
Miércoles 8 de julio, 2009
Hay que decirlo así. Hay que decirlo de manera formal, sin poética ni eufemismos.
Hay que decirlo en voz alta, aunque algunos teóricos de la comunicación académica probablemente analicen la coyuntura y concluyan que todo lo que decimos los de este lado es mentira porque, a diferencia de los tiempos oscuros bajo el capitalismo, ahora sí Ecuador empieza a ser el paraíso de la libertad de expresión, un territorio democrático, plural, respetuoso; un espacio para la deliberación y la construcción de ideas.
Hay que decirlo en voz alta, aunque algunos fanatizados y enceguecidos por las luces de la retórica pretendan argüir la descabellada tesis de un autoatentado “para desviar la atención”, como si en estos momentos eso fuera conveniente para los satanizados medios y no para el Poder.
Hay que hablar del creciente clima de agresión verbal e intolerancia en el que todos estamos inmersos, en el que todos caemos, en cómo nos estigmatizamos unos y otros, en los intentos de aplicación de proyectos de control ideológico, uniformización del pensamiento y de intolerancia que vivimos los ecuatorianos empieza a manifestarse con hechos que deberían invitar a la reflexión a todos quienes, desde sus ubicaciones de liderazgo, tienen la responsabilidad de conducir a la sociedad por senderos de diálogo, respeto y sensatez.
Este martes 7, dos periodistas de El Comercio fueron agredidos en la Universidad Central por individuos supuestamente pertenecientes a la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), organización vinculada al FRIU y al MPD, partido aliado del Poder.
La violencia contra los reporteros Mariela Rosero y Martín Jaramillo no solamente fue física sino verbal, con epítetos que repetían calificativos que los ecuatorianos escuchamos reiteradamente de personajes vinculados al Poder cuando se refieren al trabajo de la prensa no gobiernista.
El viernes 3 se produjo otro hecho: cuatro encapuchados ingresaron a las instalaciones de la revista Vanguardia. Armados con revólveres sometieron a los empleados y se llevaron dos computadores con información importante para el trabajo de ese medio.
Hace dos semanas, en Esmeraldas, el periodista Eduardo Bone, abiertamente crítico de la administración seccional, dominada por el MPD, fue asaltado por individuos que iban en una moto y le dispararon. Pocas semanas atrás, en la misma ciudad de Esmeraldas, fue atacada una estación de televisión (canal 6) que mantiene la misma línea del periodista que sufrió el atentado.
Las agresiones coinciden -sin que eso quiera decir inculpar a nadie- con una época en la que el Poder intenta desacreditar y descalificar a críticos y opositores mediante el uso de una enorme maquinaria mediática que sirve para ofender e intimidar a quienes no coinciden con sus puntos de vista. Y también con una época de crispaciones, sospechas y desconfianza entre unos y otros.
De la violencia verbal a la física. De la física a… Perdón. Silencio. Hagamos la reverencia. El Poder ya es de todos.
“De la violencia verbal a la física…” Eso suena a amenaza. Luego de su agresión a los periodistas de Diario El Telégrafo que usted mismo llevó a cabo desde su trinchera de El Comercio, ¿significa esto que el siguiente paso es agredirlos físicamente? Hay que ser objetivos, las agresiones vienen de lado y lado. El intento de descrédito es el que ponen en práctica todos los días los medios privados contra los públicos, tratándo de vincularlos con el gobierno al que ahora, además, pretende achacarle actos delincuenciales que movimientos como la FEUE han perpetrado toda la vida. Prensa Agredida, la que usted agredió cuando elucubró como quiso con el supuesto de trabajar en diario El Telégrafo.
Estimado Rubén:
En medio del apasionamiento necesario en nuestra labor corremos el riesgo de caer en generalizaciones y suspicacias. Más aún cuando abandonamos momentáneamente la escritura periodística y la reemplazamos por la opinión periodística. Y está bien. No creo en la independencia periodística porque esta jamás se dará mientras haya mercantilización de los medios. Pero este es otro cuento.
No podemos decir que el clima de intolerancia hacia los medios es patrimonio de la coyuntura actual. Si lo hacemos estamos contribuyendo a la construcción de un espectáculo político, parafraseando el título de la obra de Murray Edelman. Y como todo espectáculo, la verdad no es precisamente una de sus virtudes centrales. Está preparado con el fin de sacar al espectador del mundo real en el que está sumido y llevarlo a otro, trasplantarlo mental, intelectual y emocionalmente, en unos casos de manera más evidente y en otras no tanto, en unos bien montada la escenografía, en otras no. Puede incluso conducir a crear el ambiente propicio para golpes de Estado asesinos. Pruebas hay de ello.
Cuando generalizas al asociar hechos diferentes con un mismo origen, creas un espectáculo que por más que tenga escenas reales y crudas se debe a un gran acto teatral, que puede perndular entre la tragedia y la comedia. El caso de Honduras es diferente, porque el golpe militar de la derecha política de dicho país tiene corolarios represivos que no dan lugar a margen de maniobra alguno: allí ya hay periodistas muertos, desaparecidos, control absoluto y con vigilancia militar de las frecuencias. Pero el de Ecuador no lo es.
Separemos. La golpiza de los “chinos” de la FEUE no es nada nuevo. Su costumbre no es precisamente el diálogo ni el sano debate intelectual. Actúan así desde hace casi 40 años y de esa manera construyeron su micropoder. ¿Cuántos no nos escapamos alguna vez de ser blanco de la represión emepedista en al universidad? Me cuento entre ellos. Pero asociar esa actitud con el actual clima es tergiversar. Ellos son así porque su deformacion política los mueve de esa manera. Y no es por su alianza con el Gobierno que ahora tienen viada. Es más, su reacción es de desesperación porque es en los momentos de la Revolución Ciuadadana que están perdiendo sus reductos, poco a poco: la UNE, la FESE, el rectorado de la Universidad Central y ahora, tal vez, la dirección estudiantil de la Universidad Central. Y esto no pasó ni en los mejores momentos del fascismo encarnado en el socialcristianismo, en León Febres Cordero. Está claro, que esta reacción no tiene nada que ver con la actitud política de gran parte de la izquierda en el momento actual. Soy de izquierda y jamás compartiré una golpiza a algún ser humano. Repudio el acto contra los compañeros del Comercio, pero sería una falacia asociarlos con la ofensiva gubernamental. La misma interpretación va para lo de los periodistas de Esmeraldas.
Y está lo de Vanguardia. Si pensamos con visceralidad es lógico asociar el asalto del viernes pasado con una represalia. Podemos interpretar políticamente que es la hora de la caza de brujas. Vincular directamente el robo con un acoso del Gobierno y sin más pruebas que la sospecha intelectual es el primer paso para armar y montar shows. Y si las pruebas aparecen, estaré en primera fila para condenar esta acción.
Tienes razón, Carlos. Me sumo a tu inteligente razonamiento.
RDB
Señor Buitrón, el título de Maese se lo dí no porque se lo haya ganado, sino por lo contrario.
Derrama su bilis en vano, y, yo os digo y mantengo con argumentos que, el periodismo en Ecuador siempre será corrupto y trácala y ñato. CNN es la escuela, y ya han quedado en evidencia. ¿Cuántas veces? Cientos de veces han quedado evidenciados los tarados de la calamorra de CNN, específicamente en Venezuela, Irán, Corea del Norte, Sudán, en los mismos USA, etc, etc. Y ahora ustedes como buenos imitadores, haciendo de tontos inútiles.
En cuanto Rafael Correa llégue a la presidencia de la Unasur, en unidad con Fidel, Chávez, Morales, Ortega y compañía, deberán borrar del mapa a los “dueños de la verdad, de la objetividad y del periodismo de calidad”. O en su defecto que los envíe a los USA, allá dónde la verdad es asaz prístina y transparente que hasta se la puede ver entre los jirones de brumas inasibles, únicamente con una pequeña dósis de alucinante del que usted guste, y por el precio que usted quiera.
Fanáticos ustedes del dinero, y por él hasta venden su alma al diablo y a dios que son la misma pendejada.
Reprobado, por el sesgo gregario y contumaz.
AGRESIÓN A PERIODISTAS EN RECINTO UNIVERSITARIO
FUNDAMEDIOS
El lunes 13 de julio del 2009, el reportero Rafael Castro y el camarógrafo Jorge Cabezas del programa En busca de respuestas que se transmite en Ecuador TV, fueron agredidos físicamente por un maestro y un estudiante de la Universidad Estatal de Guayaquil.
Ocurrió mientras los periodistas se encontraban realizando tomas de registro para graficar un reportaje sobre la nueva Ley de Educación Superior.
Cuando se encontraban cerca de la ventanilla de recaudaciones dos sujetos se acercaron en actitud violenta lanzando golpes e insultos hacia los comunicadores, a la vez que reprochaban su presencia en el lugar “con el permiso de quién vienen a grabar” les gritaron, el camarógrafo recibió una patada en la espalda, un golpe en la ceja y otro golpe que le rompió el labio.
Juan Carlos Ortiz, director del programa, llegó a la universidad para indagar lo sucedido y logró identificar a los agresores como Alex Gutiérrez Vega, profesor universitario y militante del MPD, y su hijo Alex Gutiérrez Gómez, estudiante de la universidad.
Luego Ortiz fue recibido por Carlos Cedeño rector de la institución quien lamentó lo sucedido sin embargo no tomarán acciones legales.
Por su parte el director del programa informó a Fundamedios que iniciarán las acciones legales pertinentes contra los agresores.
FUNDAMEDIOS rechaza este tipo de actos contra periodistas y pide a las autoridades de la Universidad Estatal dar las garantías para el libre desempeño del trabajo periodístico dentro de la institución.
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