La batalla interminable

by rubendariobuitron

Hay una guerra que jamás concluye: aquella que libramos contra nosotros mismos.

Es una guerra inevitable en la que el objetivo, aunque a veces no lo admitamos, está claro: vencer nuestras propias limitaciones.

Es cierto que existe mucho peligro cuando el entorno político se torna hostil, cuando el poder ataca a la prensa de manera obsesiva, pero aun en esas circunstancias, cuando parecería que todo se vuelve en contra, el principal obstáculo para hacer periodismo de calidad somos nosotros mismos.

También es cierto que frente a gobiernos hostiles, agresivos e intolerantes se hace mucho más difícil ejercer el oficio, pero si realmente lo que nos mueve es la pasión por contar, por informar, debemos ser capaces de convertir aquellas dificultades en oportunidades.

¿Podemos hacer periodismo mucho más inteligente, útil, reflexivo, equilibrado, justo, preciso, divertido, sereno, contundente?

¿Podemos hacer periodismo desde las historias personales de la gente, desde la investigación profunda, desde la capacidad (y el deber) de asombrarnos, sorprendernos, preguntar, hacer la mejor reportería posible para ser precisos, exactos, creíbles, confiables?

Los periodistas ecuatorianos vivimos un momento histórico que nos reta a realizar un trabajo cotidianamente extraordinario.

Dejemos esa tarea del amedrentamiento para los otros, para los profesionales de la intimidación y la censura, para los expertos en campañas de satanización y desprestigio, para los que sienten placer (ya sabemos que el poder es afrodisíaco) en amenazar, presionar, intimidar, hacer callar.

Pobres de nosotros si caemos en la victimización, en las autocompasiones, en la tentación de convertirnos en actores políticos, en la egolatría de volvernos protagonistas, en la temeridad de desafiar al poder con subjetividades y no con hechos.

Ahora, mucho más que antes, nos corresponde ser periodistas de excelencia. Hasta el fin de esta batalla interminable.