Archivos para Mayo 2008

29
May
08

ir a la fuente

Un nuevo escándalo mediático y político de acción y reacción: “El gobierno y la asamblea quieren coartar la libertad de prensa y la sociedad debe luchar para echar abajo esos intentos”.

Para curarnos en salud, los periodistas pasamos al ataque bajo la presunción de que se vienen el totalitarismo y la represión al pensamiento y a la crítica.

Con ese supuesto, defendemos ardorosamente la libertad, condenamos cualquier intento de censura o control y deploramos el afán de acallar al periodismo crítico e independiente.

Inmediata –y oportunamente- se suman los cantos reivindicativos de asambleístas de Sociedad Patriótica o el Partido Social Cristiano. Utilizando la desmemoria colectiva ahora son los abanderados del derecho de la sociedad a recibir informaciones equilibradas, contextuales, pluralistas y útiles sin que el poder político deba intervenir.

El tema lo gritamos con vocación demoledora. Tan demoledora que antes de escribir olvidamos ir a la fuente y caemos en el mismo error que criticamos: está mal que los asambleístas propongan un proyecto sin conocer cómo hacemos nuestro trabajo, pero también está mal que arrojemos fuego sin conocer a fondo la propuesta.

Rechazamos la propuesta de que nos obliguen a publicar solo lo verificado pero escribimos sin verificar el real sentido del proyecto. No vamos a la fuente para que nos confirme o rectifique o nos dé luces para abrir una deliberación nacional acerca de la información pública.

¿Es posible que algunos asambleístas del oficialismo estén pensando en hacer la revolución ciudadana de la comunicación cambiando de forma radical las actuales reglas de juego?

¿Es probable que esos asambleístas sean el brazo constitucional de la estrategia gubernamental de socavar la credibilidad de los medios mediante su descalificación sistemática para evitar la crítica, la investigación, la denuncia y la exigencia de rendición de cuentas al poder político?

Lo es.

Pero también es posible que ante la amenaza –real o supuesta- la reacción de los periodistas sea apresurada, visceral e inmadura: rechazar por rechazar, sin reflexión y confrontación de tesis, es nefasto en la construcción de un cuerpo legal que vele por el bien común y el ejercicio pleno de libertades y derechos civiles en una sociedad democrática.

Qué saludable sería que, en la intención de detener cualquier oculto afán de silenciamiento y proteger la libertad, los columnistas empezáramos por repasar las normas elementales del periodismo.

Qué saludable sería, para evitar que una eventual buena intención legislativa caiga en el tacho de la historia, que los asambleístas se pongan en los zapatos de los periodistas y conozcan de cerca su trabajo.

Qué saludable sería debatir apasionadamente el tema del periodismo y la información echando abajo el muro de los mutuos prejuicios y subjetividades.

Abrir el paraguas antes de que llueva es un acto de previsión, pero también puede ser un acto de paranoia.

21
May
08

iva a las tonterías

Preocupado por los resultados de las encuestas, en las cuales el presidente Rafael Correa no cree a menos que las hagan sus propios funcionarios, el mandatario decidió retirar de la agenda política el polémico tema del presunto nuevo escudo nacional.

Y ahí quedó, para el olvido, la propuesta de la iracunda asambleísta Tania Hermida. Su idea provocó tantas críticas -incluso la ironía cibernética de reemplazar al majestuoso cóndor por un cuy con sombrero estilo Montecristi- que finalmente se convirtió en otro autogol contra la imagen de la Asamblea Constituyente y puso en peligro el objetivo número uno del presidente Rafael Correa: ganar el referendo.

La encuesta encendió la alarma oficial. Según ella, si este momento los ecuatorianos fuéramos a las urnas, solo el 43 por ciento diría sí a la nueva constitución. Por eso, como ya ha hecho con otros temas supuestamente irrenunciables por ideología y principios, Correa echó tierra sobre el “nuevo escudo”.

Pero, claro, el Presidente nunca pierde. Y en su lógica de que si no gana empata, decidió que la culpa de que los ecuatorianos perdiéramos tiempo en temas intrascendentes como el escudo, el placer sexual o la “comunicación alternativa” no es de los asambleístas de Alianza País sino “de la prensa vendida a los mismos de siempre para que gane el no”.

Según Correa, esa prensa “desprestigia a la Asamblea y no se cansa de bombardear al Gobierno con cualquier cosa, como la de los símbolos patrios”. “Si las tonterías pagaran IVA –dijo en referencia a los medios-, financiaríamos el presupuesto del Estado”.

Cuando dice que sus asambleístas tienen derecho a lanzar cualquier propuesta “ya que estamos en democracia y cualquiera puede opinar”, debiera, simultáneamente, respetar los disensos y no persistir en su estrategia de descalificar a sus críticos para impedir que los ciudadanos cuenten con herramientas para la reflexión sobre el ejercicio del poder político.

Cuando dice que el tema de los símbolos patrios es “cualquier cosa”, debiera ser consciente que quienes ponen “cualquier cosa” sobre la mesa del debate nacional son sus propios asambleístas y no los medios y los periodistas a los que tan alegremente, con su habitual manera de generalizarlo todo, el mandatario tacha de “mentirosos” y clausura un debate que apenas empezaba.

Cuando dice que la partidocracia, los insomnes líderes de la larga noche neoliberal y “la prensa vendida” ya están trabajando por el no en el referendo, debiera reflexionar que su campaña por el sí lleva implícito el absurdo de que se está promoviendo un voto a ciegas por un proyecto de constitución que todavía no existe: seis meses después de inaugurada la Asamblea Constituyente aún falta discutir más de 250 artículos y 16 temas.

No queda duda de que si por algo la historia ecuatoriana recordará al presidente de la República será por sus incoherencias entre su retórica y la realidad. Porque si él fuera coherente, el cobro del IVA debiera empezar por casa.

20
May
08

alberto cortez, el ser humano

Alberto Cortez, el ser humano

Por Rubén Darío Buitrón

Un ser humano. Ningún otro concepto, ningún otro adjetivo, ningún otro calificativo puede caber a la hora de definir a este espíritu gigantesco y tierno que lleva un nombre tallado para siempre en nuestros corazones: Alberto Cortez.
Un ser humano. Así de simple y así de complejo. Así de directo y así de profundo.
Un ser humano con enorme capacidad de sentir la existencia y su perfume, capaz de aprehender de la experiencia, el dolor y el regocijo de los demás con generosidad fraterna y espíritu amplio, capaz de amar hasta el olvido de sí mismo y capaz de revelarse hasta el límite más insospechado de su resistencia ideológica.
Un ser humano. Y, por tanto, un poeta. Un poeta humano como Vallejo, como Lorca, como Yupanqui, como Octavio Paz.
Un poeta humano pletórico, inundado, invadido de sensibilidades, de asombros, de solidaridades.
Un poeta que puede ver más allá de lo que todos vemos o de lo que somos incapaces de percibir, que puede construir versos e historias de los hechos aparentemente más simples, de las personas aparentemente más intrascendentes, de los sentimientos aparentemente más repetidos.
Un ser humano y un poeta. Un espíritu, un alma, un corazón, un hombre que a su paso deja sonar tambores de luz y arcoíris cuando canta las más enternecedoras cotidianidades nuestras, cuando canta esperanzas, nostalgias, melancolías, pasiones, amores, ideales, sueños, proyectos.
Un hombre, también, que a su paso deja sonar trompetas de sobra y desiertos cuando en ellas marca hondas huellas de indignación, de rabia, de ira, de hermandad consecuente y concreta, de lucha por la paz, por la tierra, por la armonía, por el consenso, por la libertad, por el ejercicio digno de la palabra, por la tolerancia, por el debate, por la deliberación, por la ternura y la lucidez y la conciencia y la valentía que tanta falta le hacen a un planeta habitado por miles de millones de seres confundidos en su patética tragedia de no encontrar los equilibrios entre el desarrollo económico, la democracia y el respeto a la naturaleza.
Es Alberto Cortez. Un poeta. Un ser humano. Un cantor continental de enormes dimensiones éticas, filosóficas y espirituales como Mercedes Sosa, Víctor Heredia, Silvio Rodríguez, Alfredo Zitarrosa, Tom Jobim, Víctor Jara…
Un cantor continental tan grande como un árbol fecundo que da sombra, que da respiro, que da oxígeno, que da cobijo, que protege, que abraza, que acurruca, que agita.
Un cantor continental dueño de una voz y un verso capaces de trepidar, de ennoblecer, estremecer, sacudirnos, golpearnos en el centro más oscuro de nuestros corazones, allí donde anidamos los egoísmos, las arrogancias, las vanidades, la mezquindad, el individualismo, las ambiciones más abyectas y sórdidas que nos impiden abrir el alma y dejar entrar urgencias, deseos, fugas, necesidades de que nuestras manos aprieten otras manos para darles consuelo, semillas, impulso, vuelo.
Es Alberto Cortez este hombre que en su más reciente libro, una joya editorial llamada Por los cuatro costados, hecha por editorial Edino y su director, Ramiro Cepeda, con la misma intensidad, la misma generosidad, el mismo cariño y la misma admiración que el poeta y cantor ha dejado sembrados por los cuatro costados del mundo y sobre todo por los cuatro costados de nuestras historias personales, de nuestros amores y desamores, de nuestras diarias batallas para impedir que la soledad y el dolor nos vuelvan extranjeros y nómadas de nosotros mismos.
Se trata de un libro imponente, tanto como su autor. Poderoso y sensible, tanto como su autor. Inspirador y sencillo, constructor y libertario, honesto y altivo, inteligente y mágico, dulce y combativo. Como su autor.
A Cortez lo llevamos en un rincón del alma. Un rincón del alma por donde pasan -iluminados y entrañables- amores desolados, perros callejeros, abuelos fundadores, miguitas de ternura, mañanas que empiezan a partir de mañana, aprendices de quijotes, amigos que se van, rosas que llegan cada día, vinos que pueden sacar cosas que el hombre se calla.
Por eso este libro que es él mismo, el mismo Alberto, el mismo Cortez, ya es mito y presencia, épica y desafío, cuerpo y pensamiento que por suma de individualidades es parte de nuestro ser colectivo, es parte de nuestra luz.
Como la vida, como cada uno de nosotros, Por los cuatro costados es inconmensurable y diverso, estética y mensaje, resonancias populares y poesía culta, banderas y referentes para tres generaciones que han amado y amarán a su poeta.
Por los cuatro costados es el norte, el sur, el este y el oeste que van marcando nuestros caminos y nuestras dudas, nuestras rutas y nuestras frustraciones, nuestras alegrías y nuestras obsesiones, nuestra implacable, tenaz e incansable lucha por hallar paisajes y escenarios donde nos encontremos de pie, vivos, encendidos, frutales, como parte de la semilla más fecunda cuya obligación, ahora más que nunca, es sembrar una nueva humanidad, un nuevo continente, un nuevo país, pero, sobre todo, un nuevo nosotros mismos.
Por los cuatro costados es sudor, redención, naufragio, luminosidad, sobrevivencia, vendimia, flor, humedales, abrazos.
Son poemas y canciones y anécdotas de Alberto Cortez y que por ser de Alberto Cortez son de todos nosotros.
Textos como soplos de aire fresco, como orates colgados de los campanarios en espera del amanecer.
Textos que marcan la piel sentimental, el pasado que no llega, el futuro que se va.
Textos que respiran y se excitan y se estremecen desde los amores decisivos y desde los amores que nunca fueron.
Textos como quietud de pájaros enamorados con las alas suspendidas en el aire.

Guayaquil, 19 de mayo del 2008

15
May
08

el envilecimiento del poder

Diario de un mal año es la reciente novela del Nobel de Literatura 2007, el sudafricano J.M. Coetzee.
Es la historia de un escritor al que lo invitan a colaborar en un libro de ensayos donde él expondrá sus ideas sobre el ser humano y la libertad, la censura, la crítica, la represión, las ideologías, la sociedad.
Se trata de un libro absolutamente actual. Por eso quiero compartir los pensamientos y las ideas de Coetzee respecto del ejercicio del poder político, del manejo del Estado y de la actitud de los ciudadanos frente a esos estados en un mundo que parece reafirmar la vigencia de gobiernos duros y de larga duración.
Lúcidos y contundentes, estos son sus oportunos puntos de vista:
No cree en la ética del poder porque sostiene que el poder, sea quien fuere el que lo ejerza, no tiene ética.
¿Para qué buscar el poder en un supuesto ideal de cambiar el Estado?: “Incluso colectivamente, a quienes está bajo el Estado les será difícil cambiarlo. Carecerán (careceremos) de poder para abolirlo”.
El autor explica por qué: “No está en nuestro poder cambiar la forma del Estado y es imposible abolirlo porque frente al Estado somos, precisamente, impotentes”.
Coetzee es implacable con toda la estructura armada alrededor del Estado, el poder y la política: “La prensa cubre respetuosamente sus actividades bajo el encabezamiento de Política en lugar de Delincuencia”.
Y es crítico, también, de la actitud de los ciudadanos: “La alternativa no es la plácida servidumbre o la rebelión. Existe otra, que cada día eligen millares y millares de personas: el quietismo, la oscuridad voluntaria, la emigración interior”.
Al escritor le repugnan la política y los políticos, sin distingos de ideologías, partidos o tendencias, incluso las que aparentan ser más justas y democráticas y luchar por el cambio: “Por su propia naturaleza, la política es incompatible con la verdad”. “Si me viera obligado a poner etiquetas a mi pensamiento diría que es un quietismo anarquista pesimista, porque la experiencia me dice que lo malo de la política es el mismo ejercicio del poder. Tengo mis dudas sobre la voluntad de cambiar el mundo porque esta voluntad está infectada del deseo de poder”.
En su análisis ve en ciertos líderes honestidad y buena voluntad cuando luchan por alcanzar el poder, pero sentencia que el aparato es tan avasallador que llega a someter incluso a quienes juran acabar con las viejas formas: cualquier grupo que llega al poder termina controlándolo todo y, en consecuencia, envileciendo sus ideales y el proyecto en el que creyeron sus votantes y seguidores. Al final, el manejo del Estado siempre termina “en manos de una banda de malhechores”.
¿Y si alzas las banderas del libre pensamiento y la crítica? Coetzee responde: “A lo que te enfrentas cuando abres la boca para opinar no es a la censura sino al exilio” personal o colectivo.
Coetzee siembra la duda. Como sociedad y ciudadanos responsables, nos corresponde reflexionar.

08
May
08

periodismo confundido

 

La crisis en la frontera norte ha desnudado una realidad: la prensa ecuatoriana no estaba suficientemente preparada para informar sobre un conflicto diplomático donde pesan la influencia del gobierno de Estados Unidos, el equilibrio geopolítico continental  y la guerra fría entre el neoliberalismo y el populismo socialista.

Se trata de una realidad que hace rato venía madurando y que los medios no alcanzamos a prever. ¿Teníamos idea de los graves efectos colaterales de la guerra entre fuerzas militares e irregulares del país vecino?

El Plan Colombia empezó en el 2000, con apoyo de la Casa Blanca y un presupuesto inicial de 3.000 millones de dólares. El programa, cuya segunda parte ya en ejecución se denomina Plan Patriota, es un ambicioso y controvertido proyecto concebido para disminuir la producción de drogas y resolver el conflicto armado del país vecino.

El elemento más controvertido del plan son las fumigaciones aéreas para erradicar los cultivos de coca en extensas zonas selváticas.

Las críticas, según reportes científicos, se deben a que produce daños a los cultivos lícitos y tiene consecuencias de salud contra los campesinos expuestos a los herbicidas.

Los críticos del Plan alegan que parte de la ayuda ha llegado a fuerzas de seguridad comprometidas con grupos paramilitares que, igual que los grupos guerrilleros, atentan contra sectores civiles y movimientos sociales.

Era previsible que el Plan trajera consecuencias para el Ecuador: el más dramático es el desplazamiento de miles de colombianos, quienes han cruzado la frontera y hoy viven en nuestro país en calidad de refugiados por el miedo a las masacres, asesinatos y secuestros a civiles por parte de paramilitares y guerrilleros.

Pero los sucesivos gobiernos, incluido el actual, han pecado de negligencia y poca visión estratégica. En su momento hablaron de la urgencia de desarrollar “fronteras vivas” y aplicar un presunto Plan Ecuador, pero no lo han hecho.

¿Y la prensa? Con pocas excepciones, los medios fuimos dejando el tema “para después”, como si Colombia estuviera lejos, y dimos prioridad a la tradicional agenda doméstica donde la retórica política, la macroeconomía, la farándula y el fútbol son la noticia de hoy que mata la de ayer.

Ahí están las consecuencias. El ataque al campamento de las FARC en Ecuador nos sorprendió a todos, tanto que hay una inocultable polémica acerca de qué tipo de información hacemos frente al conflicto: eres “izquierdista” si criticas las entrevistas al presidente de Colombia donde no hay confrontación periodística,  pero eres “cómplice de Uribe” si exiges investigar los supuestos vínculos entre las FARC y políticos ecuatorianos. No falta quienes ven fantasmas antipatrias o patrioteros en determinadas coberturas.

¿Un problema de visión política? Quizás. Pero también un problema de periodismo: nos falta equilibrio y cabeza fría. Confundimos pasión por el oficio con pasión por la ideología. Así confundimos al país.

 

01
May
08

pecados del periodismo

En los medios ecuatorianos se ha puesto de moda entrevistar al presidente Álvaro Uribe.

No está mal: los  manuales básicos de ética periodística obligan a exponer los diversos puntos de vista alrededor del hecho que se cuenta.

Pero entrevistar sin cuestionar no es entrevistar: es convertir el espacio en caja de resonancia de la fuente, es dejar que el personaje consolide su versión del tema, es asumir que ese punto de vista es el que tiene la razón.

La mayoría de medios y periodistas locales que han dado tribuna a Uribe han confundido respeto con reverencia, equilibrio con sumisión, objetividad con silencio, exclusivismo con pasividad.

Por ese trabajo deficiente, los asesores del Palacio de Nariño han logrado su objetivo: posicionar en la opinión ecuatoriana “la razón de Estado” para atacar nuestro territorio y crear en el imaginario nacional la imagen de un Uribe fraterno, simpático, tolerante y de puertas abiertas.

Y lo han hecho con la ayuda no del periodismo colombiano, tan alineado con su gobierno, sino de una parte de la prensa ecuatoriana.

Pero no es la única fisura por la cual se intenta golpear la tesis ecuatoriana. Periódicos nacionales se apoyan en supuestos golpes o primicias de la prensa internacional, relacionadas con la crisis diplomática Ecuador-Colombia.

Parecería que muy pronto olvidaron los recientes episodios protagonizados por los diarios El País de Madrid o El Tiempo de Bogotá, donde fue evidente la falta de rigor periodístico y, quizá, la voluntad de hacernos daño.

No es hacer periodismo citar textualmente y en grandes titulares, sin filtro crítico, las presuntas denuncias de diarios norteamericanos vinculados a sectores políticos y económicos claramente identificados.

Y, más que eso, resulta poco profesional abandonar la responsabilidad y dejar que los espacios propios los ocupen especulaciones disfrazadas de periodismo bajo el paraguas de periódicos mundialmente prestigiosos.

Sin embargo, el problema no es de ellos sino nuestro. Hemos sido nosotros, los medios locales, quienes tomamos la decisión de copiar esas presuntas informaciones y darles despliegue y credibilidad sin percatarnos que son versiones no verificadas, no comprobadas, no contrastadas con la otra parte, no respaldadas con documentos y manejadas a lo fácil: con “fuentes que prefirieron el anonimato” o “muy confiables”. ¿No fue eso lo que, en su momento, lamentamos de diario El Tiempo de Bogotá o a El País de Madrid? ¿Será que nos falta sentido autocrítico y prudencia para entusiasmarnos con lo que afuera se dice de nosotros?

Tampoco es periodismo reproducir, como hacen algunos canales, notas sensacionalistas contra Ecuador, emitidas por RCN y Caracol TV. Por algo el periodista y ex canciller colombiano Rodrigo Pardo califica a estos medios como “absolutamente funcionales al gobierno de Uribe”.

Entre los diez pecados del periodismo hay dos que son mortales: la perversidad y la ingenuidad.

Estamos sembrando el camino al infierno.

01
May
08

“la prensa de ee.uu. cree a uribe”

Entrevista
“La prensa de EE.UU. cree a Uribe”
Miguel Tinker-Salas | Politólogo norteamericano

Por Rubén Darío Buitrón

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EXPRESO
Miguel Tinker-Salas
Politólogo norteamericano
“La prensa de EE.UU. cree a Uribe”
Se camina a normalizar la relación
Brasil concreta Consejo de Seguridad
Ecuador y Francia, juntos por canje

Preocupados por la tensión diplomática entre Colombia, Ecuador y Venezuela, 25 prestigiosos académicos norteamericanos se autoconvocaron hace dos semanas para analizar la crisis derivada del ataque colombiano al campamento de las FARC en Ecuador el pasado 1 de marzo.

Conocían que esta semana la Interpol dará su informe sobre la autenticidad de las computadoras del fallecido guerrillero Raúl Reyes, supuestamente incautadas en la zona bombardeada.

Y llegaron a saber que la Interpol dirá que la investigación técnica concluye que las laptops sí pertenecían a Reyes.
Entonces los académicos hicieron su indagación y concluyeron dos cosas: una, que los contenidos de las laptops son crípticos y que pueden llevar a distintas interpretaciones subjetivas; y, dos, que de los documentos encontrados no existe ninguna prueba de una supuesta relación financiera entre los gobiernos de Ecuador y Venezuela y las FARC.

Los académicos enviaron una carta abierta a los gobiernos y medios de comunicación norteamericanos y colombianos para pedirles que manejen con “enorme cuidado” la información de la Interpol pues, según ellos, “el gobierno del presidente Álvaro Uribe ha manejado el tema con fines políticos y la prensa de EE.UU. y Colombia ha llevado al extremismo y sensacionalismo versiones no comprobadas”.

Desde Guayaquil nos comunicamos telefónicamente en Los Ángeles con el prestigioso académico Miguel Tinker, uno de los expertos del grupo.

¿Cuál es la conclusión más importante de su investigación?
Que no existe evidencia que pueda confirmar lo que han dicho el gobierno de Uribe y la prensa colombiana. Muchos datos difundidos por supuestas fuentes ocultas, como por ejemplo lo del uranio o los millones de dólares, no han sido comprobados. Tampoco existen pruebas concretas de la presunta relación financiera entre Venezuela, Ecuador y las FARC.

¿A qué reflexión llegaron?
Que de nuevo tenemos la certeza de que en Estados Unidos se sabe muy poco de la realidad latinoamericana y, sin embargo, se especula demasiado.

Por tanto, ¿qué intentan conseguir con su carta abierta?
Que en Estados Unidos y Colombia se entiendan los contextos y no se den como ciertas las versiones solamente de una de las partes sin contrastar con la otra, ni investigar a fondo.

¿Se refiere a la campaña mediática de Colombia?
La posición oficial de Colombia ha sido ampliamente difundida y dada por hecho en muchos sectores de la sociedad norteamericana. Esa posición es muy conveniente para los intereses del gobierno de Uribe y es una cortina de humo para esconder otras cosas.

¿Para esconder qué cosas?
Para que pase a segundo plano la penetración a territorio ecuatoriano y justificar plenamente la acción colombiana.

¿Y también los problemas internos de Uribe, como por ejemplo el escándalo de la parapolítica y los crímenes a sindicalistas?
Es curioso que se acuse a Chávez de acercamiento a los terroristas, pero que no se diga nada de Uribe, cuyo gobierno, familiares y primo están vinculados con los paramilitares. Incluso en este momento se está cuestionando el costo que se puso para lograr su reelección.

¿Existe un alineamiento de la prensa colombiana con Uribe?
Desafortunadamente, sí. La prensa colombiana ha cerrado filas sin ninguna actitud crítica o distancia ética con Uribe. Es lo mismo que ocurre con la prensa norteamericana. Yo las veo muy parecidas. En ambas existen prejuicios, se manipula con estigmas que dividen al planeta entre malos y buenos y eso impide el debate, la discusión, la posibilidad de ser autocríticos.

Como ocurrió en los días previos a la invasión a Irak…
Los medios juegan un papel clave en formar opinión pública. En el caso de Irak se creó la sensación de “ataque inminente” para generar opinión a favor de la invasión. En América Latina se sigue haciendo lo mismo.

¿Por ejemplo?
Se ven ciertas cosas y se ocultan otras. Por ejemplo, dicen que hay democracia en México, pero ocultan la narcopolítica que está detrás. En el caso de Uribe se ve la tragedia que significa un grupo armado irregular que secuestra y mata, pero no se ve la relación documentada de Uribe y los paramilitares.

¿Por eso es que la prensa norteamericana da más cabida a los argumentos colombianos?
Detrás hay grandes intereses. Es lamentable, pero la información que se emite en Estados Unidos casi siempre parte de boletines oficiales de la Casa Blanca o el Departamento de Estado.

Falta contrastar…
Por supuesto. Y esta actitud de la prensa norteamericana es la que ha llevado a la invasión a Irak, a las guerras en Centroamérica en los años 80. Hay que salir del oficialismo e investigar en el terreno donde ocurren los hechos.

En el caso de Colombia, entonces, ¿son manipulaciones mediáticas por razones de Estado?
En cierta forma, sí. Acá en EE.UU. se pasan los reportajes sobre el ataque colombiano y no existe una actitud crítica. Solo se recoge el punto de vista del Departamento de Estado.

¿Qué prevén ustedes que pueda pasar con el tema de los computadores en manos de la Interpol?
Hay que estar claros que habrá muchas presiones sobre la Interpol, por eso exigimos a la prensa que entienda el contexto en que ocurrieron los sucesos.

En otras palabras, ustedes casi son una voz en el desierto…
No, no. Confiamos en que nuestra palabra sea escuchada. Y también la de instituciones como la OEA, cuyo secretario ya ha explicado en Washington que las computadoras no contienen el material que supuestamente tenían. Es imposible creer que las laptops de Reyes hayan quedado intactas luego de un bombardeo.

Ahora, cuando ustedes dicen que en el contenido de las laptops no hay pruebas de la supuesta relación entre las FARC y el Gobierno ecuatoriano, ¿en qué sustentan su afirmación?
En los documentos que hemos podido leer y en la forma en que ya hemos comprobado que se manipula ese tipo de información con fines políticos. Recuerde que Colombia se encuentra aislada por el apoyo que recibe de EE.UU. y porque militarizó el país con el Plan Colombia. Por eso hay que tomar precauciones.

¿Cómo cuáles?
Exigir información transparente y no manipulada. Que ni el Gobierno ni la prensa de Colombia ajusten lo que diga la Interpol a lo que ya han publicado como supuesta información filtrada o según sus intereses.

¿Ecuador ha fallado en difundir al mundo sus posiciones?
La prensa de EE.UU. no da espacio a las versiones ecuatorianas. Repite sin ningún filtro crítico lo que envían los medios y el gobierno de Uribe. Ecuador debiera buscar formas creativas y serenas de difundir sus tesis. Eso es impostergable.

>> Ficha

Nombre:
Miguel Tinker-Salas
Quién es:
Doctor en Historia de América Latina y politólogo, graduado en la Universidad de California. Experto en temas latinoamericanos.
Qué hace:
Catedrático e investigador en Universidad de Pomona, Los Ángeles.
Libros:
Ha publicado tres libros: uno sobre Venezuela, otro sobre México y otro sobre petróleo y sociedad.