andes

Mateo Flores tiene 18 años y aún es colegial. Debería estar en primer año de la universidad, pero le reprobaron un año como castigo por su fuerte carácter,  sus cuestionamientos y rebeldía.

Por eso sigue en el colegio, en el Anderson.

Cerca de las siete de la noche llega, apurado, a la sala del IAEN. Está solo. Se sienta en una butaca del ala derecha del auditorio principal, en la tercera fila, contando desde atrás.

Mira las dos pantallas gigantes colocadas a los extremos del escenario.  Observa quiénes son los panelistas.

Escucha al primero de ellos: Óscar Bonilla, uno de los comisionados que investigan los hechos ocurridos el 30 de septiembre de 2010.

Mientras habla Bonilla, observo a Mateo, gordito, de lentes gruesos, con sus mechones negros de un lado más largos que los del otro lado.

Los estilos de corte de pelo de los jóvenes son, como han sido siempre, una expresión de resistencia, de irreverencia, de sentido de libertad.

Patricio Rivas, el catedrático chileno que modera el panel, espera que terminen los aplausos del público a Bonilla y deja que los grupos colectivos “30S”, “Nunca más” y “Patria Altiva y Soberana” se expresen, griten, se entusiasmen y coreen “No más impunidad”, “Viva la democracia”.

Rivas, que no logra controlar los 15 minutos reglamentarios para cada uno de los cinco panelistas, pero que, al final, no importa porque cada uno dice lo que quiere decir, anuncia (sin decirlo así) a la estrella de la noche: el periodista estadounidense Jeremy Bigwood.

Mateo alcanza a decirme que su objetivo este año es ser presidente del consejo estudiantil de su colegio. Y que no estudiará periodismo, porque no le gusta, porque le parece mediocre.

Que tiene dos sueños, que luego me los dirá, porque este momento empieza a hablar Bigwood, pronunciando despacio sus palabras, con un claro español.

Mateo alcanza a pedirme que le regale dos o tres hojas. “Yo quiero escribir de estas cosas”, susurra.

Bigwood empieza a hablar. Nada ni nadie lo interrumpe.

El silencio en el auditorio es tan conmovedor como las confesiones del connotado periodista:

“Yo voy a hablar sobre las posibles influencias del gobierno estadounidense y otros elementos como los negocios y los medios de comunicación, sobre EE.UU.  respecto a Latinoamérica y las posibles repercusiones de estos asuntos acerca de los eventos ocurridos en el Ecuador.

“Yo trabajo en Washington indagando información histórica por medio de la ley Foyers y la Ley de Información de los Estados Unidos. También trabajo por medio de los archivos nacionales y, por supuesto, utilizando cualquier otra fuente de información como el famoso Wikileaks.

“Por medio de mi trabajo he podido descubrir muchas cosas importantes para entender la forma de operar del gobierno de los Estados Unidos en América Latina.

“Una prueba, quizás entre la más relevantes hoy, es la del Comité Church del Congreso de los EE.UU., que muestra que la CIA apoyó al poderoso periódico El Mercurio de Chile, haciendo mala propaganda para que cayera un presidente democráticamente elegido (Salvador Allende) y para que se frustrara su revolución.

“Otro de los documentos que encontré antes de la caída del régimen de Fujimori en el Perú fue sobre su asesor Vladimiro Montesinos. Se describe a Montesinos como un oficial corrupto.

“Fue al hacerse público este documento que la gran parte de la población peruana se enteró de ese hecho, y es que mientras la revista Caretas de Lima denunciaba que la DEA investigaba a Montesinos, la CIA lo apoyaba. La DEA y la CIA estaban trabajando en contradicción.

“En el caso de Venezuela investigué el golpe contra el presidente Chávez en 2002. Ha sido difícil encontrar información. El Pentágono admitió  tener más de 300 páginas de documentos, pero se negó a liberarlas.

“Sin embargo, pude desclasificar documentos indicativos, como es un texto de la CIA que publicamos con Eva Golinger, el cual muestra que la CIA tuvo pleno conocimiento de la maduración del golpe.

“También obtuve documentos que muestran cómo los partidos políticos de oposición, fundaciones, ONGs y periodistas recibieron fondos de agencias de los EE.UU.

“Más tarde investigué el golpe en 2009 contra el presidente Manuel Zelaya.

“En esos dos casos (Chávez y Zelaya) hubo apoyo e influencias de poderosos actores de EE.UU.

“Generalmente podemos identificar tres conexiones para los planes golpistas: organizaciones internacionales de medios de comunicación con sede en Miami, negocios con relaciones muy fuertes en EE.UU. y, posiblemente, lo más importante, entidades del gobierno de los EE.UU. que se han metido en los asuntos internos de otros países, como son la NSA, la CIA, la USAID y la NED, organismos del propio Departamento de Estado, más una sopa de letras de empresas subcontratistas y jóvenes latinoamericanos que han sido influidos por medio de becas.

“Hay sentido en hablar con más detalle sobre la cantidad y la complejidad de entidades de EE.UU. relacionadas con la política externa. Sin duda, la mayoría de estas entidades también han trabajado acá en el Ecuador.

“Primero debemos empezar con la NSA, que es muy famosa ahora por las denuncias de Edward Snowden. La NSA era una organización que era muy secreta y que intentaba chupar toda la información electrónica posible de todo el mundo.

“La organización no tiene la necesidad de tener presencia física en ningún país porque puede hacer el espionaje por medio de satélites y redes digitales. Ayer (martes 24), en las Naciones Unidas, la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, dijo: Las intromisiones en los asuntos de otros países violan las leyes internacionales y los principios que deben guiar los relaciones entre ellos, especialmente entre las naciones amigas.

“Recuerden que la CIA no hace operaciones sin análisis, como por ejemplo la propaganda clandestina. Algo que pocas veces hemos notado es que la CIA ha financiado al conglomerado más importante de prensa en la región, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), cuyos miembros como El Mercurio de Chile y una gran parte de la prensa venezolana han sido financiados para orquestar golpes contra la democracia.

“El Departamento de Estado tiene la misión de interactuar con otros países. El órgano principal de propaganda es la oficina de Diplomacia Pública, la cual opera para influir en la opinión pública y en los periodistas latinoamericanos.

“También el Departamento de Estado tiene relaciones con otras entidades y contratistas que pueden influir en la política de otros países. Por ejemplo, entre 2007 y 2009, la oficina del Departamento de Estado canalizó, a través de fundaciones locales de derechos humanos y trabajo, al menos cuatro millones de dólares a los periodistas en Bolivia, Nicaragua y Venezuela, a través de la Fundación Panamericana para el Desarrollo, FUPAD, con sede en Washington. FUPAD también trabaja en Ecuador.

“El Departamento de Estado rige las políticas de la USAID que intercambia información con la Oficina de Iniciativas de Transición, la cual ha tenido una fuerte presencia en Venezuela y Bolivia.

“Otros programas políticos de la USAID  en el Ecuador se hacen usualmente con una contratista estadounidense que apoya a ONGs. La USAID otorgó a MCI una beca para apoyar a los periodistas. Entre esos apoyos está la Fundación El Universo. Según lo que han dicho los asesores del MCI, el nivel de educación de los periodistas ecuatorianos es muy bajo y su independencia de los empleadores es nula. Por lo tanto, ningún periodismo es posible porque la información es viciada o no publicada por las presiones que les aplican.

“La USAID es una organización bastante opaca. Es difícil sacar información sobre ella pese a la Ley de Libertad de Información. La NED (National Endowment por Democracy), que es un poco parecida a la USAID, nace para tomar el rol de propaganda que antes ejercía la CIA y es una organización que viene de los neoconservadores.

“Como dijo uno de sus fundadores, mucho de lo que hacemos hoy se hacía de manera encubierta hace 25 años por la CIA. La NED pasa sus fondos directamente a contratistas y ONGs y también por cuatro entidades: el International Republican Institute, el National Democratic Institute, el American Center for Internacional Labor Solidarity, que trabaja con sindicatos, y el Center for International Private Enterprise. De ahí el dinero va a un sinfín de ONGs.

“Entre las ONGs que reciben fondos para proyectos en Ecuador se ve a International Republican Institute, con casi medio millón de dólares en 2013.

“Históricamente, las organizaciones de medios de comunicación y de periódicos y las ONGs han sido financiados por los EE.UU. para acompañar a las Fuerzas Armadas en la maduración y eventualmente en la ejecución de los golpes de Estado en contra de los gobiernos democráticos en América Latina.

“En verdad, hay muchos ‘mercuritos’ en América Latina.

“Para el 30S todavía hay mucho por preguntar y descubrir sobre el rol que pudieron haber tenido los EE.UU. en el intento de golpe en Ecuador, en 2010.

“Al presidente de la SIP, hoy Jaime Mantilla, director de uno de los principales diarios del país, recientemente Ricardo Restrepo (del IAEN) le preguntó si es legal que la prensa sea financiada por la CIA para armar golpes de Estado en América Latina. Jaime Mantilla no lo negó.

“Para mí, como investigador, me queda una pregunta colgada que vale la pena investigar: cuáles, si existen, son los nexos entre los actores involucrados en el 30S y las agencias de política exterior de los EE.UU”.

Bigwood escucha una ovación. El público estalla, de nuevo, en consignas, lemas y vivas.

El sencillo hombre de unos 65 años, calvo, de lentes sin marco y barba y bigote canos, recibe los aplausos sin inmutarse, con una pequeña sonrisa y un actitud reverente hacia el público y sus compañeros de panel.

Vienen después el asambleísta Miguel Carvajal, el periodista Rodolfo Muñoz y la viceministra Rosa Mireya Cárdenas.

Bigwood, sin embargo, deslumbra a Mateo.

-Creo que voy a escribir un libro sobre esto- me dice sonriendo, agitado, con sus ojos rasgados y solicitándome más hojas de mi cuaderno.

“Soy incomprendido entre mis compañeros”, confiesa este muchacho que nunca conoció a su padre. “La gran mayoría de ellos están dedicados a los drogas o tienen problemas por embarazos prematuros”.

Se califica como un socialista de nacimiento que siempre acude a encuentros como estos para aprender más.

Cuando se acaba la botella de agua que trajo y empieza a retorcerla, como un signo de su conciencia ecológica, me dice que tiene varios sueños: entrevistar al presidente Correa, dirigir el consejo estudiantil de su colegio, presidir la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE) y transformarla.

Vivo en el Batán Alto, por el Quicentro, precisa.

Habla conmigo pero también se da tiempo para atender las cosas que dicen los panelistas.

¿Lees?, le pregunto, aunque mientras me salen las palabras siento que es una típica pregunta de adulto escéptico frente a un chico al que, de alguna forma subestimándolo, creo que quizás le sobra entusiasmo pero le falta formación.

Su respuesta es la que menos espero: “Desde hace años leo las obras de Marx, de Engels y de Lenin, pero, sobre todo, de la persona que más admiro en el mundo: el Che Guevara”.

No tengo dudas, expresa luego, de aquel hermoso poema del chileno Pablo Neruda: “Podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera”.

De pronto, de nuevo entre la algarabía y las emociones, la presentadora agradece la presencia del público luego de que el comisionado Carlos Baca pronuncia intensas palabras en homenaje simbólico a las víctimas del 30 de septiembre de 2010.

Mateo me pide la dirección de mi blog. Se la doy.

“En realidad –me cuenta acercándose a mi oído izquierdo- ahurita quiero ir a seguir leyendo al Che. ¿Sabe qué pienso estudiar? Derecho o Economía Política. Con eso llegaré a ser lo que he querido desde chiquito: presidente de la República, aunque siempre me digan que soy la oveja negra”.

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QUIEN ES BIGWOOD

Jeremy Bigwood es periodista estadounidense. Trabaja para el periódico virtual The Huffington Post, uno de los medios más importantes del mundo.

Tiene un enorme prestigio como periodista de investigación, especializado en descifrar documentos secretos y reservados de organismos como la CIA, el Pentágono, la Casa Blanca, etc..

Como fotoperiodista cubrió la región de América Central, en especial las guerras civiles ocurridas entre 1984 y 1994.

Sus textos e imágenes han sido publicados en todo el mundo.

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Imagen tomada de la agencia Andes