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Jul
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¿ciudadanos o vasallos?

Alberto Acosta ha empezado a hablar. A revelar hechos poco claros ocurridos en el último tramo donde la locomotora oficialista arrasó en el pleno de la Asamblea.

Que hable Alberto Acosta es bueno para el país porque los ecuatorianos que votaron por él observaron con respeto, pero con incertidumbre y desazón, su cautela, su silencio y su extraño sentido de lealtad ideológica.

Hay que recordar, mientras era presidente, cuánta serenidad y nobleza mantuvo frente a preguntas difíciles que le hacíamos los periodistas: “No van a lograr que me pelee con el presidente Correa”.

Al final fue al revés: cuando el Presidente sintió que sus planes electorales podían diluirse no tuvo ningún rubor en ignorar una presunta amistad “a toda prueba” y exigirle, por medio de sus áulicos, que “diera un paso al costado”.

Por eso, para muchos fue difícil entender por qué permaneció como asambleísta si cuando lo renunciaron él dijo que lo hacía porque estaba en contra de los procedimientos que se venían y porque no quería ser responsable de un desastre.

Digamos que se quedó por convicción, por defender lo que hasta entonces se había logrado, por no dar argumentos a los supuestos o reales enemigos del cambio.

Pero la Asamblea ya terminó y ahora su deber ético del es rendir cuentas a los electores que votaron masivamente por él.

Acosta fue parte de quienes fundaron el movimiento que llegó al poder. Fue ministro de Energía del gobierno de Correa. Fue líder del bloque oficialista. Fue parte del buró. Es obvio que sabe mucho y que tendrá mucho que decir.

El ex presidente tiene responsabilidad con quienes lo convirtieron en el asambleísta más votado de la historia y no con quienes desde su movimiento (irónicamente llamado “Acuerdo PAIS”) se alinearon detrás del omnipoder del círculo oscuro que terminó ejerciendo los plenos poderes y desapareció textos constitucionales que consideraba inconvenientes para el proyecto correísta, como han denunciado el mismo Acosta y otros ex miembros de la Asamblea.

Hay un Ecuador que, independientemente de su ideología, cree en Acosta como un hombre honesto que luchó dentro del bloque y del “buró” para que las decisiones que tomara la mayoría fuesen coherentes con quienes depositaron su voto por PAIS.

Ahora no se trata de debilitar la opción por el Sí. Se trata de liderar un movimiento que trabaje intensamente para promover un voto consciente, reflexivo, deliberante.

Junto a muchos que aún creen en un proyecto de cambio no personalista ni intolerante, Acosta tiene el deber de promover mecanismos que construyan una opinión pública madura, de ciudadanos y no de manadas o fanáticos enceguecidos por el discurso del caudillo.

“La masa que no reflexiona es vulnerable, peligrosa y manipulable -dice la filósofa española Adela Cortina-, porque en ella no hay ciudadanos sino vasallos”. “Cuando solo hay masa -añade-, fácilmente puede gobernarla el político más manipulador”.

¿Dejará Alberto Acosta, desde su ética, que eso suceda?


7 Respuestas a “¿ciudadanos o vasallos?”


  1. 1 anonimo
    Julio 31, 2008 a las 9:09 pm

    Sr Acosta, usted perdio un poco de credibilidad al mantenerse como simple asambleista oficialista, y ya sabemos que esos 80 asambleistas son ahora vulgarmente conocidos como, alzamanos, borregos, vasallos, etc, y para colmo de males, usted en su ultimo discurso de despedida, termino defendiendo esa basura de constitucion.

    Usted ahora tiene la responsabilidad moral de denunciar y hablar sin miedo y poner en evidencia al satrapa de carandolet, el de las camisitas bordadas, el mas infiltrado, que no dudo en traicionarlo, para consumar su perversa hambre de ego y poder.

  2. Agosto 1, 2008 a las 11:45 am

    Estimado Rubén Darío:

    Mucho gusto, mi nombre es Sebastián Maldonado, quiero por medio de la
    presente felicitarle por la columna, vivo en la ciudad de Quito y sigo de cerca los
    acontecimientos políticos, económicos y sociales a los que se refiere
    frecuentemente.
    Me uno a usted en el malestar existente por el proceso
    constituyente, sobre el cual, tantas expectativas se depositaron y
    tanta desilución nos ha devuelto.
    Lastimosamente siento, como muchos otros ecuatorianos (cada día somos más), que hemos desperdiciado una
    oportunidad histórica, amén de una enorme cantidad de recursos, en
    este proceso. Y es que no tenemos cambios profundos, y sí la
    posibilidad de de tener una nueva monarquía de pensamientos liberales
    en extremo y muy poca capacidad de reflexión.

    Espero que en alguna visita que realice a esta ciudad en las próximas
    semanas, podamos departir sobre estos temas, para lo cual la
    invitación está extendida.

    Saludos cordiales,


    Econ. Sebastián Maldonado
    QUITO

  3. Agosto 1, 2008 a las 2:17 pm

    Muy buena pregunta de conclusión. La ética una joya en la política que por ahora pemanece en un embrión desconocido.

    Saludos

    Carlos Cedeño Moreira
    PORTOVIEJO

  4. Agosto 1, 2008 a las 2:18 pm

    SOY UN LECTOR DE SUS EDITORIALES Y LE felicito.

    GRACIAS

    Arnulfo León
    NUEVA YORK

  5. Agosto 5, 2008 a las 2:29 pm

    Rubén Darío:

    Seguramente las presiones y tensiones que se han producido con los medios pueden generar esas percepciones. He visto a alguna gente de gobierno, que por mi trabajo debo de contactar y no te niego que alguna gente desubicada pueda tener esas actitudes, pero no he visto esa actitud como una forma generalizada, esto incluye a Ricardo Patiño, al propio Presidente. No te debes tomar como tuya la pelea con la gente de medios que defiende situaciones de poder, por que tu eres otro ser humano! Acepto que en esas tensiones hay generalizaciones de lado y lado.

    Para mi, resulta doloroso ver hacer el juego a alguna gente respetable (por ejemplo el Dr. Vivanco a quien respeto), de otros no me admiro. Por tal motivo, he optado por leer los resúmenes de prensa del Ministerio de Finanzas que son mas objetivos.

    Espero, deseo y anhelo que no entres en ese juego, sin dejar de ser crítico, de gente como tu, espero que antepongas los objetivos fundamentales. Podemos hacer un ejercicio de los aspectos positivos y negativos y estoy seguro que pesan los positivos por que son de fondo, las formas son las negativas, ciertamente hay que superarlas pero no son de fondo!

    Ten mi aprecio y respeto por tu trabajo.

    Saludos,

    Patricia

  6. Agosto 5, 2008 a las 2:32 pm

    Gracias por el artículo es muy bueno sobretodo porque aún existen personas que luchan por el progreso del páis, es necesario inculcar el voto reflexivo y responsable para no volver a cometer el mismo error… eligir mal a los gobernantes y leyes.

    OLGA

  7. Agosto 8, 2008 a las 12:31 pm

    Hola Rubén Darío ,muchos saludos.

    Espero sigas escribiendo para seguir publicando en en el Diario La Prensa de Riobamba. En estos días estoy laborando en el Puyo, si puedes envía otros artículos,mil gracias por sus compartir tus experiencias de un gran escritor y periodista.

    Atentamente,

    Carlos Chimborazo Gallegos
    RIOBAMBA


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