LASSO

Un excandidato presidencial se convirtió, de pronto, en sutil crítico de la prensa que, según él, tiene miedo y sucumbe…

Banquero y miembro de una poderosa secta católica internacional, ahora pide a los “medios independientes” “reconocer la libertad de expresión” como “un valor fundamental para vivir en democracia” y “no sucumbir ante el miedo”.

¿Olvida que en el pasado algunos medios sí sucumbieron cuando estaban en manos de la familia Isaías y la familia Aspiazu, entre otras, que acumularon capital gracias a la generosidad de sus políticos amigos que, auspiciados por la misma banca a la que él pertenece o perteneció, en los años 90 promovieron las leyes para el abuso bancario y el descalabro financiero de millones de clientes?

¿Por qué en aquel tiempo no habló de que los medios son “el contrapeso de la democracia”?

¿Por qué no pidió que los periodistas dejaran la autocensura y desenmascararan a quienes llevaron a la catástrofe a la banca y luego exigieron, bajo el balcón desde donde gobernaba el alcalde-presidente León Febres Cordero, que el Estado los “salvara”?

Devenido en sutil comentarista mediático, aprovechó la presentación de candidaturas de su débil partido (que no se ha logrado posicionar como “la segunda fuerza política del Ecuador”) para asegurar que “todos los ecuatorianos y yo respaldamos a los medios independientes por su valentía, su audacia, su interés por contribuir a una sociedad libre, abierta… Pero con todo respeto, queridos amigos (se refería a los periodistas que hacían la cobertura), les quiero pedir que no sucumban en el miedo”.

¿Puede inferirse que ese miedo implica que los medios o los periodistas callan algunos hechos, se autocensuran o prefieren mirar a otro lado?

¿No debería, bajo ese supuesto, ser él quien al “no sucumbir ante el miedo” diga todo lo que sabe y todo lo que la prensa no está contando?

Cómo personaje influyente, ¿acaso tiene información que nadie nos la está diciendo por miedo o por falta del “contrapeso” al que apela?

“Los ecuatorianos tienen derecho a escuchar nuestra voz, nuestras ideas y nuestros pensamientos. No nos cierren las puertas, no tengan miedo, mantengan la esperanza… No hay que capitular, no capitulen porque eso será el mayor daño a la democracia ecuatoriana que la propia Ley de Comunicación”, dijo, finalmente.

Los medios, en lugar de aplaudirlo, deberían exigirle que revele quiénes le han cerrado las puertas.

Y también tendrían que reclamarle los periodistas que, según el excandidato, prefieren autocensurarse y callar.

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Ilustración de Pawel Kuczynski

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