¿Periodismo patriótico?
Por Rubén Darío Buitrón
¿Cuál es la relación entre la verdad oficial y el silencio mediático? ¿Cuál debe ser la actitud de un periodista en un conflicto fronterizo? ¿Cuál es el límite entre la información que le conviene a los poderes y la información que la prensa tiene la obligación de investigar y publicar? ¿Cambian las normas éticas del ejercicio periodístico cuando está en juego la soberanía nacional?
Al periodismo le corresponde registrar los hechos tal como se producen. Buscar la verdad con honestidad y equilibrio. Acercarse a la realidad, sentirla, comprobarla, confrontarla y contarla.
Le corresponde contextualizar, profundizar, relacionar el presente con el pasado, proyectar escenarios futuros sobre datos verificados y verificables, fuentes fidedignas y confiables, confrontación de versiones, análisis de documentos y puntos de vista de uno y otro lado.
Le corresponde no quedarse en el qué sino indagar, con responsabilidad y sin autocensuras cívicas, los porqués y cómos de esos hechos.
Ciertos maestros del periodismo suelen decir que “en un conflicto la primera víctima es la verdad”. ¿Cuánta resignación esconde esta supuesta teoría incontrastable? ¿Cuánto conformismo? ¿Cuánta complicidad y cuántas omisiones? ¿Cuánto mal entendido patriotismo? ¿Cuánto renunciamiento a la esencia del oficio?
El conflicto diplomático entre Ecuador y Colombia desnuda la serie de confusiones, errores de perspectiva e intencionalidades que existen en torno a la batalla mediática.
Desde el lado ecuatoriano, un vocero del Gobierno pide a los medios nacionales que se unan para contrarrestar el bombardeo informativo internacional que privilegia las versiones oficiales de Colombia.
Esa no es la solución. A los periodistas de los medios les corresponde informar y confrontar versiones, no convertirse en voceros oficiales.
El funcionario olvida que los problemas deben empezar a resolverse por casa: ¿qué espera el régimen para diseñar y poner en marcha una política estatal de comunicación? ¿Hasta cuándo los funcionarios cercanos al presidente Correa siguen pensando que la información y la comunicación se resuelven con millonarios gastos en cuñas de radio y televisión donde es más la retórica que la sustancia?
Otra cosa es lo que hacen el periodismo colombiano y medios como diario El País de España.
La colombiana se muestra como una prensa militante que olvida su rol y asume como propias versiones basadas en documentos “de inteligencia militar” no necesariamente reales o probados.
El gigantesco error (¿error?) de diario El Tiempo de Bogotá al publicar una supuesta foto de Gustavo Larrea con Raúl Reyes, justamente el día que se reúne la OEA, muestra el daño que se hace al periodismo cuando se asume el ser “patriota” por sobre la obligación de publicar hechos y no razones de Estado con máscara de “noticia bomba”.
En el caso del reportaje de El País de España se trata de una ligereza, llena de arrogancia y sin equilibrio, basada en el testimonio de un personaje que no sabemos si existe, a lo que se añaden informes sesgados, fuentes ocultas y datos no confrontados.
La prensa independiente no puede jugar a la guerra sino a la paz, porque la paz es el bien común.
Pero para eso hay que exigir transparencia al poder: los periodistas no dejan de amar a la patria cuando revelan hechos que el poder no puede ni debe negar. Y tampoco aman a la patria cuando mienten en función de un interés geopolítico.
Así que el “periodismo patriótico” (si existe esta especialidad) es hacer el trabajo desde la ética y los hechos concretos, no desde el chauvinismo o las emociones.
La prensa no siempre es imparcial, se presta para obtener réditos a conveniencia. La Guerra entre Estados Unidos y España a fines del siglo XIX, se inició por un titular del periódico Los Angeles Times, comentando el hundimiento del Maine, barco de guerra estadounidense que se encontraba en la bahía de la Habana. Quienes volaron la nave no fueron españoles, sino cubanos que querían la independencia.
En el conflicto entre Colombia y Ecuador, las partes involucradas reaccionan desde su propia perspectiva, prevaleciendo los sentimientos o intereses y no la razón. Los colombianos están cansados de la violencia histórica de la FARC y quieren desaparecerla a cualquier costo, para lo cual aplican el código de Hammurabi. Se han convertido en los israelitas sudamericanos. El gobierno de Correa que funciona en base a símbolos y términos, explota el ultraje a la soberanía, y reclama la patria soberana, para entre otras causas, rescatar la imagen deteriorada que tiene. España, que también conoce lo que es el terrorismo, es solidaria con los colombianos. En lo que estoy de acuerdo con la prensa internacional es en la habilidad de Chávez para embarcar a Correa y luego actuar de pacificador.
La autenticidad se ha convertido en una virtud, hay que buscarla con lupa en los políticos, prensa y sociedad. El verdadero periodista debe buscar la verdad y solamente la verdad. ¿Se logrará obtener la verdad de las acusaciones? o la crisis que acaba de terminar, se convertirá en otra telenovela de las tantas que viven nuestros países tercermundistas.
Guillermo Arosemena
GUAYAQUIL
rubén darío
una vez mas coincido contigo,
saludos,
Ramiro Cepeda
GUAYAQUIL
Estimado Rubén:
El verdader sentido patriótico de tu pluma pone al descubierto las intenciones de argumentar la razón de estado, (real politik), o del fin justifica los medios, que es sólo aplicable cuando no hay comprensión de la ética profesional y el mal entendimiento del uso del poder.
Según Weber se debe actuar con equilibrio entre los principios y la responsabilidad, para no caer en el fanatismo o en el cinismo; por lo tanto, como tu dices, no hay que dejarse ofuscar por lo mediático, la investigación precaria o el afán de concentración de poder, sin fijarse, en el verdadero poder de la verdad y del interés social.
Concuerdo plenamente con tu razonamiento
Un abrazo
Oswaldo Jarrín
WASHINGTON
Rubén Darío:
No hay periodismo objetivo, puro, construido desde los bordes de la verdad -jamás alcanzada por ninguna rama del conocimiento humano, incluida la filosofía-. Que informar también es un rubro caro de la ideología, cualquiera sean sus raíces.
Admiro de veras tu idealismo, tu fuerza de voluntad porque tu oficio, más que tu profesión, pesen lo suficiente a la hora de evaluar esta resbaladiza coyuntura.
Carol Murillo
QUITO
Estimado Ruben Dario:
Buen punto de vista.
Saludos,
Eva García
GUAYAQUIL
¿civismo, chauvinismo o chavismo? Ja, ja, ja… mal chiste, pero inevitable.
Andrés Seminario
GUAYAQUIL
Sobre su comentario ¿Periodismo Patriótico?, creo que en los litigios fronterizos donde se encuentra en peligro la sobreranía del país, todo ecuatoriano debe ser un soldado de la defensa de la Patria, no importa si es médico, periodista, burócrata, bagabundo, profesor, auca, afroecuatoriano, empresario, o político, lo importante es que tiene un rol principal ante la Patria, y es la de defenderla.
El Ecuador debe manejar su versión que es la verdad de los hechos, que es la inclusión y ataque de un ejército oficial a un ejército rebelde en nuestro suelo, pienso que toda acción, comentario o insinuación a esta verdad, debe ser considerada atentatoria a la seguridad del estado.
Att.
ALEX CARDENAS
(Agradezco por poder acceder a sus editoriales y poder ser escuchado; es la forma de hacer periodismo)
Medios y conflicto: ¿dónde poner el ojo y la pluma, el corazón y la bandera?
En la denominada Guerra del Cenepa, en 1995, no hubo fracturas en la prensa. Al contrario: todos los medios de comunicación plegaron para informar, en ‘defensa de la patria’. Claro, en esas circunstancias, la unidad nacional se invocó como la única garantía de soberanía. Y en ese mismo momento la prensa no informó adecuadamente si fue una guerra o unas cuantas escaramuzas. ¿Guerra? ¿Cuál guerra?, se preguntaban fuera del país los diplomáticos y ecuatorianos residentes en el extranjero, cuando veían las imágenes que las grandes cadenas televisivas divulgaban sobre ese conflicto armado.
En los días del conflicto no supimos quién atacó primero. En realidad, ¿fueron nuestras Fuerzas Armadas las que armaron todo para iniciar una recuperación territorial y de orgullo y dignidad para el Ecuador y las que infiltraron a sus pares peruanos, en las mismas estructuras de la inteligencia en Lima? ¿Cuántos peruanos eliminaron nuestros soldados? ¿Qué pasó con las familias indígenas de la zona que luego quedaron divididas por una línea imaginaria y por quedarse unas del lado peruano y otras del ecuatoriano?
¿No fue la prensa la que elevó a la categoría de héroes a Sixto Durán Ballén y a Paco Moncayo, sin que sepamos exactamente cuál fue su rol y si efectivamente, en el segundo caso, estuvo en el terreno del conflicto y se jugó el pellejo ante las balas? La prensa fue llevada, además, a la zona y hacía lo que los militares decían y hasta si intentaban buscar por su propio medio otras informaciones, ¿no fueron amenazados algunos reporteros con ser ‘castigados’?
No hubo dudas, sospechas, investigaciones o reportajes sobre lo que de verdad hicieron nuestras fuerzas militares. Claro, ¿por qué había que dudar? Mucho menos de las autoridades. Fue una guerra justa, inmune a toda ideología o política de Estado. Es más, como ‘ganamos’ la guerra, no fue necesario un inventario de los hechos. Si hubiésemos perdido, como si ocurrió en Perú, nos habríamos llenado de razones de investigar qué pasó.
¿Qué habría pasado si las Fuerzas Armadas del Perú ‘atacaban’ territorio ecuatoriano para eliminar un foco subversivo de Sendero Luminoso? No solo que habríamos puesto el grito en el cielo, sino toda la artillería en la frontera para defender la soberanía nacional.
Entonces, lo que se desprende, al paso de los años, es que en ese momento hubo un fervor patriótico, casi unánime, en toda la sociedad, incluidos los medios de comunicación, a favor de defender la soberanía, un concepto por demás difuso o no suficientemente entendido. Soberanía era sinónimo de territorio y cualquier incursión (como la razón del inicio de la supuesta guerra) violentaba la soberanía. Es cierto, en ese momento nos llegaba como un molón el pasado, la historia de nuestras derrotas, no volver a la vergüenza de perder y por tanto, la soberanía ya era una sagrada bandera que había que limpiar e iluminar.
Ahora, 13 años después, tras varios años de armarnos y gastar plata para controlar la frontera norte, resistirnos a que el Plan Colombia nos imponga una conducta de control militar y de acción política con las habitantes fronterizos, nos ocurre un conflicto con la soberanía por un ataque colombiano a suelo patrio. No olvidemos que en este tiempo no firmamos el TLC y Colombia sí, sostuvimos una base militar estadounidense en Manta, hemos capturado a decenas de ‘proveedores’ de las Farc entre Quito y el puente de Rumichaca y también se capturó en Quito a Simón Trinidad.
Y el comportamiento, en general, de los medios de comunicación, en este conflicto que llegó a la inédita ruptura de relaciones diplomáticas que nunca ocurrió con Perú, muestra cómo la política sí puede permear su comportamiento a favor o en contra de un Gobierno, de la defensa de la soberanía y de la verdad, de esa verdad periodística, que dicen algunos es la primera víctima en todo conflicto.
La diferencia es que en medio están las Farc y en el gobierno de Correa gente de izquierda. Y así, la versión de Alvaro Uribe, de que el Ecuador (osea el gobierno de ahora, porque los de Palacio, Gutiérrez, Noboa, Mahuad, Alarcón y Durán Ballén, no, jamás nunca) cobija, da abrigo y protege a los guerrilleros, como dijo El País, de España, e inmediatamente los medios nacionales lo reprodujeron, se convierte en noticia nacional, en argumento de la derecha y en razón para generar todo un supuesto debate sobre la independencia y autonomía de los medios en un conflicto armado.
Lo que está en el fondo de la polémica es que en este momento hay una tenaz confrontación ideológica, en la que los Estados Unidos no son ajenos ni inocentes. Y a los medios de comunicación les corresponde desentrañar esa confrontación y no alinearse con el interés de ciertos grupos. Incluso, sin necesidad de alinearse con el gobierno de Rafael Correa, podrían mostrarnos más de lo que en el fondo ocurre, no quedarnos solo en las pistas de un supuesto conflicto binacional armado y militar.
El verdadero conflicto, incluso sacando a Hugo Chávez, del cuadrilátero, es que hay dos posiciones ideológicas que pujan por mostrar de qué lado está la verdad y entre dos concepciones de vida y dos visiones del mundo, jamás habrá un intermedio, menos la prensa.
El reto es dónde poner la información que nos permita tomar decisiones, independientemente de las ideologías. ¿Será muy difícil?
Orlando Pérez
MONTECRISTI
Y pensar que El Tiempo era (es, mejor dicho) la referencia obligada de tantas personas que he escuchado a lo largo de mucho tiempo. Y El País, qué pena que me dio una nota tan vacía de periodismo de un diario al que respeto mucho. Pero como todo en la vida, nada es perfecto. Y sí, es complejo lo de la batalla mediática cuando en el fondo sientes una sensación de que una vez más se agredió la soberanía de tu país.
Un abrazo,
Fernando
Y pensar que El Tiempo era (es, mejor dicho) la referencia obligada de tantas personas que he escuchado a lo largo de mucho tiempo. Y El País, qué pena que me dio una nota tan vacía de periodismo de un diario al que respeto mucho. Pero como todo en la vida, nada es perfecto. Y sí, es complejo lo de la batalla mediática cuando en el fondo sientes una sensación de que una vez más se agredió la soberanía de tu país.
Un abrazo,
Fernando
GUAYAQUIL
Tienes razón Rubén, aunque en primera instancia nos arranque una sonrisa, luego nos asusta: lo de El Tiempo de Bogotá es preocupante en función de lo que está pasando con nuestro oficio. Por eso, también me preocupó la portada de El Telégrafo de hoy: con falta de equilibrio, al estilo del diario de los Santos…
Un abrazo.
RICARDO TELLO
Cuenca
Rubén Darío, escribes con sensatez, con responsabilidad, con equidad, con serenidad.
Pero ¿será que la prensa actual es ética?, ¿Será que en verdad el periodismo ético existe o mas bien el profesional ético?, las empresas periodísticas buscan vender mas a través de esas publicaciones, que vender noticias serias, reales y que expresen hechos concretos.
Esperemos que esto cambie para beneficio de la comunidad, para beneficio de un periodismo serio, para beneficiar lograr que los futuros profesionales periodistas busquen decir la verdad o acercarnos a ella.
Ginger Zambrano
BAHIA
Apoyo tu pensamiento Rubén Darío, y ¿ahora? Cuál debería ser el papel del Gobierno frente a este nuevo abuso.
No creo que sea justo que se deba quedar con los brazos cruzados, a esperar disculpas de un medio que definitivamente actuó sin ética y para colmo que culpa a terceros, como en este caso, a la Policía de haber proporcionado la Foto ¡Por favor! Qué inocentes nos resultaron los compañeros que justamente escogieron a la reunión de cancilleres para hacer explotar su “primicia”, pero hasta un niño de jardín se hubiese dado cuenta que el supuesto Larrea no era él… ¿qué querían lograr? Supuestamente se trata de profesionales… lástima, nos demostraron lo contrario.
Las disculpas creo que ya no tienen sentido, porque a este paso, todo el mundo nos pisoteará, ¿Hasta cuándo?
Carla Aguas
IBARRA
Gracias sr Buitrón, magnífica su visión. Mis impresiones me permitiré enviarle a su correo para que usted pueda utilizarlas en la lucha por la justicia y la verdad.
Gracias,
Eduardo Kaviedes
ALEMANIA
Sr Buitron.En tiempos dificiles o de casi un conflicto belico de su pais es mejor quedarse callado si no puede hacer o decir nada bueno por su patria. Ej., El diario El Tiempo de Colombia.
Don Gaber
Muy interesante reflexion.
Roberto Baquerizo
GUAYAQUIL
ALGUNOS COMENTARIOS DE LECTORES DE EL TIEMPO
103.Por: redneck
¿lo que viene?: demandas en cortes internacionales del gobierno ecuatoriano y del ministro falsamente implicado. lo serán económicas y con sanciones a el tiempo por algun tribunal competente en lo relativo al periodismo, agua sucia inevitable. lo peor, este evento será cabeza de playa hacia la fujimorización progresiva de uribe, lo que culminaría en una degradación de enorme magnitud hacia él de manera universal, ocurrirá con un eventual triunfo de los demócratas en usa, donde al gore, quien recuperará su preminencia, seguramente va a pedir que, como dicen los boricuas en el bronx (new york) que “metan mano” a uribe en lo ralacionado viejas acusaciones sobre narcotráfico y con los paramilitares acusados de asesinar a miles de sindicalistas. así justificará por qué no quiso sentarse a su lado aquella vez… conocida por todos. “todo está intimamente ligado”, decía un señor de tupida barba en el siglo ixx
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[Oculto por lenguaje ofensivo] [0 votos ] 102.Por: Memorioso
Es posible que exista la foto “que sí era”, de hecho, el ministro anunció hace tiempo que se reunió con el comandante reyes; el campamemto era un punto de encuentro de estudios políticos, y de recepción de alternativas para la paz. las fotos que nunca van a aparecer son las del narcopresidente con sus socios criminales; esas sí se esfumaron, ni los compromiso del candidato paraco, y los acuerdos tipo ralito que firmó en los cuales aceptaba los métodos macabros de sus socios; esas evidencias documentales no aparecerán, pero sus efectos nos aterran cada día.
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Vote a favor o en contra de este comentario [ 0 votos ] 101.Por: fercho115
Lo primero que se piensa al leer e titulo, es que el error fue de escogencia de la foto, como si existiera la foto que si es. en el fondo no asumen el error.
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Vote a favor o en contra de este comentario [ 0 votos ] 100.Por: unlectorcriticoyreflexivo
Aunque no se debe fustigar al errado, me parece que dentro de su periódico se tejen intereses oscuros que quieren cosechar los resultados de la división y la anarquía. es impresionante como estan hurgando dentro de esta investigasción con algún interes oscuro para sembrar la cizaña de la desconfianza entre dos paises hermanos. puede que uribe no piense como correa, pero no hace un terrorista al segundo, ni hay que buscarle caidas para perjudicar su imagen y resaltar a uribe. ya la fábrica de popularidad de uribe está bien aceitada y organizada, no necesita estas infamias para crecer en imágen. revisen bien quien está detras de todo esto y tomen decisiones drásticas, porque está de por medio es la imágen que han construido, ojo con eso
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Vote a favor o en contra de este comentario [ 0 votos ] 99.Por: MarioRoberto
Me parece irresponsable que se lleve la información del computador de reyes a un medio de comunicación antes de ser plenamente identificado. me parece un ejemplo claro del afán que tiene el gobierno y en particular el ministro por mostrar sus resultados, sin importarle nada más. sigue medio congreso en la cárcel por nexos con los paramilitares, la actuación de colombia ha sido rechazada por la oea en el caso de ecuador, y estamos en plena campaña re eleccionista. no es raro, entonces, que el gobierno despiste la mirada sobre los problemas que se ha buscado. ya se nos olvidó que el 50% de nuestros congresistas (todos en apoyo a este gobierno) están en la cárcel???? o es que no los queremos ver.
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Vote a favor o en contra de este comentario [ 0 votos ] 98.Por: Avalon
Este lamentable hecho demostró que el tiempo se convirtió en un vil pasquín del uribismo y los narcoparamilitares. gracias a dios existe el espectador que volverá a ser diario y la revista semana, medios independientes.
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Vote a favor o en contra de este comentario [ 0 votos ] 97.Por: elijavi
Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, dice el editorialista, pero él sabe como periodista que la imagen que se deja con este oso monumental puede desvirtuar cualquier cosa que digamos en el futuro sobre el tema, por real que esta sea.
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Las fuerzas derechistas de este gobierno, llamese policia, ejercito y otros que van a causar “hecatombe” y que no quieren la paz y quieren es la guerra,sufrieron un tremendo descalabro con esa foto. porque? por que al acabarse las fuerzas beligerantes que se ponen a hacer, a cuidar a abuelitos y a niños y se les acaba los grandes negociados (torcidos) de los traficantes de armas.pobre locombia.
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Foristas y lectores: este error del periódico debe dejarnos enseñanza a todos: 1) al periódico, pues por obvias razones 2) a los foristas porque la mayoría de opiniones vienen cargadas de juicios de valor, basadas en noticias y circunstancias que merecen un alto grado de análisis previo y si se quiere ¡suspicacia!………………. les sugiero con todo respeto, que reflexionemos mirando hacia lo positivo. una cosa es visualizar mal y otra cosa es calificar mal. a) yo mismo he visualizado mal, como en aquella ocasión que predije que “la no entrega del niño emmanuel” era una farsa del gobierno y resulté equivocado b) yo también he calificado mal, cuando afirmaba con gran convencimiento que el alcalde garzón era malo: hoy reconozco que me tapó la boca, no podía calificarlo sin conocerlo c) el tiempo se equivocó y ya, reculó y es suficiente, opinemos si, pero no califiquemos sino hasta tanto estemos seguros de lo que vayamos a escrbir. lmalambo@hotmail.com
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Bien por el editorial porque es lo mínimo que se espera de un medio serio. sin embargo: 1) los lectores también merecen disculpas, no solo el ministro ecuatoriano, 2) aparte de “el tiempo” y “la causa colombiana en el debate diplomático en la oea”, también resultó afectada la “causa periodística imparcial”, pues no se entiende cómo el periódico más influyente del país, resulte tomando partido a ciegas como si se tratara de la selección colombia 3) la “hermandad” que promueve permanentemente “el tiempo” debe reflejarse en su imparcialidad y desafortunadamente las grandes fallas cometidas por el estado colombiano no se les da el despliegue suficiente. ¿somos hermanos o no? 4) el último párrafo es cierto, pero tiene un tufillo de “sacaculismo” inelegante, que es el que tiene a los colombianos como nos tiene: ¡proclives a ser vengativos!. pudo haberse escrito en otra columna editorial
Saludos señor Buitrón:
Lo que pasa es que uno como periodista también debe preguntarse cuando le traen una “primicia” a quienes les conviene y a quienes les afecta que salga esa información a la luz.
Muchos colegas caen en la tentación de la fama rápida por alguna “chiva” como la llamamos en Colombia y al final pasan por la verguenza de tener que rectificar algo que fue maquinado con saña o para ejercer presión pública negativa sobre un evento o persona. Nos dejamos manipular y eso no puede pasar, como usted dice: la independencia no está sujeta a variables.
La verdad es que esta pasará a la historia como una de las rectificaciones más vergonzosas de la historia tanto por los vínculos de la familia Santos con el gobierno colombiano como por la terquedad de demorar las excusas hasta el día siguiente cuando desde la mañana todos sabíamos que el hombre de la foto definitivamente NO ERA.
Saludos!
Que gusto recibir una vez más una de tus lecciones, mi querido Rubén Darío, el ¿error? como tú lo cuestionas, cometido por El Tiempo de Bogota, para mí uno de los diarios más serios de América Latina, hasta ahora, claro que con sesgos de derechismo nos vuelve a cachetear a los periodistas.
Si nos da un golpe para reflexionar sobre el futuro de nuestro oficio; desde hace rato me pregunto ¿es justo que los editores de un medio manejen la información -la que uno trabajó- como a ellos les interesa?
No creo que los editores y jefes de El Tiempo estén muy felices con su error; no solo el de equivocar al personaje; sino el de prestarse a juegos oficiales.
Digo, estarán muriendo junto a los principios de objetividad, imparcialidad, credibilidad, justicia y todos los demás. Podrán creerse?; se habrán hundido junto con su trayectoria?; se golpearán la cabeza? y llorarán a gritos su debilidad? como nos pasa a los periodistas cuando algo nos falló alguna vez, por temas más locales, nada que ver con lo internacional, pero en el que también hemos puesto en juego a otros seres humanos.
Es muy difícil levantar la frente y encarar el día a día, luego de un error en nuestro trabajo diario y por mucha aclaración y propósitos de enmienda, cuando se metió la pata es difícil sacarla con los dedos completos.
Te pregunto, ¿que pasará ahora con El Tiempo de Bogotá?, ¿con solo pedir las disculpas está todo solucionado?; ¿cuál es la actitud que debemos tener los periodistas luego de un error?. Me temo que la respuesta sea dejar el oficio y dedicarnos a otra cosa, o dime si hay otra alternativa?
Sandra Ochoa
CUENCA