Archivos para Julio 2009

31
Jul
09

Tu cuerpo se reconcilia

Tu cuerpo-Javier Arizabalo

Tu cuerpo se reconcilia con el amanecer. 

La lentitud tiene el sabor de cada milímetro cúbico de tus labios.

Camino como un mendigo por la redondez de tus muslos.

30
Jul
09

¿cuaderno o supuesto cuaderno?

CUADERNO O SUPUESTO CUADERNO

Jueves, 30 de julio 2009

La noticia del día es la entrega del supuesto cuaderno (o cuaderno) del ex comandante guerrillero Raúl Reyes (“alias Raúl Reyes”, diría la prensa colombiana).

Los voceros del Régimen han sido muy precisos en la manera cómo lo han adjetivado: supuesto cuaderno.

Y así lo han llamado algunos medios, tanto no gobiernistas como oficialistas. La mayoría de titulares dijo “supuesto”, aunque otros pusieron “el diario”, así de absolutos y apresurados, e incluso otros fueron demasiado lejos: titularon con el contenido (no supuesto contenido) del cuaderno: FARC revelan tración.

Pero, ¿era correcto decir “supuesto”? ¿Cómo debían ir los titulares de los diarios?

¿Cómo debiera decirse si a ningún medio o periodista les consta que es un cuaderno real? ¿Por qué unos no antepusieron lo de “supuesto” y otros se jugaron la credibilidad glosando una presunta afirmación de un diario que aún no sabemos si es diario?

¿A quién le corresponde determinar aquello, a los medios o a las autoridades judiciales y policiales?

¿Por qué el Gobierno se ha cuidado de poner ese adjetivo en todos sus pronunciamientos, a pesar de que el hecho de que fuera real lo favorecería?

No sé las intenciones políticas ni las estrategias geopolíticas que están detrás.  

Pero, en lo mediático, una de las intencionalidades podría ser mostrar un estricto rigor en el manejo del delicado lenguaje alrededor de un tema explosivo.

Un rigor cuya ausencia o escasez, según quienes critican a los medios no gubernamentales, es una debilidad de este tipo de prensa. 

Un rigor en el uso de las palabras exactas para nombrar los conceptos exactos.

Como dice el periodista español Alex Grijelmo, “Las palabras definen, enmarcan, profundizan, designan. Las palabras son afirmaciones que se refieren a las cosas. El pensamiento toma su forma en las palabras como el agua en la vasija”.

Ahora, hablemos desde la política y el periodismo (porque  todo periodista es político en tanto es ciudadano, en tanto es persona, en tanto percibe desde sus propias sensibilidades la realidad).

¿Si el medio dice ”supuesto” está recogiendo la opción elegida por el gobierno para definir el cuaderno y se “cura en salud”, como dirían ciertos periodistas famosos, o se alinea con el régimen?

Simplemente, ¿lo más fácil es atribuir la noticia a la fuente oficial para no correr ningún riesgo?

Y si el medio omite el adjetivo “supuesto”, ¿entra en un terreno donde asume que conoce algo que, realmente, no conoce y no puede comprobar?

¿Qué importancia concreta tiene esta aparentemente sutil diferencia?

Dos preguntas claves:

¿Qué pasaría si mañana las autoridades determinan que el cuaderno es falso?

¿Qué pasaría si mañana las autoridades determinan que el cuaderno es real?

No se trata de que si se pones “supuesto” haces el juego al poder político y caes en la trampa.

Tampoco se trata de que si se omites “supuesto” haces periodismo de contrapoder y recibes aplausos de héroe inmolado.

No seamos tan simplones.

En rigor, y aunque suene redundante, el supuesto cuaderno de Reyes es supuesto. Y el problema de demostrarlo, con todas las consecuencias políticas y geopolíticas que implicarán, el de quienes lo presentaron ante la Fiscalía.

¿Qué debe hacer el periodismo? Investigar, claro, pero sin sesgos ni prejuicios.

Mientras tanto, a las cosas por su nombre: así de sencillo es poner un titular.

29
Jul
09

“el uribismo y las farc son un matrimonio desgraciado”

 

Conflicto Colombia

Para entender mejor el conflicto interno en Colombia y sus posibles consecuencias para los vecinos, reproduzco esta entrevista que realicé el año pasado pero que, dada la coyuntura, se vuelve pertinente. RDB  

“Sin un gran consenso nacional de la sociedad desarmada para profundizar la democracia y hacer reformas políticas urgentes, será difícil que llegue la paz a Colombia después de 60 años de guerra”, dice el senador Gustavo Petro en esta entrevista.

Petro fue guerrillero del M-19, miembro de la asamblea que redactó la Constitución de ese país en 1991 y segundo senador más votado. Hoy es precandidato presidencial por el movimiento Polo Democrático.

Desde el Congreso, usted cuestionó duramente al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, por sus declaraciones guerreristas. ¿Qué implicaciones ve en esas afirmaciones de Santos?

 

Gustavo Petro: Primero tengo que admitir que Santos ya se ha retractado. Hoy (miércoles 26) ha ofrecido declaraciones donde explica lo que supuestamente quiso decir. Ahora afirma que no dijo lo que dijo, pero de todas maneras eso es importante para bajar las tensiones. Según él, nunca se refirió a volver a atacar territorio ecuatoriano sino a continuar acciones en Colombia contra las FARC.
 
¿Eso implica que el Gobierno del presidente Uribe dio marcha atrás? Es difícil creer que Santos dijera algo así sin consentimiento superior…
 
Gustavo Petro: Quiere decir que el Gobierno reculó de esas frases, porque, efectivamente, lo que Santos había afirmado fue lo que todos escuchamos.
 
Con lo cual estaba evadiendo los acuerdos logrados en el Grupo de Río y en la OEA…
 
Gustavo Petro: Exactamente.
 
Pero cómo entender que un ministro dijera algo así y luego otro ministro del mismo Gobierno, concretamente el canciller, declarara que ese no es el pensamiento del Gobierno de Uribe…
 
Gustavo Petro: En Colombia lo entendemos bien porque está claro que dentro del uribismo hay dos tendencias, una que apuesta por posturas bélicas cada vez más graves, tanto dentro del país como por fuera, que repiten las posturas del Gobierno norteamericano. Pero, por otro lado, existe un sector muy fuerte dentro del Gobierno, concretamente el empresariado, que ve con preocupación lo que implicaría para la economía colombiana un escalamiento de la crisis diplomática. Ellos presionan a Uribe para una distensión internacional.
 
Y Uribe, ¿de qué lado está?
 
Gustavo Petro: De los dos… Su corazón está con el ministro de Defensa pero su cerebro se alinea con la tesis empresarial de la distensión.
 
¿La posición de Santos y los “halcones” implica una certeza de que es posible ganar la guerra a las FARC?
 
Gustavo Petro: Lo grave para Colombia es que tanto “los halcones” como la guerrilla están convencidos de que van a ganar la guerra.
 
¿Una guerra en la que ninguna de las partes van a ceder?
 
Gustavo Petro: Es que ambos contendores tienen un proyecto político-militar reflejo, dos proyectos totalmente similares.
 
Es decir, Colombia está entre dos fuegos…
 
Gustavo Petro: Dos fuegos sumamente explosivos. Por eso, si alguien considera que las FARC son la alternativa al uribismo está totalmente equivocado. Entre el uribismo y las FARC existe un matrimonio desgraciado, un matrimonio donde la pareja no se entiende pero no pueden vivir el uno sin el otro.
 
¿Si no existiera el uno no existiría el otro? ¿Tanto así?
 
Gustavo Petro: Digámoslo categóricamente: sin las FARC no existiría el uribismo. El actual presidente no hubiera llegado al poder si no fuese por lo que hacen las FARC, pero, también la existencia del uribismo le da cierto piso político a la acción militar de las FARC, sin que yo quiera decir que justifique sus métodos violentos. En realidad son dos proyectos guerreristas y radicales que creen tener la razón.
 
¿Cómo cabe dentro de ese escenario la democracia? ¿Qué posibilidades reales tiene Colombia de llegar a la paz?
 
Gustavo Petro: Esa es la presión que tienen tanto el uribismo como las FARC. Sin lugar a dudas, la gran mayoría de la sociedad colombiana está por la democracia, como lo demostraron las masivas marchas del 4 de febrero y del 6 de marzo pasados.
 
Según la prensa internacional, esas marchas fueron a favor de la política de seguridad del presidente Uribe…
 
Gustavo Petro: Pues no. Esas marchas fueron un grito de la sociedad colombiana para que esas tenazas ya no la sigan ahogando bajo el argumento de que los dos contrincantes creen que van a ganar su guerra.
 
Los últimos sucesos hacen pensar que va ganando el Gobierno…
 
Gustavo Petro: Esta guerra lleva 60 años. Las FARC, con Manuel Marulanda Vélez, nacieron como un grupo de jóvenes campesinos liberales que se rebelaron ante la agresión de un Gobierno conservador que desató una guerra civil con más de 600 mil muertos.
 
Pero según analistas colombianos, las FARC han distorsionado todos los valores y principios de lo que sería el clásico concepto de una guerrilla ideológica…
 
Gustavo Petro: Las FARC tienen tres fases. La primera, la liberal, donde queda claro que su origen no fue de izquierda y que desde su nacimiento tuvieron una cultura totalmente sectaria sin miramientos éticos de cómo hacer la guerra. La segunda sí tiene relación con la izquierda ideológica a partir de 1964, cuando se unen al partido comunista de Colombia y entran en la órbita soviética de entonces. Luego viene 1984, cuando el partido formal, Unión Patriótica, entra en negociaciones de paz, pero la mayoría de sus dirigentes son asesinados. Esto provocó una enorme desconfianza de las FARC en la salida pacífica y la aisló de la sociedad. Finalmente, en 1990 empieza la fase más compleja pues la mayor parte de movimientos guerrilleros deja las armas…
 
¿La izquierda colombiana entiende que no es posible una transformación por la vía armada?
 
Gustavo Petro: Así es. Nos dimos cuenta de que la violencia jamás podría estimular un proceso democrático. Ese movimiento guerrillero que deja las armas, el M-19, a los pocos meses gana las elecciones y redacta la nueva constitución que abre la perspectiva de una transformación pacífica y democrática. Las FARC rechazan esta vía electoral, cae el muro de Berlín y al quedarse sin apoyo soviético deciden aliarse al narcotráfico para financiar su acción. Eso las fortaleció militarmente, pero las degradó políticamente.
 
¿Por eso las Farc van perdiendo apoyo y van quedando aisladas de la sociedad?
 
Gustavo Petro: Sí, pero es una organización tan compleja que ya lleva seis décadas en eso y parece saber cuándo ser ofensiva y cuándo replegarse. En otras palabras, parecería que los colombianos estamos en medio de una guerra que tiende a perpetuarse, sin opción de victoria para ninguno de los contendientes.
 
Pese a este difícil escenario, ¿es posible que el apoyo internacional a la paz acelere este proceso?
 
Gustavo Petro: La solución del conflicto armado en Colombia pasa por Colombia, por un gran acuerdo nacional entre la sociedad civil desarmada. Todos nosotros queremos el fin de la guerra y la única salida es, mediante ese acuerdo, realizar reformas democráticas imprescindibles que le quiten oxígeno a la violencia.
 
¿Internacionalizar la solución es una estrategia equivocada?
 
Gustavo Petro: Hay buenas intenciones, hay mediaciones que han dado resultados parciales, pero por otro lado corremos riesgos como por ejemplo el incidente con Ecuador o ciertas declaraciones inoportunas que solía hacer el presidente Chávez. Si el papel internacional fuera apoyar la promoción de ese gran acuerdo nacional de la sociedad desarmada, claro que Colombia agradecería mucho esas gestiones.
 
¿Cómo podemos los ecuatorianos, sin involucrarnos en el conflicto, contribuir a la paz en Colombia?
 
Gustavo Petro: La misma experiencia democrática ecuatoriana es un ejemplo para nosotros. Han realizado transformaciones, han dado espacios políticos a los movimientos populares, etc. El principal apoyo que pueden darnos ustedes y los latinoamericanos en general es profundizar la democracia en todo el continente.
 
¿Como por ejemplo?
 
Gustavo Petro: Requerimos concertaciones de gobiernos para que nos ayuden a humanizar la guerra (por ejemplo, acelerando los acuerdos para liberar a los rehenes en poder de las FARC) o, lo que me parece más importante, acabar la guerra en Colombia. Pero quiero insistir en esto: sin un gran acuerdo nacional social y político no será posible llegar a la paz y a consolidar la democracia.
 
¿Un gran acuerdo entre la sociedad desarmada significa que las armas no resuelven nada?
 
Gustavo Petro: El M-19 lo entendió así hace mucho tiempo y por eso pasamos a la vida democrática. Si el gobierno del presidente Uribe o la guerrilla de las FARC creen que van a ganar la guerra, me temo que los colombianos tendremos 60 años más de conflicto. Si no solucionamos de forma definitiva el problema puede producirse una desestabilización antidemocrática del continente.
 
¿Existe un apoyo masivo al presidente Uribe en su lucha contra las FARC?
 
Gustavo Petro: Eso es lo que parece, pero en realidad lo que existe en Colombia es una demanda mayoritaria de que se llegue a la paz. Quiero insistir en que las marchas de febrero y marzo del año pasado no fueron a favor de Uribe, sino de que Colombia ponga fin a 60 años de guerra.

Entrevista realizada el viernes 28 de marzo, 2008

29
Jul
09

lo que no entendí del partido entre liga y real madrid

Liga y Real Madrid-JJ.Palencar

Miércoles, 29 de julio 2009

No voy a hablar del curioso planteamiento del técnico Fossati frente a los galácticos. No escribo sobre fútbol desde que el Aucas, mi equipo, empezó a dejar de ser el Aucas.

Tampoco voy a hablar sobre la conducta de los jugadores de Liga en el primer tiempo: nerviosos, asustados, con pánico escénico. Ni quiero comentar sobre el megaclub español que tiene todo el dinero del mundo y, sin embargo, no logra ser un equipo digno de tanto mercadeo global.

En realidad, no quiero hablar de fútbol. Quiero hablar de lo que no entendí del partido. Mejor dicho, de la transmisión del partido.

Quienes vimos el encuentro por Teleamazonas fuimos testigos de que uno de los principales auspiciantes era… Sí, adivinaron: el Gobierno de la Revolución Ciudadana.

¿Cómo?

¿No dicen que están enfrentados en un combate sin tregua los señores del Poder Político (léase economista Rafael Correa) con los señores del Poder Económico (léase economista Fidel Egas)?

¿No hay una lucha a muerte por la libertad de expresión, según como la entiende Rafael Correa y según como la entiende Fidel Egas?

¿No dicen uno y otro que son víctimas uno de otro?

¿Hay algo que no comprendemos los ciudadanos comunes y corrientes? 

¿Hay una dimensión del enfrentamiento a la que no tenemos acceso?

¿Es posible que seamos nosotros, no ellos, las víctimas?

¿Que seamos nosotros los peones de un juego de ajedrez donde las estrategias son más poderosas que nuestro entendimiento?

¿Hay coherencia ideológica de un gobierno que se dice revolucionario y pone sus cuñas marquetineras en el canal de la bancocracia?

¿Hay dignidad en el canal de la bancocracia que se dice de oposición al Gobierno -medio independiente, se hacen llamar-  y acepta publicidad oficial?

¿Por qué el Gobierno pone su publicidad en un “medio corrupto”?

¿Por qué Teleamazonas acepta publicidad de un “gobierno autoritario”?

Eso es lo que yo, que me gusta tanto el fútbol, no entendí del partido entre Liga y Real Madrid.

(Dibujo de J.J. Palencar)

27
Jul
09

el “coco” de evelyn

Robert Liang -el coco de evelyn

Lunes, 27 de julio 2009

Un taxista que me conduce por las calles de Quito va escuchando Radio Canela, dirigida por Jorge Yunda, hasta hace pocos meses ex presidente del gubernamental Conartel.

“Estos manes son únicos”, comenta el conductor, refiriéndose al eje central de la programación de esa radiodifusora: los chistes picantes y de doble sentido. Lo que los ecuatorianos llamamos “cachos”. Es curioso que un medio de comunicación oficialista tenga un nivel tan populachero.

¿Es curioso? No sé. Quizás es pertinente. Pertinente al proyecto del régimen de ser simpático para las masas, acumular votos, clientes políticos, fuerza electoral emotiva.

El taxista detiene su auto en una esquina del centro colonial. Saluda con un policía. Acuerdan encontrarse el viernes para jugar “un buen voly”. Toca el pito. Se acerca un voceador. Intercambian una moneda y un periódico.

Es el Diario Extra. El taxista aprovecha los pocos segundos que le quedan antes de que cambie el semáforo. Ríe. “!Qué va a ser virgen esta man!”.  El semáforo se pone en verde y el taxista acelera. Le pido que me preste un momento el periódico. El titular principal dice, entre las consabidas comillas estruendosas:

!El coco de Evelyn ya tendría dueño!

El sumario es patético:

“Todo el Ecuador conmovido por la triste historia de la ecuatoriana que subasta su virginidad por internet en España. EXTRA entrevistó a la compatriota desde la casa de sus padres en Bahía de Caráquez. Según ella, regresará al Ecuador en cuanto tenga el dinero en sus manos para salvar a su madre enferma. El encuentro sexual con el escogido se realizaría en los próximos días”.

¿Le parece cómico este tema?, pregunto al chofer. “Claro -responde entre sonrisas-. ¿Se imagina una veterana vendiendo el coco?”. Evelyn, que luego se sabe que su nombre verdadero es Patricia Véliz, es una manabita de 28 años residente en España hace cinco. ¿28 años es veterana? “Viejísima para tener coco todavía”. Y sigue riendo. Y dice que le encanta leer EXTRA ,”por las hembritas”.

Más tarde, todavía inquieto por el tema, busco un ejemplar del periódico en la hemeroteca de la oficina. Lo llevo hasta un grupo de jóvenes periodistas. ¿Qué es el “coco”? pregunta una. Otra, de más edad, le explica que en lenguaje vulgar, los hombres ecuatorianos llamamos “coco” al himen de la mujer o a la mujer que se mantiene virgen (“Ella es coco” o “Ella es coquito”).

Igual que Radio Canela, EXTRA (diario independiente del Gobierno) también es populista en el peor de los sentidos. La nota de hoy parece lograr el efecto deseado: hombres y mujeres, desde su morbo oculto (porque muchos ecuatorianos, además, somos mojigatos) disfrutarán de la información.

¿Culpa del EXTRA? Quizás, aunque en su defensa se podría decir que ese es su “target”, concepto mercadológico siempre debatible. 

Pero lo que no tiene explicación es la actitud de los”medios grandes” (léase formales, encorbatados, inteligentes, profundos), que no han sabido poner en escena el caso Evelyn como lo que es, una representación, un símbolo del infierno que viven los migrantes ecuatorianos en España.

Frente a esa inoperancia, lo que hace EXTRA  es jugar en la cancha donde mejor se mueve: traslada el tema al plano del comentario picante, la broma de contenido sexual, la convocatoria a dar “una limosnita” para lavar la conciencia nacional.

Y como casi ningún medio “serio” ha tomado el caso con la responsabilidad y la pertinencia necesarias,  Evelyn se convierte en una excelente oportunidad para vender periódicos de la manera menos periodística posible con un titular que invita a la curiosidad, al chiste de doble sentido, a la picardía sexual.

El texto de EXTRA combina el asombro (la estrategia de los signos de admiración) con la “pobretud”, como suele calificar la periodista mexicana Alma Guillermo Prieto a la prensa que satisface los sentimientos seudo caritativos de los seres humanos y calma nuestras culpabilidades cristianas cuando comparamos nuestra situación con la de los miserables que nada tienen.

No es la gran crónica. No es un excelente reportaje. No es LA historia. Es un texto simple, mal escrito, que relata la llamada telefónica que la periodista Germania Salazar le hace desde Bahía hasta España a la mediática Patricia alias Evelyn.

Cuando los “medios serios” reaccionan, ya es muy tarde. Hacen todo lo posible por contactar a los padres de Patricia, pero ellos se niegan a hablar o hablan poco. Dicen que están muy decepcionados con lo que ha hecho la prensa. Que se han burlado de ellos. Que los han utilizado. Que hemos escrito muchas cosas falsas. Que hemos escandalizado.

¿Hemos? Sí, claro. El genérico “prensa” trabaja así en el inconsciente colectivo. O nosotros, los de la prensa, trabajamos así muchas veces. En genérico. Y terminamos, todos, haciendo daño. Haciéndonos daño.

Es la venganza de las Evelyn. El ajuste de cuentas de las millones de Evelyn con la sociedad, pero también -o, sobre todo- con la prensa. La prensa que solo recuerda que existen las Evelyn cuando una de ellas sale del anonimato por alguna tragedia particular. O cuando sus tribulaciones son buen material para contar cachos.

(Pintura de Roberto Liang)

25
Jul
09

no le crean a Claudia

NO LE CREAN A CLAUDIA-Salustiano

Sábado, 25 de julio 2009 

En tiempos en los cuales muchos satanizan la posibilidad de ejercer el periodismo independiente y crítico desde los “grandes medios”,  quiero contarles la siguiente historia sobre una periodista.

Se  llama Claudia López y es colombiana. A ella no le convencen los discursos del poder político sobre patriotismo. Muchas veces, detrás de esos gestos  ‘en defensa de la patria’, se esconden estrategias perversas, motivaciones secretas, tácticas para desviar la atención, cinismos con  máscara de ‘razón de Estado’.

A diferencia de la mayoría de sus colegas y compatriotas, Claudia descarta que sea ‘rotundamente veraz’ el video donde supuestamente aparece el guerrillero ‘Mono Jojoy’ leyendo un texto en el que dice que las FARC aportaron a la campaña electoral del presidente Correa.

Suspicaz investigadora, Claudia, de 39 años, es una apasionada por descubrir las sórdidas relaciones entre el poder político, los violentos y las mafias, relaciones que  marcan la historia de Colombia en los últimos 60 años.

Mientras practica squash, monta en bicicleta, va al cine, dicta clases, asesora en fundaciones y cocina exquisitos platos, Claudia escribe libros como el que estremeció al Gobierno de Uribe: ‘Parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos’.

Ella es frontal en sus espacios en Diario El Tiempo  y Radio Caracol. Sobre las supuestas revelaciones del ‘Mono Jojoy’ dice que “un mínimo de rigor periodístico debía obligar a los medios a informar que el video se incautó hace dos meses, que aún no es  judicializado y que está editado, es decir, lo que se ve fue manipulado por quien lo incautó y seguro lo filtró: el Ministerio de Defensa”.

Claudia desarma el discurso oficial. Dice que  el proceso que siguió el video desarticula, por sí solo, la estrategia: en poquísimas horas se filtra el video, los  medios ponen titulares escandalosos, el Embajador norteamericano dice que es “irrefutable”, el fiscal lo califica como “la prueba reina” y el ex ministro y precandidato Juan Manuel Santos -sindicado por un juez de Sucumbíos en el caso Angostura- expresa que “más claro no canta un gallo”.

“La historieta y el repertorio -afirma Claudia- son tan obvios que ni siquiera dejan algo para la imaginación. Si eso hacen sin que estén operando las bases militares en Colombia, ¿qué no harán cuando ya se instalen ?”.

Claudia es una de las cinco periodistas más leídas en su país. La derecha le califica como ‘la piedra en el zapato’ de Uribe y las Farc la fustigan porque ella sostiene que hace tiempo la guerrilla perdió la brújula ideológica.

Ella defiende el periodismo como eficaz herramienta para acercarse a la realidad, aunque el poder político desprecie y amenace a quienes lo ejercen desde la independencia y la crítica. Así que, quienes  no creen en ese  periodismo, no le crean a Claudia.

                                                                                                                                                                   (Fotoilustración de Salustiano)
24
Jul
09

extraños criterios periodísticos…

Angela Lergo-extraños criterios periodísticos

Viernes, 24 de julio de 1009

Reviso los periódicos de este día. Miro los noticieros de TV. Escucho algunas radios. Me sorprendo con dos situaciones extrañas.

La primera:

Hoy se celebra el natalicio (¡palabra tan fea!) del Libertador Simón Bolívar. ¿Cuántos periódicos registran la celebración? Casi ninguno. ¿Hemos olvidado a Bolívar? ¿Se nos escapó el dato en medio del vértigo informativo diario? ¿Ha dejado de ser importante o interesante esta fecha clave de la historia latinoamericana?

Supongo varias cosas, porque no sé con exactitud qué ocurrió.

Suposición 1: La más ingenua. Simplemente, se olvidaron.

Suposición 2: No tan ingenua.  Bolívar ha pasado a ser una sombra amenazante para la geopolítica continental. Si Bolívar tiene relación con Hugo Chávez, con el Alba, con la izquierda, ¿no será de “bajarle el perfil”?

Suposición 3: Nada ingenua. Bolìvar se ha vuelto una amenaza para unos y otros. Amenaza para quienes creen que el pensamiento bolivariano podría convertirse en un socialismo autoritario. Amenaza para quienes, desde su proyecto separatista, pretenden desde hace años ir borrando de la memoria colectiva la presencia del Libertador. Vean lo que pasa en Guayaquil bajo la mano socialcristiana: el aeropuerto se llamaba Simón Bolívar. Ahora, J.J. Olmedo. El malecón se llamaba Simón Bolívar. Ahora, León Febres Cordero. Según los neo-historiadores guayaquileños, Bolívar fue nefasto para esa ciudad. ¿Algún día retirarán la estatua de La Rotonda? ¿Pondrán a LFC y a Jaime Nebot en lugar del Libertador y el general José de San Martín?

La segunda:

En algunos diarios aparece, en un corto, la noticia del asalto a las instalaciones del Canal de Televisión del Estado (Ecuador TV) en Quito. ¿Cómo hubiera sido el despliegue de ese hecho en los medios si el atraco se perpetraba (¡qué feo es el lenguaje policiaco!) en un canal privado? ¿Por qué no hay equilibrio noticioso? ¿Qué pasó con la ética informativa? ¿Qué ocurrió con el cuento de la objetividad, veracidad e imparcialidad? ¿Por qué ahora no ponemos en escena el tema de la libertad de expresión?

Humm. Para no despertar suspicacias, digamos que solo son extraños criterios periodísticos…

(Fotoarte de Ángela Lergo)

23
Jul
09

siluetas en país de condenados

Somos

Somos siluetas en un país de condenados.

Jardín de muertos somos,

almas en cadenas.

Somos seres resecados por el sol.

Huellas de hermanos somos,

oscuros presagios de acero.

________________________________________________________________________

                                                                                                                                                                         

22
Jul
09

disculpe, ¿usted a nombre de quiénes habla?

Disculpe, Craigt Mullin

Miércoles, 22 de julio 2009

Señor coronel ingeniero:

Estos días he escuchado dos o tres veces la repetición de las declaraciones que usted ofreció (¿pidió?) (¿contactó?) a una radio extranjera.

Entiendo que tanto sus entrevistadores como usted se sienten muy cómodos en ese tema porque a las dos partes les conviene.

A ellos porque son el eje del alineamiento mediático y geopolítico en favor del proyecto guerrerista.

A usted porque no tiene otra manera de volver a escena luego de su reciente fracaso electoral y de su frustrado anuncio de “integrar de manera urgente un gabinete en la sombra para fiscalizar al Gobierno” (cuando lo anunció pensé que fui injusto al calcular que usted no tenía idea de qué se trataba esa figura democrática, pero con el paso de los días ya tengo la certeza de que usted dice cualquier cosa).

Oí que lo entrevistaban como “ex presidente de la República” y que, para los oídos de la audiencia del país vecino -tan desinformada acerca de nosotros precisamente gracias a una estrategia bien sistematizada de quienes manejan los hilos de aquel proyecto geopolítico mediático-, su presencia en los micrófonos era muy importante porque usted les servía como caja de resonancia para lo que ellos seguramente querían que usted dijera.

No piense, por favor, que usted es importante para ellos. No se engañe. Si en esos medios le dan tanto espacio es porque, en realidad, quieren atacar al Presidente de nuestro país y para ellos es difícil hacerlo por todas las implicaciones que podría significar que desde un medio extranjero se arme una historieta culposa contra otra nación.

Me dio risa cuando usted pidió “la inmediata renuncia del Presidente”. Creo que usted lo acusó de “traición a la Patria” o algo así. ¿En realidad creyó que su convocatoria pública tendría algún efecto entre los ecuatorianos? ¿No se percató para quiénes estaba hablando? ¿A qué público se estaba dirigiendo?

Usted debería ser más sensato cuando habla de la Patria a la que, entiendo, juró defender cuando era militar y juró servir cuando asumió la Presidencia de la República.

Pero, es cierto, le estoy pidiendo demasiado.

Más bien quisiera que recordara por qué el pueblo decidió que se fuera. 

Que recordara que su caída fue producto de toda la rabia que el pueblo acumuló cuando se sintió traicionado.

Que reflexionara acerca de lo patético que es escucharlo tan convencido de sus tesis (¿tesis?) frente a los micrófonos de quienes intentan sustentar con golpes de efecto mediático su campaña para desprestigiar a nuestro país ante el mundo.

¿Lo hará, señor coronel ingeniero?

Hágalo. Al menos para que quienes lo manipulan tengan algo de razón al considerarlo un político decisivo y trascendente para el país (¿para cuál país?).

Si yo lo entrevistara, coronel ingeniero, mi primera pregunta y todas las repreguntas siguientes fueran estas: disculpe, ¿a nombre de quiénes habla usted?

Porque, al menos para los millones de ciudadanos que tenemos memoria, usted no nos representa.

(Pintura de Craig Mullin)

21
Jul
09

prensa, país y espíritu de cuerpo

Espíritu de cuerpo-Misha Gordin

Martes, 21 de julio de 2009

No creo en el llamado espíritu de cuerpo. Se trata de un concepto que le ha hecho y le hace mucho daño al país. 

Las Fuerzas Armadas, la Policía, los empresarios, los banqueros, los alcaldes, los médicos, los abogados, los profesores, los choferes, los sindicatos, la burocracia… ¿Qué sectores en el Ecuador no se han parapetado en el espíritu de cuerpo para defender sus intereses específicos?

Ocurre lo mismo en la política y en el periodismo.

Se juntan los ex presidentes de la República y emiten un comunicado por la libertad de expresión y de prensa. Pero Osvaldo Hurtado, Sixto Durán Ballén y Gustavo Noboa no fueron, de ninguna manera, ejemplos de tolerancia y respeto a los medios. Basta consultar la historia inmediata.

Se reúnen los presidentes de los países de la región, a quienes les cobija una misma bandera ideológica, y asumen que el destino les ha asignado la misión de transformar el mundo porque, en su inconsciente colectivo, parecen estar convencidos de que solo ellos tienen la fórmula para trasformar la realidad.

Se reúnen los directivos y propietarios de los medios de comunicación y hablan del manual de ética periodística para defenderse de las críticas del Presidente de la República. ¿Todos los medios, por igual, pueden hablar de ética periodística, de equilibrio, de manejo plural de las fuentes, de información no sesgada, de poner en escena nuevas voces y nuevos puntos de vista, de no favorecer determinados intereses? No, por supuesto que no.

Cada medio tiene sus propias coherencias, visiones y aciertos, pero también sus propios secretos, sus propias omisiones, sus propios silencios, sus propias contradicciones, sus propios pecados históricos.

Unos, más que otros, han cometido graves errores: “bajaron el tono” de las posiciones ciudadanas a favor de una sociedad más justa y “elevaron la exposición” de quienes apuntalaban posiciones ortodoxas donde, supuestamente, no había nada por cambiar.

Pero también han aportado de manera significativa -algunos, quizás, a regañadientes- a que el país conociera verdades tan dolorosas como el Caso Restrepo, la crisis de los bancos, el caso Isaías, los escándalos y las corruptelas durante los regímenes de Dahik (léase Durán Ballén), Bucaram, Verduga (léase Alarcón), Mahuad, Lucio Gutiérrez…

Así que cada medio de comunicación debiera mostrar su propia bitácora. Y defenderse con su trabajo cotidiano, no con actitudes partidistas ni opositoras que no corresponden a la esencia del periodismo.

¿Y los políticos? Viejos y nuevos, tampoco son inocentes.

Cuántas veces los viejos tejieron en los parlamentos una red impermeable para evitar que los sectores a los que representaban no fueran tocados por la justicia ni por las leyes. Cuántas veces derrocaron presidentes que estorbaban sus planes de manejar el país.

Cuántas veces los nuevos han “tenido que votar con el dolor del alma” a pesar de no estar de acuerdo y discrepar con el objetivo al cual terminaron apoyando bajo el pretexto de que “hay que cuidar el proyecto”.

Que tire la primera piedra quien alguna vez no haya apelado o apele al espíritu de cuerpo en lugar de una profunda, dura y rigurosa autocrítica, un reconocimiento de todos los errores cometidos, un viraje inmediato del rumbo equivocado.

Sin autocrítica y sin cambios concretos a base de esa autocrítica,  el espíritu de cuerpo tiene directa relación con la impunidad. 

Y no solo con la impunidad, sino con la mediocridad.

 

 

(Fotografía conceptual de Misha Gordin)