Archivo de Autores para rubendariobuitron

10
Jul
09

cantinfladas

CANTINFLAS

El Poder llama “cantinfladas” a ciertas cosas que publica la prensa no gobiernista. Al llamar “cantinfladas” a lo que propone o revela la prensa crítica, el Poder se esfuerza por descalificar y desprestigiar a quienes no se alinean con la tendencia del pensamiento único ni forman parte de la masa fanatizada.

Por ejemplo, al Poder le parece una “cantinflada” que un periódico proponga el diálogo entre las partes en conflicto como posible salida a las crisis políticas.

Ahora que Cantinflas ha entrado en el rol de los estigmas oficiales me pregunto: ¿conocerá el Poder lo que significa Cantinflas para la historia de América Latina? ¿Habrá visto, por ejemplo, la película “Su Excelencia”, en la que Cantinflas da cátedra de sensatez, sensibilidad y sentido común en el manejo de la política y las relaciones entre unos y otros?

Mario Moreno, el maravilloso actor mexicano, hizo esa cinta en 1967. En ella actuó como un improvisado embajador de un pequeño país. A él le toca tomar una grave decisión en medio de una delicada crisis mundial. Su voto decidirá adónde se inclina la balanza.

Leamos una síntesis del discurso:

Yo no votaré por ninguno de los dos bandos. Y no lo haré debido a tres razones: primera, porque no sería justo que la opinión de alguien que a lo mejor está enfermo del hígado decidiera el destino de cien naciones; segunda, porque los procedimientos de los Colorados son desastrosos (voces de protesta de los Colorados); y, tercera, porque los procedimientos de los Verdes tampoco son lo más bondadoso que digamos (voces de protesta de los Verdes)…

“Para mí todas las ideas son respetables, aunque sean “ideítas” o “ideotas”, aunque no esté de acuerdo con ellas. Todos creemos que nuestra manera de ser, de vivir, de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y cuales…

“¿Ustedes creen que eso está bien? Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien. Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al derecho ajeno es la paz” (aplausos)…

Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos…, amaos los unos a los otros”, pero desgraciadamente ustedes (los políticos) entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: Armaos los unos contra los otros…”.

Humanistas, tolerantes e incluyentes, estas “cantinfladas” de Mario Moreno deberían ser parte del manual básico para líderes democráticos.

 

Imagen tomada de: www.boardsnet.com/su_excelencia_dvd.htm

08
Jul
09

la prensa agredida

AGRESIONES A LA PRENSA Ash Sivils

Miércoles 8 de julio, 2009

Hay que decirlo así. Hay que decirlo de manera formal, sin poética ni eufemismos.

Hay que decirlo en voz alta, aunque algunos teóricos de la comunicación académica probablemente analicen la coyuntura y concluyan que todo lo que decimos los de este lado es mentira porque, a diferencia de los tiempos oscuros bajo el capitalismo, ahora sí Ecuador empieza a ser el paraíso de la libertad de expresión, un territorio democrático, plural, respetuoso; un espacio para la deliberación y la construcción de ideas. 

Hay que decirlo en voz alta, aunque algunos fanatizados y enceguecidos por las luces de la retórica pretendan argüir la descabellada tesis de un autoatentado “para desviar la atención”, como si en estos momentos eso fuera conveniente para los satanizados medios y no para el Poder.

Hay que hablar del creciente clima de agresión verbal e intolerancia en el que todos estamos inmersos, en el que todos caemos, en cómo nos estigmatizamos  unos y otros, en los intentos de aplicación de proyectos de control ideológico, uniformización del pensamiento y de  intolerancia que vivimos los ecuatorianos empieza a manifestarse con hechos que deberían invitar a la reflexión a todos quienes, desde sus ubicaciones de liderazgo, tienen la responsabilidad de conducir a la sociedad por senderos de diálogo, respeto y sensatez.

Este martes 7, dos periodistas de El Comercio fueron agredidos en la Universidad Central por individuos supuestamente pertenecientes a la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), organización  vinculada al FRIU y al MPD, partido aliado del Poder.

La violencia contra los reporteros Mariela Rosero y Martín Jaramillo no solamente fue física sino verbal, con epítetos que repetían calificativos que los ecuatorianos escuchamos reiteradamente de personajes vinculados al Poder cuando se refieren al trabajo de la prensa no gobiernista.

El viernes 3 se produjo otro hecho: cuatro encapuchados ingresaron a las instalaciones de la revista Vanguardia. Armados con revólveres sometieron a los empleados y se llevaron dos computadores con información importante para el trabajo de ese medio.

Hace dos semanas, en Esmeraldas, el periodista Eduardo Bone, abiertamente crítico de la administración seccional, dominada por el MPD, fue asaltado por individuos que iban en una moto y le dispararon. Pocas semanas atrás, en la misma ciudad de Esmeraldas, fue atacada una estación de televisión (canal 6) que mantiene la misma línea del periodista que sufrió el atentado.

Las agresiones coinciden -sin que eso quiera decir inculpar a nadie- con una época en la que el Poder intenta desacreditar y descalificar a críticos y opositores mediante el uso de una enorme maquinaria mediática que sirve para ofender e intimidar a quienes no coinciden con sus puntos de vista. Y también con una época de crispaciones, sospechas y desconfianza entre unos y otros.

De la violencia verbal a la física. De la física a… Perdón. Silencio. Hagamos la reverencia. El Poder ya es de todos.

07
Jul
09

la culpa ya es de todos

LA CULPA YA ES DE TODOS

Martes, 7 de julio de 2009

En la mañana, muy temprano, la Sala de Redacción se conmueve. Un colega recibe una llamada. Es alguien de la clínica Nova. Del otro lado de la línea, la voz desconocida dice que dos personas del Diario, una reportera y un fotógrafo, han llegado con golpes, heridas y shock nervioso. Son Mariela Rosero y Martín Jaramillo.

Tratamos de mantener la calma. Averiguamos. Un grupo de agresores de la Universidad Central, seudo estudiantes y dirigentes de movimientos autodenominados de “izquierda” y “revolucionarios”, atacó a los periodistas cuando estos hacían una reportería sobre una reunión del Consejo Universitario.

A Mariela le vejaron, le lanzaron gases, la golpearon, le dijeron, entre otras cosas, que “era agente de la CÍA”. A Martín le gritaron de todo, le robaron la cámara, lo patearon en el piso luego de que lo empujaron.

Es el efecto cascada: el  Poder reinstala en el país la agresión verbal como respuesta a la crítica, al disenso, al no alineamiento, a la no subordinación. Y empieza el efecto cascada: algo muy fuerte que cae desde muy arriba y al descender se multiplica, resuena, invade, contamina.

Si el Poder ofende, descalifica, agrede, amenaza, ¿por qué no sus seguidores? Si el Poder no tolera la deliberación, la crítica, el periodismo que no calla, ¿por qué deberían hacerlo sus seguidores? Si los Derechos Humanos Latinoamericanos están en el Poder, ¿por qué tendrían que alzar sus banderas y protestar?

Una mujer golpeada y humillada. Un joven violentado. Por el efecto cascada, o el efecto ceguera -siguendo a Saramago-,  seguramente muchos dirán que Mariela y Martín son parte de los periodistas buitres, mediocres, corruptos. Pero, no: son honestos, éticos, talentosos, autocríticos, independientes. Lo demuestran en su trabajo cotidiano.

Aquellos alineados y uniformados a los que tanto les duele que se les sacuda su falta de criticidad, callarán. O no les importará. O pensarán que los del “otro lado” nos lo merecíamos. Que ya era hora de empezar…

Las supuestas víctimas del pasado ahora son los victimarios del presente y el futuro. Los supuestos agredidos del pasado ahora son los agresores del presente y el futuro.

La culpa ya es de todos.

                                                                                                                                                                  (Ilustración de Mr. Toledano)

06
Jul
09

jcc

JCC- timothy Cook
Cada sábado, RCD pide a sus audiencias que dejen de leer la prensa mediocre y corrupta y que solo crean en él y en sus medios. 
A ese reiterado clamor, en sus recientes cadenas ha sumado un nuevo epíteto contra quienes no trabajamos en la prensa gobiernista: de ‘bestias salvajes’ y ‘gorditas horrorosas’ hemos involucionado hasta convertirnos, según RCD,  en famélicas aves que se alimentan de carroña.

Algunos dicen que es curioso que la nueva metáfora de RCD coincida con las múltiples dudas que generan las revelaciones periodísticas lideradas por diario Expreso acerca de los contratos suscritos entre el hermano de RCD y el Estado. ¿Curioso? No, estratégico. Veamos por qué.

Cuando RCD afirma que ha llegado el momento de que “bajemos el nivel de ignorancia y mediocridad de nuestros periodistas ecuatorianos”, lo dice como parte de su estrategia de descalificar a quienes lo critican. El sábado pasado, al referirse al autor del  análisis publicado en el periódico guayaquileño sobre el caso FCD y su relación entre la ética y la política, RCD lo ironizó como “un genio, un iluminado que escribe barbaridades”.

¿Cuáles son esas barbaridades? ¿Qué ignorancia y mediocridad tan evidentes muestra ese “cierto periodista ecuatoriano” como para que un Jefe de Estado se tomara largos minutos sabatinos para intentar desprestigiarlo y desacreditarlo? ¿Qué información ha despertado tanta ira como para disparar todos sus misiles verbales contra un periodista de enorme experiencia en investigación, de ética probada y bajo cuya dirección rigurosa se publicó un informe que ha estremecido al país y ha desnudado las fisuras del poder?

Nunca he leído ninguna barbaridad escrita por aquel “tipo ignorante, mediocre, genio e iluminado” cuyo nombre es Juan Carlos Calderón.

Conozco tres de los libros que ha publicado hasta ahora. Libros que  deberían estar en todas las facultades de periodismo y, en un mundo ideal, en los despachos de todos los políticos que pretenden darnos cátedra de cómo hacer prensa y comunicación.

Los libros ‘Periodismo de investigación’, ‘Quince miradas’ y ‘Naufragio’, cada uno con sus particularidades temáticas y estilísticas, son paradigmas de lo que hay que hacer en este oficio: ir, ver, comprender, sentir y contar, según “los cinco sentidos del periodista” de los que hablaba el maestro polaco Ryszard Kapuscinski.

Yo creo que se equivoca RCD si su estrategia es golpear la credibilidad de JCC para atenuar el impacto político y social que ha producido  la investigación de Expreso sobre los contratos de FCD.

Y también creo que se equivocan los medios y periodistas independientes y gobiernistas que por temor, reverencia al poder, celo profesional o autocensura no publicaron nada sobre  el ataque. Yo no quiero quedarme callado. Yo le creo a JCC.

 

Ilustración de Timothy Cook, serie “Garabatos”.

03
Jul
09

Adoum, Quito y los amores colectivos

jorge enrique viejitoPor Rubén Darío Buitrón *

Su voz se quiebra pero se vuelve luz. Luz de humo, luz de montañas, luz de vientos poderosos que han vuelto a sembrar la tierra que un día los parió. Detrás del humo, en el humo, en la luz del humo está Jorge Enrique Adoum. Detrás y en Jorge Enrique Adoum están el poeta, el filósofo, el político, el militante, el exiliado, el guerrero de la metáfora, el amante del cigarro y del vodka y de las mujeres y de los libros y de la ciudad, esa ciudad que él no la cambia ni siquiera por París, esa ciudad donde quiere morir cuando los años le digan que ha llegado el momento de apartarse de las huellas porque estas ya han calado hondo en la historia personal y colectiva de Quito y más allá de la persona concreta existe y existirá siempre. Siempre. Ahora. Mañana. Aunque el peso de sus 82 años lo haya convertido en un ser frágil, tierno, de decires lentos y pausados pero resplandecientes e iluminadores. “Soy cáncer, obviamente”, dice sonriendo. Nació un 29 de junio. Está enfermo pero no pierde su chispa, su vitalidad, su memoria para recordar que el poeta español Rafael Alberti le dijo un día que cuando llegue a octogenario empiece a contar los años al revés hasta que la juventud regrese y, entonces sí, morir en plenitud. Porque nada de viejito ni bisabuelo ni anciano. Simplemente Jorge Enrique. Aquel Jorge Enrique que sigue leyendo, que lee por ejemplo las novelas La hermana y La sombra del viento, que lee Las costumbres de los ecuatorianos (de Osvaldo Hurtado), que lee El invitado (de Carlos Arcos), que lee tres o cuatro libros al mismo tiempo porque “el tiempo está para eso mismo”. No deja de ser crítico. Rompe lanzas contra los medios de comunicación que manejan un discurso “anti” y que están llenos de prejuicios. Golpea con sus conceptos a los viejos políticos que han sido “nefastos para el país”. Confía en el actual presidente, de quien no le sorprende que sea “tan atacado porque es lógico que quien promete cambios radicales sea blanco de quienes son conservadores radicales”. La transformación del país llegará por una elite, afirma siguiendo con sus ojos la trayectoria de la voluta de humo del cigarro. “Pero tiene que ser una elite honesta, lúcida, valiente…”. Con Adoum hay muchos temas que hablar. Muchos. Pero esta tarde donde la lluvia golpea los vidrios de los ventanales del departamento donde el poeta vive con Nicole, su esposa francesa, donde la ciudad de pronto se pone gris, triste, melancólica, donde la ciudad se abraza a sí misma para que el frío no la mate, tenemos que hablar de la ciudad que el poeta tanto ama, tanto aunque haya nacido en Ambato, tanto aunque haya vivido en París veinte años. La palabra “Quito” lo llena de intensidades, de guitarras, de madrugadas, de amores clandestinos arrimados contra un portal o debajo de un balcón. Lo llena de irreverencias y conspiraciones y proclamas y esperanzas. Lo llena de certezas porque esta es la ciudad donde siempre ha querido vivir y donde siempre ha querido morir. Le gusta la gente, la geografía, las atmósferas estéticas de los rincones coloniales, las esquinas por donde tantos ocasiones pasó, se quedó, cantó, se tomó un trago, compuso un verso, abrazó a una chiquilla, contempló la luna, respiró el primer sol de los amaneceres fecundos y traviesos. Le gusta que los quiteños se sientan quiteños, así de simple, en medio de la desazón de ser ecuatoriano, de no tener un sentido de nación, de negar inconscientemente a la patria por su extraño e impreciso nombre de Ecuador que, al final, significa nada y significa todo. Por eso el poeta valora profundamente que exista un orgullo de ser quiteño. Ser quiteño en la mitad de un generalizado y patético sentimiento de inferioridad que se expresa en cosas sencillas y al mismo tiempo conmovedoras: Adoum gesticula y explica cómo los ecuatorianos estrechamos la mano del ser superior, casi temblando, casi temerosos, cómo nos agachamos ante el extranjero, cómo damos rodeos para decir sí o no, cómo bajamos la mirada cuando alguien nos conmina o desafía. Y entonces cuando intentamos sacarnos la camisa de ese complejo nos volvemos agresivos, arrogantes, violentos. No, nada de eso es ser quiteño. O, al menos, no debiera ser una condición del ser nacido en esta tierra. No debieran ser quiteños el burócrata prepotente, la secretaria de la oficina poderosa, el alevoso chofer de bus… En todo eso hay una esencia: no aceptarnos como somos, no aceptar que somos mestizos, que venimos de españoles pero también de indios, de cholos, de negros, de mulatos, de asiáticos. Hay una riqueza notable y maravillosa en esa mezcla, en esos rasgos, pero no somos capaces de encontrar motivos para que el orgullo y la identidad nos den la dignidad. Por eso es bueno sentirse quiteño. Quiteño más que por nacimiento, por condición, por actitud, por una manera específica de frentear la vida. Adoum recuerda que los conquistadores españoles ya miraban a Quito con preocupación, con recelo. En aquellos años eran pocos los nacidos en la ciudad y, sin embargo, esos pocos hacían temblar al imperio de entonces. La iglesia y el poder realista dejaron muchos documentos donde consta que esta “es una ciudad peligrosa por intelectual, beligerante, irreverente, por rebelde, por altiva, por imposible de someter”. Al poeta le parece que somos un pueblo mágico, misterioso, insondable: “cualesquiera diría que los quiteños somos tolerantes, tímidos, agachados, pero de pronto estallamos, de pronto somos la luz del devenir”. En ese devenir recuerda el 2 de agosto, el 10 de agosto, el 24 de mayo, la revolución de las alcabalas, la revolución juliana, la revolución liberal, el derrocamiento de Arroyo del Río, las caídas de Velasco Ibarra… “En la universidad teníamos ideales, teníamos coraje, teníamos caminos trazados para ir por la transformación”. ¿Y ahora? No lo sabe, no está seguro. Percibe e intuye que la juventud actual tiene otra manera de asumir su rol en la vida. Estudiar, graduarse, salir de la universidad, encontrar un empleo, no pensar en los demás, no aportar a los cambios urgentes que demanda un país… Pero percibe e intuye que puede estar equivocado cuando repasa la última década, las caídas de Abdalá Bucaram, de Jamil Mahuad, de Lucio Gutiérrez. El surgimiento del movimiento de los forajidos, el triunfo de Rafael Correa. Es como si la revolución que él tanto soñó, que él cantó, que él configuró en sus largos insomnios y en sus escondidos miedos, todavía fuera posible, todavía fuera un argumento para seguir viviendo hasta mirar que algo distinto empieza a navegar entre la gente. Orgullosos de eso. De un Quito valiente, digno, un Quito de mujeres inteligentes y sutilmente sensuales, de un Quito de pasillos y serenatas, de cuerdas y rondadores, de versos y sinfonías, de bohemias y clarinadas. ¿Romántico y cursi? No creo, refuta Adoum. “Los quiteños tenemos muchas razones para mirar al mundo con la cabeza en alto. Tenemos grandes poetas, maravillosos novelistas, poderosos muralistas, conmovedores artistas plásticos, exquisitos artesanos, notables pensadores, heroicos líderes populares”. El poeta lleva el cigarro a la boca. Despacio, con la mano temblorosa. Deja un espacio para exorcizar sus males. Nos mira y permanece en silencio. “No recuerdo de qué estábamos hablando”, susurra como avergonzado, como abochornado, pero susurra y también sonríe como si eso no importara, como si Quito no fuera un tema para una entrevista formal donde la pregunta y la respuesta, el viejo formato, lo resuelven todo. No, no importa. A Jorge Enrique hay que dejarlo poemizar la vida, pintar la ciudad con sus palabras estremecedoras y contundentes, describir los detalles de los conventos y las iglesias, caminar los parques y las plazas, tocar con sus manos los monumentos, subir al Panecillo o al Itchimbía o a La Tola o a San Juan, recordar con exactitud las dimensiones físicas y legendarias del tranvía o del Teatro Sucre, escuchar su aguda crítica a quienes no transitan por la propia historia de La Mariscal o El Placer o La Carolina, reunirse en la Lonchería Italiana o en el Capri o en el Murcielagario de La Ronda, sino que miran afuera de las fronteras en busca de una identidad que no son capaces de sentir. Tampoco importa que en la mitad de la conversación llegue el médico, un poeta maravilloso también llamado Eduardo Villacís Meythaler, y Nicole nos pida con suavidad y delicadeza hacer una pausa para que Eduardo pueda chequear a Jorge Enrique, para que este hombre aparentemente invencible, aparentemente invulnerable, se pruebe a sí mismo que sigue vivo y que desde esta vida que nos contagia cuando regresa del chequeo y se sienta despacio y vuelve a encender el cigarro y disfruta el placer de producir con su boca un humo denso que sube y que se expande y que se difumina y disuelve en el ambiente donde el poeta hila frases, oraciones, conceptos, ideas, planteamientos y propuestas alrededor de este amor confeso por una ciudad que emana luz y oscuridad y leyendas y paisajes y momentos humanos irrepetibles en otra geografía, en cualquier otra geografía que Jorge Enrique ha recorrido con sus pasos y sus versos y, sin embargo, quiere que a él lo entierren como a sus antepasados, en una vasija de barro donde el paraíso solo sea una ciudad llamada Quito donde el amor pueda sembrarse, donde el futuro sea el fulgor de un pasado capaz de juntar, para siempre, las cenizas de Osvaldo Guayasamín, de Jorge Carrera Andrade, de César Dávila Andrade, de Eduardo Kingman, de Alfredo Pareja Diezcanseco, de Luis Alberto Valencia, de Benjamín Carrión, de Ernesto Albán Mosquera. Su voz se quiebra pero se vuelve luz. Luz de humo, luz de montañas, luz de vientos poderosos que han vuelto a sembrar la tierra que un día los parió. Detrás del humo, en el humo, en la luz del humo se queda Jorge Enrique Adoum. Detrás y en Jorge Enrique Adoum se quedan el poeta, el filósofo, el político, el militante, el exiliado, el guerrero de la metáfora, el amante del cigarro y del vodka y de las mujeres y de los libros y de la ciudad, esa ciudad llamada Quito y que él no la cambia ni siquiera por París, esa ciudad llamada Quito donde el poeta quiere morir cuando los años le digan que ha llegado el momento de apartarse de las huellas, de las huellas que ya han calado hondo en la historia personal y colectiva de Quito que es la historia de Jorge Enrique Adoum, su historia personal y colectiva.

Entrevista realizada en 18 de marzo de 2008.

PASADOLOGÍA (Un poema de Adoum)

A contrapelo a contramano

contra la corriente

a contralluvia

a contracorazón y contraolvido

a contragolpe de lo sido

sobreviviendo a contracónyuge

a contradestino y contra los gobiernos

que son todo lo absurdo del destino

a contralucidez y contralógica

a contrageografía (porque era

contrapasaportes dictadores continentes

y contra la constumbre

que es más peor que nuestros dictadores).

Contra tú y tus tengo miedo

contra yo y mi certeza al revés

contra nosotros mismos

o sea contratodo

y todo para qué…

Tomado de www.scribd.com

01
Jul
09

signos…

                        Stefan Gesell

SIGNOS

Hoy te deseo                                                                                                                    sin más poesía                                                                                                                                que los signos dibujados por tu cuerpo.

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30
Jun
09

“En Colombia, Uribe maneja a la prensa”

URIBE-GUILLEN GIOVANNI AURIEMA

Las restricciones a la prensa  independiente no parecen ser exclusividad de los gobiernos que se dicen de izquierda, sino también de regímenes de otro signo. Así lo dice Gonzalo Guillén, periodista colombiano  del Miami Herald.

¿Existe   regulación a los  medios en Colombia?

Si en Venezuela Chávez quita canales, en Colombia, la manipulación de la prensa funciona al revés, entregándolos. En Colombia solo hay dos canales nacionales privados que son de los ricos del país y ahora se va a conseguir un tercer canal para dárselo a un grupo cercano a él.

¿Es decir, que los medios son aliados del Gobierno?
 
Los grandes medios viven y dependen de las contrataciones que tienen con el Estado, de prestación de servicios, adjudicación de frecuencias… y sacrifican la libertad informativa a cambio de proteger sus intereses. El Gobierno maneja a la prensa de una manera repugnante. Él dice qué se publica y qué no… y a los periodistas que no hacemos parte del control nos ataca.

¿Algún medio mantiene  una  posición crítica?

Hay uno que trata de mantenerlo, la revista Semana. Por lo demás, los medios de comunicación están postrados de rodillas ante el Gobierno y promueven la imagen de (Álvaro) Uribe.

¿Cuándo pasó eso?

Han habido muchos atropellos, pero la manipulación de la prensa a favor del Gobierno es con Uribe

Han habido muchos atropellos en otros gobiernos, pero la manipulación de la prensa a favor del Gobierno es con Uribe. Él es un tipo muy parecido a Chávez, solo que como Uribe es dizque de derecha y Chávez dizque de izquierda… pero se viven los mismos abusos, el mismo autoritarismo, la misma corrupción a favor de los amigos del Gobierno.

¿Afecta a Uribe   la guerrilla?
 
La guerrilla es lo mejor que le puede pasar. Cuando le conviene la guerrilla está acabada, cuando no, es la peor amenaza.

Si  Uribe tiene la aspiración de llegar de nuevo al poder, ¿cómo trabaja  en ello?

Desde que el Presidente  se posesionó está en campaña permanente. Todos los sábados hace un ‘show’ ridículo como el de Chávez, regala cheques, confiesa a la gente, le da consejos… dura todo el día, cada vez va a un pueblo distinto.  Puede hablar desde las 09:00 hasta las 00:00.

Desde que el Presidente  se posesionó está en campaña permanente
Gonzalo Guillén
Periodista colombiano

¿Cómo se ve a Rafael Correa a través de los medios?
 
En general, la imagen de Correa en Colombia es mala, porque hay una campaña contra él. Desde lo de Raúl Reyes lo asocian con las FARC para todo. Y como Colombia respalda a Uribe solo por temor a las FARC, no hay interés por informarse sobre aspectos culturales del país vecino.

¿Qué hacen los periodistas frente a este tema?

No hay resistencia, la postración del periodismo es a través de los dueños de los medios. El periodismo en Colombia ha llegado a un grado absoluto y muy grave  de pasividad ante el poder.

¿A la gente le importa lo que pasa con los medios?

No, la gente no está reclamando información o claridad masivamente. Incluso, todas las corruptelas siguen ahí. 

¿Hay acceso a la información oficial?

Para investigar es difícil y cada vez es más. El Gobierno tiene interceptados teléfonos, mails de los periodistas sospechosos. El derecho de acceso está incorporado a la Constitución. Todo pedido que se haga deben responder en 10 días; sin embargo, eso se respeta cada vez menos. La información más sensible es más difícil de obtener.

¿Cómo actúa la regulación?

Durante  los años 50, en Colombia  la censura la ejercía la dictadura, ahora es más repugnante porque prima la autocensura. Venezuela, Bolivia y Ecuador aplican otro modelo, pero están exactamente igual.

HOJA DE VIDA
Gonzalo Guillén

Es periodista y ha   trabajado  en el diario El Tiempo  de Colombia y en la Agencia de Noticias Colprensa. Actualmente es  corresponsal en Colombia del diario El Nuevo Herald  de los Estados Unidos.
Fue invitado a    participar en una serie de foros sobre libertad de prensa en Quito, auspiciados por Fundamedios.
Fotoilustración de Giovanni Auriemma
28
Jun
09

grandes movilizaciones se tejen en la red

GRANDES MOVILIZACIONES.ALEX CHERRY

Mouhamed El Amine Daib pudo hacer poco, casi nada, por dos familiares a los que amaba muchísimo y a quienes el cáncer los destruyó. Tras esas dolorosas pérdidas, Mouhamed entendió que su misión sería apoyar a quienes sufren esas tragedias.   

Buscó personas que tuvieran idénticas inquietudes. Fue a hospitales, asilos, consultorios. Visitó centros de atención oncológica especializada. Leyó mucho.

Agotado del trajinar con la esperanza de encontrar gente que se sumara a su idea, una noche se sentó frente a su computadora y escribió un correo electrónico a un amigo: “Espero que se encuentre una cura rápido para el cáncer porque no quiero que nadie sienta este dolor. Nada más estremecedor que ver a alguien que amas yéndosete de las manos mientras tú estás sentado sin poder hacer nada”.

Fue suficiente. Por medio de la red su amigo lo fue vinculando a  otras personas a quienes les urgía la necesidad de sostener esa lucha colectiva contra el cáncer.

Había mucho por hacer. Organizarse. Cubrirse bajo un paraguas institucional. Idear una campaña novedosa y creativa  capaz de atraer a mucha gente, tan solidaria y dispuesta como Mouhamed para   pelear a favor de la vida. El Arkansas Children’s Hospital de Estados Unidos acogió la iniciativa y pronto el grupo creció bajo un una consigna que suena a una esperanza: ‘Carrera para terminar con el cáncer’.

En apenas dos años  el grupo alcanza la cifra récord de 5 465 067 miembros y hasta este mes  ha logrado juntar casi USD 55 000 dólares para destinarlos a investigaciones científicas. 
¿Más de cinco millones de personas comprometidas con   ‘Carrera para terminar con el cáncer’? Sí. Y a eso se debe que, al menos por ahora, la iniciativa contra la enfermedad es la causa más popular del mundo en Facebook, según cifras al 23 de este mes.

Las redes sociales  son un nuevo poder colectivo y caminan a convertirse en poder mundial. 

Un poder  con una fuerza y  energía capaces de sumar millones de voluntades alrededor de un objetivo humanitario. Un poder que trasciende los ejes clásicos de la agenda de la prensa convencional: en las causas de la red muchas veces quedan a un lado  la política, la macroeconomía, el deporte profesional, la reverencial y unipolar actitud de las audiencias frente a los medios tradicionales.

En esa dinámica vertiginosa,  en ese mundo donde  cada minuto convergen  millones de personas interesadas en contactar, conocer, enterarse, hacer amigos, cruzar ideas, validar sus opiniones y su pensamiento al contrastarlos con los que, multiplicados, se convierten en el futuro, en lucha, en defensa de los derechos, en reivindicaciones que la prensa tradicional, por sus propias urgencias y limitaciones, no alcanza a entender, no valora, no alcanza, no se sensibiliza, no se apropia.

Con menos colaboradores pero con una mayor capacidad de hallar donantes generosos, la segunda causa más popular en la red es ‘Apoye la  campaña para la prevención del cáncer’, que cuenta con más de cuatro millones y medio de personas y que está a punto de rebasar su primera gran meta: recoger  USD 100 000 para la detección temprana de ese mal.

Mary Ann Safarik, una de las integrantes más  entusiastas, cuenta por qué asumió su tarea: “El 14 de junio mi mamá murió de un derrame cerebral causado por coágulos sanguíneos del cáncer. Luchó contra muchas cosas, incluyendo infecciones al estómago, miniderrames y ataques cardíacos. Vi cómo una mujer maravillosa y  audaz de 82 años se convirtió en alguien a quien ni siquiera le gustaba el chocolate.  Ahora y siempre la extrañarán demasiadas  personas ”.

Es el nuevo poder colectivo de las redes sociales, allí donde Internet expresa toda su fuerza y se despliega como el espacio democrático por esencia: plural, libre, tolerante, de ida y vuelta, deliberador, con una capacidad singular de escuchar a los demás,  intensamente vivo, intensamente solidario.

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GRANDES movilizaciones  EN FACEBOOK  

‘Carrera para terminar con el cáncer’
Arkansas Children’s Hospital,  5 465 067 miembros, USD 54 126 donados. ‘Apoye la Campaña  para la prevención del cáncer’
4  784  591 miembros USD 92 148 donados

 

‘Derechos de animales’
4 784 591 miembros USD 92 148 donados

‘Alto al calentamiento global’.
Organizaciones Alliance for climate protection y Repower America. 3 067 340 miembros USD 33 749 donados

‘Sociedad contra el maltrato a los niños’ 
2 940 766 miembros USD 41  039 donados.

La información sobre todas estas causas pueden encontrarse en la dirección de Internet  http://apps.facebook.com/causes/                                                                                                                                                                       Además conozca datos sobre otras causas similares a las que el usuario  puede suscribirse.

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Ilustración de Alex Cherry

27
Jun
09

si nos dieran empleo en El Telégrafo

SI NOS DIERAN EMPLEO EN EL TELEGRAFO
Si nos dieran empleo en El Telégrafo, se terminarían todos los problemas, angustias e incertidumbres que ahora tenemos  los periodistas sesgados, buitres, pitufos, mediocres y corruptos.

Dejaríamos de preocuparnos de que todos los días nos lleguen correos electrónicos, faxes y llamadas telefónicas donde nos amenazan en un lenguaje sospechosamente similar al que se usa en las agresiones sabatinas por cadena nacional: seudoactores políticos, testaferros de los empresarios de papel (?), voceros de la oligarquía, burgueses, contrarrevolucionarios.

Si nos dieran empleo en El Telégrafo, tendríamos la certeza de que el salario mensual nos llegaría con plena seguridad y sin esforzarnos demasiado: como el Estado lo paga todo, nuestros ingresos ya no dependerían de nuestra calidad periodística, de nuestra credibilidad, de nuestra lucha por la autocrítica interna o del esfuerzo para contar a los lectores lo que necesitan saber.

Si nos dieran empleo en El Telégrafo, estaríamos seguros de que por fin ejerceremos nuestro derecho a una verdadera libertad de expresión, pues podríamos escribir en las páginas de opinión lo que quisiéramos bajo cuatro únicas condiciones: tener cargos burocráticos  en entidades del Estado, revestirnos con  ropaje de intelectuales de izquierda, darles duro a todos los que se atreven a criticar ‘el proyecto’ y combatir a los que intentan mantener una posición equilibrada y serena frente al avance del fanatismo, la ceguera y las tesis ancladas en el siglo XIX.

Si nos dieran empleo en El Telégrafo, no trabajaríamos bajo la intensa presión de cumplir nuestro deber de investigar e informar lo que los ecuatorianos necesitan conocer, pues bastaría simplemente reproducir la agenda temática que conviene al Jefe  y acatar las líneas maestras trazadas por  las estrategias propagandísticas del poder total, es decir, optar por el silencio o el bajo perfil noticioso cuando cierta prensa corrupta estremece al país con  graves revelaciones sobre  la conducta del hermano del Jefe.

Si nos dieran empleo en El Telégrafo, no tendríamos mucho que escribir, porque como es un diario ‘público’ y ‘la libertad de expresión ya es de todos’,   tendríamos la seguridad de trabajar en  un medio  socialista y plural, colmado de  opiniones, testimonios, perfiles, crónicas, reportajes y cartas de ciudadanos que debatan, que deliberen, que expresen  la más amplia diversidad de ideas y sensibilidades de 13 millones de ecuatorianos.

Si nos dieran empleo en El Telégrafo, el Jefe no se vengaría de nosotros ni nos quitaría la publicidad, primero porque jamás nos atreveríamos a investigar los grandes contratos antiéticos del poder y, segundo, porque los dueños de la verdad seríamos nosotros y ningún contrarrevolucionario escribiría en nuestras inmaculadas páginas.

Ilustración de Mr. Toledano

23
Jun
09

cómo escribir una crónica

Johan Fournier 

HAGA UN PLAN

- No tenga miedo a la palabra “plan”. Tampoco a “esquema” o “estructura”. Las mejores crónicas han sido elaboradas sobre la base de un plan.

- Todo redactor debe escribir un plan para cada historia que se propone contar.

- Un plan es, simplemente, un mapa de las partes que integran la historia.

 PÓNGALE CABEZA AL LEAD

 - El lead es muy importante, pero no funciona si el párrafo final no tiene la misma prioridad.

- El lead es la cabeza de todo lo que se quiere contar, pero el flujo de información debe ser continuo, de principio a fin. De lo contrario, la historia no será contundente.

- El reportero no debe sentarse a la  computadora y preguntarse: “Bueno, ¿cuál es mi lead?”. Lo que debe preguntarse es: “Bueno, ¿cuál es la noticia que quiero escribir?”.

- No piense que en el lead debe ir toda la noticia, sino su esencia. De lo contrario, lo que hará es un lead atiborrado de ideas y palabras, confuso y oscuro, que bloqueará la comprensión del lector y lo dejará sin ninguna posibilidad de enganche.

- Otras preguntas: ¿De qué se trata la historia? ¿Cuál es el personaje principal? ¿Qué gesto es característico de él? ¿Qué frase textual resume lo que quiero contar?

- Limitar la extensión de los leads. Una historia larga fluye si la primera frase es cuidadosamente elaborada.

- Nunca olvide que está contando una noticia.

ARME BIEN EL ESQUELETO

 - Muchas historias comienzan y terminan bien pero se empantanan en la mitad.

- El cuerpo debe tener una secuencia clara de ideas, hechos, acciones.

- Toda dificultad para escribir una historia pasa por la falta de organización del material.

- Haga una lista de las cosas más importantes.

- Escriba una serie de subtítulos para cada episodio o hecho.

- Organice los materiales en escenas o capítulos.

- Tenga claro el eje, el enfoque y el condumio de lo que quiere contar.

DEJE EL TOQUE MÁGICO PARA EL FINAL

- La buena crónica requiere de un comienzo, un cuerpo y un final de calidad.

- El final da al lector la sensación de que sus preguntas han sido respondidas.

- El final refuerza el significado de la historia.

- El final es lo que el lector debe recordar más. Investigaciones sobre la memoria aseguran que cualquier cosa puesta al final perdura más.

- El final debe ser la cumbre de la continuidad sonora de la historia.

- El final debe estimular al lector a pensar.

- Cuando el lector percibe una estructura clara y redonda (lead, cuerpo y final) confiere autoridad a las palabras que ha leído.

- Nunca sacrifique el final para permitirse otro párrafo de información.

  Y NO OLVIDE ESTOS SECRETOS…

- Compare el final con el lead.

- Cubra el último párrafo y lea el penúltimo como si fuera el final.

- No gaste toda su energía creativa en el lead.

- Cuide que la historia no se le desinfle en el medio.

- No recorte arbitrariamente el final.

- No cierre una historia agotado. Hágalo tan inspirado como la inició.

- Lea en voz alta el texto final. Es la mejor manera  de detectar redundancias, errores de tipeo y problemas de ritmo en la narración.

Por Rubén Darío Buitrón

Ilustración de Johann Fournier