¿El Alba quiere una CNN “alternativa”?

by rubendariobuitron

Me parece difícil entender por qué el populismo de izquierda latinoamericano, tan entusiasmado con la idea de ganar la guerra mediática a los “poderes fácticos”, quiere hacer lo mismo que critica, es decir, crear grandes canales de televisión, páginas web, radios satelitales y periódicos impresos de alcance latinoamericano pero con la mirada de ese populismo del siglo XXI y negando las otras realidades, las otras voces y las otras presencias.

Algunos de mis lectores dirán que el Alba tiene derecho a plantearse ese tipo de medios “alternativos” frente a lo que consideran prensa “del imperio”, y podrían tener razón si no fuera porque -al menos de lo que muestra la experiencia del manejo de los medios incautados en el Ecuador y convertidos en gobiernistas, no en públicos- los contenidos, las líneas editoriales y la conducción informativa cumple exactamente las mismas reglas que tanto critican.

Es decir, un periodismo sin equilibrio, sin pluralidad, sin voces distintas, sin crítica, sin democracia. Un periodismo que responde solamente a los intereses de los gobiernos pero no necesariamente de los pueblos o de las sociedades a las que representan o dicen representar esos regímenes.

¿No es eso lo que critica el populismo de izquierda del siglo XXI? ¿No es que a sus líderes les molesta tanto que los medios burgueses o privados o capitalistas representen poderosos intereses económicos?

Si es así, ¿por qué no construir medios realmente distintos, es decir, en los cuales estén representados todos los sectores, pro y contra, derecha, centro e izquierda, de arriba y de abajo, del gobierno y de la oposición, con visiones lo más amplias posibles, con apertura del mayor abanico ideológico posible?

No creo -nunca lo he creído- que la respuesta a un error sea otro error.

Pero eso, lamentablemente, me parece que ocurre cada vez que escucho a los líderes de las llamadas “revoluciones latinoamericanas contemporáneas” hablar de la prensa y del manejo de contenidos en beneficio de “ciertos intereses”.

El combate más inteligente a esos “ciertos intereses” sería no tener ningún interés específico sino, únicamente, el de la sociedad. No es tan difícil. Los ejemplos abundan y son de gran calidad: la BBC británica, TVN de Chile, Radio Nacional Pública de Estados Unidos, entre los medios públicos más emblemáticos, profesionales y, verdaderamente, públicos.

Verdaderamente.