
Una parodia de Hollywood sobre los medios y la corrupción
Más de siete millones de dólares en bonos y bienes para funcionarios de la Procuraduría. Sospechas en la compra de pistolas para la Policía Nacional. Asuntos no aclarados en la administración de la Asamblea Constituyente en Montecristi. Gastos desproporcionados en la campaña por el Sí en el referendo. Más de cien empresas estatales sin cumplir su obligación de transparentar sus presupuestos, gastos operativos, salarios. Leyes de emergencia que sirven para contratar obras sin licitación bajo el argumento de que, precisamente por la emergencia, no hay tiempo que perder.
No son temas de la larga noche neoliberal. Son hechos ocurridos en este gobierno cuyo discurso de las manos limpias empieza a quedarse en eso, en discurso, porque una cosa es la retórica populista y otra la realidad.
¿Será por eso que entre las incoherencias con las que PAÍS ha empezado a pisotear sus propios postulados revolucionarios, sus propias reglas constitucionales, está la decisión de no fiscalizar al Ejecutivo?
Qué contradicción. ¿No fue el compadrazgo de 30 años entre congresistas, autoridades de control y mandatarios la causa de tanta corrupción? ¿No fue esa una de las grandes razones para que la mayoría ciudadana decidiera apoyar a Correa a fin de que pusiera fin a esa complicidad?
Sí, lo fue. Pero tal como van las cosas, parece inútil, con tanta cabeza agachada que está en el Congresillo, esperar a que asuman el rol para el que se los eligió.
Es el momento, entonces, de que los ciudadanos confíen en la prensa, que también debe cumplir su deber.
Sin sensacionalismo, escándalo ni acusaciones apresuradas, verificando y comprobando cada dato e indicio de los hechos denunciados, los satíricamente llamados “grandes medios” tienen en esta coyuntura la obligación de hacer un trabajo en beneficio de la sociedad.
¿Qué trabajo? En “Watchdog, Journalism in South America” (Periodismo de perro guardián en América del Sur, www.saladeprensa.org), Silvio Waisbord, un catedrático argentino-estadounidense, sostiene que el papel de la prensa independiente en Sudamérica es ser “perro guardián” de la democracia, es decir, de la rendición de cuentas de sus gobernantes y del manejo de los fondos públicos.
Examinando en esta parte del continente la ausencia histórica de una prensa que husmea entre la basura, Waisbord argumenta que el periodismo de “perro guardián” genera nuevas dinámicas políticas y mediáticas, promueve la acción ciudadana directa, pone en el debate la necesidad de una nueva cultura periodística y contribuye notablemente a la calidad de la democracia y a la deliberación pública sobre moralidad, verdad y responsabilidad.
El presidente Correa suele decir que “ya nadie lee a esos periódicos mentirosos”. Seguramente en ese “nadie” se incluye él mismo. ¿Qué tal si los medios asumimos la investigación y la fiscalización a los actos del Gobierno y le ofrecemos al mandatario un entretenido material de lectura?
Bueno, tenía ratos de no leerlo. Esto debido a que la prensa entusiasmada con lo mediato no repara en el fondo de lo trascendental en la vida nacional, y causan por ello tedio. Ataques por aquí y ataques por allá, pobre presidente Rafael Correa. !Querer cambiar el mundo!. No sabrá nuestro presidente, que Chavez va para 10 años recibiendo golpes de la prensa, de afuera y de adentro. Su humanismo se aferra, sin percatarse que este mundo, de la etapa del más puro cinismo se encamina con paso firme y seguro hacia la etapa de la locura mediática. !Palo porque bogas y palo porque no!. Esto es lo que en lo personal le llamo “Periodismo farragoso”. El periodismo actual, salvo dos o tres excepciones, es lo que la iglesia cristiana fué para los albigenses de la Occitania. “La prostituta de Babilonia” ver Apocalipsis 17 versículo 1-5.
Leyendo un artículo del día 3 de Octubre en el periódico El Universal, México, del señor Porfirio Muñoz Ledo, de las mentes más lúcidas del México contemporáneo, encuentro que acude a una cita textual de nuestro presidente, haciendo enfásis en la autoría. Un solo ejemplo que no encuentra eco ni interés en aquellos que denostan con la invectiva. Ojalá y algún día pueda leerlo con algo de interés a usted señor Rubén Darío Buitrón. De momento no. Usted está al mismo nivel de los Vera, de los Jijon, de los Reece, de los Febres Cordero, de lo Bonil y tantos otros cuya ominosa pluma se desliza, solo para crear reflejos condicionados. Si acaso sea necesario, aclaro. Una mentira conduce a una conocimiento erroneo, que finalmente puede o no ser corregido. Un reflejo condicionado conduce a la ausencia de razonamiento, que perenniza. Ese es el periodismo actual. Así camina hacia su autodestrucción. Así llegó a su final el Neoliberalismo. Por errores propios.
Gracias por hacerme gozar, qué bien el artículo, con algunos más de estos de seguro muchos dejaremos de ser “corderos” y asumiremos el rol que siempre nos dio la sociedad, el de “perros guardianes”. Okey, un abrazo y hsta pronto, sigue adelante, te felicito y admiro tu forma y fondo de escribir.
Leonardo Moreira
MANTA
Felicidades… uno de los comentarios más punzantes y atinados que te haya leído, mi amigo.
Boris Lorenty
GUAYAQUIL
Excelente artículo mi estimado Rubén,
Es que por donde se lo mire, parecería que solo vivimos la continuación de la llamada “larga noche neoliberal”, es decir “el chuchaque del amanecer del socialismo del siglo XXI”, en el que, la repetición del trago, resulta ser el mejor remedio para sacarse la borrachera… Fue en la madrugada del 20 de julio pasado, donde los iluminados de Carondelet le hicieron pelo y barba al proyecto de Constitución, denuncia que duerme el sueño eterno en la fiscalía. Y en la madrugada del viernes pasado algunas otras cositas, amén de las madrugadas que produce la piñata itinerante.
En cuanto a la falta de transparencia del gobierno, en la cantaleta de la revolución ciudadana el candidato Correa propuso como eje # 2 poner de moda la honradez y que además prometió cumplir la LOTAIP en el aniversario de diario hoy en el 2.007, la ley que está a punto de cumplir 5 años, nadie la cumple, y quienes informan parcialmente, siempre terminan escondiendo los datos principales.
En el mismo eje prometió las veedurías ciudadanas, sin embargo los decretos de emergencia paulatinos, se desarrollan bien despacito, a puro dedito y en la oscuridad posterior a la larga noche neoliberal… Es el colmo que el extinto, o insepulto TSE, que ha manejado más procesos de votaciones que nunca – En nuestro país las elecciones desaparecieron hace décadas – en su página web solo tiene información hasta el año 2.005 y Acosta & Cía ya se fueron muy orondos y triunfantes.
Pero es que el número de instituciones que deben publicar sus cuentas y otros datos de acuerdo al artículo # 7 de la ley orgánica de transparencia y libre acceso a la información pública suman más de 5.000, aquella muestra publicada en uno de los diarios locales, corresponde a un grupo menor a 400, de las cuales ninguna la cumple a cabalidad, las 100 que mencionaron “posiblemente sean las que ni siquiera publican página alguna”
Bien hacen los medios que están realizando periodismo investigativo en informar de las anomalías que se siguen dando en el gobierno actual, de las que parecería que el presidente es continuamente desinformado. Los ecuatorianos no podemos permitir que con la atosigante publicidad nos mantengan en la oscuridad de la madrugada oscura de los socialistas del siglo XXI.
Alguien dijo alguna vez:
“La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella.”
Cordial saludo,
César Castillo
En el caso de los gastos de la AC, los datos proceden de un borrador interno de Contraloria, no es siquiera el informe preliminar… pero claro, Diario HOY, el campeón del escándalo, ya lo difundió y otros medios se hicieron eco. Si hay culpables, habrá que sancionarlos. Pero cuando se vaya aclarando lo cuestionado, espero que den la misma importancia en los diarios… (realmente lo dudo).
Saludotes,
Alberto Acosta
QUITO
Y es interesante mirar cómo toman partido los periodistas. Muchos que no tienen la mínima educación política, porque hacían deportes, ahora son super-revolucionarios. Marx y Stalin son amebas. Entonces como los guaguas crecieron y siempre vivimos descolados de la teta, es nuestra oportunidad para vestirnos con corbatas de 100 dólares y armani. Y mejor si trabajamos en una radio y buscamos publicidad estatal porque la comunicación ya es de todos. Y las facturas de las excentricidades seguimos pagando todos.
Los diarios grandes e históricos siempre tienen referentes de periodismo democrático, de hombres y mujeres que no se doblegan ante el insulto gubernamental y jamás llegan a los banquetes, pero, también debemos pensar en el periodismo como múltiples escenarios que se fortalecen con las visiones de los sabios y marginales.
La posibilidad de generar dinámicas más intensas y permanentes de investigación, dependerá siempre de la decisión ejecutiva y empresarial de los medios. A ratos, la información está sesgada y todo hace pensar que es una lucha entre banqueros, el gobierno y ciertos periodistas que gozan de privilegios porque no hacen un periodismo de perros, sino que son perros del poder mediático. Y como viven bien, la pelea es para algunos rounds.
La vanidad puede ser una gran aliada para incrementar las ventas no solo de espejos sino de toneladas de maquillaje para tapar las mediocridades y abusos del poder. Y este gobierno no se caracteriza por ser como la chica de pueblo, sencilla y amable, sino que se ha convertido en una boxeadora inexperta, que cierra los ojos y lanza trompadas a diestra y sinestra.
Con la reflexión, a lo mejor es oportunidad de darle un nuevo sentido de ser un comunicador social; no podemos reclamar libertad si no la buscamos y si la pedimos, la pedimos mal, la libertad no existe si no hay una brújula, una dirección, una disciplina, una convicción a ver al ser humano como tal en todos lo ámbitos, creo que la libertad empieza, cuando hayamos vivido y alcanzado a divisar la línea en donde termina la sombra y comienza la luz; esa libertad que tan sólo podemos sentirla y no poseerla, es la que nos podrá mostrar el futuro de nustras generaciones. Por ello el sentido de la objetividad, hacia donde impulsamos con nuestro actuar es lo más importante. Creando controversia, discusiones, polémica, haciendo noticia sobresalinte de las flaquezas de las personas, haciendose pasar por muy listos frente a los entrevistados pienso con ello la comunicación social no llegará a nada, peor aún si se deja notar qu es parcializada o dedicada a individuos. Vamos compañeros es hora de encontrar el verdadero objeto de la comunicación social, es necesario apuntar alto para no ser pisoteados.