Por Rubén Darío Buitrón
Las normas básicas del buen periodismo dicen que hay que ir directamente a las fuentes, preguntar, confrontar, cruzar información, verificar, ser plural, poner en escena a todos los actores de los hechos que se cuentan.
¿Cumplió el diario español “El País” esos requisitos básicos, que incluyen un manejo ético y equilibrado de la información, al publicar el pasado miércoles, en tres páginas y con titular en portada, el reportaje “Las FARC hallan refugio en Ecuador”
?El gobierno del presidente Rafael Correa reaccionó con indignación frente al reportaje. Rechazó lo que la periodista afirma en el texto, envió cartas aclaratorias que se publican hoy en el periódico y amenazó con enjuiciar a ese medio de comunicación.Vía telefónica nos comunicamos en Madrid con Vicente Jiménez, director adjunto de “El País”.
En esta entrevista vía telefónica, Jiménez defiende a rajatabla lo publicado y dice apostar por la credibilidad y la confianza en su reportera Maite Rico, quien escribió el reportaje desde Bogotá.
¿En qué criterios se basó El País para publicar el reportaje sobre las FARC y Ecuador? Se trata, a nuestro juicio, de una nota sin confrontar con la parte acusada y apoyada en fuentes ocultas…
Tu pregunta está cargada de intención. El criterio que tiene El País a la hora de publicar no esta, sino todas las informaciones, es el mismo: el interés de la información, su relevancia, el contraste de fuentes, el chequeo de la información… Como tú bien has dicho, cuando se trata de informaciones sensibles en las que se involucran servicios de inteligencia, obviamente el manejo de fuentes no es el mismo que el de una rueda de prensa. Es información que requiere una elaboración distinta , pero el criterio es el mismo que sigue habitualmente el periódico.
Pero no se contrastó con la otra parte. Por ejemplo, cuando dice que “el antiguo guerrillero no tiene pelos en la lengua y lanza gravísimas acusaciones contra las autoridades”, la periodista no llamó a estas autoridades…
Hay informaciones, como tú bien sabes, en las que el contraste a veces es difícil porque la fuente a la que hay que recurrir para contrastar no quiere hacerlo, no quiere comentar por ser el tipo de información que es.
¿Es decir, no se confrontó?
No voy a ponerme a discutir por qué determinada frase de un determinado guerrillero no se confrontó con la fuente apropiada o el organismo gubernamental. Lo único que puedo decir es que esa información el periódico la publicó porque consideró que tenía interés, que éramos conscientes de que era una información delicada, sensible, pero sí se confrontó, hay diversas fuentes, de inteligencia, incluso de la OEA…
El secretario de la OEA reaccionó con dureza y rechazó la versión…
Ya sé que la OEA asegura que ninguno de sus funcionarios ha hablado con El País, pero eso es absolutamente falso. Claro que dudo mucho que ese funcionario por iniciativa propia quiera confesar que habló con El País. Pero, bueno, esto es lo habitual en informaciones sensibles en las que están en juego la credibilidad de los gobiernos, las relaciones de los gobiernos de Colombia, Venezuela y Ecuador, las relaciones con un grupo guerrillero considerado por Colombia como terrorista.
¿Midieron el impacto que tendría el reportaje?
Entendimos que era una información que despertaría mucha polémica y que obviamente no sería del agrado de todos, pero el periódico debe mantener su política que es informar todo aquello que considera relevante. Obviamente, para El País todo lo que sucede en Ecuador, Colombia, Venezuela, en toda América Latina, es de principal interés.
Si el gobierno ecuatoriano plantea una demanda contra El País, ¿cuál será su respuesta?
Lo habitual, porque no será la primera ni la última vez. Si se produjera la demanda hablaríamos con nuestros servicios jurídicos y ellos, por supuesto, darían la respuesta adecuada.
¿El otro escenario sería la rectificación del reportaje si el gobierno ecuatoriano demostrara que no es cierto lo que se afirma?
El País publicará mañana (hoy) una carta del embajador de Ecuador en España y también una carta del secretario de la OEA. No tenemos el más mínimo problema en publicar la versión que quieran dar las personas que se consideran afectadas por una información.
La pregunta es si El País rectificaría en caso de que se demuestre que lo publicado no se ajusta a la realidad…
Nuestro deber es valorar la información y lo haríamos si ocurriera lo que tú dices. Pero una cosa sí debe quedar muy clara: El País responde plenamente por lo que afirma la periodista que hizo esa información.
¿Descarta usted un sesgo en el contenido?
El periódico no tiene ningún tipo de animadversión contra los gobiernos legítimos de Correa, Uribe o Chávez. Eso sí, tenemos todo el derecho a publicar aquellas informaciones que en función de los procedimientos éticos que manejan nuestros periodistas consideremos susceptibles de ser publicadas.
¿Aunque no tenga todos los elementos de una nota consistente?
Tiene todos los elementos y El País puede sustentar lo que afirma el reportaje. Si a partir de ahí el gobierno de Correa considera oportuno acudir a los tribunales y emprender acciones legales, tiene todo el derecho a hacerlo.
¿Por qué la nota se hizo desde Bogotá y no desde Quito?
No sé muy bien adónde quieres llegar con la pregunta…
Al equilibrio, a la contrastación, ustedes siempre han sido un referente de buena información…
Eso no tiene nada que ver con Quito, Bogotá o Caracas. El País actúa igual en todo lugar. Acertamos, nos equivocamos y en ocasiones merecemos premios. Nuestro criterio sobre la violencia política es el mismo en Bogotá, Quito o Pekín.
¿El País se ratifica, entonces, en todo lo publicado?
No voy a entrar a discutir el procedimiento y la forma en que ha trabajado nuestra periodista. No voy a entrar en cuáles son nuestras formas de trabajar. El compromiso que tenemos es con nuestros lectores y con unos procedimientos que defiendo.
¿No existe la posibilidad de rectificar, en caso de que se demostrara lo contrario?
Esa respuesta está en la valoración que hizo el periódico de la nota de la periodista. Está en el hecho de haber publicado la información y que le haya dado tres columnas en primera página y tres páginas en su sección internacional. Eso es todo lo que puedo decir sobre esto.
¿Aceptan públicamente un error, si lo llegan a cometer?
El periódico no tiene ni ha tenido jamás ningún empacho en reconocer los errores, cuando así lo amerita. El País no tiene ningún problema en publicar rectificaciones. En el caso que nos ocupa publicaremos las cartas, pero no rectificaremos porque creemos en la capacidad de Maite Rico, cuyo trabajo El País defiende y avala.
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Nombre:
Vicente Jiménez Navas.
Quién es:
Director adjunto del diario El País, de España.
Trayectoria:
Es catalán. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Hasta 1990 estuvo en el Periódico de Catalunya. Ese año pasó a la redacción de El País, en Madrid, donde ha ocupado distintos cargos, desde la dirección de Tentaciones hasta subdirector de redacción.