El exterminador

por rubendariobuitron

José Luis Muñoz (La cabalgata de las Valkirias)

A mí no me sorprende la decisión del propietario de la cadena más poderosa cadena de cines del Ecuador.

Impedir, censurar, advertir y amenazar es una práctica que no me asombra del omnipotente empresario que ahora ha decidido, como si una sala de cine no fuera un servicio público (para todos) aunque sus ganancias sean privadas, que en sus locales no se exhiba el documental La muerte de Jaime Roldós.

La película, estrenada este viernes 23 en todos los cines del país, excepto en los que posee el exterminador (ya verán por qué tiene este sobrenombre), es una producción de Manolo Sarmiento y Lisandra Rivera, dos experimentados cineastas que han producido grandes trabajos fílmicos.

Según las primeras informaciones, la razón que hizo que el exterminador censurara el filme fue que “hay alusiones al expresidente León Febres Cordero”. Y, si las hubiera, ¿qué? ¿Hay personajes intocables en el cine?

El exterminador es caprichoso. Si algo se publica en determinado medio y no le gusta, por razones políticas o religiosas, sabe cómo usar todo su poder para intimidar a los medios o a los periodistas.

Por eso, en medio de la indignación de muchos, que exigen poner un alto a las arbitrariedades, quiero recordar un episodio personal para que quienes no lo conocen tengan una idea más clara de cómo es él.

A fines de septiembre de 2012, envió una carta al Diario (cuyo nombre no citaré para no involucrarlo en una posible reacción del exterminador) luego de que, días atrás, yo entrevistara, a página entera, un domingo, a Jacobo Quintero Touma, representante de los palestinos en el Ecuador, con sede en Guayaquil.

Mi entrevista intentaba entregar a los lectores contenidos que equilibren informativamente todo lo que la mayoría de medios en el mundo decían a favor del estado de Israel por un polémico documental que se exhibió esos días.

Quintero Touma, profundo conocedor del tema, lo dijo todo y lo dijo bien, con valentía y con precisión.

Durante los días siguientes hubo cartas de personajes judíos residentes en el Ecuador, algunos respetuosos y otros no tanto con las expresiones de Touma.

Días después entrevisté al historiador Eduardo Blusteinz, también residente en Guayaquil, un hombre que si bien discrepaba radicalmente con Touma y conmigo, es un caballero en el trato personal y lo fue al exponer su tesis.

Finalmente, cuando todo parecía que se había calmado, llegó esta carta dirigida a mí. El Diario, atendiendo la política del derecho a la réplica, la publicó.

Estimado señor Rubén Darío Buitrón:

Estas últimas semanas he estado de viaje fuera del país.

No por eso he dejado de leer diariamente (su Diario) y a su vez mis emails.

Le tengo que confesar que siempre he sentido y sospechado que hay un “pequeño antisemita” por ahí escondido en sus oficinas, escondido entre los archivos, entre los escritorios, talvez en algún hueco de la pared.

Me imagino que por las noches sale a comer queso cuando nadie lo ve, pero a veces se deja sentir y a veces desaparece por algún tiempo.

Yo estoy seguro que con su ayuda vamos a poder identificarlo y usted, con la ayuda de “Racumín”, podrá hacer del Diario (…) una organización aún mejor.

Le voy a ayudar a identificarlo:

En su edición del 14 de septiembre, página 12, dedicada casi exclusivamente a la violencia generada en el mundo musulmán por la publicación en YouTube de una película que dicen que es ofensiva contra Mahoma, las noticias y las fotos son del cable internacional.

Pero la pequeña nota “Punto de Vista”, que ocupa talvez un 4% de la página, sí fue introducida por alguien en (su Diario) con el único deseo de aprovechar el momento para fomentar el odio contra Israel y contra los judíos del mundo.

Comencemos entonces a analizar: ¿cree usted que esos grupos destructores, incendiarios y fanáticos que se lanzan a las calles en los países musulmanes han visto el vídeo?

¿Lo ha visto usted? No.

¿Lo he visto yo? No.

¿Lo ha visto el 99,99% de esa población musulmana enardecida? No.

Esta, como la mayoría de las histerias musulmanas, es producto del uso que los líderes políticos (dictadores) y religiosos hacen de su pueblo para fomentar el odio, agitar las masas, perpetuarse en el poder y seguir subyugando a sus pueblos.

Ahora analicemos la pequeña nota “Punto de Vista”.

La persona en (su Diario) que decidió introducirla en esa página lo hizo para promover el odio contra Israel y contra los judíos en el mundo. La nota dice: “Un filme financiado por 100 donantes sionistas judíos. Es decir, una vez más el sionismo judío y cristiano en EE.UU. busca sembrar el odio religioso en el mundo. Siempre el objetivo es el mismo: ofender otras religiones y crear el caos que justifique guerras en el Medio Oriente y el mundo árabe”.

La persona en (su Diario) que decidió introducir esa nota e invitó al Sr. Jacobo Quintero Touma sabía lo que iba a escribir, sabía que es una persona envenenada por odios ancestrales que no lo dejan pensar y analizar claramente.

Sabía que es el sobrino de la representante de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) en el Ecuador. Por tanto, el contenido de la corta nota era sabido de antemano y no era una sorpresa.

Al Sr. Quintero Touma lo he visto en imágenes con obispos ortodoxos cristianos, en la muy loable actividad de ayudarles y dándoles todo tipo de ayuda.

El señor Jacobo Quintero Touma en vez de dedicarse a defender a los cristianos perseguidos en los países musulmanes, a condenar los abusos a los cristianos en los países musulmanes se dedica a atacar a los judíos.

Y para demostrar aún más la mala fe del pequeño antisemita que se esconde en (su Diario), lea en la parte inferior de esa misma página: “… el nombre del productor del filme es Abenob Nakoula Basseley, un cristiano copto que vive en California”.

Y luego, después de consumir tanto queso en las noches y envalentonado por la libertad que encontró en (el Diario), el pequeño antisemita, el 16 de septiembre, invita al Sr. Quintero Touma a llenar una página entera, con una versión moderna del libro antisemita de los años 1900: “Los protocolos de los sabios de Sion,” llena de odio contra los judíos, de historias imaginarias, de conspiraciones internacionales judías y llena de incorrecciones históricas.

Atento saludo,

Johnny Czarninski Baier

Frente a semejante ataque del poderoso exterminador, que reside en Guayaquil y cuenta con decenas de grandes negocios en el Ecuador, le respondía en la edición del día siguiente:

Respuesta de Rubén Darío Buitrón al señor Czarninski

La empresa (donde yo trabajo) es absolutamente respetuosa del pluralismo, la diversidad y la democracia.

Por eso da cabida a toda creencia religiosa, preferencia sexual y afinidad política de quienes colaboran en ella y se despoja de sus predilecciones para informar con objetividad, precisión y oportunidad.

Ante una noticia de interés mundial, intentamos contactar a personas que conocieran el tema y entrevistamos a Jacobo Quintero Touma el 16 de septiembre, y luego, el día 28, a Eduardo Blusteinz, cada uno con su visión distinta.

Por estas razones, rechazamos la forma en que usted se refiere a nuestro trabajo y no aceptamos, de ninguna forma, los absurdos calificativos que usted pretende endilgarnos.

(f.) Rubén Darío Buitrón

Leyéndolo a la distancia, creo que fui cauto y caballero con este personaje agresivo que sugirió suministrarme “Racumín”, el poderoso veneno para matar roedores, como castigo por aquel trabajo periodístico.

Entiendo que después de leer esta anécdota, y aunque pareciera que lo uno no tendría que ver con lo otro, a la mayoría de los lectores de este blog no les sorprenderá la censura (porque eso es) al documental sobre Jaime Roldós.

Si se lee con atención todo lo que dice acerca de sus enemigos, sería ingenuo creer que la decisión de no exhibir el filme solo es parte del ejercicio de la libertad empresarial.

En aquella carta el exterminador de roedores muestra la misma actitud y arrogancia de quienes controlan los ejes en que se mueve el mundo y que, en nuestro país, pertenecen a las más poderosas pero ya rancias élites empresariales y seudo-aristocráticas.

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“La cabalgata de las Valkirias”, de José Luis Muñoz

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