QUITO ECUADOR 08-12-10.

Analista de medios, economista y exeditor general de diario El Comercio, Hernán Ramos dice que la política exterior ecuatoriana se transformó a partir de la asunción al poder del presidente Rafael Correa en 2007.

Ese cambio se refleja, por ejemplo, en los recientes sucesos relacionados con el asilo a Julian Assange en la embajada de nuestro país en Londres, en la posición del país a favor del exagente de la CIA, Edward Snowden, quien huyó de Estados Unidos tras denunciar el espionaje global de la Casa Blanca, y en la abierta solidaridad e indignación del gobierno ecuatoriano luego de que cuatro países europeos le negaran al presidente boliviano Evo Morales el sobrevuelo del espacio aéreo.

-¿Cambió radicalmente la política exterior ecuatoriana?

-Primero tenemos que decir que la política exterior ecuatoriana actual es compleja. Dejó de ser lineal o unilineal y se replanteó la relación con los Estados Unidos, con la Unión Europea, con los países latinoamericanos, con los organismos regionales como la OEA…

-¿Por qué y para qué?

-Porque la política exterior ecuatoriana era lineal, pasiva, previsible, sin iniciativas propias ni presencia internacional.

-Pero, ¿era necesario hacerlo?

-Eso hay que valorar con un análisis sereno y profundo. Al plantearse el impulso agresivo e intensivo en la creación de la Unasur, en la formulación y consolidación del Alba, que es, sobre todo, un proyecto más político e ideológico en su concepción, partimos de un hecho concreto: la política exterior se complejizó y se volvió más difícil porque tiene muchas aristas.

-Si es así, ¿para qué se la complejizó?

-Porque nuestra política exterior clásica era previsible, pasiva. Los anteriores gobiernos seguían conductas y comportamientos tradicionales, definidos sin ninguna sorpresa ni cambio.

-Como la relación con los Estados Unidos…

-Conocida a base del intercambio comercial permanente y un estatus quo bastante definido también. Lo mismo pasaba con Europa y lo mismo ocurría, de alguna forma, con América Latina.

-¿Qué cambia cuando se transforman esos parámetros?

-Primero, como te dije, se complejiza la política exterior ecuatoriana. Segundo, esa misma complejidad genera nuevos problemas, genera nuevos escenarios y, eventualmente, genera la posibilidad de que el Ecuador se vuelva un referente en el contexto latinoamericano, lo cual se ve claramente en los recientes sucesos internacionales.

-¿Cómo se ve ahora al Ecuador en ese contexto?

-Al pasar de una política exterior previsible y tradicional a una actitud más activa, más propositiva, más proactiva incluso en términos políticos regionales, obviamente se reposiciona en el contexto internacional de la mano del Primer Mandatario.

-¿Y eso, al mismo tiempo, le reposiciona al presidente Correa en el mundo?

-Sin duda. La imagen internacional del presidente Correa ha crecido en la medida en que su política exterior se ha dinamizado, se ha complejizado, se ha vuelto más activa.

-¿Cuáles son los efectos de este reposicionamiento?

-Las consecuencias políticas, propiamente dichas. Es decir, en algunos momentos hay fricción con los Estados Unidos, ha habido intensa fricción con países vecinos como lo que sucedió tras el bombardeo de Colombia a nuestro territorio en Angostura, entre otros temas.

-Y en lo interno también hay consecuencias…

-Claro. En lo interno hay, yo diría, una cierta prevención de los agentes económicos internos, por ejemplo exportadores e importadores ecuatorianos que estuvieron actuando siempre bajo los parámetros de una política exterior convencional.

-¿Quieres decir que a esos sectores les incomoda la nueva política exterior del país?

-Al ver que se mueven los parámetros de la política exterior ecuatoriana, ciertos exportadores, importadores, inversionistas y poseedores del capital tuvieron que reacomodar sus cargas en el camino y eso implicó fricciones, malos entendidos, cuestionamientos y, en algunos casos, en un silencio que afecta al gobierno cuando éste ha necesitado apoyos explícitos.

-El gobierno habla de nuevos socios, de nuevos equilibrios geopolíticos, ha retomado conceptos como el antiimperialismo, la soberanía y el nacionalismo… ¿Cuánta coherencia existe entre los conceptos y las acciones?

-Podemos compartir o no compartir con el gobierno esos conceptos y esas acciones, pero aunque ha habido altibajos en el discurso y en las acciones, hay un esfuerzo por ser coherente.

-¿En qué ha habido altibajos?

-Es significativo, por ejemplo, que el Ecuador sea parte activa de las estrategias para no depender de la OEA o de otros organismos regionales y contar con espacios más independientes. Pero se han visto fisuras cuando, por ejemplo, el exvicecanciller Kintto Lucas mostraba un discurso radical, distinto al de otros altos funcionarios menos antiimperialistas y menos antinorteamericanos.

-¿Los nuevos parámetros serán ventajosos o perjudiciales para los ecuatorianos?

-Sería irresponsable dar una respuesta categórica. Al gobierno aún le queda mucho camino por recorrer y solo entonces podremos hacer un balance equilibrado y justo de su política exterior.

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Perfil
Hernán Ramos es economista y consultor. Fue Editor General de Diario El Comercio. Se formó en importantes periódicos del exterior. Sus estudios y análisis sobre política, economía y medios son permanentes fuentes de reflexión y debate. Fundó la revista digital http://www.b10.com.ec y tiene el blog ramoshernan.blogspot.com