Tatarevic

La China Muñoz estuvo a punto de romper el récord de Sofía Caiche: 398 pulsaciones en un minuto. Pero según el juez del programa, Vito Muñoz, encargado de mirar el contador ajustado a la cintura del short de la China, y la animadora Gabriela Pazmiño, la China se quedó sin novio (?) y sin trofeo. Solo alcanzó 290 pulsaciones, pese a que Pazmiño la animaba con “muévete más, muévete más” y gritaba al público que mirara (¿admirara?) las piernas de la China.
Junto a los miembros del jurado estaba Sofía Caiche, quien salió a la platea a defender su récord y demostró cómo deben moverse la cintura y las nalgas para llegar a la cifra que la mantenía como campeona.
Hasta el 28 de enero de este año, Caiche era, para decirlo en términos futbolísticos, “la puntera indiscutible”, seguida por Fernanda, con 365, y Dina, con 290.
Pero otra noche ya no fueron ni la China ni Fernanda ni Dina quienes amenazaron el reinado de Sofía.
De repente apareció Denisse Arce, una joven más atlética, pequeña y delgada que sus antecesoras, y superó el récord de Sofía en el Nalgómetro. Logró 455 pulsaciones.
Gabriela Pazmiño, ex asambleísta por el partido de Abdalá Bucaram, le alentaba: “El pueblo te quiere, ñaña. Vas a arrasar”. Cuando terminaron los 60 segundos, el otro animador, Carlos José Matamoros pidió a Vito Muñoz, de quien destacó su profesionalismo (?), “que hiciera el gran sacrificio de mirar uno de los dos nalgómetros de Denisse”.
Muñoz hizo el sacrificio. Denisse había destronado a Sofía Caiche con la indescifrable velocidad y sincronización de sus movimientos al ritmo de un reagetton.
¿Quién es Denisse? ¿Qué hace? ¿Qué piensa de la vida? ¿A qué se dedica? ¿Cuáles son sus mayores preocupaciones y sus más grandes sueños? ¿Por qué decidió participar en el programa? ¿Cree que su mayor talento es su capacidad para mover la cintura y las nalgas por sobre otras muchas virtudes físicas, intelectuales y espirituales que pudiera tener?
Quizás nunca lo sabremos. Esa parte de la vida de Denisse, que para ella talvez sea importante, pasó inadvertida para los conductores y para el público. O quizás no les importe ni a Denisse ni a los conductores ni al público.
El segmento “El Nalgómetro” es uno de los espacios más cotizados del programa “Soy el mejor”, calificado como “E” de entretenimiento. Es decir, no hace daño a nadie…
¿Por qué, entonces, el escándalo? ¿Por qué nos oponemos a que ciertos programas de la televisión nacional, en este caso TC, canal incautado por el Gobierno, tenga un nivel tan elemental y básico, tan poco pensado y tan poco original, que valora a la mujer solo por su capacidad de mover las caderas?

Entre “los amargados y los que quieren atentar contra las libertades” está la Juventud Comunista del Ecuador (JCE), que apoya al Régimen, supongo, y que en febrero pasado presentó una denuncia contra el programa de TC ante la Superintendencia de Comunicación.
Según el portal Ecuador Inmediato, la JCE denunció “El Nalgómetro” porque, a su manera de ver, “difunde contenidos discriminatorios y denigrantes no sólo hacia la mujer, sino hacia todas y todos los ecuatorianos”.
La nota dice que “con el fin de defender a las y los niños, jóvenes y ciudadanía de contenidos mediáticos discriminatorios y sexistas, la JCE denunció ante la Supercom al programa televisivo conducido por Carlos José Matamoros y Gabriela Pazmiño Pino”.
El oficio fue entregado por el secretario general de la JCE, Juan Francisco Torres, en compañía del asambleísta Diego Vintimilla, quienes según lo establecido por la Ley de Comunicación -dice la nota- recurrieron a las instancias correspondientes para hacer cumplir la normativa establecida referente a la difusión de contenidos discriminatorios y denigrantes no sólo hacia la mujer, sino hacia todas y todos los ecuatorianos, afectando así el constante trabajo por la construcción de un Buen Vivir Integral.
En su comunicado, la JCE dice que estará atenta frente a cualquier situación que perjudique a las y los ecuatorianos, en especial de prácticas que fomenten la cultura del machismo: “Es responsabilidad ciudadana defender el derecho a una programación no sexista”.
Pero, ¿qué tienen que ver el Nalgómetro y el Buen Vivir?
Para quienes ahora dicen luchar por las libertades, como la asambleísta de Madera de Guerrero, Cynthia Viteri, el Nalgómetro y el Buen Vivir son dos circunstancias que no tienen nada que ver la una con la otra.
Pero el sentido del Buen Vivir tiene que ver con una filosofía que busca mejorar la calidad de vida de todos y su sentido del amor, del deseo, del respeto a la pareja.
Y un programa como “Soy el mejor”, transmitido en el canal incautado TC Televisión por las noches y calificado como Entretenimiento, quizás sí tenga que ver con la calidad de vida de los ciudadanos.
Viteri dice que hay un instrumento de persecución solo para los medios que le son incómodos al Régimen y critica que las sanciones se den particularmente contra los medios “independientes” y no “a los que controla el Gobierno”.
A las asambleístas (de Alianza PAIS) que se quejan de la discriminación y la falta de respeto contra la mujer “no les ofende el campeonato del Nalgómetro que transmite el canal TC, porque proviene de un medio del Estado”, afirma. Y en eso, Viteri tiene razón: ¿por qué ninguna asambleísta reclama por El Nalgómetro?

En una reciente entrevista realizada por diario El Universo al Defensor del Pueblo, Ramiro Rivadeneira, se muestra lo equivocados que estamos quienes exigimos una televisión de calidad. Deaspués de esta entrevista, a Rivadeneira le llovieron las críticas.

P. Un estudio realizado por la Defensoría en el 2012 identificó varios programas en televisión pública y privada con contenidos que consideró discriminatorios, pero muchos siguen transmitiéndose. ¿Estos deben o no ser llevados a instancias como la Supercom?
R. Nosotros no vamos a descansar hasta que los contenidos que se transmiten en la televisión, sean por publicidad o por cualquier otro programa, no sean transmitidos, porque resulta un atentado a la dignidad del ser humano.

P. Entonces, ¿presentarían una denuncia como institución?
R. Sí, porque creemos que todo se debe manejar de manera integral. Lo vamos a hacer no con el ánimo de que se sancione, sino de que la institucionalidad creada prohíba definitivamente que en este país exista un programa que atente contra la dignidad del ser humano. Pero si antes de que nosotros procedamos existen los cambios correspondientes, por supuesto vamos a estar muy satisfechos. Lo que queremos es que esa programación que se ha vuelto natural cambie.

P. Hay programas como Mi recinto, difundido por TC Mi Canal, en manos gubernamentales, o La pareja feliz, que lo transmite Teleamazonas, cuestionados incluso por su informe; sin embargo, la Supercom no ha actuado de oficio en estos casos, pero sí en otros, como el caso Bonil, ¿por qué?
R. Eso es algo que tendrían que preguntarle a la Supercom. Yo no puedo responder sobre su capacidad de actuar de oficio o sobre los casos que está conociendo. Pero, efectivamente, hay programas que tienen contenido discriminatorio y que tendrán que llegar a ser conocidos por la institucionalidad.

P. Ud. ha dicho que programas como La pareja feliz deberían desaparecer, ¿lo dijo para que se cumpla una ley o como una opinión suya?
R. Mi opinión no tiene nada que ver con la calidad del programa y tampoco tiene que ver con aspectos moralistas. Estamos hablando de aspectos técnicos que se pueden sustentar. Nosotros vemos que hay problemas en los contenidos, en cómo se los manifiesta, la burla que se hace de los colectivos que tradicionalmente han sido discriminados.

P. ¿Cree usted que los medios ya no deberían transmitir música como el reggaetón que incluye muchos estereotipos y sexismos?
R. No quiero contestar nunca una pregunta desde el lado moralista. A mí el reggaetón no me gusta, pero dígame quién soy yo para valorar, desde el aspecto moral, si el reggaetón tiene que transmitirse o no. Esa pregunta me encantaría que se la haga a la ciudadanía y que la gente repiense y revalorice los mensajes que le están llegando a través de los medios, de la música, de los libros.

Y más criticados seremos si leyéramos al maestro Jesús Martín Barbero, quien responde a aquellos que todo lo solucionan con la ya famosa frase: “Si no te gusta, cambia de canal”:
“La experiencia del zapping (ese control remoto mediante el cual cada uno puede armarse su propia programación con fragmentos, pedazos, restos de noticieros, dramatizados, concursos o conciertos) se hace metáfora que ilumina doblemente la escena social: esos modos nómadas de habitar la ciudad desde el emigrante y el desplazado a los que toca seguir indefinidamente emigrando, desplazándose dentro de la ciudad a medida que se van urbanizando las invasiones y valorizándose los terrenos (…)”.
“Pues nos encante o dé asco, la TV constituye hoy al mismo tiempo el más sofisticado dispositivo de moldeamiento y deformación de la cotidianidad y de los gustos de los sectores populares”

Resolver los problemas de la vida no es tan fácil como para solucionarlos haciendo zapping, porque aunque cambies de canal alguien seguirá viendo esta degradación a la mujer como objeto: unas nalgas que mientras más deseo y morbo provoquen al televidente más cerca están de ganarse un degradante premio.

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° Televisión pública: Del consumidor al ciudadano
Ilustración de Vladimir Tatarevic