La entrevista con el Presidente

No me ha sorprendido la reacción de quienes han leído la entrevista que este domingo 1 de enero hice al presidente Rafael Correa http://www.elcomercio.com/politica/Rafael-Correa-Lucho-poder-cambie_0_619138133.html).

Por el contrario, en medio de una sociedad que cada vez extrapola más sus sentimientos políticos, era lo más probable que unos y otros (correístas y no correístas) reaccionaran de distintas maneras.

Algunos, parece, esperaban una gran confrontación: preguntas duras y repreguntas más duras; respuestas duras e interrupciones más duras. Lenguaje violento. Discusión. No hubo nada de eso. Hubo un Presidente sereno y amable y un periodista preguntón pero respetuoso.

Una lectora me dijo que esperaba que “me botaran del Palacio”. Un periodista me reclamó que “cómo era posible que se haga una entrevista ‘ligh’ a un político con tanto poder al que debía preguntarle cosas trascendentes para el país”.

Respeto todos los criterios, comentarios y críticas que se hagan al eje que di a la entrevista. Sin embargo, para quienes les interese, expongo mis argumentos periodísticos para haberle dado ese giro a la conversación con el Mandatario.

1. Me parecía inútil hacer una entrevista más. Si esa hubiera sido la idea, simplemente yo no la habría hecho. Es decir, hablar sobre lo que el Presidente dice casi todos los días y los medios lo reproducen. Quedarme en la discusión sobre conceptos abstractos.

2. ¿Que sentido tenía preguntar temas cuyas respuestas son previsibles porque ya se conoce, de sobra, la posición del Mandatario sobre ellos?

3. En 1995 publicamos, junto con Fernando Astudillo, un libro titulado Periodismo por dentro (Ciespal, colección Chasqui) ) y subtitulado Una pausa en medio del vértigo. Con Fernando siempre nos pareció que la esencia del texto era, precisamente, llamar la atención a los periodistas sobre ese aspecto del subtítulo, porque solemos caer en la rutina, en la molienda, en el apuro, en la presión del cierre de edición, y nos repetimos, nos volvemos monótonos, perdemos la capacidad de sorpresa, no alcanzamos a buscar nuevos ejes, no planteamos un periodismo diferente al que hacen los demás.

4. Diario EL COMERCIO buscó la entrevista con el Presidente con mucha perseverancia para la edición especial del 1 de enero. Cuando él, por fin, accedió a recibirnos, el Editor General (Fernando Larenas) me dijo que fuera yo y su única pregunta fue ”¿Por dónde vas a empezar?”. Yo le respondí: “Qué se siente tener poder y qué se sentirá un día ya no tenerlo”. Fue suficiente. “Que te vaya bien”, dijo Fernando. 

5. Preparé la entrevista durante una semana. Los temas, la manera de abordarlo, el orden de las preguntas. Incluso hice un “media traning” con los escenarios posibles. Todo con una intención: escuchar cosas distintas sobre el Presidente, mostrar al público que detrás de ese hombre poderoso hay un ser humano con gustos, dudas, aficiones, contradicciones, nostalgias, amor por su familia, gusto por la música y los libros, etcétera.  Y ahí está: piensa que Miguelito, su hijo menor, es “una bala perdida”, no lleva trabajo a la casa, se considera una buena persona aunque admite que es “fosforito”, le gusta escuchar a Alberto Cortez y le toca leer de todo, aunque lo último que disfrutó realmente fue hace un año cuando releyó “como adulto” Cien años de soledad. Rafael Correa es, como usted y yo, un ser humano.

6. ¿Entrar a la pelea? ¿Para qué? ¿Para que me aplaudan los intolerantes anticorreístas y me repudien los fanáticos de la revolución ciudadana? ¿O para que me repudien los intolerantes anticorreístas y me aplaudan los fanáticos de la revolución ciudadana? No. Jamás haré el juego ni a unos ni a otros.

7. Yo creo en el periodismo equilibrado, justo, del punto medio. En el periodismo independiente. Ni a favor ni en contra: solo mostrar los hechos como son. Creo en el periodismo como espacio para reflexionar, pensar y deliberar con respeto y dignidad. En ningún otro. Así que si decepcioné a los extremistas de lado y lado, como ecuatoriano enemigo de la polarización me alegro mucho: conseguí mi objetivo.

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P.D. Quienes quieran hacer pedagogía periodística y aprender algo de la entrevista, por favor vean el post anterior con la entrevista completa y un ejercicio acerca de ella. Un abrazo a todos y un 2012 lleno de realizaciones personales y profesionales.