Archivos para Diciembre 2008

30
Dic
08

luz de enero

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Amaneció en el Quito colonial. Bajo un clima de terror y silenciamiento, los madrugadores fueron testigos de uno de los actos rebeldes más significativos de la época: sobre las cruces de piedra de la ciudad aparecieron banderolas escarlatas con un lema escrito en latín: “Al amparo de la cruz, sed libres. Conseguid la gloria y la felicidad”.

Era enero de 1795. El autor, el periodista Eugenio Espejo, fue detenido e incomunicado. Meses después, murió en una mazmorra del gobierno opresor.

Dos siglos después, en el Antiguo Hospital Militar, construido en 1913 en la loma de San Juan, una maravillosa exposición histórica hace que se respire, multiplique, mantengan viva aquella alma libertaria del precursor.

Convertido en Museo gracias a la tenacidad de los habitantes del barrio América y a la intervención del municipio, el viejo sanatorio ideado por el general Eloy Alfaro exhibe ahora una muestra de la fuerza, energía y permanencia de una fecha nacional clave: el 10 de agosto de 1809.

Son 200 años del levantamiento de los patriotas que siguieron la luz de Espejo, el hombre que treinta años antes sembró las semillas de una lucha por la dignidad, de una lucha que, de a poco, fue sumando valentías, talentos y sacrificios hasta convertirse en victoria decisiva el 24 de mayo de 1822.

Allí, en ese museo, golpean como un eco su palabra y sus ideas. Y en ellas se proyectan, brillantes, los caminos de libertad y civismo que él fue capaz de trazar antes de que muchos imaginaran siquiera que aquello sería posible conquistar.

Periodista, escritor, médico, filósofo y agitador. La historia recuerda así al hombre que fue la conciencia crítica de su tiempo.

Sagaz y temerario, quiteño nacido de la entraña del mestizaje el 21 de febrero de 1747, nunca desmayó en sus afanes de promover la necesidad de pelear por una sociedad deliberante, democrática y equitativa.

Peligroso para quienes ejercían el poder, fue perseguido, encarcelado y desterrado, pero ninguna fuerza pudo detener su empeño por construir un pensamiento libre.

En noviembre de 1791 formó la Sociedad Patriótica de Amigos del País, compuesta por 25 personas que se reunían cada semana para debatir e intercambiar conocimientos sobre los temas de mayor trascendencia en aquella coyuntura histórica.

El jueves 5 de enero de 1792, marcó otro hito: puso a circular el semanario Primicias de la Cultura de Quito.

Como periodista y como ser humano, Espejo fue esencia y expresión de lecturas profundas e inteligentes de los hechos, de acercamiento a la verdad, de valor y coraje para sostener convicciones y certezas.

Por eso, enero y 2009 serán dos momentos trascendentes para rendir culto al espíritu altivo de los ciudadanos no sometidos ni sumisos.

Ser y actuar. Es el mejor homenaje que podemos rendir al precursor del periodismo libertario.

27
Dic
08

¿participación ciudadana?

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Cuando votamos por el cambio estábamos convencidos de que el triunfo era nuestro, es decir, de todos los ciudadanos que a lo largo de los años, especialmente en Quito, hemos luchado y aportado a que se sienten las bases del modelo político vigente.
Sin embargo, el momento histórico nos ha puesto, de nuevo, en la necesidad de mantenernos alertas y despiertos para que esos sueños colectivos no se trunquen por ambiciones desmedidas o partidismos trasnochados.
Quienes no aspiramos a ninguna posición burocrática, a las mieles del poder y los cargos públicos, tenemos la obligación cívica de construir un verdadero organismo de control ciudadano, de gente común, en especial de gente sensata, centrada, que no se deja obnubilar ni renuncia a la crítica interna. Es la única manera de evitar desmesuras y abusos en el manejo del Estado.
Independiente de que unos sean candidatos y otros los apoyemos, nuestro deber ético es, justamente, preservar el cambio desde la ética integral y no desde los intereses clientelares de siempre: la búsqueda obsesiva de votos terminará derrumbando el castillo de naipes si nosotros no contribuimos a sentar las bases reales de ese poder ciudadano.
Denunciemos el sistema de selección, tan poco democrático y tan oscuro en sus procedimientos que se presta para la sospecha. No propongamos y no elijamos a nadie que ya hubiera estado en alguna instancia de poder, sea del movimiento u organización que fuere: el país (no PAIS) demanda líderes nuevos, no contaminados por ambiciones ni siquiera de quienes ahora pretenden unilateralizarnos y uniformarnos. Construyamos un espacio para el equilibrio, un espacio para una sincera rendición de cuentas, un espacio de contrapoder deliberante y crítico.

Fotografia de Emilio Hernandez

26
Dic
08

carta a un productor de radio pública del ecuador

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CARTA A UN PRODUCTOR DE RADIO PÚBLICA

Quito, 26 de diciembre de 2008

Querido Armando:

En respuesta a tu petición de que tus colegas hagamos comentarios a la producción radial de los informativos de Radio Pública del Ecuador (RPE), te envío esta fraternal carta.

Primero, qué bueno que no seas resentido. De lo contrario, se vuelve imposible armar una crítica madura y serena sin que las susceptibilidades e inseguridades profesionales lleven a reaccionar de manera agresiva. Tú sabes por qué lo digo.

Aquí van, como ciudadano, como oyente y, sobre todo, como co-propietario de la radio pública, mis criterios:

1. CONCEPTO FILOSÓFICO Y EDITORIAL
La coyuntura política y social no admite que los proyectos mediáticos del Gobierno se den demasiado plazo para entrar en calor y madurar un proyecto. Me refiero a la sistemática campaña del presidente de la República contra los medios privados, calificándolos, como sabemos, de “mediocres, mafiosos y corruptos”. Más allá de debatir estos conceptos, asumidos como propios por una parte del imaginario social, los medios públicos tienen la obligación y el deber de ser distintos a los criticados por el mandatario.
¿Por qué, entonces, admitir y tolerar una política editorial convencional basada en los mismos preceptos comunicativos de los medios tradicionales?

2. FORMATOS Y AGENDA
Un medio público pertenece a la sociedad en su más amplia acepción. Esto quiere decir, como solía repetir el dramaturgo norteamericano Arthur Miller, que “un medio es una nación hablándose a sí misma”. Por tanto, los formatos y la agenda tienen que ser plurales, abiertos, democráticos, amplios y, de nuevo, no convencionales ni tradicionales. Sin embargo, los noticieros de RPE son, en su forma y en su agenda, eso mismo, una repetición de los modelos y estilos de “la prensa mediocre”. Por él pasan los mismos personajes que pululan en cualquier noticiero radial y de televisión privados. Entonces, ¿cuál es la diferencia? ¿qué me ofrece de nuevo o de distinto la RPE? ´¿por qué tendría que escuchar esa radio y no otra, si no hay diferencia entre una y otra?

3. NOTICIAS EN QUICHUA
Es una gran idea, pero… ¿Se ha considerado cuál es el grupo objetivo de la radio? ¿Tiene sentido, más allá de una actitud política y partidista, poner noticias en quichua para qué tipo de público? Si un indígena quichua escucha, seguramente será uno que habla y oye muy bien el castellano. Entonces, ¿qué tan demagógica y populista es la idea en este tipo de radio? Digo en este tipo de radio porque, por supuesto, apoyaría plenamente los contenidos bilingües si el estilo de la radio no fuera, como es, más bien urbano y de clase media alta.

4. OFICIALISMO
A propósito de las noticias de cada hora y las que se pasan en quichua, es muy raro escuchar una que no sea oficialista. Esto daña lo que debiera ser el carácter y el espíritu de la radio: plural y democrática (es decir, sí a las noticias del Gobierno, pero no solo a las noticias del Gobierno). Los informativos en quichua, por ejemplo, no hablan de noticias de la comunidad indígena sino noticias del Gobierno en quichua…

5. FUENTES, PROGRAMAS, DECISIONES
Una radio pública tendría que ser producto de un proceso de meritocracia, no de dedocracia. Mi pregunta es: ¿quién y con qué criterio se escogió al personal? ¿En qué medida RPE es pública si las decisiones son privadas, particulares, de un grupo específico que no necesariamente representa a todos los accionistas del medio (los 13 millones de ecuatorianos)? ¿Por qué no se hace un concurso de merecimientos para ocupar los cargos directivos? ¿Por qué no se hace un concurso para que todos los productores periodísticos puedan presentar sus proyectos radiales? ¿Por qué no se hacen comités de ciudadanos que participen directamente en la construcción de la agenda y en la política editorial? ¿Por qué no se arma una estructura administrativa y financiera que permita la independencia del medio respecto del gobierno de turno (que en el futuro podría ser otro, de distinta tendencia ideológica)?

Bueno, Armando, hasta ahí nomás, porque no quiero extenderme ni cansarte. Cuando desees profundizar o debatir estas ideas, sabes que cuentas conmigo.

Un gran abrazo,

Rubén Darío Buitrón

Fotografía de Sharad Haksar

23
Dic
08

casa de espejos

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¿Qué actitud adoptar ante el otro? ¿Cómo tratarlo? ¿Hay que intentar conocerlo? ¿Es ético buscar la manera de acercarnos y entenderlo?
Esas preguntas debieran asaltarnos con frecuencia. Asecharnos y obligarnos a salir de la casa de espejos donde estamos atrapados.
Atrapados en la casa de espejos donde hablamos para nosotros. Donde no nos importa lo que piensen los otros. Donde escribimos contra los otros. Donde subestimamos a los otros. Donde repudiamos la opinión de los otros. Donde no escuchamos la voz de los otros. Donde quisiéramos callar, para siempre, las ideas de los otros.
Atrapados en la casa de espejos que nos impide mirar, entender, admitir que por fuera de estos enormes espejos habita una sociedad vital y compleja que no la vemos, que no la escuchamos, que no la sentimos, que no somos capaces de percibir.
Atrapados en la casa de espejos donde no son posibles la deliberación ni el disenso. Donde quienes tienen el poder solo reconocen su propia imagen y al mirarse en ella arrasan con todo lo que no encaje en sus proyectos, visiones, maneras de entender la vida, la realidad, el futuro.
En la casa de los espejos no es posible la tolerancia, el respeto, el espacio para el otro. Ni siquiera es posible la coexistencia con el otro: si nosotros tenemos la razón, si nosotros representamos la sensatez, si nosotros somos los heraldos de la ética, si nosotros tenemos las herramientas para difundir y multiplicar y expandir nuestra hegemonía ideológica, política, económica y social, ¿para qué escuchar la palabra del otro, del diferente, del distinto? ¿Para qué tomar en cuenta a los agoreros que pretenden alarmar advirtiéndonos que la intolerancia, la arrogancia y el desprecio a los otros podría conducirnos a la derrota colectiva, al funeral de los procesos reflexivos y a la demolición de escenarios para el debate y la búsqueda de consensos?
Muchas veces los periodistas también nos dejamos cegar por el resplandor de los espejos. Sin visión precisa, olvidamos que nuestro oficio solo tiene sentido en función de los demás y que el destino moral del periodismo son los otros conectados a nosotros.
Citado por el maestro Kapuscinski, el sabio griego Heródoto solía decir que cuando unos individuos cierran la puerta a otros individuos, por las razones que fueran, en el fondo son sujetos miedosos que adolecen de un complejo de inferioridad y tiemblan ante la perspectiva de verse reflejados en los sentimientos y las demandas y las necesidades y los pensamientos ajenos.
Cercados por las murallas que nos impiden ver allá de nosotros mismos, no alcanzamos a entender que será imposible construir una sociedad más humana si seguimos mirándonos en los espejos.

Ilustracion de Frank Uyttenhove

22
Dic
08

la prensa pide auxilio

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Tomado de Periodistas 21, Madrid, España.

Los diarios pierden beneficios, facturación, publicidad, difusión, y una buena parte de ellos, también audiencia. ¡Socorro!, piden los editores, y reclaman al Gobierno subvenciones a la prensa en uno de los pocos países de Europa donde no existen ayudas estatales. Pero los diarios no están abandonados a su suerte, ya se encargan las autonomías, especialmente Cataluña, País Vasco y Galicia, seguidas por el resto.
Miércoles, 11 de diciembre. Es una especie de de 11-D para la prensa española. La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) presenta sus cifras de 2007 y sus estimaciones para 2008, que quedará marcado como el año del fin de la era de la prensa, tanto en España como en la mayoría de países desarrollados. La tercera oleada del EGM avanza también una caída en la audiencia de los grandes diarios y los gratuitos.

Los diarios españoles verán descender sus resultados operativos más de un 90% en 2008, de 364,6 millones en 2007 a 35,36 millones. Una cifra que esconde que una gran mayoría de periódicos están en pérdidas. El descenso de los ingresos es del 8,1% (2,700 millones) arrastrada por una caída de la publicidad del 16,2%. La mayor caída en muchísimos años. Muchos gestores de prensa aseguran que no recuerdan nada así.
Las ventas de ejemplares tampoco han mantenido los ingresos a pesar de un enorme esfuerzo promocional. Este año la caída es del 1,9% frente a un aumento de del 0,43% el año pasado, con un descenso de difusión casi generalizado y que afecta especialmente a los diarios nacionales y a los periódicos de Barcelona.

El único futuro posible para los diarios parece la convergencia digital. Más de 6,4 millones de personas leen diariamente prensa digital y representan ya el 47,5% de los lectores de prensa tradicional. Y la tendencia se acelera cada vez más: han crecido diez puntos de 2007 a 2008.

Y la única publicidad que resiste la crisis es también la digital, que todavía crece a ritmo del más 20% anual, aunque muchos diarios tienen dificultades para consolidarse en un mercado distinto y con mucha más competencia.

Ante este panorama, la presidenta de los editores, Pilar de Yarza, reclama subvenciones al Gobierno cuando España vuelve a descender a la cola de la difusión de prensa en Europa con 93 ejemplares por cada mil habitantes frente a una medio de 180. Sólo adelantamos a Portugal y empatamos con Italia.

Algo habremos hecho mal los periodistas y los editores. Pero como decía hace poco el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando Urbaneja, los editores no han aprovechado la bonanza de años pasados para hacer reservas.

Los principales perjudicados son el público, que recibe peores productos, y los trabajadores, amenazados por los despidos y regulaciones de empleo que ya se producen en muchos medios.

La presidenta de los editores habla de una “seriedad y rigor en la gestión” que no se percibe en esa enorme caída de los resultados operativos, un menos 78,7%, desbordados no sólo por el aumento de los costes de personal y papel, sino también por una política de gestión e inversiones que en muchos casos no ha dado los resultados esperados, con apuestas como la televisión local que no han dado el resultado previstos.

Los diarios no están solos, como transmite la AEDE. La mayoría de las autonomías conceden subvenciones que en casos como Cataluña llegaron a 12,9 millones de euros en 2007, 4,3 millones en Euskadi o más de dos millones en Galicia. Pero además está el enorme caudal de publicidad institucional, suplementos especiales y etc. que supone una buena parte de los ingresos en la mayoría de los diarios.

¿Merecen los diarios las ayudas?

Quizá haya llegado el momento que los editores se enfrenten al futuro de los medios sin el auxilio del Estado, esa puerta a la que todo el mundo llama cuando tiene pérdidas y de la que no se acuerda en épocas de beneficios. Para ilustrarse, léanse las columnas y editoriales de muchos diarios sobre las ayudas a otras industrias.

La presidenta de los editores invoca a “la civilización europea” y su identificación de la prensa diaria como “un servicio público”. Pero los servicios públicos están regulados en todos los países europeos, una regulación que siempre conlleva menos independencia para la prensa, como se comprueba en la radio y la televisión, todavía sometidos al régimen de licencias.

Ignacio M. Benito, director general de AEDE, asegura que “la gravedad del problema, la necesidad de impulsar los valores democráticos y de participación social que la prensa sigue simbolizando, y la urgencia por atraer a los más jóvenes a la lectura de la prensa, son razones suficientes para explicar la adopción de unas medidas que ya son habituales y están extendidas por el resto de Europa”.

Los editores piden una especie de convocatoria de los Estados Generales de la Prensa como ha hecho el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Pero la historia de la prensa es la historia de la intervención política y la erosión de la independencia de los medios. ¡Cuidado con los salvadores en nombre de la democracia! La democracia, queridos editores, no justifica despidos. Sólo el mercado lo hace.

El problema fundamental para la prensa es que ha perdido el monopolio del debate democrático. Ahora los ciudadanos directamente a través de las nuevas tecnologías y los medios digitales permiten superar la mediación tradicional. El nuevo espacio público de la democracia se desarrolla y crece más allá de los medios tradicionales. Es uno de los rasgos principales del fin de la era de la prensa.

Los diarios no son bancos

Bancos y diarios tienen en común depender de la confianza de la gente. La credibilidad es uno de los factores fundamentales de su negocio. A nadie en quien no confíes le entregas tu dinero ni le permites formar tu pensamiento y tus ideas sobre la realidad.

Los bancos e instituciones financieras han quebrado en los últimos años una gran parte de la confianza que el público tenía en ellos. Los diarios, también.

El intervencionismo político, la ambición por crecer en mercados y aventuras excesivamente dependientes de los poderes, la falta de inversión en contenidos de calidad y en una reinvención de su producto y modelo de negocio, unidas a una revolución social y de comunicación como nunca se había producido: tan universal, tan rápida, tan profunda, con tantos cambios a la vez… han dejado a la prensa y a los medios tradicionales noqueados.

Cuando un banco quiebra, pierden los ahorradores y los inversores. Cuando quiebra un diario se pierde algo en espacio público, pero cada vez menos. Unas veces porque parte de sus funciones son desempeñadas por nuevos medios y otras veces porque ya se cumplían los requisitos de su función social.

Los editores tienen razón en que la sociedad sigue necesitando información de calidad. Es su responsabilidad y la de los periodistas. En muchos casos desgraciadamente esa calidad e independencia se subyugó a intereses económicos y de poder. Un sistema de ayudas volvería a poner en peligro la credibilidad de la prensa, como ya ocurre en las autonomías donde se emplea más dinero en subvenciones.

Los diarios necesitan una reinvención total de sus contenidos y de su negocio. Las subvenciones deberían estar ligadas a una renovación tecnológica profunda, la formación de los periodistas y el mantenimiento de puestos de trabajo, la ampliación de dominio público con contenidos y una vinculación más estrecha entre la rentabilidad económica y la social.
De lo contrario podría pasar lo mismo que con otras ayudas, que socializan las pérdidas sin ser aprovechadas para cambiar los negocios con los que se ha llegado a la crisis.

19
Dic
08

todo muerto es bueno…

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Todo muerto es bueno cuando algunos medios pierden la perspectiva, dejan a un lado la necesidad de ser instrumentos para la memoria social y olvidan su responsabilidad ética.

Todo muerto es bueno cuando alguos medios despliegan grandilocuentes espacios con los pormenores de las ceremonias fúnebres y olvidan la voz de las víctimas de los abusos de un personaje cuyo fallecimiento merece respeto pero, por sobre todas las cosas, rigor histórico.

Todo muerto es bueno cuando algunos medios desconocen que la misma prensa fue uno de los permanentes blancos de intimidaciones, ataques, desprestigios, persecuciones y descalificaciones por parte del prócer que ahora se eleva a los altares como uno de los majestuosos líderes de la historia patria.

Todo muerto es bueno cuando los periodistas de ciega oposición al Gobierno y también los obnubilados del poder vigente, intentan aprovechar la coyuntura del fallecimiento del dirigente político para demostrar al actual mandatario cómo se debe manejar un Estado: mano dura y cruel contra todos aquellos que osen cuestionar el modelo e inmensas ventajas para los círculos aplaudidores de un esquema económico con carácter partidista y excluyente.

Todo muerto es bueno cuando los coidearios del fallecido son incapaces de hacer autocrítica y admitir el saldo trágico del festín que dejó dolor, luto y despojo.

Todo muerto es bueno cuando algunos ciudadanos cabizbajos y resignados, con su actitud reverencial y sumisa, muestran su incapacidad de construir una nación con su propio esfuerzo, creatividad e inteligencia y se mantienen, siempre, a la espera de que llegue el caudillo, el enviado de Dios, el mesías, el guía, el hombre duro que los conduzca.

Todo muerto es bueno cuando su partida, merecedora de los honores oficiales más respetuosos y solemnes por parte de quienes presuntamente mantenían un riguroso nivel crítico contra el personaje, deja limpio el camino al nuevo caudillo, ideológicamente distinto pero con la misma vocación personalista y autoritaria.

Todo muerto es bueno cuando los intereses estratégico-electorales del gobierno revolucionario muestran una patética indiferencia comunicacional a la otra parte de la historia donde muchos ciudadanos fueron víctimas de la arbitrariedad, el uso de la fuerza, la persecución, la intolerancia, la prepotencia y la justicia manipulada en contra de quienes ejercieron el derecho a la crítica y al disenso.

Todo muerto es bueno cuando el poder político deja a un lado cualquier principio moral e histórico porque la coyuntura política determina que hay que mimar a la clientela electoral guayaquileña, convertida en la obsesión de quienes, al igual que el difunto, sueñan controlarlo todo.

11
Dic
08

pasión por silenciar

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La censura tiene que ver con otras patologías: la intolerancia, la obnubilación y el autismo ideológico.
El censor –dice el premio Nobel J.M. Coetzee- actúa, o cree actuar, en interés de la comunidad. Pero “los males que encarna y los que fomenta son mayores, a largo y medio plazo, que cualquier beneficio que (supuestamente) se derive de la censura”.
Coetzee no es optimista con el futuro de la libertad de creación y expresión: “Podemos prever, fácilmente, la clase de censores que vendrán mañana: ignorantes, negligentes o vilmente codiciosos”.
El poder, cualquier poder, tiene entre sus pasiones una esencial para sostenerse: el silenciamiento.
A veces prefiere ser sutil: antes que la censura promueve la autocensura. Antes que la eliminación al crítico usa la advertencia y la amenaza. Antes que la negación al diferente opta por cerrarle espacios y acorralarlo. Antes que el ataque directo deja que sus fanáticos hagan el trabajo sucio.
Otras, cuando su entorno se le vuelve favorable, es drástico, cruel, inflexible. Sin eufemismos ni dudas, ordena. Y la censura va. Y en el silencio post-censura el placer encuentra su esencia. Y en los espejos multiplicados el ego se mira enorme, potente, limpio: el gran benefactor de la sociedad ha cumplido su deber ético y cívico. Gracias a él los ciudadanos no nos contaminaremos con basura contestataria, antiestética e inmoral. Una vez más han sido reivindicadas las normas fundamentales de la cotidianidad políticamente correcta.
¿Hay razones para la actual alarma social? Hace tiempo que en Ecuador se instaló la pasión por silenciar. Un alcalde de Quito prohibió la exhibición de la película “La última tentación de Cristo”. Un intendente de Guayaquil impidió la presentación del filme “La luna”. Unas monjas cuencanas rechazaron la presencia de una instalación artística en su convento: según ellas, era ofensiva porque el mensaje estético incluía una canoa con peces muertos. Un alcalde de Guayaquil auspicia la impresión de un texto literario a condición de que la autora cambie “el título escatológico” de su novela. Un funcionario gubernamental de esa ciudad exige que saquen de una muestra la obra que, según él, atenta contra la dignidad de la institución que representa. Otro funcionario público, propietario de una radio cuyos contenidos se basan en el chiste burdo, amenaza con prohibir, bajo el cargo de impropia, la difusión de la serie Los Simpson. Un radiodifusor pro-gubernamental cierra el teléfono a quienes intentan ser críticos con el Presidente.
La pasión por silenciar es patológica y vocacional. Para el poder no es suficiente crear una atmósfera de auto-represión, violencia verbal y miedo. Hay que censurar. El poder que no siente precedentes no es poder.

03
Dic
08

¿radio pública?

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Se definen como la primera “radio pública del Ecuador”. Dicen que es una emisora “democrática en la que el oyente es el actor principal”. Afirman que tienen una política editorial que propone la descentralización y diversificación de los centros de emisión.

 

Radio Pública del Ecuador (RPE) nació de las cenizas de Radio Nacional del Ecuador, que durante 40 años no logró convertirse en un medio consistente, ni siquiera para servir a los gobiernos de turno, peor para ser útil a la sociedad.

 

Con una inversión inicial de 1, 7 millones de dólares, desde hace tres meses RPE emite su señal para Quito y Guayaquil y ha empezado a llegar a Manabí y Azuay.

 

Pero, ¿RPE es un medio público? Llamarse así es palabra mayor: en periodismo –dice la investigadora colombiana Ana María Miralles- la esfera pública es concebida como el espacio de lo común y de lo compartido, por tanto, los medios del Estado “son escenarios para el debate de los asuntos de interés colectivo”.

 

Lógico: los medios estatales pertenecen a todos los ciudadanos. Y esta condición debe expresarse en sus políticas editoriales, programación y contenidos. Los medios estatales funcionan con el dinero de la gente, con dinero público, lo que implica que su agenda debe satisfacer a los ciudadanos y sus demandas de información.

 

No es difícil si se lo hace con ética. Un ejemplo: en Estados Unidos, la National Public Radio (NPR) es uno de los medios importantes del país porque la gente confía en ella y participa en la construcción de su agenda.

 

Como radio pública, NPR no toma partido ni defiende posiciones ideológicas. Presenta todos los puntos de vista en torno a un tema y abre sus espacios a la activa participación de una audiencia plural que expone sus ideas y debate libremente.

 

NPR no evade los temas políticos. Cubre campañas electorales, transmite declaraciones y opiniones sin edición, pero nunca muestra favoritismo por el gobierno o el partido en el poder.

 

En economía, NPR se preocupa del bolsillo de la gente común y deja poco espacio a los todólogos y “expertos” cuyas opiniones –muchas veces interesadas- se repiten en otros medios.

 

Sus reporteros son gente madura. Para ellos, NPR es una meta, un destino profesional al que llegan por el orgullo que significa trabajar en un medio de alta credibilidad y de cuidadosa ética personal e institucional. En NPR los protagonistas son los ciudadanos, no las estrellas mediáticas.

 

Lo público no es lo gubernamental. Lo público es democracia deliberativa. Es ciudadanía. Está claro para todos. O para casi todos: con sus contenidos distantes del interés colectivo, hasta ahora Radio Pública del Ecuador mantiene un irrefutable olor a oficialismo, amiguismo y culto a la personalidad.