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Oct
08

periodismo militante

Adónde va el periodismo?

¿Adónde va el periodismo?

¿Es la hora del periodismo militante en un país donde la izquierda sesentera empieza a degustar el banquete del poder?

Cuando teníamos 20 años queríamos comernos el mundo y derrumbar lo que estuviera al paso para que se instaurara la justicia social y desapareciera la pobreza. Era una actitud honesta, pero no concebíamos otra manera de hacer periodismo que hacerlo “desde la militancia”.

No importaba que escribiéramos mal, que tuviéramos faltas ortográficas, que nuestra sintaxis fuera deplorable, que atropelláramos el lenguaje. No. Lo que interesaba era que respondiéramos a esquemas ideológicos cerrados y que estuviésemos convencidos de que debíamos contrarrestar “los nefastos mensajes de los medios burgueses”.

¿El resultado? Una hoja de papel mal impresa en mimeógrafo de madera, llena de errores y horrores gramaticales pero insuflada de heroicidad.

Era lo que los buenos salvajes que pretendían controlar nuestro pensamiento solían llamar prensa alternativa. Es decir, lo contrario de prensa burguesa, concepto que aglutinaba a periódicos de circulación masiva, radiodifusoras de amplia cobertura y canales de televisión con alcance nacional (y los aglutinan de nuevo, ya que los sesenteros en el poder han vuelto “a llenar de contenido” esos viejos clichés).

Periodismo militante, según su inventor, Gabriel García Márquez, significaba estar con el pueblo, lo que implicaba convertir la pluma en la temeridad bélica del Che Guevara, el silencioso ayuno de Gandhi, el sacrificio de Jesucristo o la bondad del papa Juan XXIII. A cambio de omisiones deliberadas.

Ser garciamarquiano era, en aquel tiempo, lo “políticamente correcto” para un estudiante de periodismo, pero a cambio había que ponerse en fila para ser útil al proyecto destacando todo el patriotismo de los dirigentes revolucionarios y callando cualquioer crítica interna al proceso con un criterio de autocensura que recordaba los tiempos estalinistas.

¿Cabe hablar ahora de periodismo militante? El único periodismo que debiéramos admitir en este siglo XXI sería uno militante de la calidad, porque la coherencia del buen periodista es ser honesto, ético y democrático, no de una posición política u otra.

Así como el deber de un futbolista es depurar su técnica y saber jugar en equipo para ganar un partido y el de una bailarina es ejecutar cada paso de baile lo más perfectamente posible, la obligación del periodista es ser un excelente periodista.

¿Qué es eso?: ser riguroso, analítico, bien informado, devorador de libros, contextualizador, pluralista, sensible, responsable, preciso y de escritura clara. En la coherencia de su rigor será un convencido de su rol social y no dejará que lo mareen las tentaciones partidistas o ideológicas, sean de derecha o de izquierda.

Un país en construcción requiere espacios deliberantes, pluralistas, democráticos y equilibrados, pero lo que ahora empezamos a ver desde la prensa gobiernista es silenciamiento a la disidencia crítica, discriminación, difusión solo del pensamiento de las fuentes oficiales, estigmatización a quienes no suben al carro de la victoria, intentos de unificación del pensamiento social y un excesivo culto a la personalidad del presidente Correa.

¿No era eso, precisamente, lo que en otros tiempos tanto se criticaba de “la prensa burguesa” respecto a su vinculación con el poder? Periodismo militante, en lenguaje sesentero reencauchado, suena a revancha y a ceguera.


22 Respuestas a “periodismo militante”


  1. Octubre 3, 2008 a las 12:35 pm

    Que texto mas refrescante para el periodismo el de Rubén Darío, porque en este momento en el que todos piden a la prensa que se alinee junto a la tendencia de la victoria, es deber de todo periodista preguntarse si debemos ser militantes o ser periodistas.

    Esa manía del poder de meter a todo el periodismo en el mismo saco, diciendo que somos oposición, hijos de la partidocracia o prensa burguesa, no es mas que un vil intento de polarizar y alinear a los periodistas y los medios entre los que están a favor de una tendencia y en contra de otra.

    De la misma manera, creo que es inmoral intentar conformar un espíritu de cuerpo, cuando se pretende defender a periodistas o medios que nunca han cumplido con una labor seria y profesional como lo merece la ciudadanía, y se los victimiza con el cuento de que “se está atentando contra la libertad de expresión”.

    En síntesis, no creo en los alineamientos sino en la reflexión, no soy partidario de la intolerancia, venga de donde venga y no creo que los periodistas sean dueños de la verdad (aunque eso nos han hecho creer y nos gusta). Considero que los periodistas deberíamos preguntarnos si en verdad estamos listos a que nos sacudan la conciencia, sin caer en los “espíritus de cuerpo”, a que podamos informar sin los apasionamientos de nuestras tendencias ideológicas, estamos listos para cuestionar sin temores lo que consideramos errado, aunque detrás se encuentre una figura presidencial de alta popularidad.

    Estamos dispuestos a ser verdaderos comunicadores en este momento de la historia ecuatoriana?

    saludos desde Riobamba

  2. Octubre 3, 2008 a las 3:15 pm

    Su articulo es muy bueno, diría que el resumen de esta “actualidad” del periodismo es excelente.
    Sin embargo pienso que el periodismo, al menos en mí opinión, no digo no puede ser, pero digo no debe ser militante.
    No le toca.
    Debe ser reflexivo, acusativo, participativo, conductivo, en fin, todo lo que a manera de un embudo, lleva a una sociedad a ser muy tolerante y mas instruida. La única manera de medir el desarrollo de una nación, país o pueblo, es el grado de educación que permite el discernimiento y comprensión, como consecuencia respeto y tolerancia. Entonces, un periodista tendría el escenario ideal para lucirse. Pero militante NO.

    Romeo Cordovez
    QUITO

  3. Octubre 3, 2008 a las 3:32 pm

    Hola Rubén Darío:

    A los tiempos que sé de usted. Gracias por compartir su columna…

    Yo aún estoy en esa etapa de los que creen que pueden cambiar el mundo con su pluma…

    Mabel Velasteguí
    GUAYAQUIL

  4. Octubre 3, 2008 a las 3:51 pm

    Comparto con sus últimas expresiones, el SEÑOR PERIODISTA tiene que ser eso, exacto y no calculador, libre y no “sometido” ambisioso de superación y no de figurar, de esos muy.pero muy pocos.

    Atento,

    Armando Velecela Fajardo
    AZOGUES

  5. Octubre 3, 2008 a las 4:04 pm

    CARAMBA, QUÉ ARTÍCULO… LO HIZO CON SENTIMIENTO,JAJAJAJA.

    Por un periodismo positivo,

    Miriam Rojas
    GUAYAQUIL

  6. Octubre 3, 2008 a las 4:26 pm

    Rubén Darío, ¡qué buen artículo!

    Saludos,

    César Montúfar

  7. Octubre 3, 2008 a las 5:29 pm

    En el siglo XXI, vemos de todo, pero de qué etica profesional podemos hablar, si la mayoria de los periodistas no la tienen, según ellos: me lo dijeron, me lo contaron, muchos son de escritorio y solo se basan en los boletines de prensa que llegan hasta su despacho, no con ello ofendo a toda la clase comunicativa, porque sí existen los pocos, los que deben ser vistos como un ejemplo a seguir, que no tienen miedo decir la verdad, que cumplec su deber de servir y que no le callan las máximas autoridades.

    Vanesa Zambrano
    BAHIA DE CARAQUEZ

  8. 8 Winston Arias
    Octubre 4, 2008 a las 1:20 am

    Desacertado. Su opinión que emite, a mí parecer, lo hace con mucho desaseo, ya que el sesgo deviene como reflejo condicionado de la satanización de la izquierda. En estos días de Socialismo a ultranza en U.S.A. y Europa, menos aún se puede entender. No se puede ser tan perverso en el análisis, cuando el único diario con tono acertado el telegrafo, “medio oficial” según los periódicos afines al status quo, tampoco se ha subido al carro de la victoria oficial. Lo que si prevalece en casi todos los enteleridos medios, uno es la excepción, la invectiva por un Guayaquil separatista, que no autonomo, con la victoria del No, entonces ¿De qué hablamos?. Por lo antes expuesto, me permito manifestar, que si a su opinión se le pudiera eliminar la trampa premeditada, sería un buen editorial, muy a pesar del fortuito ejemplo futbolero que es insustancial. Caso contrario creo pertinente decirle, que su opinión me parece un remedo de los consejos del tartufo de Chente Fox, ahora de visita en nuestro país. Es decir falso de toda falsedad. En estos momentos de gran sevicia, y ya que lo menciona usted mucho al gran Gabo, deberíamos en todo caso ser más Stiglizianos. En lo que si coincidimos es, en que la meta es ser un periodista de excelencia y para ello hay talento y talante en usted. Madera la hay, pero hoy no. Para terminar un “Te Deum” para maese Ruben Darío Buitron. Eloi, Eloi,lama sabacthani. Opinión reprobada.

  9. Octubre 4, 2008 a las 10:01 am

    Apreciado Rubén Darío:

    La verdad es que me has impactado con el texto. La reflexión es correcta y oportuna¸ sobre todo para quienes sabemos lo que es morder papel con tinta de mimeógrafo y cumplir tareas en nombre de aquello que alguna vez vendrá y jamás lo hace. Creo que lo llamábamos utopía, esa palabra llena de contenidos y fantasías que los “intelectualoides proletarios”, como los llamaba Max Weber, no la conocen pues se encuentran a gusto poblando escritorios dignos de mejor suerte, con los impuestos que todos nosotros pagamos. Tu conoces a estos personajes “negros de alma y de piel” que llevan un ejemplar de Benedetti bajo el brazo, para que la gente crea que son entendidos en el tema y apenas conocen ese volumen. Incluso pretenden eyacular espiritualmente con la música de Serrat, Sabina y Pablo Milanés, a quienes han escuchado epidérmicamente y hacen creer que son expertos musicólogos con capacidad para sentir diferente, solidariamente.

    Pues sí señor, al periodismo militante no se llega con una maestría y la coyuntura de un socialismo que no lo entienden y no lo sienten. Los hechos dicen claramente que su filosofía se fundamenta en la revancha, el inmediatismo y la comodidad en la que viven, criticando al poder económico en el que les gusta revolcarse.

    Muchas gracias por el placer de compartir conmigo tu acertado análisis.

    Edwin Ulloa
    GUAYAQUIL

  10. Octubre 4, 2008 a las 10:03 am

    Rubén Darío, qué buenisimo tu articulo, ojala lo leyeran nuestros amos que ahora estan en el poder.

    Mónica Chuji
    SUCUMBÍOS

  11. Octubre 4, 2008 a las 11:53 am

    RESPUESTA DEL DIRECTOR DEL BLOG A WINSTON ARIAS.

    Gracias por su comentario, Winston. Tendríamos que debatir sobre su concepto de El Telégrafo y debiera usted ver cómo se conduce (y quién lo hace) la política de propaganda (que no es comunicación) del régimen. Tendríamos que hablar de moral periodística y humana. ¿Debemos pagar con la misma moneda a los corruptos que nos gobernaron durante 30 años y nos robaron y nos empobrecieron o debemos fundar una nueva ética social de la política?Respeto en todo caso, su reprobación. Yo estoy seguro que si fuera al revés su comentario, los medios oficialistas, incluida Radio La Luna, le cerraría los micrófonos. Y, de nuevo, eso no es democracia. Al menos para mí.

    Un gran abrazo,

    Rubén Darío

  12. Octubre 5, 2008 a las 5:46 am

    Saludos Ruben Dario y felicitación por tu articulo Periodismo militante. Al parecer los cambios en los recorridos políticos en el Ecuador nos hacen pensar que los usurpadores, mentirosos, difamadores son los periodistas, que meten ideas ajenas a la realidad y se inventan la comunicación alternativa o militante, pero no todo es como una gota de agua, cuántos medios de comunicación piratas se producen y se produciran en el país, algunos de los comunicadores fueron fusilados y enterrados sin informe oficial de la policia. Hoy, las coas no han cambiado, algunos que dicen ser de izquierda se unen al carro triunfador y militantemente entregan sus medios al servicio de la “verdad”. En definitiva, “el periodismo militante no se llega con una maestría y la coyuntura de un socialismo que no lo entienden y no lo sienten. Los hechos dicen claramente que su filosofía se fundamenta en la revancha, el inmediatismo y la comodidad en la que viven, criticando al poder económico en el que les gusta revolcarse”. Aqui te adjunto un comentario de la labor de comunicación de migralatino en el análisis de sus trabajos:

    Sr. Alfredo Rubio-Bazán: Es muy bueno recordar a nuestros escritores nativos y la causa por qué lucharon: el anticolonialismo; en este sentido el honor que tuvo Guaman Poma fue inmenso, por ser honesto universalizó la protesta indígena para todo el Continente Americano, por tener una concepción quechua tuvo un programa, por ello fue un ideólogo quechua anticolonialista. Esa continuidad sería deseable en sus adherentes, al reconocer con valentía y honestidad nuestros análisis difundidos hace más de un año atrás en la entrevista del periodista ecuatoriano Manolo Palacios al que suscribe esta nota, cuyo título es: “GUAMAN POMA COMUNICADOR SOCIAL (PERIODISTA) , ENTRE EL DIBUJO Y LA ESCRITURA”. En ese trabajo, por primera vez, se afirma que Guaman Poma fue el primer periodista nativo latinoamericano, cronista, crítico e ideólogo inticolonial quechua y es autor de sus dibujos aunque no fuera el primer dibujante, pues sus dibujos tienen méritos sobresalientes por continuar esa escuela artística nativa precolonial. Su nacimientro del cronista inventado por Porras Barrenechea, quien al cronista ayacuchano le calificó con los términos más terribles jamás usados por historiador alguno como son: “Quijote indio” (loco), “indio enrevesado”, etc., en lo más absurdo de su prestigio como historiador aristócrata-burocrá tico calculó deficientemente que fuera en 1536 y feneciera en 1616. Con documentos recientemente hallados y demostrados, G. Poma nació en 1556; el citado cronista recién estaba de viaje a Lima en 1616, en aquel tiempo indicado residía en Huancavelica, es decir, estaba vivo e instruyendo a varios curacas anticoloniales y, finalmente, la crónica fue terminada de caligrafiarse en 1644 en la Ciudad de los Reyes para que fuera llevada en 1664 hacia España por un curaca huamanguino.

  13. Octubre 5, 2008 a las 9:21 am

    Felicitaciones Rubén Darío, tan preciso como un bisturí

    LUIS GARCÍA ALVARADO
    Guayaquil

  14. Octubre 5, 2008 a las 9:35 am

    En las escuelas de periodismo se enseña que el deber primordial del periodismo es informar,educar y entretener,aunque otros cambien las dos ultimas premisas y sostengan que-ademas de informar sus funciones basicas son opinar y criticar.Y algunos mas;equivocados,crean que escandalizar,tergiversar y acomodar la informacion a sus intereses sea un fin importante.

    Cesario Calle Cardenas

  15. Octubre 5, 2008 a las 9:36 am

    enredadas las ideas que esboza en sus parrafos iniciales con los penultimos y remata con la pregunta zigzagueante al final. que es lo que quiso decir?? no es importante. lo que nos importa es que queremos periodismos imparcial, con pruebas de lo que dicen y publican, no que solo vengan aprovechandose de su espacio para lanzar cualquier frase que le venga en gana con solo objetivo de influir subliminal y a veces directamente en la poblacion con informacion sin sustento. a mejorar senores!!

    Boris Torres

  16. Octubre 5, 2008 a las 12:13 pm

    La mentira como sistema es una necesidad intrinseca de todo periodista politico,de cualesquier siglo y de cualquier alcance.

    C.C.

  17. Octubre 5, 2008 a las 7:34 pm

    Más allá de cualquier nueva o reenlatada concepción, el periodismo debería limitarse a ser completamente o al menos lo que más pueda objetivo y veraz. dejen los señores periodistas que la opinión se limite a los lectores.

    Alejandro Martinez

  18. Octubre 5, 2008 a las 7:35 pm

    Algunos foristas confunden el termino periodista con reportero; el periodista opina, investiga, denuncia y por eso en los peores tiempos de conflicto, casi siempre se ha respetado a la prensa y se la llama el 4to. poder del estado. el reportero recoge hechos y los expone, nada mas. asi tambien se hacen los confundidos porque reflejando la molestia oficial ante la critica, pretenden disminuir, opacar o insultar al periodista que no se entrega al poderoso gobernante. lo mismo vemos en Venezuela.

    Juan Gonzalo Aguilar León

  19. Octubre 5, 2008 a las 7:38 pm

    Hola Rubén Dario, saludos a la distancia. Coincido con el análisis de periodismo militante aunque hay que recordar que los medios son empresas (por ende van a tener un sesgo) y que la “objetividad” no existe. Así que hay una serio análisis sobre el periodismo.

    Muchas gracias por la ayuda con los temas sobre las voces medíaticas, lo analizamos en la maestría y hubo un buen comentario.

    Suerte,

    Galo Fernando Sosa
    BUENOS AIRES

  20. Octubre 6, 2008 a las 11:25 pm

    Soy Agustín Garcells, un cubano que es editor cultural del diario LA HORA de Quito, Hace unos años estuve en un magnífico taller que usted nos ofreció en CIESPAL. Le felicito por ese ejercicio periodístico tan firme, claro y técnico. Llevo sus trabajos a mis alumnos del Centro Cristiano de Comunicación pues me sirven de modelos, allí imparto Redacción Creativa aplicada a los géneros periodísticos. Llegue hasta usted mi agradecimiento y mi admiración. Ojalá algún día pudiera tenerlo unos minutos en mi clase para que mis alumnos lo conozcan y escuchen “en vivo” ¿sería mucho pedirle?

    Saludos,
    Agustín Garcells
    QUITO

  21. Octubre 6, 2008 a las 11:30 pm

    Estimado Rubén Darío:

    Con frecuencia leo sus artículos que suelen publicarse en la página web de cre satelital. Me ha parecido muy interesante el último sobre periodismo militante.

    En efecto, he podido ver, que la izquierda la mayoría de veces da prioridad a la militancia que a la calidad y a la seriedad de sus profesionales. Casos como esos recuerdo muchos de los compañeros políticos de izquierda universitaria uqe incluso eran mediocre teóricos de la linea ideológica que represantaban. Eso es criticable y estoy de acuerdo con usted.

    Sin embargo no he encontrado una alternativa muy diferente en los otros medios y en las otras posiciones ideológicas. El apasionaminento de los medios vinculados con el poder para criticar con cualquier fundamento, sea absurdo o no a este gobierno, desborda una agenda que va por sobre la calidad periodística.

    Entonces de lado y lado nos encontramos con mediocridades periodísticas sobrepasadas por la ideología y por intereses que van más allá del puro afán de comunicación (de ser posible una comunicación que no sea atravesada por la ideología de quien la genera).

    Iván Villafuerte

  22. Octubre 8, 2008 a las 4:04 pm

    El militante…
    CAROL MURILLO

    cmurillo@telegrafo.com.ec

    El artículo aterrizó en mi mail. Aterrizó tres veces y creí que Rubén Darío Buitrón me lo había enviado tres veces porque… a la tercera va la vencida. O sea, la vencida sería yo.

    Lo leí despacio porque esa tarde lluviosa permitía leer sin la prisa de los días soleados. El artículo no era normal porque mi Rubén Darío se ha convertido en algo así como la ‘conciencia de los periodistas puros’, y ahora superaba su canon. El texto “Periodismo militante” era un platillo de hielo.

    Se refería a los intelectuales sesenteros; a la juventud iconoclasta; a los medios burgueses; a la prensa alternativa; a los esquemas ideológicos; y que “el único periodismo que debiéramos admitir en este siglo XXI sería uno militante de la calidad, porque el camino es ser honesto, ético y democrático, no de derecha o izquierda”. Comparaba a los buenos periodistas con una bailarina que ejecuta su baile a la perfección. La figura es exquisita y acaso exagerada. Pero algún día sabré por qué mi Rubén Darío utilizó la estampa del baile como analogía del periodismo.

    En “Periodismo militante” Buitrón enaltece ciertos conceptos y prácticas: la democracia, la equidad, el pluralismo. Conceptos nacidos de la mejor herencia liberal, y que son la esencia de un modo de vivir en las sociedades modernas occidentales.

    En algún párrafo mi muy querido Rubén Darío comete un pecado contra esos valores de la libertad y la democracia: “(…) el periodista será un convencido de su rol y dejará fuera su rol partidista o ideológico”.

    “Rubén Darío Buitrón defiende el purismo periodístico. O el rigor como soporte de la calidad…”
    Entonces no puedo creer que Rubén Darío haya escrito un texto con una contradicción capital: la base fundamental en la que se sostiene la libertad de expresión es precisamente una base liberal –el iluminismo, el enciclopedismo-. Esa base, para levantarse en el mundo de las revoluciones y las ideas, fue propugnada por una nueva ideología: el incipiente liberalismo político enfrentado a los divinos Reyes. Ideología que puso al hombre no súbdito como centro de la libertad suprema.

    Así, el andamiaje de lo moderno tuvo como luz una ideología nueva y amplia concentrada en el liberalismo. Y muchos de sus valores permanecen. Es obvio que Rubén Darío lo sabe mejor que yo, pues me pasa algunos años. Es obvio, también, que esos valores se fueron modificando y que las clases económicamente fuertes (aunque mi Rubén Darío desdeñe el habla sesentera) adaptaron esos cambios. Con ese fin los medios proliferaron y vigorizaron una ideología que subsumió sus valores en todos los ámbitos de la vida pública y privada.

    Por eso la libertad de expresión es una herencia liberal. ¡Y vivas por ello!

    Pero lo que mi bien amado Rubén Darío no puede es custodiar el purismo periodístico. O la pulcritud de estilo y técnica como soportes del periodismo de calidad.

    Ni debe repudiar unos tiempos que no vivió, porque Rubén Darío es más joven que los ‘sesenteros’ de los años sesenta y de los sesentones de edad, solo para enaltecer un periodismo utópico.

    Creo que puedo decirle, a mi íntimo Rubén Darío, que es grato que él haga un periodismo riguroso, profesional y noble; pero que no imagine que ese periodismo se haya exento de una militancia aunque sea daltónica.


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