padilla II

Confieso que me sorprendió escuchar al famoso expresentador del espacio de Economía en CNN denunciando la alianza de esta cadena televisiva con los hermanos prófugos, William y Roberto Isaías.

Para completar la sorpresa, pocos días después de que Alberto Padilla lanzara su denuncia acerca de que tres de cuatro estaciones de CNN Latino pertenecían a los Isaías y eran parte de una estrategia para atacar al gobierno del presidente ecuatoriano Rafael Correa,  CNN decidió cerrar esos canales en Estados Unidos apenas un año después de haber sido abiertos.

¿Por qué el asombro? Porque Padilla ha sostenido siempre una posición económica neoliberal, antisocialista, y además porque durante sus casi 15 años en CNN no solo defendía desde la televisión las tesis del peor capitalismo posible, sino que era un permanente invitado a dictar conferencias en países de América Latina como “autoridad moral” del neoliberalismo y defensor a muerte de los TLC con Estados Unidos.

En Ecuador, una de sus fervorosas seguidoras y amigas es la señora Joyce de Ginatta, ícono del empresariado guayaquileño, defensora a ultranza de las posiciones más conservadoras y una de las personas que más influyó para que nuestra moneda oficial, el sucre, se derrumbara y abriera el camino para que la economía ecuatoriana se atara al dólar.

Alguna vez el diario derechista estadounidense The Wall Street llamó a Joyce de Ginatta “Nuestra Señora de la Dolarización” y le dedicó una página. Ya se imaginarán ustedes por qué.

No me estoy desviando del tema. Sucede que Ginatta tenía en el canal de cable CN3, de propiedad de los Isaías y hoy incautado en manos del gobierno, un programa que se llamaba “Bajo la lupa”, en el que uno de sus invitados preferidos era Alberto Padilla, quien, además, solía venir a Guayaquil con mucha frecuencia a dictar aquellas charlas de las que hablamos.

¿De qué conversaban en los programas de Ginatta? Obvio. De las bondades del neoliberalismo y de la “falta de libertades” en “ciertos países” latinoamericanos como Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua…

http://www.youtube.com/watch?v=SzKIjEAQd8k

Joyce y Padilla tocaban temas que, seguramente, hacían sonreír a los dueños de CN3 porque seguían un libreto explícito o implícito.

Me imagino a los hermanos prófugos satisfechos y orgullosos de la manera en que se manejaban sus medios, que tanto les sirvieron para crear el escenario que llevó a la debacle a la banca nacional y provocó la quiebra de cientos de miles de ecuatorianos que tuvieron que salir del país en busca de empleos indignos o que sufrieron infarto o que, incluso, se suicidaron.

Para colmo, la “gran prensa ecuatoriana” ha ignorado la denuncia de Padilla, quizás porque los Isaías ejercían influencia y mantenían (¿mantienen?) amistad y “lazos fraternos” con los dueños de algunos de los más importantes medios de comunicación del país.

Pero, más allá de eso, hay preguntas por responder: ¿en qué momento Alberto Padilla cambió de ideología? ¿Por qué salió a la luz después de tanto tiempo a denunciar a CNN y a los Isaías?

No creo que Padilla haya transformado su ideología ni sus puntos de vista sobre la economía, las finanzas y “las libertades de expresión y de prensa”.

Lo que creo es que este es, como muchos en América Latina, un ejemplo más de que “el diablo paga mal a sus devotos”. Cuestionas al poder mediático y te silencian. Punto. Como ocurre acá.

Padilla ha sido perseguido y acosado judicialmente por CNN no solo porque su salida ocurrió en los peores términos (estaba en desacuerdo con decisiones de los directivos como las de darle un tono más frívolo a la programación), sino porque la cadena estadounidense le acusa de haberse “llevado” el nombre de su programa, Economía y Finanzas, el cual Padilla asegura fue idea suya y le pertenece.

Catorce años al servicio de CNN no tuvieron ninguna trascendencia ni importaron el momento que la cadena decidió que Padilla ya no le convenía, no por ideología sino por cuestionamientos a su nueva estructura.

Padilla, por tanto, no era una estrella, como seguramente creía serlo, sino un peón del juego mediático que propone CNN al continente como el canal más influyente en noticias en español, un canal al que en algunas televisoras de acá hasta le imitan las conductas de sus presentadores y el formato de sus noticiarios.

Como todos los grandes medios, aquella “libertad de expresión y de prensa” que tanto reclamaba Padilla para América -y de cual se enorgullecía ejercer en Estados Unidos- terminó cerrándole todos los espacios en el propio medio.

No sé qué pensará ahora Padilla de la libertad de expresión y de prensa en CNN, pero sería bueno saberlo.

Por ahí el exconductor debería empezar un ejercicio autocrítico que termine no solo en denunciar a los Isaías y su complot mediático contra el gobierno ecuatoriano, sino en revelar al continente cuáles eran y cuáles son las grandes líneas editoriales de CNN a favor del “stablishment” conservador y en contra de todo aquello que pueda implicar cambios profundos en las relaciones de poder en América Latina.