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Jul
08

los grandes deudores del Sí y el No

Alberto Acosta queda debiendo muchas verdades: sus silencios pre y post “renuncia” a la presidencia de la Asamblea, su mal entendida “lealtad orgánica”, su incoherente permanencia en la curul avalando “los procedimientos atropellados y poco democráticos” que él mismo denunció previamente; su eufórica alegría al final del proceso, abrazado con su reemplazante, Fernando Cordero, frente a las cámaras de los medios a los cuales acusó reiteradamente de “farandulizar la política”.

Rafael Correa es otro gran deudor: imbuido de su megapoder, no resistió la tentación de dictar cambios, hacer correcciones, imponer artículos y estigmatizar a los militantes que no compartían sus disposiciones. El Presidente nos debe la incoherencia de quejarse de los “infiltrados” cuando él personalmente armó a la ligera las listas a base de encuestas y cálculos electoreros con caciques locales, ex modelos de televisión, figuras de la partidocracia a la que dice detestar y personajes de la farándula.

La oposición tampoco sale ilesa del proceso: no fue capaz de articular un discurso sobrio y propositivo que hiciera contrapeso democrático a las propuestas de Acuerdo PAIS y no logró que emergiera algún nuevo liderazgo. En una orilla más cerebral, Pablo Lucio Paredes y León Roldós pudieron salvarse de la crítica por su capacidad expositiva, pero también son deudores porque debieron abandonar sus actitudes de francotiradores y motivar la formación de amplias redes ciudadanas que aportaran a un mejor proyecto constitucional.

El Prian y los socialcristianos no tuvieron ideas: su rol fue tan pobre que apelaron a viejas prácticas (los escándalos, los ataúdes, los disfraces de viudad, los carteles, los gritos) para salir en los periódicos y que los invitaran a la radio y la televisión. El gutierrismo, en un alarde de absurdos, presentó un proyecto de constitución que ni siquiera sus asambleístas lo defendieron.

Jaime Nebot, el más potencial contrapeso de Correa, fue un desconcierto. De la pasividad pasó a liderar una multitudinaria marcha que dio luz al mandato de Guayaquil, pero el propio Nebot dejó que la propuesta se diluyera, no tuvo la entereza de ir a la Asamblea a exponer sus tesis y, como muchos empresarios y dirigentes indígenas, municipales, gremiales y sociales, se enclaustró a la espera de lo que ocurra.

Medios y periodistas caímos en el juego de dejarnos imponer la agenda de Correa. Escribimos millones de palabras llenas de supuestos, miedos y prejuicios. El compromiso social de la prensa con sus audiencias es hacer una amplia y urgente pedagogía sobre la nueva constitución y abrir espacios para la deliberación amplia y pluralista.

Cada actor tiene su deuda y debe pagarla. No hacerlo es una invitación a cerrar los ojos, ignorar la realidad y anticipar el Sí o el No sin saber a qué diremos sí o no resulta una dramática paradoja: la ceguera política es la madre de una sociedad inmadura e irresponsable.


4 Respuestas a “los grandes deudores del Sí y el No”


  1. Julio 28, 2008 a las 2:02 pm

    Quien escribe debe ser periodista. Lo digo por la posición cómoda de la crítica a todo, pero en el fondo está de acuerdo con que nada cambie, que todo siga igual. Por supuesto no habrá Constitución perfecta, pero el trabajo de la Asamblea no se puede destruir con argumentos de poca monta.

    Espero que el pueblo ecuatoriano, con claridad sepa evaluar lo bueno y malo de esta nueva Constitución y llegue a la conclusión de que lo BUENO pesa más, que es mejor que todas las anteriores y vote un rotundo y contundente SÍ.

    James

  2. Julio 28, 2008 a las 2:08 pm

    Rubén Dario: Quienes siempre hemos estado alejados de las tronchas, pactos, partidos políticos, negociados, politiquería, etc. y no creemos en redentores del pasado, ni presente, vemos con inmensa preocupación el camino que Ecuador está tomando, al sustituirse un monopolio político por otro. La única diferencia es que éste, será constitucional. Quienes han tenido la oportunidad de conocer y vivir en países más avanzado y seguido de cerca durante más de 40 los acontecimientos económicos mundiales, saben distinguir los cantos de sirena, están intelectualmente en condiciones de distinguir lo que conviene y no conviene al país. Lamentablemente son la minoría silenciosa, no se les solicita la opinión ni la dan. Vivimos el prólogo de un nuevo y costo experimento, uno más de los que Ecuador ha tenido. Seguramente en una década o algo más, tendremos otra constitución y nuevos redentores. Me gustaría equivocarme, para que mis nietos, los que tengo en Ecuador, tengan mejores días.

    Saludos, Guillermo

  3. Julio 28, 2008 a las 2:10 pm

    Concuerdo contigo que todo este proceso está lleno de deudores hasta
    aquellos que como yo se la veían venir desde hace dos años. Dejando de
    lado, aunque suene loco, el texto constitucional y sus 444 directrices
    basta con las transitorias para sentir un cosquilleo de bronca. Pese a
    todo yo esperaba pequeñas cosas: voto optativo, conformación diferente
    del Congreso ya que no entiendo para qué votamos por nacionales y
    provinciales si es lo mismo o escogerlos por distritos, libertad plena
    de expresión y no derecho al berrinche. Eso entre muchas más cosas. En
    definitiva este proyecto de constitución resulta ser demasiado de
    derecha aunque se diga que el agua es un derecho humano que podemos
    comprar en botellitas para regodearnos. Lo encuentro muy retrógrado y
    contemporizador, nada revolucionario más bien resentido y un poco
    trasnochado, como nos consta. Debe ser un poco culpa del entorno
    natural, Montecristi, lindo pueblito, está enclavado entre medio de
    lomitas agrestes y tristes, no logró inspirar a nuestros pensadores y
    por otra parte el clima, así como medio raro, entre la brisa de las
    lomitas y el calor de Manta y su bello océano. Entre pasillos y salsa
    frustrada salió este increíble proyecto. Si pudiera propondría que lo
    vendamos a algún atrasado país europeo para recuperar la inversión,
    luego esperaría unos cuatro años y, si la vendimos y la aplicaron tal
    vez en España para ser modestos, votaré gustosa por el SI. Para meterse
    a deudor se debe conocer en qué se invierte… no quiero ser deudora y,
    encima, a la fuerza porque sin el malvado carnet de votación no
    existes, claro que a veces he preferido la multa y la otra cola.
    un abrazo y siga aunque el otro día te dieron un poco de palo en la
    radio por el otro artículo… en fin.

    maría fernanda dulbecco

  4. Agosto 1, 2008 a las 1:56 pm

    Estimado Ruben Dario, me deja atónita tu extrema critica!

    Patricia
    QUITO


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