Archivos para Octubre 2008

31
Oct
08

periodismo de perros guardianes

 

Una parodia de Hollywood sobre los medios y la corrupción

Una parodia de Hollywood sobre los medios y la corrupción

Más de siete millones de dólares en bonos y bienes para funcionarios de la Procuraduría. Sospechas en la compra de pistolas para la Policía Nacional. Asuntos no aclarados en la administración de la Asamblea Constituyente en Montecristi. Gastos desproporcionados en la campaña por el Sí en el referendo. Más de cien empresas estatales sin cumplir su obligación de transparentar sus presupuestos, gastos operativos, salarios. Leyes de emergencia que sirven para contratar obras sin licitación bajo el argumento de que, precisamente por la emergencia, no hay tiempo que perder.

No son temas de la larga noche neoliberal. Son hechos ocurridos en este gobierno cuyo discurso de las manos limpias empieza a quedarse en eso, en discurso, porque una cosa es la retórica populista y otra la realidad.

¿Será por eso que entre las incoherencias con las que PAÍS ha empezado a pisotear sus propios postulados revolucionarios, sus propias reglas constitucionales, está la decisión de no fiscalizar al Ejecutivo?

Qué contradicción. ¿No fue el compadrazgo de 30 años entre congresistas, autoridades de control y mandatarios la causa de tanta corrupción? ¿No fue esa una de las grandes razones para que la mayoría ciudadana decidiera apoyar a Correa a fin de que pusiera fin a esa complicidad?

Sí, lo fue. Pero tal como van las cosas, parece inútil, con tanta cabeza agachada que está en el Congresillo, esperar a que asuman el rol para el que se los eligió.

Es el momento, entonces, de que los ciudadanos confíen en la prensa, que también debe cumplir su deber.

Sin sensacionalismo, escándalo ni acusaciones apresuradas, verificando y comprobando cada dato e indicio de los hechos denunciados, los satíricamente llamados “grandes medios” tienen en esta coyuntura la obligación de hacer un trabajo en beneficio de la sociedad.

¿Qué trabajo? En “Watchdog, Journalism in South America” (Periodismo de perro guardián en América del Sur, www.saladeprensa.org), Silvio Waisbord, un catedrático argentino-estadounidense, sostiene que el papel de la prensa independiente en Sudamérica es ser “perro guardián” de la democracia, es decir, de la rendición de cuentas de sus gobernantes y del manejo de los fondos públicos.

Examinando en esta parte del continente la ausencia histórica de una prensa que husmea entre la basura, Waisbord argumenta que el periodismo de “perro guardián” genera nuevas dinámicas políticas y mediáticas, promueve la acción ciudadana directa, pone en el debate la necesidad de una nueva cultura periodística y contribuye notablemente a la calidad de la democracia y a la deliberación pública sobre moralidad, verdad y responsabilidad.

El presidente Correa suele decir que “ya nadie lee a esos periódicos mentirosos”. Seguramente en ese “nadie” se incluye él mismo. ¿Qué tal si los medios asumimos la investigación y la fiscalización a los actos del Gobierno y le ofrecemos al mandatario un entretenido material de lectura?

27
Oct
08

¿y la gente?

Foto de Artur Coral Folleco

Foto de Artur Coral Folleco

Muchos medios de comunicación ecuatorianos siguen dormidos por efecto del K.O. propinado por seis millones de votantes que dijeron Sí al proyecto de constitución del presidente Rafael Correa y el Movimiento País.

Siguen dormidos porque un mes después de la victoria electoral oficialista no se ven cambios, aunque dentro de las salas de redacción (supongo que en algunas, por lo menos) sí debería estar en el debate interno la pregunta acerca de que los medios perdieron nuevamente las elecciones.

Siguen dormidos porque ninguno de ellos nos dijo cómo ganó el Sí, de dónde salieron tantos votos, cuánto mérito tuvo la militancia correísta en el resultado, cuánto merito tuvieron los ciudadanos que definitivamente se hastiaron de todo lo que huela a pasado y han decidido, como me decía un estudiante machaleño semanas antes de la votación, lanzarse a la aventura pase lo que pase.

En circunstancias como estas no comprendo qué pasa por la mente de quienes dirigen algunas salas de redacción, en especial de los canales de televisión. Se resignan con las coberturas obvias, de agenda oficial y formal. Se resignan con un periodismo de decires, se enferman de declaracionitis (Correa dijo, Nebot respondió, Correa insistió, Nebot aseguró…).

Hay que salir de ese círculo perverso en el que nos encierra el poder. Como decía el maestro Kapuscinski, ir, ver, acercarse, vivir adentro, comprender, escribir…

Los medios debieron contarnos qué pasó en los barrios pobres, cuánto influyeron los más de dos millones de dólares que gastó el gobierno en publicidad, cuánto tuvo que ver que los ecuatorianos más humildes reciban bonos de solidaridad, semillas gratuitas, préstamos para construir casitas, precios más baratos de productos de primera necesidad, focos ahorradores… Cuánto también tuvo que ver el carisma de Correa, su enorme despliegue físico e intelectual para estar casi como Dios, en todas partes…

Ese periodismo es el que quiere la gente. Un periodismo que le cuente a la gente lo que hace la misma gente y lo que le interesa a la gente.

Pero no se lo hace. Nos quedamos en las verbalizaciones, las advertencias, el juego de ping pong donde convertimos a nuestros lectores en la pelota que va de un lado a otro.

Estamos equivocados. La gente nos va dejando de a poco porque no se ve reflejada en la prensa. La gente va perdiendo credibilidad en los medios tradicionales porque estos no parecen hacer esfuerzo para leer los acontecimientos profundos, las realidades decisivas, los hechos más complejos e incluso los más simples.

Muchos ciudadanos comentan que los medios están fuera de foco al malinterpretar la realidad ecuatoriana. Otros aseguran que la democracia es así, pero que eso no significa que el pueblo tenga la razón ni que la prensa deba situarse detrás de ese pueblo equivocado.

Son argumentos que pueden debatirse. Pero, mientras tanto, incluso para fortalecer uno u otro punto de vista, hay que escuchar al maestro Kapuscinski. Si no vamos, vemos, nos acercamos, vivimos, comprendemos  y escribimos, ¿cómo es posible argumentar que el pueblo está equivocado? Del otro lado de la orilla, si no hacemos lo mismo, ¿cómo podemos afirmar que la revolución pacífica está en marcha porque hay un ciudadano consciente del poder de su voto y de la necesidad del cambio?

Vamos, colegas, hay que ensuciarse los zapatos, hay que sudar la camisa, hay que abrir la mente y dejar que la realidad entre a borbotones. Lo contrario no es periodismo. Es burocracia. Y de eso tambíén están cansados millones de ecuatorianos.

25
Oct
08

rendición de cuentas

Monólogo con el espejito espejito...

Espejito espejito, qué lindo microfonito...

(El locutor da la bienvenida al público que ha llegado de forma vo-lun-ta-ria y saluda a la audiencia en todo el país. Hace la presentación del “Diálogo con el Personaje”. Desde atrás se escucha un insistente y solitario aplauso. Luego, por contagio, muchos aplausos. Son las 10:05. Toma el micrófono el Personaje).

“Gracias por los espontáneos aplausos. Anoche estuvimos hasta las tres de la mañana en una tremenda farra organizada por la comisión de ministras de asuntos sociales. Ja, ja, ja. Pasamos muy bonito, etcétera. Un agradecimiento a toda esa gente que nos atendió tan bien y con tanto cariño en ese local tan simpático de esta ciudad tan maravillosa. Y fíjense que a pesar de que nos quedamos hasta las tres y me tomé tres cuba libres, esta mañana me levanté a las seis. ¿Sí está claro, no?” (Un aplauso y luego muchos aplausos).

“Después de una hora de bicicleta, les recomiendo a todos la bicicleta, qué buen ejercicio, fuimos al mercado y las vendedoras nos brindaron fritada, llapingachos, caldo de manguera, mote, aguacate… Bueno, las pocas calorías que pierdo en el ciclismo las recupero en las comidas, ja, ja, ja”. (Se escucha una risa y luego muchas risas).

“Inmediatamente me fui a bañar, me puse el terno, me coloqué la banda, salí al despacho y me reuní con el grupo de asesores externos que trabajó en la campaña. Qué buenos chicos, realmente. Gracias a ellos logramos a-plas-tar-les a todos esos e-na-nos que decían que nos iban a ganar.

Con el grupo estuvimos un buen rato y ya empezamos a diseñar la próxima campaña, que es ya mismo, etcétera. Ja, ja, ja”. (No se escucha la risa del fondo. Nadie más ríe).

“Ciertos periodistas amargados dirán (finge la voz): Es el colmo, cómo es posible todo el tiempo en campaña, pero no les hacemos caso, especialmente a esos pequeñitos de estatura y alma, ¿no?” (Se escucha un aplauso y luego muchos, muchos aplausos).

“Bueno, como les insisto, me había acostado a las tres, pero como soy demócrata subí al auto con las ventanas abiertas. Y antes de que los periódicos que nadie lee saquen la noticia mejor les cuento lo que pasó, ah, pero les anticipo, si no están de acuerdo búsquense otro, porque conmigo no van esas cosas, caramba.

Imagínese, compañeros, dormí tres horas, estaba cansado, pero como soy de carne y hueso… Me dio coraje cuando una vieja pelucona me grita que trabaje, pero por favor, yo trabajo durísimo, entonces exploté y dije: “agarren a esa loca”.

Seguro que los periodistas amargados a los que nadie para bola, ya mañana comentarán: Por favor (hace una mueca), queremos un Presidente moderado.

Eso no, señores. No permitiré bravuconadas de nadie. Es terrible la cantidad de odiadores que hay en este país”.

(Un aplauso y luego muchos, muchos aplausos. Fotografías con cámaras de mano y celulares. Autógrafos. Besitos en la mejilla. El locutor dice que así termina la rendición de cuentas de esta semana en el programa “Diálogo con el Personaje”).

23
Oct
08

Daysi

AFP

Una enfermera atiende al compañero de Daysi (Foto AFP)

La manera cómo Daysi quedará en la historia social tendrá mucho que ver con la forma en que la prensa trate el caso.

No me quedan esperanzas. Daysi, como en su momento Lorena Bobbit (la mujer nacida en Bucay que en Estados Unidos cortó el pene a su esposo hace 14 años), probablemente entrará en el manual de los machistas como un peligroso ejemplo de reacción femenina extrema frente a un inocente borracho…

La sociedad ecuatoriana asiste de manera solapada y mojigata a una puesta en escena no solamente del punto más bajo de las relaciones humanas, sino de un momento en el que los medios tienen que asumir la responsabilidad de contextualizar y profundizar las razones que llevaron a Daysi a cortar los órganos sexuales de su compañero Octavio Vera.

En la comuna San José del cantón Baba, en Los Ríos, testigos dicen que Vera llegó a casa la tarde del sábado 18. Estaba ebrio y volvía después de una semana. Entonces ocurrió la tragedia.

La hija de los dos, de 12 años, no entiende aún qué sucedió exactamente, pero su corazón está destrozado porque intuye, desde su ingenuidad e inexperiencia, que es muy grave lo que ha ocurrido entre su madre y su padre.

Los vecinos, entre el chisme y el morbo, expresan que el marido traicionaba a Daysi y que por esta razón ella actuó así.

Otros dicen que Daysi “solo era la amante”, porque “la verdadera mujer” es Epifanía Peralta.

Daysi y Octavio viven en el campo. Él se dedica a la agricultura. Ella lo ayuda, pero también hace las labores de la casa.

Para una visión urbana y occidental, el caso puede verse como un acto de salvajismo, de ignorancia, de locura.

El sociólogo Dalton Espín, citado por El Comercio, opina que “lo ocurrido es un típico caso de violencia intrafamiliar, que afecta a miles de hogares. Es frecuente en la zona rural de Los Ríos, donde el bajo nivel escolar y el consumo de licor agravan la violencia entre parejas”.

¿Típico caso? Ese es, precisamente, el problema. Tanto que en Ecuador el 40 por ciento de mujeres declara haber sido víctima de un maltrato psicológico o sexual.

Según Diario Hoy, “en las Comisarías de la Mujer es evidente esta situación. Solo en 2006 se recibieron 47.545 boletas de auxilio y 32.616 órdenes para impedir que el agresor se acerque a la persona violentada. Entre enero y junio de 2007 se emitieron 20.451 boletas de auxilio y 14.519 órdenes de restricción. Carmen Zúñiga, psicóloga familiar, dice que el problema es más grave si se toma en cuenta que el 80% de casos es reincidente”.

El 14 de noviembre de 1995 se lanzó la Ley Contra la Violencia a la Mujer y a la Familia con el objetivo de proteger la integridad física, psicológica y la libertad sexual de la mujer y su familia, mediante la sanción de la violencia intrafamiliar.

Y en 1998 el Gobierno reconoció a la violencia intrafamiliar como un problema de salud pública.

Sin embargo, una década después, la prensa no parece estremecerse demasiado con la tragedia de Daysi. Los medios serios han publicado la noticia en perfil bajo, pensando quizás que, de esa manera, cumplen con su lógica (¿y su deber ético?) de no entrar en el sensacionalismo.

Otros medios, más laxos y menos responsables, han encontrado en el suceso una manera de recrear en el imaginario social viejos prejuicios, mitos y chistes de doble sentido donde prevalece la idea subliminal de que el hombre es la víctima y la mujer la victimaria.

Pero escondiendo la cabeza dentro de la tierra o convirtiendo en una simpática anécdota un asunto muy grave de salud mental no se solucionan los problemas.

La prensa seria, al menos, debería asumir la responsabilidad de contar al país cuáles son los niveles de violencia dentro de los hogares y por qué se producen.

Un reciente estudio de la OMS, realizado en 15 países, determina que entre las mujeres que habían tenido pareja, de 15% a 71% sufrieron violencia física o sexual. La encuesta señala que del 20% al 75% fueron víctimas de violencia psíquica. Las mujeres entre 15 y 19 años fueron las que sufrieron mayor violencia mientras un porcentaje entre 19% y 55% sufrió lesiones a causa de maltrato.

Una mayoría de mujeres entrevistadas dijo tener muy mala salud como consecuencia de la violencia física y mental de sus compañeros. Entre los problemas físicos, presentaban dolores al caminar, pérdida de memoria y mareos.

Con relación a la salud mental, muchas decían sufrir angustia emocional y comportamientos suicidas. El estudio concluyó que las mujeres golpeadas en su embarazo sufrieron más abortos espontáneos que aquellas que no fueron maltratadas durante la gestación.

Pero esas mujeres no dicen nada. Callan. Tienen miedo de perder al hombre que les provee el dinero para sobrevivir. Tienen miedo de que el macho les deje sin las migajas de amor y sexo que les dan cuando queda energía y tiempo. Tienen miedo que la corrupción de algún juez les deje sin sus hijos. Tienen miedo de lo que dirán los vecinos cuando se queden solas.

Daysi es una de las cientos de miles de mujeres que en el mundo sufren en silencio. Que muerden la almohada para no gritar. Que quisieran matar a quien asesina cada día su estabilidad emocional, sus sentimientos, su entorno familiar.

Pero Daysi, si la prensa no profundiza, no contextualiza, no muestra cifras, quedará en el folklore sociológico y sexual como otra Lorena Bobbit. Será objeto de bromas, de burlas, de estigmas, de compasión.

Culpabilizada por una justicia atónita, Daysi está en la cárcel. Octavio permanece en el hospital. Qué mundo al revés el que vivimos.

19
Oct
08

el aliado mediático

Abdalá Bucaram

Abdalá Bucaram

Sabe cuándo y cómo dar golpes de efecto. Usa toda circunstancia que considere favorable, gracias a la experiencia acumulada en sus años de tocar los hilos de la más básica sensibilidad social desde su discurso histriónico y victimista.

Apoyado en la imperceptible alianza que mantiene con el megapoder y confiado en el silencio de sus ex detractores de los medios ‘alternativos’ (convertidos ahora en prensa oficial), en plena euforia del gobiernismo por el triunfo del sí y, consciente de que la balanza de la coyuntura histórica pudiera inclinarse a su favor, saca sus ases. Con su inagotable capacidad para la política-espectáculo seduce a la prensa, a la que tanto dice aborrecer y a la que, gracias a la similitud de su discurso con el de su amigo de Carondelet, amenaza enjuiciar por presunta complicidad con la oligarquía que lo sacó del poder.

Y los medios se dejan seducir. Confunden la noticia frívola e inocente (¿hay noticias inocentes?) con la información manipulada y de manera involuntaria se vuelven parte del proyecto de suavizar la imagen del político para situarlo en el imaginario colectivo como eterno perseguido de una justicia tutelada por el ex dueño del país.

Un referendo y una nueva Constitución. Y él, que nunca hizo autocrítica de su gestión pública, sube a la camioneta de la victoria porque se siente uno de los actores del triunfo gracias a los lazos de sangre que unen a su cuestionado Régimen con el que ahora pretende perpetuarse. Basta conocer que tres de los funcionarios que fueron esenciales en el fugaz mandato ahora integran los círculos más íntimos del hiperpoder.

Así, en el momento preciso, el aliado mediático mueve sus fichas. La gran prensa pintada de rosa crea la expectativa y las audiencias lo reposicionan como figura pública a la cual hay que tomar en cuenta.

La estrategia está consumada: los medios arman sus agendas con ‘la previa’ de un matrimonio a todo dar y durante una semana dedican espacios para que el victimado comunique, por enésima vez, que su retorno es inminente ahora que la nueva Constitución reivindica sus argumentos de expulsado del paraíso.

En el instante más emotivo de una ceremonia en la que no debiera intervenir la política, cuando los novios sellan su unión con un beso, desde una pantalla gigante y lejos de cualquier riesgo judicial, el hombre expresa su emoción.

En el ambiente flota la idea de que la oligarquía es culpable por su ausencia. Aplausos y sollozos.

A las puertas del anuncio de los nombres para las candidaturas seccionales y luego de medir la respuesta de la prensa frente al aliado, los estrategas de Carondelet alistan los nuevos pasos de su revolución a veces no ciudadana ni ética, sino basada en golpes de efecto mediático .

16
Oct
08

ochenta ochenta

Mi poder en el patrioterismo

Mi poder en el patrioterismo

¿Los periodistas contribuimos a la paz o a la guerra? ¿Estamos conscientes de que una “jalada de lengua” puede provocar un conflicto diplomático (y hasta bélico) entre dos países? ¿Cuánta ética manejamos el momento en que privilegiamos obtener LA declaración de un presidente contra otro en lugar de buscar que el entrevistado tienda puentes para recuperar la armonía entre las naciones?

Las preguntas vienen a propósito de la entrevista al presidente Correa, publicada en el diario A Folha de Sao Paulo, Brasil, que provocó que el presidente Uribe desechara la idea de venir al Ecuador para la cumbre de la Comunidad Andina y mirar la posible reinundación de relaciones rotas desde el 3 de marzo, dos días después de que el ejército colombiano bombardeara un campamento guerrillero de las FARC en la selva norte ecuatoriana.

Al jefe de estado colombiano le molestó mucho, según dicen en Bogotá, que Correa dijera que “no perdonaría nunca a Uribe por la agresión militar”.

Entonces se desató una guerra de comunicados que ha terminado con la esperanza de que ambos gobiernos vuelvan a mirarse como hermanos.

¿Tiene responsabilidad la prensa o son Correa (por no medir sus palabras) y Uribe (por hipersensible) los culpables de mantener la ruptura diplomática?

A los políticos se les encandilan las ideas cuando les ponen al frente un micrófono o una cámara, mucho más si se trata de “prensa internacional” (oh, mi opinión va a a ser leída por millones de personas).

Y hablan casi sin pensar, desde la emoción, el patrioterismo, el hígado, la vanidad. Al fin y al cabo son tan poderosos… ¿Alguien se atreve a cuestionarlos?

Pero somos responsables también los periodistas. Lo digo desde la autocrítica. He hecho muchas entrevistas con cierto morbo inconsciente de conseguir, a como dé lugar, la frase que conmueva, golpee, provoque una reacción contundente…

En la universidad nos enseñaron que una entrevista solo es buena cuando otros medios te copian, cuando se arma un lío, cuando se desata un interminable cruce de aclaraciones, acusaciones, precisiones, rectificaciones, amenazas, demandas penales… Qué pieza de oro para nuestra egoteca…

Y resultamos excelentes alumnos de esa escuela de lo sensacional, de buscar la lengua del uno para que mañana el otro haga lo mismo. Y nos creemos poderosos, y pensamos que tenemos el control…

Todo es un círculo perverso. la inmadurez patriótica del señor que no perdona y la delicada sensibilidad del señor que bombardea y luego pide disculpas nos tienen mordiendo las uñas.

Dicen que en Colombia 80% de ciudadanos rechaza a Correa. Que en Ecuador 80% rechaza a Uribe. Por tanto, 80-80 es una fórmula exitosa para Uribe y Correa: son muy populares en sus países, ganan todas las elecciones, controlan el aparato del estado, sus seguidores los idolatran, las denuncias contra sus regímenes se quedan en el limbo…

Así que, en el caso Ecuador-Colombia, 80-80 es la fórmula de las lenguas lúcidas y los intereses oscuros.

08
Oct
08

los descalificadores

Los ganadores de las elecciones del 28 de septiembre dicen que los grandes medios ya no representan a la opinión pública.
Según ellos, ese día no solo perdieron la partidocracia y “el viejo país” sino también la prensa tradicional.
Son medias verdades que se acomodan a la estrategia de un sector gobiernista de crear enemigos, ponerlos en el campo de batalla y abrirse frentes con tal de acumular poder.
Entre esos enemigos está la prensa, pero no solo la que ha incurrido en graves omisiones o vinculaciones a poderes nefastos, sino incluso aquella democrática que sí existe en los medios y cuyo pecado es no aplaudir todo lo que hacen el régimen y sus voceros.
Para ellos no hay matices, puntos medios ni autocrítica a la hora de educar políticamente en la lectura de los contenidos mediáticos.
Ensimismados en sus dogmas, los descalificadores dividen a los medios en “oligarcas” y “populares”.
”Oligarca” es toda prensa que, presuntamente, pertenece a los sectores de poder económico y político.
”Popular” es toda prensa que, presuntamente, “da voz a los que no tienen voz”, es decir, a los marginados y excluidos.
Así, se asumen como los elegidos, los destinados a cambiar la sociedad desde un discurso unilateral. Pero, ¿quiénes son ellos para “conceder espacios” o “dar voz” a la gente? ¿Por qué cuando la prensa “oligarca” da espacio a ciertos personajes está mal y por qué cuando la prensa “popular” no da espacio a ciertos personajes está bien? ¿Por qué en su sectarismo afirman a gritos que todos los periodistas que trabajamos en medios “tradicionales” somos cómplices de “un poder mediático excluyente”, en una burda simplificación de roles y procesos?
Los periodistas responsables no nos debemos a ningún partido ni cacique. Tenemos, cada uno, nuestra manera de entender la sociedad. Pero el deber ético es acercarnos a los hechos y contarlos desde la honestidad, incluso a pesar de nuestras tendencias, porque nos debemos a la ciudadanía, no al gobierno; a los lectores, no a las cúpulas; a la realidad, no a los puestos burocráticos o a los intereses particulares.
Una prensa digna y pluralista abre espacios a todos, no solo a los coidearios. La prensa “tradicional”, con todos los errores y omisiones que ha cometido, no debe ser demonizada, como no debe ser divinizada la comunicación proselitista de ningún partido hegemónico.
El periodismo independiente lucha, siempre, por mantener un nivel equilibrado y crítico frente a cualquier poder.
¿Que la prensa perdió las elecciones el 28 de septiembre? ¿Que se ha equivocado? ¿Que no representa a la opinión pública?
El ejercicio ético de la prensa solo puede ser evaluado por los ciudadanos reflexivos, serenos y vigilantes que no van detrás de los fanatismos y las arrogancias.

06
Oct
08

El salvaje salvataje en EE.UU.

El periodista Michael Moore

El periodista Michael Moore

viernes 3 de octubre de 2008
Esta mañana los ricos están gestando un golpe -

Michael Moore

Amigos,
Voy a ir directamente al grano. El mayor robo en la historia de este país se está llevando a cabo mientras ustedes leen esto. A pesar de que no se están utilizando armas, se están tomando 300 millones de rehenes. No se equivoquen: después de robarse medio billón de dólares para forrar los bolsillos de sus seguidores, los mismos que han estado llevándose las ganancias de la guerra durante los últimos cinco años, después de llenar los bolsillos de sus compañeros petroleros con más de cien mil millones de dólares, Bush y sus amigos de toda la vida – que pronto deberán dejar la Casa Blanca – están saqueando cada dólar que puedan del Tesoro de Estados Unidos. Están robándose hasta el último tenedor de plata que encuentren en su camino hasta la puerta de calle.
Sin importar lo que digan, sin importar cuántas palabras para asustar utilicen, ellos están usando el viejo truco de generar temor y confusión para que ellos y el uno por ciento que es el dueño del país sigan siendo asquerosamente ricos. Basta que lean los primeros cuatro párrafos del artículo principal en el New York Times del pasado lunes para que puedan entender qué es lo que realmente está pasando:

“Mientras los congresistas discutían sobre los detalles del salvataje de $700 mil millones de la industria financiera, Wall Street ya estaba buscando la forma de poder sacar su tajada”.

“Las empresas financieras han estado utilizando sus influencias para que todas sus inversiones problemáticas estuviesen cubiertas, no sólo aquellas relacionadas con hipotecas”.

“Al mismo tiempo, las firmas de inversiones trataban de postularse para supervisar todos los activos que el gobierno planeaba absorber de las instituciones financieras, un papel que podría rendirles cientos de millones de dólares al año en honorarios”.

“Nadie quiere quedarse afuera de la propuesta del Tesoro de comprar las malas inversiones de las instituciones financieras”.

Increíble. Wall street y sus aliados crearon este desastre y ahora son ellos los que se robarán todo como bandidos. Incluso Rudy Giuliani está ejerciendo sus influencias para que se contrate a su empresa (y se le pague) para “asesorar” en el salvataje.

El problema, es que nadie sabe realmente de qué se trata este “colapso”. Incluso el secretario del tesoro Paulson admitió que no sabe con exactitud la suma exacta que se necesita (¡simplemente eligió los $700 mil millones por que se le ocurrieron!). El jefe de la oficina de presupuesto del Congreso dijo que no puede resolverlo y tampoco puede explicárselo a nadie.

Y, sin embargo, ¡están anunciando a los gritos que el fin está cerca! ¡pánico! ¡recesión! ¡la Gran Depresión! ¡Y2K! ¡gripe aviar! ¡abejas asesinas! ¡debemos aprobar este proyecto de ley hoy mismo! ¡el cielo se nos viene encima! ¡El cielo se nos viene encima!

¿Se viene encima de quién? Este “salvataje” no va a hacer NADA para que baje el precio de la gasolina que tienes que poner en tu auto para ir a trabajar. No va a hacer NADA para salvarte de perder tu casa. Tampoco va a hacer NADA para darte cobertura médica.

¿Cobertura médica? Mike, por qué traes esto a colación? ¿Qué tiene que ver esto con el colapso de Wall Street?

Tiene mucho que ver. Este denominado “colapso” se ha generado por los masivos incumplimientos y ejecuciones de las hipotecas de la gente. ¿Saben por qué tantos estadounidenses están perdiendo sus hogares? En palabras de los republicanos, es porque a muchos idiotas de la clase trabajadora se le dieron hipotecas que en realidad no podían pagar. Sin embargo, la verdad es otra: la principal causa por la cual la gente se declara en bancarrota son las cuentas de servicios médicos. Lo puedo poner aún de una manera más simple: si tuviésemos una cobertura médica universal, esta “crisis” de las hipotecas bien podría no haber sucedido.

La misión de este salvataje es la de proteger la obscena cantidad de riqueza que se ha acumulado durante los últimos ocho años. Es para proteger a los mayores accionistas que son los dueños y controlan el Estados Unidos corporativo. Es para asegurarse de que sus yates, sus mansiones y su “estilo de vida” sigan sin interrupciones mientas el resto de Estados Unidos sufre y lucha para pagar sus cuentas. Dejemos que los ricos sufran por primera vez. Dejemos que ellos paguen por este salvataje. Estamos gastando 400 millones de dólares por día en la guerra en Irak. ¡Dejemos que ellos acaben con la guerra de inmediato y nos ahorren otro medio billón de dólares!

Tengo que dejar de escribir esto, y ustedes tienen que dejar de leerlo. Esta mañana están gestando un golpe económico en nuestro país. Esperan que el congreso actúe con rapidez antes de ponerse a pensar, antes de que tengamos una oportunidad de frenarlos nosotros mismos. Así que dejen de leer esto y hagan algo – ¡AHORA! Esto es lo que pueden hacer de inmediato:

1. Llamen o manden un e-mail al Senador Obama. Díganle que no hace falta que esté sentado ahí intentando ayudar a Bush y a Cheney a resolver el desastre que ellos mismos crearon. Díganle que sabemos que tiene la inteligencia necesaria para encontrar la forma de que nos tranquilicemos para poder ver cuál es el mejor camino. Díganle que los ricos deben pagar por cualquier ayuda que reciban. Utilicen la influencia que tienen para insistir acerca de una moratoria en la ejecución de hipotecas, para insistir en un cambio hacia el seguro médico universal, y díganle que nosotros, el pueblo, necesitamos estar al mando de las decisiones económicas que afectan a nuestras vidas, y no los barones de Wall Street.

2. Tomen las calles. Participen en alguna de las demostraciones espontáneas que están teniendo lugar en todo el país (especialmente en aquellas que se están dando cerca de Wall Street y Washington DC).

3. Llamen a su representante en el Congreso y a sus senadores. Díganles lo que le dijeron al Senador Obama.

Cuando te equivocas en tu vida, luego debes hacerte cargo de las consecuencias. Cada uno de los que está leyendo esto conoce esta lección básica y ha pagado las consecuencias de sus acciones en algún momento de su vida. En esta maravillosa democracia no podemos permitir que haya ciertas reglas para la gran mayoría de los ciudadanos que deben ganarse la vida trabajando duramente, y otras para la élite, que, cuando se equivoca, recibe otro regalo más en bandeja de plata. ¡No otra vez!¡Que no vuelva a ocurrir!

Atte,
Michael Moore
MMFlint@aol.com
MichaelMoore.com

PD: después de haber leído en profundidad los detalles de este proyecto de ley de salvataje, ustedes necesitan saber que se les está mintiendo. Dicen que no habrá paracaídas de oro. Pero el proyecto no dice NADA acerca de cual a ser el SALARIO de estos ejecutivos y peces gordos. De acuerdo al representante Brad Sherman de California, estos gerentes seguirán recibiendo cheques millonarios cada mes bajo este proyecto de ley. El pueblo estadounidense no será dueño del dinero que se entregue. A bancos e inversores extranjeros se les entregarán miles de millones de dólares. Una gran parte de estos $700 mil millones será entregada directamente a bancos chinos y de Medio Oriente. NO hay garantías de que alguna vez volvamos a ver ese dinero.

PPD: De mis charlas con conocidos en Washington DC surge que el motivo por el cual tantos demócratas apoyan el proyecto es porque Wall Street los amenazó este fin de semana diciéndoles que si no entregan los $700 mil millones lo primero que harán será gastar los fondos de pensión y el dinero depositado como 401(k) de la clase media. Los demócratas tienen miedo de que cumplan sus amenazas. Pero éste no es el momento para acobardarse o actuar como el típico demócrata que hemos visto en los últimos ocho años. Los demócratas le concedieron a Bush una elección robada. Los demócratas le dieron a Bush los votos que necesitaba para invadir un país soberano. Cuando obtuvieron la mayoría en el congreso en 2007, se negaron a parar la guerra. Y ahora se los ha asustado para que sean cómplices en el crimen del siglo. Tienen que llamarlos ahora y decir “¡NO!” Si les permitimos que hagan esto, sólo imaginen lo difícil que será concretar algo positivo cuando el presidente Obama esté en la Casa Blanca. LA FORTALEZA DE ESTOS DEMOCRATAS DEPENDE DEL APOYO QUE LES DAMOS. LLAMEN AL CONGRESO AHORA.

02
Oct
08

periodismo militante

Adónde va el periodismo?

¿Adónde va el periodismo?

¿Es la hora del periodismo militante en un país donde la izquierda sesentera empieza a degustar el banquete del poder?

Cuando teníamos 20 años queríamos comernos el mundo y derrumbar lo que estuviera al paso para que se instaurara la justicia social y desapareciera la pobreza. Era una actitud honesta, pero no concebíamos otra manera de hacer periodismo que hacerlo “desde la militancia”.

No importaba que escribiéramos mal, que tuviéramos faltas ortográficas, que nuestra sintaxis fuera deplorable, que atropelláramos el lenguaje. No. Lo que interesaba era que respondiéramos a esquemas ideológicos cerrados y que estuviésemos convencidos de que debíamos contrarrestar “los nefastos mensajes de los medios burgueses”.

¿El resultado? Una hoja de papel mal impresa en mimeógrafo de madera, llena de errores y horrores gramaticales pero insuflada de heroicidad.

Era lo que los buenos salvajes que pretendían controlar nuestro pensamiento solían llamar prensa alternativa. Es decir, lo contrario de prensa burguesa, concepto que aglutinaba a periódicos de circulación masiva, radiodifusoras de amplia cobertura y canales de televisión con alcance nacional (y los aglutinan de nuevo, ya que los sesenteros en el poder han vuelto “a llenar de contenido” esos viejos clichés).

Periodismo militante, según su inventor, Gabriel García Márquez, significaba estar con el pueblo, lo que implicaba convertir la pluma en la temeridad bélica del Che Guevara, el silencioso ayuno de Gandhi, el sacrificio de Jesucristo o la bondad del papa Juan XXIII. A cambio de omisiones deliberadas.

Ser garciamarquiano era, en aquel tiempo, lo “políticamente correcto” para un estudiante de periodismo, pero a cambio había que ponerse en fila para ser útil al proyecto destacando todo el patriotismo de los dirigentes revolucionarios y callando cualquioer crítica interna al proceso con un criterio de autocensura que recordaba los tiempos estalinistas.

¿Cabe hablar ahora de periodismo militante? El único periodismo que debiéramos admitir en este siglo XXI sería uno militante de la calidad, porque la coherencia del buen periodista es ser honesto, ético y democrático, no de una posición política u otra.

Así como el deber de un futbolista es depurar su técnica y saber jugar en equipo para ganar un partido y el de una bailarina es ejecutar cada paso de baile lo más perfectamente posible, la obligación del periodista es ser un excelente periodista.

¿Qué es eso?: ser riguroso, analítico, bien informado, devorador de libros, contextualizador, pluralista, sensible, responsable, preciso y de escritura clara. En la coherencia de su rigor será un convencido de su rol social y no dejará que lo mareen las tentaciones partidistas o ideológicas, sean de derecha o de izquierda.

Un país en construcción requiere espacios deliberantes, pluralistas, democráticos y equilibrados, pero lo que ahora empezamos a ver desde la prensa gobiernista es silenciamiento a la disidencia crítica, discriminación, difusión solo del pensamiento de las fuentes oficiales, estigmatización a quienes no suben al carro de la victoria, intentos de unificación del pensamiento social y un excesivo culto a la personalidad del presidente Correa.

¿No era eso, precisamente, lo que en otros tiempos tanto se criticaba de “la prensa burguesa” respecto a su vinculación con el poder? Periodismo militante, en lenguaje sesentero reencauchado, suena a revancha y a ceguera.