James-Natchwey-with-child-by-Gilles-Peress-for-Magnum-Photos

He visto anoche la película Fotógrafo de guerra, el famoso documental sobre el fotorreportero estadounidense James Natchwey.

No ha sido la primera ocasión. Quizás la he mirado unas veinte veces, pero ahora que estoy en el proceso de reaprender periodismo a partir de un severo balance autocrítico, nada mejor que volver a ella para entender por qué a Natchwey se lo considera el “Kapuscinski de la fotografía”.

Mis nuevas conclusiones son estas y quiero compartirlas con ustedes:

-El periodismo puede ser una poderosa arma de denuncia contra la injusticia.

-Antes de convencer a los demás tienes que convencerte a ti mismo.

-El periodista es un testigo de la historia, pero desde la experiencia directa con la gente. Sentir las emociones de la gente.

-Es importante desarrollar una visión personal sobre la vida.

-Solo conociendo el mundo te conoces a ti mismo.

-Debes saber por qué lo haces y por qué es importante lo que haces.

-Tienes que hacer muy bien tu trabajo porque de la manera que lo hagas dependerá cómo lo vea el mundo.

-Dale voz a la gente, explícale que es la única manera de que el mundo conozca sus problemas.

-Acércate con respeto a las personas a las cuales vas a abordar.

-No formes manada con tus colegas. Es mejor el trabajo solitario.

-Lo que hace un buen cronista es documentar la vida.
-Pon lo mejor de ti en las situaciones más difíciles. Sobrepasa los límites.

-Estar muy bien informado te da una comprensión intuitiva de lo que vas a hacer y del lugar donde estás.

-Consigue los datos con la precisión de un cirujano de guerra.

-Toma en cuenta que los editores subestiman al público. Tú tienes que romper esa actitud de los editores.

-Los señores de la guerra siempre despreciarán a los periodistas que quieren revelar lo que ellos no quieren que se conozca.

-Nunca te autocompadezcas.

-El miedo no es lo importante. Lo importante es cómo lo manejas.

-Recuerda siempre que la gente es más importante que tú.

-Si un día dejas que tu carrera sea superior a tu compasión, habrás vendido tu alma.

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Fotografía de Gilles Peress para Magnum Photos