Chismosos

Me puse esta noche a mirar el Twitter.

Como imaginaba, algunas personas (por inconfesadas razones) retuitearon los recientes post de este blog.

En ellos, ya lo saben los lectores, explico el error que cometí el pasado 17 de marzo y me disculpo con quienes afecté o pude afectar, debido al formato que usé y que, evidentemente, fue inadecuado y equívoco.

Como siempre lo he hecho y lo haré en mi vida, y como ya lo he mencionado en los post que he escrito en estas horas, asumo las responsabilidades en todo cuanto me compete personalmente. Doy la cara y no evado lo que me corresponde.

Sin embargo, y de manera categórica, quiero hacer cinco precisiones:

1. No acepto que nadie intente asumir actitudes supuestamente “solidarias” o “gremiales” solo para ganar adeptos o para justificar su propia existencia institucional.

2. No me presto a que me utilicen como caballo de batalla conocidos tuiteros que suelen aparecer como “defensores de los periodistas”.

3. No permitiré que usen mi nombre quienes, en su momento, ni siquiera tuvieron la delicadeza, la caballerosidad o la valentía (como quieran asumirlo, si son capaces de asumirlo) de llamarme por teléfono, buscarme, escribirme o preguntarme directamente qué es lo que pasó.

4. Ratifico mi posición de siempre: ser autocrítico, amar el oficio, promover espacios de capacitación para elevar nuestro nivel y debatir de periodistas a periodistas los grandes temas de la profesión. Gracias a quienes con sinceridad y sin otro interés que el periodístico, analizaron objetivamente este caso.

5. A los otros, a los señores y señoras que en estas horas han retuiteado mis posts con su conocida actitud de impolutos, ególatras y obsesivamente hipercríticos, les exijo que no se ocupen de mí. Disfruten del morbo, la especulación, el rumor y el chisme, pero disfrútenlo con sus propios demonios.

Ilustración: http://www.desmotivaciones.es

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