Por Alexis Cuzme                                                             ciudadhecatombe.blogspot.com

El primer encuentro con Batallas personales (Gania ediciones, 2013) fue decepcionante, y lo digo sin ningún reparo de vergüenza.

Abrí el libro en la página que el mismo autor había recomendado por tratarse de un coterráneo manaba destacado como activista cultural. Un texto que abusaba de los lugares comunes, por lo menos de los que para mí lo eran. Que no me aportaba con datos inéditos y cuya emotividad no me llegó.

El segundo encuentro con el libro me demostró que, a excepción del texto antes nombrado, el resto de crónicas eran pequeñas, duras, conflictivas y aceleradas postales de un país al margen, con personajes e historias capaces de arrinconar al lector. Después de los primeros títulos ya no pude despegarme de sus páginas.

Filosofía del verdugo, Las alucinantes danzas del poeta irreverente, Equipajes humanos, Urbanismos rurales, La vida en una baldosa, Elena está de viaje, Las soledades de Gonzalo Benítez, El hombre inacabable, son títulos que han quedado retumbando en mi interior, por lo impactante de las imágenes narradas, por aquella sensibilidad que va agujereando de a poco, por el ritmo de los relatos.

Rubén Darío Buitrón no solo ha ganado un lector, sino que ha logrado que un periodista se reafirme en su trabajo.

El libro cuenta con un plus: el prólogo de Javier Darío Restrepo y el epílogo de Miguel Ángel Bastenier.