Archivos para 26/07/08

26
Jul
08

ecuador irá al referendo con los ojos cerrados

¿Cuánta conexión lograron los asambleístas de la mayoría gubernamental con el ciudadano común?

¿En qué momentos y temas el ciudadano se sintió representado en los debates, en la redacción y en la propuesta final de la nueva constitución?

¿Hasta qué punto esa conexión o esa desconexión asambleísta-ciudadano incidirá en la votación del referéndum aprobatorio de la nueva carta magna el próximo 28 de septiembre?

¿Ese día realmente los ecuatorianos acudiremos a las urnas a votar entre el pasado y el futuro, entre distintas maneras de entender cómo estructurar el Estado o entre “la larga noche neoliberal” y “el socialismo del siglo XXI”?

Son algunas de las grandes incógnitas que empiezan a pesar sobre las espaldas de millones de ciudadanos a quienes les invade la incertidumbre, la duda y el desconcierto frente a lo que vendrá.

Infortunadamente para ellos, y en consecuencia para el futuro del país, aquellas grandes incógnitas no se resolverán siquiera después de que se conozcan los resultados del próximo referéndum.

Hace pocos días una empresa encuestadora revelaba que el 99 por ciento de ecuatorianos en edad de votar no conoce los contenidos de los articulados en torno a los cuales deberá pronunciarse en el plebiscito.

En otras palabras: a dos meses de una decisión crucial que tendrá directa relación con el futuro de la república, los electores no conocen qué tipo de Estado se les propone, qué cambios fundamentales trae el nuevo proyecto constitucional en relación con el que está (¿estaba?) vigente, por qué escoger la opción 2008 o quedarse con la constitución de 1998.

Pase lo que pase en las próximas semanas con lo que la propaganda oficial, el discurso gubernamental, los medios de comunicación y organizaciones políticas, cívicas y sociales alcancen a difundir sobre los contenidos de la nueva carta magna, y fuera del efecto que esa pedagogía tenga en la población, es obvio que la gran mayoría de electores acudirá a las urnas a decir sí o no al presidente Rafael Correa.

En ese sentido, será clave para el Gobierno mantener altas las cifras de popularidad y credibilidad del primer mandatario (actualmente en un promedio de 67 por ciento tras la incautación de los bienes de los ex banqueros Isaías).

Gracias a esos niveles de potencial votación afirmativa y, además, a la incapacidad de la oposición de articular un discurso alternativo solvente y sólido, el régimen tiene enormes probabilidades de triunfar y la nueva constitución entrará en vigencia.

De a poco se irá conociendo el contenido de la carta magna según los temas que vayan tocando intereses, necesidades, demandas y cotidianidades de los ciudadanos.

Y lo más probable es que, recién a partir de ahí, muchos ecuatorianos lamenten no haber tenido oportunidad de conocer previamente lo que aprobaron ese domingo 28.

Solo entonces se empezará a medir el impacto de un voto con los ojos cerrados. Solo entonces será posible comprobar cuánta falta hizo durante el proceso constituyente la conexión real, la información, la pedagogía de los representantes de mayoría con el pueblo al que debían representar.

Manejada en forma atropellada y a control remoto desde Carondelet, la Asamblea del 2008 quedará en la historia con una enorme deuda de conexión con la sociedad. Pero cuando tengamos certeza de ello ya será muy tarde.