la utopía impuesta
Se llama Yoani Sánchez, es cubana y aunque estudió filología y no periodismo, este se ha convertido en su razón de ser.
Hace pocos días, desde España, le informaron que había ganado el prestigioso premio Ortega y Gasset de comunicación.
Yoani saltó de alegría. Fue una sorpresa, porque hace algo aparentemente simple: escribir su blog llamado Generación Y (desdecuba.com/generaciony).
En Cuba existen limitaciones de tipo tecnológico y político para acceder a la red. Pero Yoani ha crecido en la generación de los ochenta, una generación que aprendió a vencer grandes obstáculos: “nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas del campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración”.
Como millones de cubanos, abandonó su tierra. Vivió en Suiza dos años, pero volvió a La Habana en una decisión que muchos la criticaron.
Regresó por asuntos familiares, dice, pero también porque huir de la realidad no la llevaba a ninguna parte.
En medio de carencias, escasez y la lucha cotidiana de quienes habitan una realidad donde cada día es una prueba de supervivencia, Yoani abrió su blog mientras buscaba la manera de redondear sus ingresos dictando clases de español a extranjeros y trabajando en la revista digital Consenso.
En apenas cuatro meses sus lectores eran miles de miles. Y su pensamiento, su crítica, su forma de desnudar una cotidianidad difícil, su manera de decir frontalmente lo que tiene que decir de la sociedad y el estado cubanos, sin dejar de amar a su país, la convirtieron en un ícono y un referente de su generación.
Ahora dice que valió la pena superar tanto inconveniente para acceder a internet, tanto memory flash llevado de aquí para allá: “Lo que parecía una terapia personal para sacudir mis achaques se convirtió en un espacio de muchos que, curiosa coincidencia, también tenían sus propios demonios”.
Fue su persistencia y capacidad de expresión, sincera y apasionada, lo que multiplicó sus lectores ciberrebeldes en el mundo: “Lectores, yo sólo soy el rostro en la barra lateral de este sitio. Ustedes, polemistas, incendiarios, censores y boicoteadores, son, en fin de cuentas, los que hacen el blog”.
Yoani es un símbolo para quienes no se ajustan a lo “políticamente correcto” o a las conveniencias del poder de turno: “Habito una utopía que no es mía. Ante ella, mis abuelos se persignaron y mis padres entregaron sus mejores años. Yo, la llevo sobre los hombres sin poder sacudírmela. Algunos que no la viven intentan convencerme que debo conservarla. Sin embargo, resulta enajenante vivir una ilusión ajena, cargar con el peso de lo que otros soñaron. A los que me impusieron –sin consultarme- este espejismo, quiero advertirles, desde ahora, que no pienso heredárselo a mis hijos”.
Así es el periodismo que tiene sentido. Un periodismo desligado de ideologías de moda o tendencias coyunturales. Un periodismo sin más compromiso que contar la realidad.
Tags: Add new tag, Ovejas negras
You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.
Abril 11, 2008 at 5:37 pm
Señor Buitrón, por favor retireme de su lista de contactos. No quiero recibir sus artículos. Hay suficiente basura en el internet.
Che Vera
CHE VERA, PRODUCCION SOLIDA
Abril 11, 2008 at 6:36 pm
ESTIMADO CHE,
A LA DISTANCIA UN ABRAZO DE TU AMIGO ESTEBAN MICHELENA. NO CREO, PARA NADA, QUE LO QUE ESCRIBA RUBEN SEA BASURA. Y SI BIEN ES ESTA UNA DISCUSIÓN TENSA, AL MOMENTO SE HA LLEVADO CON ALTURA ENTRE LAS PARTES. NO SE SI A NOSOTROS NOS ALCANCE EL DERECHO PARA PERTURBAR ESTE ENTORNO, DONDE SE DISCREPA Y TAL, PERO SIN CARGARSE A NADIE.
ESTEBAN MICHELENA
Quito
Abril 11, 2008 at 6:42 pm
Gracias mi estimado Ruben Darío por compartir tus inteligentes reflexiones
Un abrazo
Patricio Barriga
QUITO