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ni policías ni fiscales

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Se equivocan quienes piensan que el periodista de investigación es una suerte de  detective, policía o investigador privado. Pero también se equivocan quienes piensan que el papel de la prensa es acusar, sentenciar, condenar, encarcelar.

Ser policías o fiscales no es la función de los periodistas responsables, éticos y comprometidos con la búsqueda de la verdad: “Nuestra única función –dice el periodista argentino Daniel Santoro- es revelar hechos irregulares. Nosotros no juzgamos, no nos corresponde. Nosotros no podemos decir que alguien es culpable de algún delito. Nosotros solo le presentamos al público verdades periodísticas, no verdades jurídicas”.

Santoro tiene una trayectoria ejemplar. Es uno de los periodistas de investigación con mayor cantidad de reconocimientos y premios en el mundo. Sus reportajes estremecieron los cimientos políticos de uno de los mandatarios latinoamericanos más poderosos de las últimas décadas: Carlos Saúl Menem.

En una serie publicada en 1995, en diario Clarín, de Buenos Aires, Santoro reveló el tráfico ilegal de armas a Ecuador durante el conflicto bélico con el Perú.

Riguroso, metódico e incansable, Santoro es un referente para el periodismo en América Latina. En sus talleres y seminarios suele advertir a los alumnos que una condición fundamental para hacer un eficaz trabajo de investigación es tomar distancia de los hechos, no enamorarse de las hipótesis y jamás usar adjetivos calificativos.

“Con los hechos comprobados y comprobables puedes decir muchísimo más. Cuando terminas de escribir una nota y la lees, lo importante es que tengas respaldos documentales y fuentes precisas”. Metafóricamente, Santoro se considera un perro de presa: “Muerdo el tema y desde entonces no lo suelto. Dudo de todos los desmentidos que hacen las fuentes oficiales. Cruzo los datos y busco fuentes más dispuestas a hablar que otras. Mucha información sale de las ‘viudas’ del poder político, económico o financiero”.

Ni detectives ni fiscales. Solo periodistas. Periodistas que no sentencian ni condenan pero averiguan, indagan, revelan.

Cuando Menem cayó preso se le preguntó al periodista si se sentía contento. “No estoy contento –dijo-. Me siento profesionalmente satisfecho porque la mayoría de hechos que publiqué eran ciertos”.

Alguien insinuó que “un implacable periodista había metido en la cárcel a Menem”, pero Santoro respondió así: “Los periodistas no dictamos sentencia ni ponemos a nadie en prisión. Quienes toman esas decisiones son los jueces, pero si nuestro trabajo ayuda a mejorar la justicia y motiva que los ciudadanos sean críticos de sus gobiernos, estaremos haciendo periodismo para una mejor sociedad”.

 

Ilustración de Rodney Smith


9 Respuestas a “ni policías ni fiscales”


  1. 1 azul
    Marzo 1, 2009 a las 5:55 pm

    Rubén Darío, desde su anterior entrada me preguntaba qué mismo es un periodista investigador y estoy de acuerdo con que fiscal no es. pero, la verdad, esa figura del riguroso y metódico perro de caza que “Muerd[e] el tema y desde entonces no lo suelt[a]. Dud[a] de todos los desmentidos que hacen las fuentes oficiales. Cruz[a] los datos y busc[a] fuentes más dispuestas a hablar que otras.” todo esto, digo, me suena bastante a detective. y, vaya, ya quisiera ver eso por aquí. lo que leo en los periódicos (acumulación de detalles sin análisis, repetición y, a veces mala y fuera de contexto, de declaraciones públicas, énfasis en el escándalo y aprobación o condena anticipada -dependiendo de la simpatía hacia la persona involucrada) me evoca más a la figura de chismoso de barrio (porque a fin de cuentas el fiscal por lo menos investiga, el chismoso no pasa de ser caja de resonancia y condenador). estoy tratando de pensar en algún santoro criollo o en algún reportaje de la trascendencia de éste que indica sobre menem y la compra de armas a ecuador, y no encuentro. ahora para no tener nada o una prensa totalmente sometida al régimen de turno, prefiero una que algo haga. pero turrazo ese conformismo, ¿no? turro y contraproducente, insisto.

  2. Marzo 2, 2009 a las 4:38 am

    “Policias y fiscales hacen justicia”, una metáfora para la ética del escribiente. la realidad es distinta, la justicia es corrupta, comprometida con la policia y fiscales, que no hablan ni detallan los servicios de investigación.
    La prensa, es sólo un intrumento de fijación de rostros y miles de palabras que aclaran o confunden la realidad de los hechos. Pero a pesar de todo, la prensa trasciende, enfoca y opina de la inacción de la justicia y hace justicia con el deporte y las modas.
    De algun modo, el periodista de investigación es un detective, es un policia, es un juez y al mismo tiempo es el ciudadano común, que comete un error a la ética periodística cuando acusa y pone nombres en sus titulares a quienes van presos, a no ser por la influencia del medio de comunicación que esconde y tapa a sus socios.
    Manolo P.

  3. 3 Mike
    Marzo 2, 2009 a las 2:40 pm

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  4. 4 SEGUNDO SIGUENCIA
    Marzo 4, 2009 a las 8:34 pm

    Realmente el propósito de un periodismo investigativo debe ser, el perseguir a los hechos no a las pesonas, transparentarlos con las suficientes pruebas, luego mostrar a la sociedad y la juscia debería verse forzada a condenar a los culpables. Pero en el fondo debe hacerlo por un veneficio común de la sociedad, es decir con la claridad e imparcialiad; más no por ser un periodista destacado o peor aún por un grupo o una corriente política. En todas las circuntacias ya sean de las más pequeñas a las grandes, nuestro error es buscar primero a los culpables sin identificar los problemas o los hechos, y es la parte que debe ofrecer el periodismo; encontrar a los culpables le toca a la justicia.

    Saludos.

  5. 5 Winston Arias
    Marzo 5, 2009 a las 2:59 pm

    Señor Buitrón, sólo le pido un poquito de congruencia en sus artículos. Navega a la deriva como barco sin rumbo ni puerto fijo donde llegar. Hoy dice una cosa, cuando ayer escribía lo contrario. Ya parece a don Mario Moreno, por lo de cantinflear.
    Todo ello se debe a que ustedes “los intelectuales críticos de hoy y serviles del ayer” son fiel reflejo de una generación que nació y creció sumidos en medio de una brutal campaña de publicidad y como no estaban preparados, fueron fácil presa para distorsionar su realidad con reflejos condicionados.
    Es por ello que ahora tratan de cuidar centavos, cuando ayer se nos robaban los millones, por no decir el país entero.
    La capacidad de discernir se atrofió y la percepción de la objetividad mudó hacia una conceptualización erronea. Luego se aferran a ella en oposición a lo que pregonaba Inmanuel Kant, cuando dijo: “El sabio puede cambiar de opinión, el necio nunca”
    Finalmente termino, pidiéndole que lea el último informe a la nación del Presidente Correa.
    No se necesita ser fiscal, ni nada por el estilo, simplemente no ser ciego cuando el razonamiento no lo acompañe.

  6. 6 azul
    Marzo 24, 2009 a las 9:32 am

    rubén darío, buenas.

    mire, esto es un ejemplo muy básico pero ilustrador de lo que yo llamo periodismo ‘chisme’: http://www.eluniverso.com/2009/03/24/1/1355/2A25ED63AED747649EDDC1A4FAB40BA4.html

    quien sea que escribió esto y quien sea que autorizó la publicación (entiendo que no es que el reportero es un bloguero que pone lo que quiere sino que alguien supervisa lo que se imprime y lo que no), no sintieron necesidad de explicar el ‘¿y?’. en cambio, se explayan en detalles como que es ‘ecuatoriano-venezolano’ (con obvias intenciones escandalizadoras) y cerrando con el brillante recurso de ‘no contestó llamadas’ como si la única fuente de información fuera el implicado.

    a ver si me hago entender: el corazón de la noticia es que un asesor tiene X pasaportes con distintos números, ¿verdad? yo leo eso y la primera pregunta que me salta es “¿y?” y no encuentro ningún criterio que guíe mi juicio. lo que sí veo es un aluvión nada sistemático de detalles sueltos puestos así con el, para mí, evidente propósito de que pensemos que ahí hay un gatote encerrado. y puede que lo haya, sin duda, pero también puede que la explicación sea más mundana, que se deba a un típico caso de ineficiencia burocrática. yo misma en una época tuve dos pasaportes por una razón bien sencilla: se me perdió el que tenía y fui a sacar otro. en esas épocas cada nuevo pasaporte llevaba un número nuevo, no como ahora en que usan el de la cédula. pensé que en los registros mi anterior pasaporte habría sido dado de baja pero un día constaté que no era así, que podía usarlos alternativamente.

    si la explicación es sencillamente ‘gajes de la burocracia’, valdría que el reporte periodístico lo señalara así y de paso, un poco proactivamente, sugiriera la unificación de trámites en aras de la eficiencia, etc. pero yo, malpensada al fin, creo que el objetivo de quedarse en lo fáctico y anecdótico (lo único claro de la noticia que comento es que XX tiene varios pasaportes) es apelar al morbo social, a la inmediata sospecha de corrupción. y aunque no fuera ése el objetivo conciente, el efecto sí lo es y la prensa lo sabe muy bien ¿o no?

    y bueno pues, así funciona el chisme y mientras los diarios sigan haciendo eso, no serán, para mí, más que burdos chismosos. yo no estoy defendiendo a las autoridades ni creo que se merecen particulares deferencias, es más, creo que mientras más sometidos al escrutinio público estén mejor para la sociedad en general y para mí como ciudadana. lo que me carga es el pobre trabajo de los periodistas. para quien, como yo, está fuera del país y busca información, acudir a los diarios es una tarea bien frustrante, Rubén Darío.

    por cierto, me parece que si la prensa quiere hacer un examen introspectivo serio y autocrítico no debería enmarcarlo en los constantes ataques de correa. por muy naturales sentidos de autodefensa, un examen así enmarcado solo lleva a la autoindulgencia. eso es lo que estoy viendo en la prensa, por cierto.


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