
Son tres autores norteamericanos cuyo pensamiento marca la política contemporánea en Estados Unidos.
Los une la pasión por atravesar los muros de una realidad armada minuciosamente para ocultar la “realidad real”.
Se llaman Naomi Klein, Michael Moore y Noam Chomsky. Norteamericanos. Contestatarios. Los tres destruyen para edificar. Devastan para sembrar.
Chomsky es el más anciano y radical. Klein, la más joven y sofisticada. Moore, el más desgarbado y mediático.
El neoconservadorismo de George W. Bush solo fue posible combatir saliendo de la academia y caminando la calle, ahí donde hay que luchar contra la indiferencia y el individualismo. Para eso, nada mejor que la reportería y la investigación.
Con esas herramientas los tres han sido decisivos en la construcción de una conciencia social que lentamente fue minando la poderosa estructura política, económica y militar que por ocho años sostuvo a Bush en la Casa Blanca.
¿Por qué contra Bush? Los tres lo consideran uno de los mandatarios más nefastos de la historia: semianalfabeto y burdo.
Mediante profundos análisis de escenarios simultáneamente cotidianos y estratégicos, y gracias al apoyo de equipos humanos capaces de generar innumerables productos informativos como libros, documentales, charlas, videoconferencias, páginas web y blogs, los tres intelectuales han logrado penetrar y fisurar la presunta solidez del autoritarismo.
Los tres coinciden en que después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Bush ya no tuvo que preguntar al mundo si deseaba la versión estadounidense de la democracia, pues a partir de ella “pudo imponerla mediante el poder militar y su doctrina de shock. Bush aprovechó el miedo colectivo para su guerra contra el terror, pero también para fortalacer una industria que insufló renovadas fuerzas en la debilitada economía estadounidense”.
En su exitoso libro “La doctrina del shock”, del cual ha vendido más de dos millones de ejemplares, Klein afirma que los líderes que no respetan la democracia son un regalo para el extremismo.
Ganador de un Oscar por su filme ‘Bowling for Columbine’ (contundente alegato contra la sociedad armada), Moore es uno de los más críticos del sistema y no descansa en su afán de remover la conciencia de una sociedad que considera adormecida por el consumismo y la falta de conocimiento de los problemas reales.
“Vivimos una época ficticia en la que un hombre ficticio nos manda a la guerra por razones ficticias”, dijo Moore en una “carta abierta a Bush”, texto que se volvería referente para los activistas opuestos a la guerra.
A Chomsky sus seguidores lo consideran el máximo intelectual contemporáneo.
En su mente brillante, el maestro ha elaborado una potente radiografía de su país como un imperio que envía inquietantes advertencias al mundo: “EE.UU. es una sociedad que tiene miedo y los políticos inescrupulosos saben bien cómo manipular los miedos. El manejo del miedo es su única manera de ejercer el control”.
Para desilusión de los esquemáticos y los ortodoxos, Chomsky también critica a quienes se dejan enceguecer por el fervor político:
“La gente que apoya los atroces actos del poder se convence a sí misma de que es lo correcto, pero es muy tarde cuando descubre la verdad”.
Rubén Darío Buitrón
Arte digital de Will Muray