La batalla interminable
by rubendariobuitron
Hay una guerra que jamás concluye: aquella que libramos contra nosotros mismos.
Es una guerra inevitable en la que el objetivo, aunque a veces no lo admitamos, está claro: vencer nuestras propias limitaciones.
Es cierto que existe mucho peligro cuando el entorno político se torna hostil, cuando el poder ataca a la prensa de manera obsesiva, pero aun en esas circunstancias, cuando parecería que todo se vuelve en contra, el principal obstáculo para hacer periodismo de calidad somos nosotros mismos.
También es cierto que frente a gobiernos hostiles, agresivos e intolerantes se hace mucho más difícil ejercer el oficio, pero si realmente lo que nos mueve es la pasión por contar, por informar, debemos ser capaces de convertir aquellas dificultades en oportunidades.
¿Podemos hacer periodismo mucho más inteligente, útil, reflexivo, equilibrado, justo, preciso, divertido, sereno, contundente?
¿Podemos hacer periodismo desde las historias personales de la gente, desde la investigación profunda, desde la capacidad (y el deber) de asombrarnos, sorprendernos, preguntar, hacer la mejor reportería posible para ser precisos, exactos, creíbles, confiables?
Los periodistas ecuatorianos vivimos un momento histórico que nos reta a realizar un trabajo cotidianamente extraordinario.
Dejemos esa tarea del amedrentamiento para los otros, para los profesionales de la intimidación y la censura, para los expertos en campañas de satanización y desprestigio, para los que sienten placer (ya sabemos que el poder es afrodisíaco) en amenazar, presionar, intimidar, hacer callar.
Pobres de nosotros si caemos en la victimización, en las autocompasiones, en la tentación de convertirnos en actores políticos, en la egolatría de volvernos protagonistas, en la temeridad de desafiar al poder con subjetividades y no con hechos.
Ahora, mucho más que antes, nos corresponde ser periodistas de excelencia. Hasta el fin de esta batalla interminable.


Este pobre editor, con cara de haber nacido en Pimampiro, descubre el agua tibia. !Qué bien veo a Expreso!
¿Con cara de haber nacido en Pimanpiro?
Señora Luisa Aguirre:
Soy orgullosamente quiteño, nacido en el Centro Histórico. Pero si fuera nacido en Pimampiro, tampoco tendría vergüenza de ese origen.
No le admito su adjetivo de “pobre editor”, y si me lo quiere decir de frente, dígamelo identificándose plenamente y detálleme por qué. Podemos debatir. Nunca eludo la crítica ni la autocrítica.
Me dice usted, además, que en mi artículo “descubro el agua tibia”. Ja, ja, ja. Si así fuera, qué distinto sería el periodismo ecuatoriano, hoy tan mediocre como los que se ocultan detrás de un nombre que puede o no puede ser real.
Rubén Darío Buitrón
Muy tarde, ya perdieron mucha de la credibilidad que les teníamos, los Vera, Ortiz, etc devaluaron tan linda profesión hasta convertirla casi en insulto, y para colmo los que quedan en pie insisten en coincidir, defender he impulsar cada una de las tontas ideas que sostiene Lucio Gutierrez.
Recuerdo con nostalgia el aprecio que sentíamos por los periodistas, y hoy Carlos Vera esta dispuesto a votar por Gutierrez.
Pocos periodistas están en el esfuerzo de recobrar la objetividad, tan pocos que parecen la excepción que la regla.
Francamente creo que la única solución es un cambio generacional en esta profesión.