundial para la Tri terminó hace dos semanas, que no logró pasar a octavos de final y, por tanto, la obligación moral, ética y profesional del dirigente y del DT era regresar con el equipo al Ecuador e, inmediatamente, rendir cuentas al país.

Una rendición de cuentas como la que pide el dirigente de Liga, Rodrigo Paz.

“Paz dijo tener información en la que se demuestra que Luis Chiriboga, presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) manejó mal el asunto de los invitados al Mundial de Brasil.

“Ya tengo datos de que él llevó, el ‘Rey y su corte’ a empleadas domésticas, cocineros y todo al mismo hotel con los jugadores, mientras que a los invitados, especialmente los presidentes de las federaciones y clubes, les llevó a otro hotel y la cosa no fue tan buena”, confesó Paz.

“Cuando fueron a un partido no había entradas para todos. En Río de Janeiro los puso en un hotel que estaba a dos horas de distancia. Es decir que se sintieron maltratados, pero como sabrá, voto es voto y el ‘Rey está haciendo todo para benefició para él”, aseveró.

Además sostuvo que conoce de las “influencias que hay, todas cercanas al rey Chiriboga, con problemas internos, relaciones de jugadores y empresarios. No es bueno que un equipo de fútbol esté mezclado con personas que influyen”, apostilló.

La respuesta, desde Brasil (no desde Ecuador) ha sido amenazadora. En una carta de la FEF dirigida a Esteban, hijo de Paz y también dirigente de Liga, y firmada por dos empleados de Chiriboga, se amenaza a Esteban.

“Cuando regrese el Ing. Chiriboga de su misión oficial entrará, sin duda, en mayores detalles para poner en su sitio a quienes sin pudor alguno mienten descaradamente, aprovechándose de la coyuntura de una supuesta mala actuación de la selección en el Campeonato Mundial, desconociendo que esta administración ha sido la única que ha logrado sendos triunfos a nivel mundial, situando a nuestro fútbol en un lugar preponderante ganándose el reconocimiento internacional reconocimiento que, lamentablemente, en el Ecuador por la campaña mediática de los mismos de siempre, se quiere empañar”.

¿Campaña mediática? Yo no he visto ninguna campaña mediática. ¿De qué periodistas? ¿En qué medios? Más bien he notado que, aparte de dos periodistas que cito aquí, los cientos de periodistas deportivos que hay en el Ecuador han optado por callar para que “Don Luchito”, como muchos de ellos lo llaman, no los castigue.

Pero la rendición de cuentas va muchísimo más allá de lo que exige Paz.

Primero, la explicación de por qué Chiriboga eligió un técnico perdedor (a diferencia de Colombia, que escogió a José Pekerman, ganador de tres mundiales juveniles de fútbol y con enorme experiencia como técnico de selecciones; o de Chile, que contrató al sorprendente Jorge Sampaoli, ex DT de Emelec y campeón de la Copa Sudamericana con Universidad de Chile; o de Brasil, que firmó con el experimentado DT campeón mundial Luis Felipe Escolari).

Segundo, por qué permitió que ciertos oscuros personajes influyeran en la convocatoria de Rueda a unos (Minda, Saritama) y en la exclusión de otros (Pedro Quiñónez, por citar un caso que algunos periodistas dicen en voz baja que es para llorar) que pudieron aportar mucho más.

Tercero, ¿son o no son ciertas las informaciones del periodista Reinaldo Romero (@reijournalist) respecto a cuestiones tan oscuras como los líos internos, propiciados en parte por Rueda, entre los jugadores? Yo le creo a Reinaldo.

Cuarto, ¿por qué se permitió, según otras versiones, que hubiera división entre los jugadores?

Quinto, ¿hasta cuándo piensa quedarse en la FEF? ¿Por qué no da un paso al costado y permite que nuevos dirigentes renueven la estructura de la Federación?

Sexto, ¿por qué envió de regreso al Ecuador a los jugadores, que tuvieron que dar la cara ante el país, y él y Rueda se quedaron allá?

Séptimo (y para no olvidar), ¿cuándo dejó de pensar que, como dijo alguna vez, la solución para tener una buena Tri era “blanquear la selección”, en una clara discriminación racial.

Octavo: que explique la cantidad de denuncias en la cuenta de TW de Diego Lituma (@diegolituma): “He recibido decenas de mensajes de hinchas maltratados y estafados en el mundial. Aquí mas entradas de la FEF”. ¿La FEF vendía entradas que en realidad eran pases de cortesía? ¿La FEF vendía entradas de otros partidos que eran regaladas por la FIFA? ¿Quién se llevaba ese dinero de la venta?

Noveno: ¿cuál fue la razón para que Vinicio Luna saliera del staff, siendo uno de los hombres de su mayor confianza?

En fin. Luego de una de sus infinitas reelecciones, alguna vez Chirififa manifestó al diario El Universo:

“Yo no estoy pegado a mi puesto. Sé que una función empieza y termina, pero la dirigencia del país ve un trabajo serio, honesto, transparente y ese apoyo de la dirigencia es muy amplio. En el fútbol los únicos que deciden son los dirigentes”.

Era el año 2009 y Chiriboga Acosta, que ocupa el cargo desde el 12 de enero de 1998, ganó nuevamente como candidato único y va por su quinto periodo.

Reynaldo Rueda debe contestar por qué en el último partido, contra Francia, hizo los cambios más extraños que se pueden concebir de un técnico: ¿un defensa (Achilier) cuando faltaban 20 minutos y necesitábamos atacar? ¿Uno de nuestros delanteros símbolos, Felipao, entrar cuando restaban dos minutos? ¿No fue eso una burla?

¿Será por eso que Enner Valencia dijo ayer, que a Rueda “le falta más rigor y más carácter”? O sea, ¿se deja manipular de quién?

Enner le dijo así a diario El Universo, desde su natal Esmeraldas:

“Reconoce no estar satisfecho pese a sus goles en la Tri. Inconforme, por supuesto. Con la Selección que teníamos era para dar mucho más de lo que dimos. Se vio la lucha y la entrega en la cancha. Pero nos quedó un sabor amargo”. “Haber marcado tres goles. Sin duda es algo maravilloso, es un sueño desde niño que se hizo realidad. Pero en lo colectivo pudimos llegar más lejos” sostuvo.

Sobre las decisiones del timonel “cafetero”, en específico la inclusión de Gabriel Achilier en el duelo contra Francia, a pesar de que Ecuador necesitaba la victoria. “Son decisiones del cuerpo técnico. Él (Reinaldo Rueda) lo vio de una forma, nosotros de otra (…).

Rueda también debe explicar la sorprendente tarea que le dio durante los tres partidos a nuestro jugador estrella, Antonio Valencia, uno de los mejores carrileros del mundo, de ponerlos a jugar retrasado desde el centro?

¿Es cierto, señor Rueda, que Valencia no quiso jugar en esa posición, que usted lo obligó y que a Toño le causó tanto malestar que hubo una abierta discusión entre él y usted?

¿Se fijaron, quienes vieron el partido contra Francia, en una toma en la que Toño estaba listo para salir al segundo tiempo con un rostro de soledad y malestar evidentes?

Rueda debe dar también argumentos para no haber dejado jugar completos ninguno de los partidos a Jefferson Montero y por qué lo sacó sin dejar que otra de las estrellas de la Tri exhibiera su mejor fútbol?

¿No quería Rueda que lo vieran los cazatalentos y lo contrataran para Europa o le parece un mal jugador?

¿Y si le parece mal jugador, por qué Jeff fue de lo mejor que tuvimos en las eliminatorias?

¿Es cierto, señor Rueda, que hubo problemas en la concentración con un grupo de jugadores que habría cometido actos de indisciplina?

Si fue así, ¿dónde estuvo el liderazgo suyo, su capacidad de poner las cosas en orden, su firmeza para sancionar, su rigor, su control del equipo?

Y si no fue así, venga, don Reynaldo, ofrezca una rueda de prensa y desmiéntalo todo.

No, señores Chiriboga y Rueda. No se escondan en los palcos VIP ni vengan, como Rueda, con el cuento de que se queda en Brasil para ver otros partidos y ¿aprender? ¿Aprender qué?

No tengan la actitud de los chicos de Blatter, el dueño de la FIFA, a quienes el presidente uruguayo José Mujica tan bien calificó como “mafiosos hijos de puta”.

Vengan. Den la cara. Rindan cuentas. Y luego den un paso al costado. Dejen que la Tri y el fútbol ecuatoriano se reestructuren y salgan de su terrible crisis.

Ya es hora.

El racismo, la ceguera y la farándula sacaron a Ecuador del Mundial de fútbol

RACISMO III
¿Dida fue un arquerazo hoy gracias a mi “energía positiva”?
¿Y por qué no lo fue cuando dejó entrar el segundo gol de Suiza cuando este equipo ganó a la Tri en el último minuto del partido?
¿Por qué a Christian Noboa no le sirvió esa “energía positiva” para hacer el gol cuando estaba solo frente al arquero y por qué nadie lo ha insultado por eso?
¿Por qué no le sirvió nuestra energía positiva al extraño y desconocido (y hasta agresivo) Antonio Valencia que vimos en los tres partidos del Mundial?
Marcelo Medrano (@mmedranoh), sociólogo, analista y multipensador me decía, antes del partido de la selección de Ecuador contra la de Francia en el Mundial Brasil 2014, que si algo le parece ridículo –entre las muchas ridiculeces que hicieron este día los medios con sus programas deportivos y faranduleros, que a veces son casi lo mismo- es que nos digan que “juntemos los corazones todos los compatriotas y enviemos a los jugadores nuestras energías positivas”, en que adivinemos el resultado del partido y hasta que narremos un gol imaginario.
Yo suscribo aquello y me ratifico en que nuestra actitud, no nuestra “energía positiva” (?), tuvo mucho que ver con la eliminación.
Por nuestra inmadurez. Por nuestro fanatismo. Por nuestra irracionalidad de creer en cuentos de hadas. Por nuestra incapacidad de separar un torneo internacional de fútbol-espectáculo organizado por la mafia de la FIFA (y la Federación Ecuatoriana de Fútbol) con lo que, realmente, es el amor al país, la identidad, el orgullo, la tolerancia y el ponerse en los zapatos de los otros.
Después de todo lo que se le dijo tras el primer partido, con todo el veneno del racismo, ¿qué sentiría al salir a la cancha Michael Arroyo cuando salió a la cancha?
¿Habrá temido que si no hacía bien las cosas volverían a agredirlo por Twitter como le agredieron tras su error contra Suiza y eso no le permitió jugar mejor contra Francia?
¿Y el evidente bajón de Antonio Valencia no se debería al dolor que como afro y como capitán del equipo le causaban los mensajes racistas enviados en contra de los futbolistas por los fanáticos enceguecidos?
Racistas, sí. Porque, por ejemplo, Christian Noboa erró un gol absolutamente fácil y no he visto un solo tuit en su contra. Si era afro, ¿le hubieran perdonado? Seguramente, no. Noboa pidió en un tuit perdón por no haber clasificado. Le respondieron que no importaba, que los jugadores lo dejaron todo en la cancha. ¿Por qué no lo insultaron?
Con el mismo Alexander Domínguez (Dida) fue absurda la posición de los fanáticos twitteros.
En el partido contra Suiza le acusaron de ser un pésimo arquero por dejar libre el espacio para que entrara el delantero y nos hiciera el gol que, según la absurda lógica de quienes se hacen llamar “las voces de oro del Ecuador”, fue el que nos dejó fuera del mundial.
Pero hoy veo que los fanáticos locales se enorgullecen de que a Dida la FIFA lo declarara “el jugador del partido”. Menos mal que no cometió un error, porque de “negrito lindo” pasaba, fácilmente, a calificativos hirientes. Lo he visto en otras ocasiones, como en las que he citado en este mismo blog (ver artículos anteriores).
Quizás nunca sabremos por qué la Tri jugó mal estos tres partidos. No me sumo al fácil #lárgateRueda, porque lo ciego también es es buscar culpables fuera de nuestro ámbito. Habría que analizar con serenidad lo que hizo y no hizo el director técnico. Y lo que hicimos nosotros.
Aceptemos que fuimos ingenuos al creer que era posible ganar a Francia, excampeón mundial.
Aceptemos que ganarle a Honduras con diferencia de un gol también fue una tremenda limitación.
Aceptemos que Suiza, más allá de ese gol de último minuto, fue un equipo más compacto y sólido, con grandes goleadores que pudieron hacer más tantos.
Pero, sobre todo, aceptemos que no terminamos de entender a dónde puede llevarnos el fanatismo y la ceguera y la ingenuidad con la que creemos todo lo que nos dicen los interesados (ciertos periodistas allegados al jerarca de la FEF, a quien nunca le han criticado que pretenda quedarse en el poder para siempre, porque no les conviene, porque ellos también perderían sus privilegios).
Mi tesis es que dos factores dejaron eliminada a la Tri: el fanatismo ciego con el que creemos “amar al país” y nos hace creer que podemos ser campeones del mundo y el racismo con el que tratamos a los futbolistas afroecuatorianos, como si fueran nuestros esclavos o sirvientes.
Lo bueno es que, desde la racionalidad y la reflexión, quienes amamos el fútbol sin perder la perspectiva nos damos cuenta de que el Ecuador es mucho, muchísimo más que tres partidos de fútbol.
Y que el verdadero campeonato mundial no es el que cada cuatro años organiza la FIFA y sus sucursales locales, sino el de ser grandes seres humanos, un ejemplo de país en lo esencial: en la educación, en la salud, en las necesidades básicas de millones de pobres, en las obligaciones cotidianas, en lograr una vida digna para todos.
Aunque si nos comportamos tan irracionalmente cuando nos ponemos la camiseta de la selección en un ritual oportunista digno de mejores causas, todavía nos queda mucho para ser los mejores del mundo en lo que realmente hay que ser lo mejor del mundo.
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Fotografía tomada del diario granma.cu

Así reaccionan el enfermo, el hincha y el twittero frente a los partidos de la Tri

hinchas o psicópatas
Se considera psicosis a todo trastorno mental en el que la pérdida de contacto con la realidad es evidente.
Y esa psicosis se expresa cuando ocurren eventos traumáticos, especiales, singulares o espectaculares que centran la atención del individuo y lo llevan a la obsesión.
En manos de un psicótico, el twitter se vuelve un arma letal para destruir, para calumniar, para ofender, para lanzar ideas descabelladas, para desfogar su rabia o su frustración.
El mundial Brasil 2014 está mostrando ese rostro desconocido del ser humano a nivel planetario, porque no solamente ocurre en el Ecuador, en donde jugadores como Michael Arroyo han sido agredidos de manera brutal y mientras más respondían los tuits les iba peor.
Con razón, mi colega Christian Espinosa decía hoy, en un encuentro casual que tuvimos en un local comercial, que el problema de Arroyo mostró que la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) no tomó las precauciones para instruir a los seleccionados nacionales sobre las actitudes que deberían tomar con sus cuentas de twitter cuando reciban mensajes violentos, amenazantes, racistas o degradantes.
El hincha, en cambio, lleno de pasión por el fútbol y amante de las emociones, tiene el equilibrio necesario para entender los hechos. Y aunque puede cometer lapsus twiteros elevando el tono o exagerando sus opiniones sobre una acción, un gol, una mala jugado o un resultado favorable o adverso, al final vuelve a su equilibrio natural.
Según el diario español El Mundo, que cita al portal 3AWorldWide, el Mundial Brasil 2014 se vive en las redes sociales y especialmente en Twitter, en donde los usuarios utilizan los hashtags o etiquetas en cada tuit.
Desde que comenzó el Mundial Brasil 2014, los comentarios, análisis, quejas y celebraciones no han dejado de acaparar las redes sociales, especialmente en twitter.
La agencia 3AWorldWide realizó un análisis de los hashtags o etiquetas más populares del evento futbolístico e indicó que más de 300 jugadores pertenecientes a los 32 países en el torneo tienen una cuenta activa en Twitter, a los que se sumaron millones de fanáticos. En el primer juego solamente, se produjeron 12,2 millones de tuits.
El hashtag #WorldCup ha sido el más utilizado a nivel mundial. Por ejemplo, solo en el primer día del Mundial, se generaron casi 1 millón 500 mil tuits con #WorldCup. A este, le siguió #Brasil2014 ese mismo día, con 758 mil tuits y #Mundial2014, con 394 mil aproximadamente.

Entre esos millones de tuits se deslizan miles de mensajes de gente psicótica que amenaza a los jugadores, a la selección o a sus rivales.
Gente que, parapetada en cuentas anónimas o dejándose ver sin ningún pudor, expulsa todo su veneno racista, discriminatorio, homofóbico, machista, morboso. Ya ocurrió con Michael Arroyo por un error que cometió frente a Suiza o con Pedro Quiñóñez cuando no fue convocado. O con los defensas cuando en el partido anterior íbamos perdiendo con Honduras.
Ahora que se viene el último partido de la selección ecuatoriana contra Francia, este miércoles 25, y aunque es uno de los juegos más difíciles de la historia de la Tri, tendríamos que desear que en las cuentas de twitter predominen los hinchas y no los psicóticos.
Pero sabemos que eso es pedir demasiado. Si los psicóticos sueltan todo su trastorno mental, harán mucho daño a la dignidad, autoestima, moral, valores y principios de los ofendidos, en especial si estos no se encuentran preparados anímicamente para la avalancha que se les podría venir encima, como reflexionábamos con Christian Espinosa.
El periodista Matt Presto, del portal Discovery, dice que “el deporte más popular del mundo revoluciona las pasiones y altera el estado de ánimo de quienes lo viven de manera intenta. Para ellos (…), un partido puede trasformar la jornada en el mejor de los regalos o en el castigo más eterno. El resultado, figura inexacta e incompleta, es el pretexto del que muchos se agarran para defender sus (pasiones) sin importar el contexto. El problema aparece cuando se vuelve difícil y ridículo levantar la bandera…”.
Si la Tri ganara, y eso es lo que esperaríamos la mayoría de ecuatorianos, el triunfo debiera ser de y para los hinchas que han sido leales y han creído en el equipo a pesar de los errores y las fallas que ha podido cometer.
Pero adelantémonos al futuro y seamos realistas: si la Tri perdiera y quedara eliminada, esos hinchas tendrán que hacer lo mejor que podrían realizar por el equipo que representa al país: ignorar, rechazar, bloquear, denunciar y no retuitear los mensajes que escriban los psicóticos que, seguro, derramarán toda su falta de sentido de la realidad, toda su violencia cerebral interna, toda su bilis.
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Fotografía: http://nipinxofutbol.blogspot.com/

Enner Valencia, en la mira de las mafias del Mundial

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Creánmelo: no es una buena noticia que tras los dos goles que convirtió frente a Honduras, la mafia de la FIFA nombre al delantero como el “Superman” de Ecuador y como el “jugador del partido”.
Cuando la FIFA hace algo así, pretende mucho más que eso.
¿O ustedes piensan que es tan rápida la (¿supuesta?) decisión de algunos clubes europeos de cotizar a Enner Valencia? ¿Tanta agilidad gratuita?
Por algo será que algunos críticos de la FIFA representan las reuniones de Joseph Blatter (el actual presidente) con la famosa película El Padrino I, dirigida por Francis Ford Coppola, en la que el actor Marlon Brando (que interpreta a Vito Corleonne, capo de la mafia) da órdenes radicales a sus hombres de extrema confianza y a sus matones.
El periodista Federico Gianmaría investigó uno de los ejes de que está detrás del “inocente fútbol” que vemos miles de millones de aficionados.
Según Gianmaría, en diciembre de 2010, el continente americano se despertó de su inocente sueño. Lo dice el singapurense Wilson Raj Perumal, cerebro de la mafia de las apuestas más importante del planeta. Y se refiere a lo que pasó en Córdoba capital la noche que la Sub 20 de Argentina le ganó a la de Bolivia en la cancha de Belgrano.
La noche de los 12 minutos de alargue que dio el árbitro húngaro Lengyel Kolos hasta inventar un penal que permitió el 1 a 0 para los chicos rioplatenses dirigidos por Walter Perazzo.
A cuatro años de aquel suceso, el propio Perumal reveló en un libro (“Kelong Kings”, escrito por los periodistas Alessandro Righi y Emanuele Piano), lo sucedido en Córdoba, y confirmó un hecho que luego fue mostrado al mundo por la Policía Europea (Europol) como ejemplo de la mafia de las apuestas en el fútbol.

Aquel mundial juvenil, obviamente, reportó grandes ganancias porque gracias al resultado final hubo muchos negocios de dirigentes y “representantes” para comprar y vender a los mejores jugadores.
En el 2014, el diario digital argentino Mundo D preguntó a uno de los eternos miembros de la FIFA (así como “nuestro” Luis Chiriboga, a quien ningún medio local se atreve a investigar) cómo incrementó su patrimonio desde que fue presidente por largos años de la Asociación de Fútbol Argentino.
Leamos lo que dice Mundo D:
En un informe que pudo verse en la noche del domingo en el programa La Cornisa, buscó respuestas al incremento exponencial del patrimonio de Julio Humberto Grondona, titular de la Asociación del Fútbol Argentino.
En ese contexto, la producción del programa que se emite por América TV presentó una breve entrevista al directivo afista en el que responde acerca de este tema.
“¿Cómo hizo para incrementar su fortuna, Julio?”, le preguntó el cronista. “Trabajando”, respondió Grondona, para luego agregar: “Andá a ver lo que tengo. Mi papá me dejó mucha plata”.
Grondona, sin embargo, era apuntado por diferentes investigaciones sobre los fondos que manejó a lo largo de toda su carrera como dirigente.

El mismo diario, que investiga a fondo a la FIFA, denunció hace poco que el dirigente suizo Joseph Blatter será candidato a la reelección de su cargo de presidente de la FIFA, en las elecciones en junio de 2015.
El dirigente, de 78 años, ocupa el influyente cargo desde 1998 (van 16 años), cuando reemplazó al brasileño Joao Havelange, que se mantuvo 24 años en el poder del fútbol profesional planetario.
Según el diario suizo Blick, Blatter dijo: “Yo soy candidato. Mi mandato se termina, pero mi misión no ha terminado”. Al diario se le olvidó preguntar: ¿cuál misión?
Es muy probable que en las elecciones del próximo año su contendiente sea el actual presidente de la UEFA europea, el ex futbolista francés Michel Platiní, quien anunciará si se presenta tras el Mundial de Brasil.
Hasta ahora, sólo el francés Jerome Champagne, ex subsecretario general de FIFA, se ha declarado candidato, pero el mismo admite: “No creo que pueda vencer a Blatter”. Entonces, ¿para qué se presentará? ¿Para hacernos creer que hubo elecciones democráticas con varias alternativas por elegir?
Hasta el momento hubo ocho presidentes en la FIFA: Robert Guérin (Francia, 1904-1906), Daniel Burley Woolfall (Inglaterra, 1906-1918), Jules Rimet (Francia, 1921-1954); Rodolphe William Seeldrayers (Bélgica, 1954-1955); Arthur Drewy (Inglaterra, 1955-1961); Stanley Rous (Inglaterra, 1961-1974), Joao Havelenge (Brasil, 1974-1998) y Blatter.
A los grandes apostadores y a los “dueños” de los derechos de los futbolistas (la esclavitud del siglo XXI) les conviene tener a su lado a un amigo que no moverá nada. Que lo sabe todo. Y que, pese a saberlo todo, mira a otro lado.
Porque los pases de jugadores, la venta, la compra, los porcentajes a los representantes y las apuestas, los millones de dólares que circulan por debajo de las mesas, son los fantasmas de carne, hueso y dinero que no logramos percibir quienes tanto nos emocionamos cuando ganan nuestros equipos y cuando destaca alguno de nuestros jugadores en los mundiales de la FIFA.
Nombrarle “Superman” del Ecuador a Enner no es gratuito. Algo se estará cocinando en la putrefacta trastienda dirigida por Blatter.
Como buitres estarán sobrevolándote los dirigentes eternos, los empresarios, los cazatalentos, los representantes, los agentes. Todos en busca de sacar una buena tajada a tu talento. Y eso hasta puede desconcentrarte y marearte horas antes del crucial partido contra Francia (quizás, justamente, con esa intención).
Así que, ten cuidado, Enner. Ya estás en la mira de la FIFA.
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Fotograma de El Padrino I

Michael Arroyo, el ser humano y las redes antisociales

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Ofenderlo en las cuentas de twitter hasta mentarle la madre al gran futbolista ecuatoriano Michael Arroyo, integrante de la selección nacional que juega en el Mundial Brasil 2014, solamente puede ser producto de la infamia, la frustración y el odio de seres amargos y amargados.

De los mismos que insultaban con gritos racistas y discriminatorios al Chucho Benítez cuando fallaba goles y luego fingieron llorarlo (¿para limpiarse la conciencia?) como si siempre hubiera sido su ídolo y como si siempre hubieran creído en él.

De los mismos que no alcanzan a entender que el fútbol es un juego y como todo juego tiene avatares, sorpresas, inspiraciones, errores tácticos, aciertos estratégicos.

De los mismos que si fueran futbolistas y jugaran un partido en el mundial quizás no serían capaces ni siquiera de tocar la pelota por el miedo escénico de saber que existen miles de millones de personas que los están mirando.

Michael Arroyo, que estuvo a punto de convertir un golazo de tiro libre en el partido contra Suiza y que luego cometió el pecado de perder un balón, acaba de anunciar su retiro de la red social Twitter, “tras recibir críticas subidas de tono por su actuación frente a Suiza”, según explica a los medios.

La prensa refiere que “el atacante ha sido duramente criticado en la red social debido a la jugada en la que perdió el balón en el área suiza y originó el contragolpe que terminó en el gol de la victoria para los europeos”.

¿Por qué los fánaticos enfermizos, paranoicos y neuróticos, no analizan con serenidad toda la secuencia de la jugada?

¿Por qué tienen que buscar culpables a su incapacidad de entender lo que es un ser humano, con sus fortalezas y sus debilidades?

Arroyo, que juega en grandes equipos profesionales del país y de América Latina, se ha quejado de las críticas tanto a él como a Carlos Gruezo, el joven debutante de la Tri que juega en un club alemán, y recuerda, con algo de pena y rabia, que España siendo campeón del mundo perdió en su debut justamente frente a Suiza.

Añade que hay que superar las críticas y anunció “hasta hoy tengo este medio, me di cuenta que hay (que sirve) para gente mediocre”.

Y claro que hay millones de mediocres que usan sus cuentas de Twitter para ofender, para hacer daño, para calumniar, para burlarse, para ofender, para bajar al pantano de los lenguajes burdos, groseros y hasta patanes, pornográficos y morbosos, en especial los que se parapetan en nombres falsos o anónimos.

Las redes sociales (ojo, “sociales”) no deben servir para antisociales. Eso no es libertad de expresión. Eso es abuso al proyectar los peores sentimientos personales.

Yo apoyo con todo el cariño de ecuatoriano a Michael Arroyo, de quien admiro su creatividad, y respaldo a todos los que ahora nos representan en el torneo internacional futbolero, aunque sea escéptico de creer que no hay nada más importante en el planeta que este torneo.

En este blog he sido y soy crítico de los mundiales organizados por la mafia de la FIFA y he denunciado de forma reiterada la insensatez de organizar en Brasil un torneo en el que esa mafia se llevará 4.000 millones de dólares mientras el país organizador perderá 9.000 millones de dólares que pudieron invertirse en salud, educación, transporte público y servicios básicos para atender a los millones de pobres que habitan las barriadas miserables.

Pero nunca, jamás, permitiré que los cobardes y los viscerales hagan daño a un ser humano.

Hace 20 años, en el Mundial Estados Unidos 94, no existía twitter, pero las críticas de la prensa sabelotodo y de los fanáticos al autogol del defensor colombiano Andrés Escobar que devino en la eliminación de Colombia fueron tan violentas que terminó con el asesinato de Andrés cuando la selección volvió a su tierra. Esa es la pasión enfermiza y hasta criminal que combato.

Así que Michael, no importa si haces un gol o fallas un pase. Tienes mi respaldo porque ni tú ni nadie merecen que los desadaptados te traten así. Que esos desadaptados dejen el Twitter mientras no sean capaces de callar sus bajas pasiones.

Yo estoy contigo.
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Fotografía tomada de la agencia EFE

¿Ecuador es menos que Suiza porque la Tricolor perdió el partido del Mundial?

Enner
“Perdimos en el último minuto y eso duele más”.
“Nos sacaron del bolsillo un punto y eso será fatal para intentar la clasificación”.
“El segundo tiempo fue de muy bajo nivel, incluido Antonio Valencia que estuvo desconocido”.
“Joao Rojas, en el único buen pase que hizo Antonio, se comió el gol”.
“Suiza dominó el medio campo todo el partido y tuvimos suerte de que no hicieron goles de larga distancia…”.
Y así, al menos hasta nuestro próximo partido contra Honduras, se dirán muchas cosas del partido Ecuador contra Suiza en el debut de nuestro equipo en el Mundial Brasil 2014.
Cierto es que pasamos de la alegría a la tristeza en 70 minutos. Y por eso se justificaban los dramáticos rostros de amargura y frustración de las pocas personas que circulaban por las desoladas calles de Quito al finalizar el partido.
Mirando el paisaje humano lleno de rostros y almas grises, puse un único tuit sobre el partido:
¡Arriba, ecuatorianos. Somos un país maravilloso y creativo. Somos mucho más que un partido de fútbol y valemos mucho más que un Mundial!
La reacción de los tuiteros tardó unos segundos, pero tuve decenas de RT que apoyaron mi reflexión, porque a mí también me gusta el fútbol, me apasiona la Selección y me dolió que perdiéramos así, pero eso sucedió y había que aceptarlo.
Sin embargo, encontré también gente que amparada en el anonimato de la red social o en su amargura de famosos periodistas centrados en su extraño concepto del realismo, llegaron a burlarse del tuit.
Yo sí creo en un país de ciudadanos, no de futboleros ni fanáticos.
Un país donde estamos construyendo, con las dificultades y desencuentros que conlleva cambiar una republiqueta dominada por sus viejos dueños, una sociedad más democrática, más incluyente, más ordenada, más igualitaria, restando espacios a los obsoletos poderes y a sus armas letales (las mentiras de los grandes medios, la influencia de una banca poco santa que juega con nuestro dinero, el discurso retardatario de una iglesia conservadora en la que predomina el tenebroso Opus Dei, la posición ególatra y ambiciosa de los gremios empresariales, la visión miope de la izquierda extrema, es decir, la fusión de todos aquellos que apoyaban presidentes y que luego los botaban si no les eran serviles).
Yo sí creo en un país con grandes aspiraciones que no se quedan en su aspiración de “al menos llegar un día -como algún conformista decía en otra respuesta agresiva- a clasificar a cuartos de final en un mundial de fútbol”.
Un mundial que, de paso, está dominado por los voraces intereses de una mafia llamada FIFA, que se llevará de Brasil 4.000 millones de dólares y dejará al anfitrión con un hueco fiscal de 9.000 millones de dólares que implicará, en forma directa, más pobreza y más miseria.
Aunque algunos no lo entiendan o su odio o su ceguera no les permitan ver los contextos de una realidad nacional y regional decisiva, en otro tuit -criticado por futboleros entontecidos y por uribistas paramilitares fascistoides-, escribí que apuesto (y en eso ganamos todos, ecuatorianos, colombianos y latinoamericanos) porque perdiera la extrema derecha guerrerista de Uribe en Colombia y continuara el proceso de paz iniciado por Santos con las guerrillas de las FARC y el ELN. Ese sí es un resultado que tendrá mucho que ver con el futuro de la región. Y ahí sí, hemos ganado todos.
Me juego por contribuir, desde donde me toca, a seguir construyendo un Ecuador y una América Latina que, con todas sus contradicciones, están caminando hacia derrotar a la pobreza y hacia una dignidad que no tiene nada que ver con los dos goles con los que nos venció Suiza, sino con una dignidad relacionada con algo más de fondo: con un ciudadano más consciente de sus deberes y derechos, con una mejor educación, con una mejor atención en salud, con una mayor seguridad en las calles, con una hermosa nación y un pueblo creativo donde el orgullo vaya mucho, muchísimo más allá de una cancha de fútbol.
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Fotografía tomada de planetaamarillo.com

Brasil 2014, de la magia a la mafia del fútbol mundial

Joseph_Blatter_-_World_Cup_2014
Prometí no escribir más sobre Brasil 2014 para dejar en paz a todos los fanáticos e hinchas que quieren disfrutar el Mundial sin que nada les perturbara ni nadie les recordara que más allá de la cancha y los graderíos hay realidades sociales que duelen.
Pero no puedo evitar volver al tema luego de observar, con indignación, el primer partido de la Copa.
Si alguien creyó en algún momento que Croacia ganaría el partido no sabe de fútbol (igual que yo, que tampoco sé nada).
¿Invertir miles de millones de dólares y jugarse el riesgo de que Brasil no clasifique a la siguiente fase si hubiera perdido con Croacia?
Imposible.
Por eso el árbitro quiso creérselo todo. Y conspiró para pitar un penal que nunca fue penal y que se convirtió en el segundo gol brasileño.
Cómo habrán respirado de tranquilidad los grandes inversionistas, la mafia de la FIFA y los apostadores.
Pero había que redondear el sabotaje a cualquier costo. Croacia logró empatar a dos goles y el juez (¿) del cotejo de nuevo perjudicó al equipo menor. Simplemente, dijo, no fue gol.
El resto ya lo sabemos. Crocia derrumbó su ánimo y Brasil hizo otro gol, este sí legítimo, como para disimular.
Brasil, por supuesto, como dirán muchos periodistas y medios, “ratificó su favoritismo”.
Pero solamente un ingenuo o un fanático, que al final vienen a ser lo mismo, pueden pensar que es inocente un Mundial donde se juega no solo en la cancha sino donde se juega tanto poder, tanto dinero, tanta fama, tanta apuesta, tanta farándula, tanta mentira y tanta distracción como para que no pensemos en nada más, al menos un mes, cada cuatro años.
Vean, sin embargo, las calles de varias ciudades brasileñas, aún repletas de indignados ciudadanos que no perdonarán a Dilma, por más socialista que sea, que haya gastado tanto en un Mundial que quizás, como se vio hoy, le deje el campeonato, le deje la Copa, le deje ganancias para la industria, el turismo, la juerga y la prostitución, le deje una amistad eterna con la mafia de la FIFA que sabe cómo hacer para que los equipos taquilleros nunca pierdan, al menos hasta cuartos de final.
La infamia que hoy se hizo a Croacia es, seguro, la primera de las cosas oscuras que pasarán en este Mundial donde no tendrán ningún chance los equipos de países chicos o las selecciones poco marketeadas.
El aguafiestas del Mundial regresó. Y aunque me insulten, me bloqueen o dejen de seguirme en mi cuenta de Twitter, no me callaré.
Nada más humillante para quienes amamos el fútbol que, como decía el técnico croata al finalizar el partido, el Mundial se vuelva un circo donde ya sabemos quiénes son los títeres, quiénes los titiriteros y quiénes somos los incautos espectadores de esta farsa.

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