PALESTINA

Tengo la certeza de que los ecuatorianos que defienden a Israel por masacrar al pueblo palestino son los mismos que aplaudieron el bombardeo del gobierno colombiano de Álvaro Uribe al Ecuador.
Los pretextos son parecidos: los extremistas de Hamas, fracción palestina que ha declarado en guerra permanente con Israel y que asienta en la franja de Gaza, recientemente mataron a tres jóvenes de este país.
Según la lógica de Uribe, a los “terroristas” de las FARC había que exterminarlos “donde quiera que estuvieran”, a base de la filosofía de su presunto “legítimo derecho extraterritorial a defenderse”.
Su aparato de inteligencia y la ayuda tecnológica del gobierno de Estados Unidos detectó que uno de los jefes de las FARC y un grupo de guerrilleros se refugiaban en la selva ecuatoriana.
A Uribe no le importó violentar la soberanía de nuestra nación, mandó sus aviones de guerra, cruzaron la frontera, bombardearon con misiles teledirigidos y mataron al comandante Raúl Reyes y a sus milicianos.
Igual ocurre con la lógica israelí-sionista (que pretende colonizar, expandirse, arrebatarle el poco territorio que le queda y desaparecer a Palestina), la respuesta debía ser contundente, tan contundente que mientras buena parte del planeta se distraía con los últimos partidos del Mundial de Brasil, Israel bombardeaba y mataba a cientos de supuestos terroristas “mezclados entre civiles”.
Por eso, de los 220 palestinos asesinados desde el 8 de julio pasado, 70 por ciento son niños. ¿Cuántos de esos pequeños cruelmente asesinados, según Netanyahu, presidente de Israel, eran parte de quienes lanzan cohetes sobre la sofisticada cúpula antimisiles que cubre su país y que fue construida con la ayuda del gobierno de Estados Unidos?
Hoy, miércoles 16 de julio, se ha denunciado que los cadáveres de cuatro niños palestinos aparecieron en la playa y eso, insólitamente, parecería que provocará una tregua de cinco horas. Sí, de apenas cinco horas.
¿El sionismo pretende que el mundo se conmueva? ¿Quiere hacernos creer que tiene una dosis de piedad? ¿Netanyahu pretende enternecernos al decir que investigará no la masacre sino, exclusivamente, la muerte de los cuatro niños?
Pero hay algo más grave: la actitud de los medios de comunicación. Tanto en el mundo “occidental” como en nuestro país, la mayoría de la prensa ha minimizado la masacre sionista al pueblo palestino tratando de hacer creer al planeta que lo que hay en Gaza es una guerra (¿), es decir, un enfrentamiento entre dos fuerzas con igual capacidad de ataque y defensa, lo cual es, simplemente, imposible.
Llamemos las cosas por su nombre: en Gaza hay un genocidio. ¿Serán capaces los medios de dar el espacio pertinente en portadas a estos gravísimos hechos que nos atañen a todos los ciudadanos del mundo o seguirán en su política editorial de apoyar a Israel al disimulo escondiendo el crimen masivo que el sionismo está ejecutando?
¿Qué compromisos tiene la prensa, la local por ejemplo, para no poner en primera página los titulares reales y correctos?
¿Los viajes, las invitaciones especiales, los cocteles a los directivos y periodistas, tienen algo que ver con el silencio y la falta de equilibrio periodístico?
¿Por qué los medios suelen hablarnos tanto de Israel, mostrarnos sus bondades y sus grandes logros tecnológicos, científicos, agrícolas? ¿Por qué los editoriales y los jefes de redacción son tan útiles al proyecto sionista?
¿Por qué los medios nunca nos hablan de Palestina y Gaza? ¿Quiénes viven allí? ¿Quiénes son? ¿Por qué ellos no progresan como Israel? ¿Por qué viven en una cárcel geográfica, física y política? ¿Por qué Palestina no es reconocida como una nación e Israel sí?
¿La tenencia de grandes capitales sionistas en los bancos de Estados Unidos y el comercio de armas tienen algo que ver?
¿Tiene algo que ver que en el mundo “occidental” el arte, en especial el cine de Hollywood, donde muchos estudios también son financiados por capitales sionistas, ha sido la herramienta para hacernos creer que Israel siempre tendrá la razón después del holocausto que sufrieron los judíos en la segunda guerra mundial?
Algún indignado sionista ecuatoriano escribía a mi twitter que “Israel tiene derecho a defenderse frente al terrorismo de Hamas”. Pero esa es una verdad a medias o a cuartas. Si Hamas hace terrorismo (según el criterio de los sionistas) pues enfréntense a Hamas, pero no maten a gente inocente.
No hagan con un pueblo pobre y desarmado, al que el ejército sionista lo ha reducido a su mínima expresión, lo que Hitler les hizo a ustedes. No provoquen un nuevo holocausto al revés ni conviertan en cómplices silenciosos a los periodistas y a los medios ecuatorianos, los mismos que cuando Uribe bombardeó Ecuador el 1 de marzo del 2008 viajaron a Bogotá para entrevistarlo/felicitarlo.
Hay que estar claros con las mentiras.
Luisa Bustamante, de Alainet, dice que “pensar que no se atacará a civiles es una falsedad, ya que cuando bombardean objetivos supuestamente terroristas, por la densidad poblacional es imposible que no afecte a víctimas civiles y a un alto número de niños y mujeres”.
Y Bustamante apunta a la prensa: “Por lo general reproduce las noticias de las grandes agencias internacionales de la información, las cuales entregan una visión parcializada del ‘conflicto’. Hablan de un enfrentamiento como si ambas fuerzas fueran iguales en poderío. Denuncian muertos pero no precisan que el 98% de los muertos son palestinos, civiles mujeres y niños”. No publican las protestas que hay en el país y en el mundo y no contextualizan cuál es uno de los roles de Israel en Medio Oriente: ser el guardián de los intereses de los Estados Unidos.
Estoy seguro de que si los palestinos tuvieran cadenas de cines, supermercados y grandes almacenes en Ecuador, la prensa local les trataría con cuidado porque pagan publicidad y eso es sagrado para la prensa, más que cualquier otro tema. Eso hacen los medios con los sionistas que tienen grandes negocios acá: los respetan como respetan a la embajada de Estados Unidos para que ésta no les hagan problema cuando viajan a Miami.
Tengámoslo claro: si un medio local publica algo que no le guste a Israel, inmediatamente pierde la publicidad de los hipermercados, supermercados, cines, centros comerciales. Y eso a la prensa privada le duele como si le estuvieran bombardeando desde un K-Fir.
Todos los periodistas sabemos que la autocensura funciona a la perfección en estos casos: si un medio publica algo que no le gusta al sionismo de Israel,inmediatamente pierde la publicidad.
Por eso los medios y algunos de sus editorialistas y voceros quieren despistarnos, confundirlos, analfabetizarnos.
El objetivo es que no entendamos lo que en realidad pasa y aceptemos la única verdad del híper poderoso.
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Fotografía de Diario El Tiempo de Bogotá