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ser colombiano en ecuador

COLOMBIANO EN ECUADOR 2Martes, 19 de mayo 2009

Un ciudadano colombiano residente en Ecuador se queja por un titular de primera página. Dice que rechaza esas grandes letras con la frase:  ”Más colombianos con visa”.

¿Por qué? Hay muchas razones. Entre ellas, la que más le preocupa, es que el sentido de la oración parecería inducir a que el lector ecuatoriano la lea con un gesto de asombro, sorpresa y miedo: ¿más colombianos en el Ecuador? ¡Auxilio!

Nadie tiene cifras exactas acerca del número de colombianos que viven en el país. Unos estiman que son 300 mil. Otros, más. Otros, menos. Una buena parte son refugiados y desplazados por la guerra. Otra pequeña parte son personas que se exiliaron porque su vida estaba en riesgo debido a las amenazas de grupos violentos de todo tipo. Otra parte, considerable, son empresarios, ejecutivos, catedráticos, gerentes, comunicadores, periodistas…

El ciudadano que se queja por el titular vive en el Ecuador hace 15 años y comenta que durante todo ese tiempo jamás sintió que se lo viera mal, que se lo tratara con desprecio, que se lo estigmatizara como enemigo, forastero, extraño, despreciable.

Pero ahora percibe que mucha gente lo mira con recelo, con temor, con miedo, con odio, con deseos de revancha, con gestos de venganza.

Cuenta que el fin de semana pasado, en la carretera a Cumbayá, un auto chocó a otro por detrás. La señora del carro de adelante bajó a reclamar, pero cuando los tipos del otro automóvil escucharon su acento colombiano le insultaron, le gritaron que se largara del país, subieron al vehículo y volvieron a golpearlo, esta vez de manera premeditada.

Mirar el rostro cínico y belicista de Álvaro Uribe en todo ciudadano colombiano que pasa por la calle es tan absurdo como creer que todo gringo es tan terrorista como W. Bush.

Pero no hay que olvidar que vivimos tiempos de etiquetas y extrapolaciones gracias al discurso y a la práctica de gobiernos intolerantes y uniformizadores. Según estos, si no eres negro, eres blanco. Si estás a favor eres enemigo de los que están en contra. Si eres ecuatoriano no puedes abrazar a un colombiano. Y viceversa. 

En el cerebro de los dueños del siglo XXI, los extremistas de los dos lados, no caben los matices.


4 Respuestas a “ser colombiano en ecuador”


  1. 1 andres
    Mayo 21, 2009 a las 9:16 am

    Creo que en algún lado ya mencioné que la prensa, para ser tomada en serio, debe dejar de ser intelectualoide y demagoga. Que debe apoyarse en datos duros y buscar la verdad.

    En cuanto a las migraciones de colombianos hacia Ecuador, sería bueno presentar los registros de migración (entradas y salidas); a eso es lo que llamo investigación. Siempre faltaran los registros de los más peligrosos (criminales y miembros de grupos armados) porque ellos lo hacen de forma clandestina, pero representan una minoría.

    Como ciudadano quiteño he constatado tres olas grandes de migración. La primera hace alrededor de veinte años. En general, gente común que buscaba paz y oportunidades. Trabajadores en su gran mayoría, los recuerdos que tengo son todos positivos. La ideosincracia colombiana, tan alegres y más abiertos en relación a nosotros los “serranos”, facilitaba la integración y enriqueció nuestra cultura local. Aprendimos a apreciar el ballenato.

    Años más tarde vino una segunda ola. Más empresarial, más ejecutiva, más profesional. Se formaron negocios y (por fin) en Quito los servicios al cliente comenzaron a mejorar. Los colombianos trajeron esa costumbre de trabajo, y las empresas se peleaban por tenerlos en sus oficinas de atención al cliente o encabezando sus servicios de venta. La belleza de la mujer colombiana también se hizo evidente; nos hipnotizaban a quienes habíamos crecido en el recatado descuido de las ecuatorianas de esa época. Lo que digo puede ser confirmado (o refutado) con una simple investigación; la superintendencia de compañias lleva registros; el aparecimiento de muchas líneas de artículos para el cuidado personal femenino (cosméticos, trajes de baño, “lingerie”, joyería,…) también se puede trazar. Me faltaría mencionar el beneficio de los profesionales colombianos en la floricultura y los cultivos de invernadero; pero para eso también existen registros de profesionales que pagan sus impuestos y compañías proveedoras de servicios. La empresa colombiana ha abaratado los costos de muchos insumos agrícolas antes importados directamente de EEUU o Inglaterra.

    Hablo de datos corroborables porque creo que ofendería a cualquiera con la típica demagogia e intelectualismo de “son buenos”. Porque no todos “son buenos”. La última ola ha incrementado el crimen organizado a niveles insospechados en el Ecuador. Nuevamente, la policía tiene registros. Al principio los secuestros eran perpetrados por colombianos exclusivamente; después se convirtieron en los cabecillas de criminales ecuatorianos. Ahora, transferido el “know how”, hay bandas de secuestradores puramente ecuatorianos. Lo mismo sucede con los crímenes de violencia, esos de grandes fusiles y ametralladoras: “know how” made in Colombia. En general el índice de homicidios cometidos por colombianos es alarmantemente superior a la proporción de colombianos en la población. Tampoco nos olvidemos de la “burundanga” o el tráfico de drogas.

    Objetividad es lo que se necesita. Porque asumamos que todo lo negativo que he dicho son calumnias. No obstante es lo que percibe la gente. Pero de tratarse de falsedades, la información corroborable haría de contra-propaganda. Y más importante aún: sería la verdad y no una percepción.

    Ahora supongamos que lo que digo es cierto. Esos datos justificarían el control en frontera. Ya no se trataría de xenofobia, sino de seguridad nacional. Y este control no sólo protegería a los ecuatorianos, protegería a cualquier residente en Ecuador (colombianos incluidos). Como corolario, la reducción de crímenes mejoraría las percepciones (“el que dirán”). Además, de existir una relación directa entre el crecimiento de la criminalidad y la migración colombiana, se daría fuerza política para exigir una mayor colaboración y transparencia entre las policías de ambos países. Con o sin relaciones diplomáticas, se quieran o se repudien los Presidentes Uribe y Correa están en la obligación de velar por nuestra seguridad y bienestar, de colombianos y ecuatorianos, respectivamente. De tener datos duros, nosotros (colombianos y ecuatorianos) sabríamos como exigirlo. Porque sería absurdo que por un porcentaje ínfimo de desadaptados paguemos todos.

    La anuencia contra los colombianos en Ecuador no es un fenómeno causado por las majaderías de Uribe y Correa, es un sentir que ha ido creciendo paulatinamente. Que no se distorsione la información porque los periódicos sólo comen de la política y lo han querido hacer noticia por la base de las FARC. De hecho, con su falta de profesionalismo, son los “amateurs” de la información quienes están exacerbando el problema.

    En cuanto a informadores con responsabilidad social, aclarar que el visado es un procedimiento de regularización que facilita la incorporación social habría sido la respuesta apropiada. Todo ecuatoriano tiene un pariente como inmigrante ilegal en alguna parte del mundo. Nuestra cultura nos ayuda a comprender que la regularización permite liberarse de las “sociedades oscuras”. También habría sido importante destacar que el visado regulariza una situación ya dada (los inmigrantes colombianos están aquí y forman parte de nuestro vivir); que no se regalan las visas, que existe un sistema de control y que abre el dialogo entre colombianos en Ecuador e instituciones de control (Dejando de ser ilegales comienzan a ser libres y pueden desligarse y denunciar a esas mafias de criminales que los explotan y conducen hacia la criminalidad).

    El titular “Más visas para colombianos” nada tiene de malo pues es la verdad. Lo sórdido está en la forma como se trata y se especula sobre la información. ¡Las comadres de cualquier pueblo lo habrían hecho mejor que los columnistas asalariados!

    Verdad, que es la única forma de encontrar las soluciones, y menos drama.

  2. 2 Katia
    Octubre 25, 2009 a las 12:19 pm

    Muy interesante el comentario de Andrés, ojalá después de tanto tiempo de publicado (recién lo leo), pueda leer estas palabras.

    Soy colombiana y vivo en Ecuador como refugiada hace 7 años. En ese transcurso he encontrado excelentes personas del común y otras que cegadas por su ignorancia han intentado maltratarme por mi condición de colombiana y de refugiada. Incluso, algunas no tan “del común”, léase académicos, profesionales destacados, autoridades, catedráticos universitarios, etc.
    Me gustó mucho el acercamiento que hace Andrés a las 3 principales olas migratorias que en Ecuador ha venido desde colombia y la relación de las percepciones que de ello tiene el ecuatoriano común, pues esta lectura sí es un indicador válido de los efectos de la llegada masiva de colombianos a éste país, con todo y sus costumbres y vivencias como principal equipaje.

    Pues es a esto a lo que quiero referirme, a la carga emocional y vivencial con que llegamos quienes salimos de Colombia por el conflicto interno que allá se vive y que de alñguna manera empieza a tocar a Ecuador. Se dice por ahí que “todos” los colombianos son delincuentes, que “todos” los refugiados adquieren la visa para poder delinquir con tranquilidad y que lo mejor es pedir el pasado judicial para que no entren así no más. Bien, es cierto que la última ola migratoria ha incrementado, y en bastante, la delincuencia en Ecuador, incluso con la introducción de “las nuevas tecnologías” para delinquir. Sin embargo creo que se está desconociendo una realidad social de lado y lado del país que es la que en últimas, lleva a esta situación de creciente accionar ilegal. Mientras que Ecuador hace 20 años o más era un país con mayor estabilidad económica, más prometedor en cuanto a empleo, con un creciente desarrollo empresarial y otras bondades con que hoy no cuenta, en esa época la cantidad de colombianos que llegaron no fue tan masiva y además, salían del país sobretodo profesionales muchos de ellos que trabajaban en empresas (perseguidos por ser sindicalistas o defensores de derechos humanos o con claras posiciones políticas), personas mínimamente preparados y con una ideología, digamos, un poco clara. En esa época, los campesinos, indígenas y afrodescendientes y las poblaciones urbanomarginales que igual sufrían la violencioa estructural, de estado y la del conflicto armado, no tenían la oportunidad (ni siquiera conocían de esa posibilidad) de salir al extranjero, la gente de estas comunidades escasamente migraba internamente a las urbes. Así que la mayoría de colombianos que llegaron en esa época, evidentemente eran personas capacitadas y competentes capaces de insertarse en la sociedad ecuatoriana dejando medibels beneficios para su población.
    Por el contrario, pues los tiempos han cambiado, y con ellos, las realidades nacionales de ambos países, hoy por hoy, Ecuador es un país que recién inicia una recuperación económica después de la dolarización y sus efectos, un país, que aunque bien encaminado, aún dista de garantizar los derechos elementales a sus propios nacionales, más aún a los extranjeros que aquí vivimos. Un país que aún mantiene elevadas cifras de desempleo y más elevadas de subempleo (por ejemplo comercio informal), que aún no puede abastecer en condiciones dignas de salud, empleo, vivienda, seguridad y educación a sus hijos, mucho menos a la gran afluencia de extranjeros que arriban por ambas fronteras. Simultáneamente, la crisis humanitaria en colombia se ha ahondado en los últimos años, con la fatídica “democracia y política de seguridad” de Uribe y sus ancias de perpetuarse en el poder y con ello perpetuar el derramamiento de sangre y la explotción del excluído. En fin, ahora se ha multiplicado el número de víctimas en todas las modalidades de violencia y hasta han surgido nuevas modaliodades como los falsos positivos, entre otros. La población huye en bandada, como golondrinas, en cuestión de días y a veces de horas, decenas y a veces cientos de personas abandonan una región enetera para nunca regresar, muchos de ellos logran atravesar la frontera. Así, llegan a cuenta gota y a montones también, cientos de colombianos, como decimos vulgarmente, con una mano atrás y otra adelante, con la ropa que tenían puesta, con sus hijos a cuestas y con el hambre hasta en las lágrimas. Otros tienen la oportunidad de traer sus “cachivaches”, pero son la minoría. Esta montonera de gente que llega buscando paz y un lugar para reiniciar sus fracturadas vidas, muchos habiendo perdido por lo menos un familiar a manos de la violencia. Llegan con su ignorancia, muchos analfabetas porque donde llega la violencia a veces no ha logrado llegar la escuela, pues en colobia, solo la cocacola y la violencia llegan a todos los rincones y no me pregunten por la salud y la educación, porque con suerte pasaron diciendo adios. Asíq eu la mayoría de la población que hoy llega a un ecuador con escasa posibilidades de atenderlo, son justamente aquellos con escasas posibilidades de aportar con visibles beneficios como en antaño. Ahora tengamos en cuenta toda la influencia mediática (que no era antes como ahora) por medio de la cual la mismísima Colombia solo exporta las peores noticias, solo habla de los males causados por la guerrilla y el narcotráfico y los altos índices de delincuencia, brutal por demás. Con esa propaganda, cualquier incauto y desconocedor se alarma, más aún cuando se entera que cada vez llegan más colombiano y que se los visa, así la primera impresión es que esa “gente peligrosa” se apodera del país y en el mejor de los casos “viene a robarle los empleos a los ecuatorianos”. En resumen, de Colombia hoy sale toda la gente que puede, porque es difícil vivir allá, pero salen espciialmente los campesinos y personas de poblaciones pequeñas, muchos de ellos con ínfima prepación académica, porque es allí donde la violencia golpea más fuerte y llegan a Ecuador, un país que no está preparado para recibirlos, no solo por el costo económico para el estado ecuatoriano, sino por el desconocimiento que la población nacional tiene sobre las verdaderas implicancias, causas y efectos del conflicto interno y por ello se juzga muchas veces con ligereza. Así, la población que llega es blanco perfecto de algunos xenófobos extremistas y uno que otro mal informado y asustadizo ecuatoriano (en ocasiones prejuicioso). Pero sobretodo, blanco perfecto de los explotdores, porque, y cabe aclararlo, Ecuador no es un país de paz, como se quiere hacer creer, pues acá se vive fuertemente la violencia económica, por no hablar de la violencia sexual, la violencia de género, la racial, la religiosa y muchas otra formas y tipos de violencia. Entonces todos estos colombianos que desconoces este país que nunca en sus vidan habían visto un dólar, que llegan con numerosas familias en una tremenda pobreza, intentando recuperar la esperanza de vivir son empleados muchas veces por gente que se aprovecha de su necesidad, que prefiere emplearlos para no tener que pagar mucho por sus servicios o mano de obra y no tener que asegurrlos ni que le generen los gastos de ley y se aprovechan incluso de su “ilegalidad” para explotarlos descarademente. Algunos se cansan de ser explotados, otros nisiquiera tuvieron la suerte, o la mala suerte, de encontrar uno de estos “dignísimos” empleos, entonces recurren a lo que se observaba a diario en sus poblaciones de origen, a la intimidación, al uso de la violencia para conseguir el pan de cada día, de allí surgen los secuestros, y los robos y asaltos en todas esas modalidades, incluida la escopolamina (burundanga) y otros técnicas ingeniosas y agresivas. Sí, Andrés tiene razón, en parte, cuando dice que la regularización ayuda a vencer esas mafias que los explotan y los empujan a la criminalidad, pero no siempre, el hecho de tener el visado no garantiza un empleo, solo la legalidad para conseguirlo, pero la lucha y competencia es la misma que antes. No hay que olvidar que los hechos de violencia que han vivido (hemos) los colombianos refugiados, incide enormemente en nuestra forma de relacionamiento, hay quienes nos tildan de problemáticos por nustra (a veces errada, otras no tanto) forma de reclamar ante algo que consideramos injusto por ejemplo. También nuestra autoestima está en proceso de recuperación, por lo cual muchos creen que no pueden aspirar mejores condiciones y que antes gracias estar vivos, lo demás (como la dignidad) no importa. Muchos de los que deciden delinquir llegan a esta actividad por resentimiento, pues salen de su país abandonándolo todo, dejando familiares que les han asesinado, secuestrado, desaparecido, violado, ect. Llegan con su necesidad y su tristeza a cuestas, a un país que les teme y en donde muchos los desprecian y los marginan y que por demás, es un país con enormes dificultades económicas y desigualdad social, entonces insertarse en una sociedad de estas características es difícil. Llgena después de haber sufrido humillaciones y violencia extrema muchas veces, llegan entonces buscando paz, un lugar para refugiarse y si se encuentran con explotación, mancillación, más humillaciones, vejaciones, prejuicios y otras reacciones negativas y ante la urgencia de resolver sus circunstancias y satisfacer sus necesidades primarias y las de sus familiares y con el deseo de defenderse de los atropellos que muchos reciben, terminan delinquiendo en una actitud revanchista y que denota satisfacción porque ahora son ellos los que “tienen el poder”.
    Pero no hay que olvidar que los verdaderos delincuentes muchas veces no llegan por la frontera común, llegan por avión muchas veces a aeropuertos privados y es que la situación es la siguiente: Grandes terratenientes que han hecho sus fortunas con el sudor ajeno y producto de la explotación de campesinos, muchos de ellos involucrados en el narcotráfico y el paramilitarismo en las últimas décadas, con fuertes influencias en instancias locales o centrales del gobierno colombiano y sus instituciones públicas incluída la de justicia, estos personajes por obvias razones han sido asediados por la guerrilla y muchas veces en vista que la justicia ordinaria está a punto de evidenciar sus vínculos ilegales o sencillamente porque ven que sus fortunas están en riesgo, deciden huir del país, pero estos sí, con su fortuna a cuestas y además habiendo comprado sus certificados de antecedentes penales del blanco más traslúcido que se haya visto, sin mácula alguna. Esos pobres millonarios “desplazados por la violencia” llegan a ecuador (y a miami y new york) como refugiados y otros para no esperar la evaluación de acnur, sacan su visa de inversionistas o de trabajo, y como llegan a “generar empleo”, son tenidos por los mejorres ejemplares colombianos en este país, personas influyentes, personas de bien, que muchas veces, y soterradamente, están lavando dólares y comprando conciencia y de paso auspiciando las células paramilitares que surgen de este lado de la frontera y que buscan desestabilizar el país. Pero estos dignos colombianos no cuentan enlas estadísticas delincuenciales ni es contra ellos que se emiten comentarios dañinos y lacerantes. Así que en realidad el pasado judicial no garantiza la loabilidad de los que ingresan, por el contrario es una forma del propio gobirno colombiano, de tener control sobre el destino de los colombianos que expulsa el conflicto. Saber a dónde se dirigen los sindicalistas y dirigentes campesinos que el mismo gobierno ha perseguido por años y contra quienes han atentado y que cuando deciden salir del país huyendo del este gobierno paramilitar, están condenados a decirle a su enemigo a dónde se van a refugiar, qué tal la seguridad.

    Bueno, hasta aquí solo he querido aportar otros elementos de juicio para acercarse un poco más a la realidad de los colombianos y en especial los refugiados que vivimos en este bello país, Ecuador. Pero tela por cortar, hay de más, mucho habría por decir y reflexionar, más por ahora quedas otras aristas para el análisis.
    Y usted amigo ecuatoriano, cualquiera que sea su nombre, usted que lee estas palabras, le pido que antes de hacerse juicios de valor sobre algún colombiano que se le atraviese en el camino, recuerde que hay muchos ecuatorianos en el extranjero viviendo similares circunstancias, siendo explotado, desconocido, vilipendiado y muchas veces arrojado al margen de la ley para desde allí llevar el pan a la mesa de su hogar o defenderse de los ataques de la gente ignorante. Y recuerde también por un instante, que dentro de cada colombiano hay un ser humano con la esperanza de vivir en paz donde se le permita un techo y un empleo. Incluso en el corazón de aquel delincuente que lo asaltó, hay una esperanza de un mundo mejor, más justo y más solidario.

    Paz, fuerza y alegría para todos los que me lean y gracias a los que, con sus ataques hacia mi persona, han hecho posibleestas reflexiones y que yo me interese en profundizar micconocimiento sobre este tema y a quienes han hecho posible para mí y mi familia y cualquiera de mis compatriotas, una vida digna en este país y han aportado a nuestra felicidad.

  3. 4 MARIA LUZ DARY CATAÑO
    Octubre 27, 2009 a las 4:26 pm

    HOLA BUENAS TARDES ME DIO MUCHA ALEGRIA . SABER QUE HAY JENTE QUE SE PREOCUPA POR NOSOTROS LOS COLOMBIANOS POR QUE LA VERDAD YA ME SENTIA BASTANTE SOLA Y CONFUNDIDA Y SI ASE MUY POCO TIEMPO LLEGAMOS AL ECUADOR. ESPERANDO QUE EN ESTE BELLO PAIS ENCONTRARAMOS LA PAZ QUE POR DESGRACIA NO HAY EN EL NUESTRO, Y QUE SOLO POR CUESTIONES PO9LITICAS EMOS PASADO DE , SER UNOS BERRACOS PARA EL TRABAJO A SER CIMPLEMENTE MALANDROS COLOMBIANOS Y SI ESTAMOS MI ESPOSO Y MIS HIJOS TRISTES PORQUE POR LO MENOS EL NO HA PODIDO TRABAJAR PORQUE EL CIMPLE ECHO DE SER COLOMBIANO LE HA CERRADO LAS PUERTAS, Y NOS DAN POCAS OPORTUNIDADES PARA SOBREVIVIR SOLO DESEO QUE CON ESTE PEQUEÑO COMENTARIO QUE LEAN MIS QUERIDOS HERMANOS ECUATORIANOS LE CUENTEN A SUS VECINOS AMIGOS HERMANOS QUE NOSOTROS NO SOMOS MALOS QUE SOLO QUEREMOS VIVIR EN PAZ Y QUEREMOS AYUDAR A QUE ESTE PAIS TAN BELLO COMO COLOMBIA SALGA ADELANTE . Y NUESTROS HIJOS TENGAN TRANQUILIDAD ESA TRANQUILIDAD QUE EN COLOMBIA POR MAS QUE ME DUELA DECIRLO YA NO LA HAYA , QUE LE ARRIENDEN UNA CASA LE DEN UN TRABAJO Y POR LO MENOS UNA OPORTUNIDAD PARA SALIR ADELANTE , Y EN LA NOCHE PODER SOÑAR NO ME LA DEN AMI O A NOSOTROS PERO COLOMBIANOS HAY MAS BUENOS QUE MALOS Y ESO DE QUE SOLO MALOS NO ES CIERTO GRACIAS POR LEER ESTE UMILDE MENSAJE ESPERO LES QUEDE ALGO Y MAÑANA HOY QUE ENCUENTREN UN COLOMBIANO A SU PASO SOLO POR UNA VEZ DENLE UN ABRAZO CUANTO DIERA YO POR RECIVIR UNO PUES , ME CIENTO TAN SOLA Y TRISTE POR QUE NOS CENTIMOS COMO CUANTO UNA MEJOR AMIGA YA NO ME QUIERE . UN SALUDO PARA TODOS Y UN GRAN ABRASOTE MUY FUERTE MUY FUERTE A TI RUBEN DARIO DIOS TE BENDIGA LUZ DARY………


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