Jacobo Quintero-Touma

Experto en Oriente Medio, Jacobo Quintero-Touma dice que sería muy simple pensar que el pueblo árabe islámico reacciona con violencia sin causa histórica alguna.
Él considera que la esencia del problema está en los 70 años de agresión del poder económico y bélico de EE.UU. e Israel en contra de los palestinos y de los pueblos árabes oprimidos.
¿Entendemos en el Ecuador el problema en Oriente Medio? ¿Creemos, desde el facilismo y el análisis superficial, que es fanática la reacción de los árabes? Más allá de la trágica muerte del embajador norteamericano en Libia por el atentado contra el consulado de Estados Unidos, es necesario ir al fondo del hecho, que es un signo de algo mucho más grave.
En una oficina de Urdesa, donde hay una pantalla con cámaras de seguridad y un sinnúmero de libros y objetos representativos de la historia universal, hablamos con el experto Jacobo Quintero-Touma.
¿La reacción árabe es un acto de intolerancia y brutalidad?
– Muchas veces se muestra a los árabes como pueblos violentos e irracionales y se habla del islam como un religión predispuesta a la agresión y a la revancha.
¿Y no es así?
– No es así. El Medio Oriente es la cuna de las tres religiones monoteístas de la humanidad: judaísmo, cristianismo e islamismo. Ninguna de las tres religiones llama a la guerra como resolución de un conflicto ni tampoco llama a odiar al otro.
Pero, históricamente, toda religión, naciones y bloques geopolíticos han utilizado a Dios como justificativo para la violencia.
– Obviamente, la gente descontextualiza sus propias creencias religiosas, así como en la Edad Media el Papa mandó a matar gente a través de las cruzadas, y murieron muchos ortodoxos y musulmanes en manos de cristianos católicos romanos.
¿A eso se debe que los musulmanes respondan ahora con violencia?
– Aclaremos bien las cosas. El primer grupo terrorista de la historia moderna fue Irgún, un comando israelí que en los albores de los años 40 dio la clarinada sobre la pretensión de apoderarse de Palestina y crear el Estado de Israel.
Sin embargo, muchos creen que el antiterrorismo es bandera de Israel y Estados Unidos. ¿Cómo es eso?
– La visión que tenemos en América Latina es una visión que nos llega encapsulada y manipulada. Son visiones interesadas y ya sabemos quiénes controlan la comunicación, el entretenimiento, el cine de Hollywood y la información en el mundo.
¿Somos ignorantes acerca de lo que ocurre en Medio Oriente, entonces?
– Nadie puede hablar de Medio Oriente sin conocer Medio Oriente, que es un crisol de pueblos y de razas. Hay diversidad. Hay pensamientos distintos. Hay debate. Y son 70 años de represión, de crímenes contra el pueblo palestino, de la persecución contra quienes se oponen al dominio israelí.
¿Existe una generalización injusta?
– No se puede hablar con ligereza sobre un tema tan complejo si usted nunca ha rezado en Jerusalén, nunca se ha tomado un café en El Cairo o nunca ha caminado por los calles de Beirut.
En las opiniones sobre el tema, las dos posiciones muestran intereses específicos y poca apertura a los criterios diferentes.
– En toda guerra y en todo conflicto hay intereses. Pero no podemos comparar la fuerza del poder financiero israelí en Estados Unidos con la reacción de los pueblos árabes que han estado reprimidos durante 70 años y a los cuales no se les permite reclamar por los abusos contra esos pueblos.
¿Usted justifica la reacción violenta y los atentados en Medio Oriente?
– Así como en algunos momentos lo hicieron los cruzados, malinterpretando el cristianismo, así como los judíos en algunos momentos han malinterpretado su religión, lo mismo ha ocurrido con algunos islamistas que han malinterpretado el llamado de paz del islam.
Nada que haya ocurrido en el pasado, por ejemplo los crímenes de la Inquisición católica, puede justificar el terrorismo.
– Claro que no se justifica, pero es una reacción que sí se entiende. La gente no sale a protestar simplemente porque han ofendido a su profeta.
La película contra Mahoma, por tanto, es un detonante, no una causa…
– Recuerde que cuando apareció “La pasión de Cristo”, un católico francés fundamentalista quemó la sala de cine y mató a algunas personas que estaban allí porque él estaba en contra de la película. Fíjese que era católico, no islamista ni mahometano.
¿Cómo entender estas reacciones tan cruentas? ¿Qué sentido tienen?
– En el Medio Oriente, la imagen de EE.UU. no es buena. Y no se trata de odio a los EE.UU., un país maravilloso lleno de gente buena, una nación madre de la democracia, la libre empresa y el capitalismo, sino que, en muchos momentos de la historia mundial, su política internacional ha sido nefasta. Tan nefasta que a veces ha resultado contraproducente contra los propios Estados Unidos.
¿Por ejemplo?
– Estados Unidos tiene una política internacional que engendra terroristas.
Pese a su discurso antiterrorista…
– Claro. ¿Quién formó a Osama bin Laden? La CIA norteamericana. ¿Quién apoyó en los primeros años a Saddam Hussein? Estados Unidos. ¿Quién apoyó a Gadafi en Libia? ¿Quién apoyó a Noriega en Panamá?
¿Estados Unidos crea sus propios monstruos, sus propios enemigos?
– Por esa política internacional errada, a veces no se da cuenta de lo que está creando. Pero, en el fondo, es porque los gobiernos norteamericanos están atados de manos y pies al poder financiero y bélico israelí.
¿Quiénes están detrás de ese poder financiero y bélico?
– Detrás de ese poder está el sionismo, una de las visiones más monstruosas en geopolítica. El sionismo es una ideología fanática.
Pero los antisionistas también son fanáticos. Por ejemplo, el expresidente de Irán, cuyo discurso suele ser que Israel debe ser borrado del mapa.
– No he conversado con el presidente de Irán y no estoy seguro de que esas sean sus palabras exactas. Pero sí puedo decir que la causa de todos los problemas en Medio Oriente es Israel. El fundamentalismo islámico nace en la creación del Estado de Israel. Todo primer ministro de Israel ha sido terrorista. Y la creación de Israel, que destruye Palestina, se la hace en la ONU en 1948 con 33 delegados que alzan la mano. ¿Eso le parece justo? No. Y tampoco les parece justo a millones de árabes que se consideran hermanos de los palestinos y que saben que lo que está detrás es el control de las zonas petroleras más ricas del mundo.
Me preocupa todavía el tema del fanatismo y aunque sea insistente, es importante precisar que, en ningún caso, el fundamentalismo hace bien a la humanidad.
– Le respondo así: no encuentro ninguna diferencia entre el reverendo norteamericano Terry Jones, que quemó el Corán, con Osama Bin Laden. Son dos personas que usan erradamente su religión para incitar al odio y hasta generar crímenes.
¿Hay intenciones ocultas?
– No lo dude.
¿Los republicanos estarían detrás de todos estos acontecimientos?
– Esto va mucho más allá de los republicanos y los demócratas. Alguien dijo una vez que si usted quiere ser presidente de los Estados Unidos debe contar con la bendición del rabino de Nueva York.
Obama está en un grave dilema…
– Si el presidente Obama habla de paz en Medio Oriente y alabó la primavera árabe, el fanatismo sionista norteamericano moverá sus tentáculos para boicotearlo. Pero si Obama habla de guerra en Medio Oriente, muchos ciudadanos norteamericanos inocentes, pacifistas y trabajadores dejarán de apoyar al presidente.
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(Entrevista realizada el 16 de septiembre de 2012 en diario Expreso)

Jacobo Quintero-Touma, guayaquileño. Doctorado en Espacio Europeo de Educación Superior por la Universidad de Salamanca, España.
Máster en Asuntos de Corrupción y Estado de Derecho por Universidad de Salamanca, España.
Especialista en Análisis y Resolución de Conflictos, Polemiología e Irenología. Estudios sobre paz y guerra.
Chief Executive Officer de la Fundación Conflicto International Consulting Group. Experto en temas del Medio Oriente y religión comparada.
Exconsultor del BID, Banco Mundial y ONU en temas de Conflictos.