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El sábado 25 de julio de 2009 publiqué, casi proféticamente, una columna en la que hablaba de Claudia López, una politóloga que escribía en Diario El Tiempo de Bogotá.

Tres meses después, Claudia fue “renunciada” (en realidad, despedida) de El Tiempo y el hecho despertó una polémica nacional sobre la libertad de expresión y la libertad de prensa en Colombia.

Ese mismo año, en mayo, el maestro de la ética periodística, Javier Darío Restrepo, fue despedido del diario El Colombiano, de Medellín, por un artículo crítico que escribió sobre el entonces presidente Álvaro Uribe.

El lector Manuel Cano dijo: “La columna de Javier Darío Restrepo era un oasis en medio de tanta información parcializada, a favor del gobierno, que publica este diario. Los invito a leer la defensa que hace (el periódico) de los hijos de Uribe, por el escándalo del lote en Mosquera, en el editorial del 15 de mayo. Creen que todos los lectores pensamos como los dueños de dicho medio de información”.

En el caso de Claudia López, según recuerda Wikipedia, fue despedida públicamente del diario tras haber criticado en su columna de los martes, la forma como ese diario había cubierto la información relacionada con el escándalo de Agro Ingreso Seguro.

Según López, el diario habría intentado favorecer la candidatura presidencial del ex ministro Juan Manuel Santos, cuya familia fue tradicional dueña de El Tiempo y luego accionista.

El diario publicó la columna y al final de ella escribió una nota de la dirección anotando que asumía la opinión de López como una carta de renuncia que “se la aceptaba inmediatamente”, y calificó de “falsas, malintencionadas y calumniosas” las afirmaciones de la columnista.

El despido de Claudia fue, sin duda, un atentado contra la libertad de prensa y la libertad de expresión.

“EL TIEMPO rechaza por falsas, malintencionadas y calumniosas las afirmaciones de Claudia López. La Dirección de este diario entiende su descalificación de nuestro trabajo periodístico como una carta de renuncia, que acepta de manera inmediata”, dice la nota de la dirección que cierra su última colaboración con el periódico.

“Es claro que en este caso se está sancionando a un periodista, y más exactamente a un columnista, por su modo de pensar”, dijo en ese entonces Ignacio Gómez, presidente de la Fundación para la Libertad de Prensa, a la revista Semana.

¿Qué ocurrió tres meses antes? Claudia López (bogotana nacida en 1970) publicó un artículo en Diario El Tiempo el que argumentaba la falsedad de un video difundido por el gobierno de Álvaro Uribe en contra de Ecuador, tras el bombardeo colombiano en nuestro territorio.

Este fue el artículo que escribí tras leer el artículo de Claudia:

“Yo le creo a Claudia”

En tiempos en los cuales muchos satanizan la posibilidad de ejercer el periodismo independiente y crítico desde los “grandes medios”, quiero contarles la siguiente historia sobre una periodista.

Se llama Claudia López y es colombiana. A ella no le convencen los discursos del poder político sobre patriotismo. Muchas veces, detrás de esos gestos “en defensa de la patria” se esconden estrategias perversas, motivaciones secretas, tácticas para desviar la atención, cinismos con máscara de “razón de Estado”.

A diferencia de la mayoría de sus colegas y compatriotas, Claudia descarta que sea “rotundamente veraz” el video donde supuestamente aparece el guerrillero ‘Mono Jojoy’ leyendo un texto en el que dice que las FARC aportaron a la campaña electoral del presidente Correa.

Suspicaz investigadora, Claudia, de 39 años, es una apasionada por descubrir las sórdidas relaciones entre el poder político, los violentos y las mafias, relaciones que marcan la historia de Colombia en los últimos 60 años.

Mientras practica squash, monta en bicicleta, va al cine, dicta clases, asesora en fundaciones y cocina exquisitos platos, Claudia escribe libros como el que estremeció al Gobierno de Uribe: ‘Parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos’.

Ella es frontal en sus espacios en Diario El Tiempo y Radio Caracol. Sobre las supuestas revelaciones del ‘Mono Jojoy’ dice que “un mínimo de rigor periodístico debía obligar a los medios a informar que el video se incautó hace dos meses, que aún no es judicializado y que está editado, es decir, lo que se ve fue manipulado por quien lo incautó y seguro lo filtró: el Ministerio de Defensa”.

Claudia desarma el discurso oficial.

Dice que el proceso que siguió el video desarticula, por sí solo, la estrategia: en poquísimas horas se filtra el video, los medios ponen titulares escandalosos, el Embajador norteamericano dice que es “irrefutable”, el fiscal lo califica como “la prueba reina” y el ex ministro y precandidato Juan Manuel Santos -sindicado por un juez de Sucumbíos en el caso Angostura- expresa que “más claro no canta un gallo”.

“La historieta y el repertorio -afirma Claudia- son tan obvios que ni siquiera dejan algo para la imaginación. Si eso hacen sin que estén operando las bases militares en Colombia, ¿qué no harán cuando ya se instalen?”.

Claudia es una de las cinco periodistas más leídas en su país. La derecha le califica como “la piedra en el zapato” de Uribe y las FARC la fustigan porque ella sostiene que hace tiempo la guerrilla perdió la brújula ideológica.

Ella defiende el periodismo como eficaz herramienta para llegar a la verdad, aunque el poder político desprecie y amenace a quienes lo ejercen desde la independencia y la crítica.

Así que, quienes no creen en ese periodismo, no le crean a Claudia.
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En la fotografía de arriba, Claudia López y una de las reflexiones que le costaron el despido de Diario El Tiempo