Digamos que te conozco, Yoani. Porque admiro tu temple, tu valentía, tu frontalidad, pero también -ojo- tu alegría, tu frescura, tu capacidad de asombro y sorpresa, tu manera de decir las cosas sin amargura y con esperanza, tu lucidez lúdica, tu lúdica lucidez.
Que hayas ganado el premio Ortega y Gasset 2008 ha valido la pena no solo por lo que dices tú o haya dicho el jurado, sino porque muchos, muchísimos como yo ahora sabemos que existes, que hay dignidad en la juventud cubana, que hay maneras de abrir fisuras, que, como dijo Cortázar, “todo es elástico, lo más duro también, aunque tenga elasticidad retardada”.
Ahora busco tu blog y te encuentro: altiva, libre, un pez que las redes del pasado no pueden capturar. Sé -lo cuentas tú, lo testimonian muchos, algo percibí en una visita a la isla- que te mueves entre censores, piratas cibernéticos del gobierno, burócratas, fanáticos, militantes sin capacidad de crítica ni autocrítica, perseguidores y gente, tu gente, que quizás te diga: Yoani, estás metiéndote en problemas”.
Gracias, Yoani. Eres un sol, un túnel de luz, la palabra que hace correr el rimmel del rostro oficial…
¡NO LO PUEDO CREER!
Escrito por: Yoani Sanchez en General , Abril,4,2008
Esa porción de filóloga que aún me queda –que conoce de literatos, filósofos y nombres académicos- está dando saltos de contenta por el Premio Ortega y Gasset de periodismo que me han otorgado. La blogger, por su parte, siente que tantos obstáculos para acceder a Internet, tanto memory flash llevado de aquí para allá, ha valido la pena.
Sólo atino a recordar que era abril –ya Eliot había reparado en la crueldad de la primavera- y decidí exorcizar mis demonios en un Blog. Comencé por expulsar al más paralizante, ese que nos hace apelar a la máscara, el disfraz y el silencio. El segundo en la fila de los desalojados, fue la apatía del que sabe que no puede hacerse mucho. A mediados de agosto, la legión formada por la frustración, el desencanto y las dudas ya drenaban con cada post.
Lo que parecía una terapia personal, para sacudirme todos esos achaques, se convirtió en un espacio para muchos que, curiosa coincidencia, también tenían sus propios demonios.
Lectores, yo sólo soy el rostro en la barra lateral de este sitio. Ustedes, polemistas, incendiarios, censores y boicoteadores, son, en fin de cuentas, los que hacen el Blog.
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