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Cuando el delantero ecuatoriano Jefferson Montero denuncia que “hay jugadores que van por dinero a la Tricolor” está diciendo algo mucho más grave que el sensacionalismo con el que se pretende especular cuánto y cómo fue el reparto del dinero y de los premios.
No soy ingenuo. Sé que los grandes futbolistas del mundo ganan millones de dólares o euros en sus clubes y eso, en medio de la mercantilización del espectáculo, no lo comparto pero lo entiendo.
Sé, por supuesto, que la FIFA es una mafia dedicada a especular y comercializar el fútbol (ellos dicen “masificar e internacionalizar”) en todo el mundo y que manejan miles de millones de dólares en vender imagen, marcas, “sponsors”.
Sé que incluso los tentáculos de FIFA han llegado a influir en la política: fueron sus dirigentes quienes entregaron el trofeo de la Copa Mundial de Fútbol en Argentina al dictador Jorge Videla, quien se enorgullecía de las decenas de miles de muertos, desaparecidos, mutilados, torturados y vejados que dejó la masacre a los militantes de izquierda en los tenebrosos años del Plan Cóndor en el Cono Sur.
Así que nada de eso puede sorprenderme, pero sí me sorprende que aquellos seleccionados que cantan con fervor el himno nacional, que besan la camiseta como cuando en la escuela se jura la bandera, que miran al cielo y se persignan para ofrecer a Dios su gran jugada, en realidad estén calculando cuánto les tocará en el reparto por jugar más o menos minutos.
Jefferson Montero casi ha sido lapidado por sus colegas de la Tri por haber denunciado y sacado a la luz “cosas de camerino”. No, señores futbolistas. No es, como dice el defensa Frickson Erazo, suplente en un equipo brasileño, que Montero “ha quebrado los códigos de camerino”.
¿Códigos de camerino? ¿Los jugadores también se prestan para ocultar cosas de apostadores sombríos, para guardar secretos de ambición y para ser cómplices de acuerdos que no conoce el apasionado hincha, aquel que va a los estadios con fe y pasión y sinceridad y en realidad, por lo que ahora se sabe, es presa de la mentira de que en la cancha cada futbolista juega por amor al país?
Muchos teníamos indicios de cuestiones poco claras que ocurrieron con la Tri en Brasil. De que había dos bandos. De que era imposible clasificar con un técnico que mandaba a defender y no atacar. De alineaciones y cambios incomprensibles (poner un defensa cuando debes hacer goles para ganar el partido).
Y he aquí que Montero revela una de ellas con tal valentía que ha prometido decírselos en la cara a los seleccionados que se mantenían callados y que ahora lo cuestionan.
Supongamos que Jefferson no dice la verdad. Que lo convocan y no es capaz de mirar a los ojos a sus colegas. Que se queda callado. Podría ser su fin como futbolista de la Tri.
Pero yo me juego por el otro escenario. Creo en las palabras de Montero y creo en su valentía para afrontar lo que ha dicho.
Lo que está en duda es si la mafia futbolera local permitirá que se debata abiertamente el tema u optará por ordenar al obediente DT interino que no convoque a Jefferson -quien ahora juega en el Swansea de la Liga Premier de Inglaterra- para los próximos partidos amistosos de la Tri…
Con alto espíritu de ciudadano que ama su tierra y su patria, Montero ha dicho que a la Selección se va “a jugar por orgullo, no por dinero”. Y ha dicho más: él conoce jugadores que priorizaron el factor dinero en las discusiones previas a la Copa del Mundo.
“Yo soy responsable por lo que dije, les dije a algunos compañeros que soy responsable por lo que dije. Con unos me llevo y otros son compañeros, lo voy a solucionar adentro del equipo con los que tuve problemas por esto, tarde o temprano, en una próxima convocatoria. Igual, si un compañero tiene que hablar de mí, que sea de frente y en la cara, como yo lo haría”, expresó a los medios internacionales.
“Yo me refería a que hay jugadores que van por dinero y se los voy a decir a ellos mismos, porque ellos lo saben, porque en su momento me hablaron de eso en el Mundial, las cosas claras. Soy responsable de mis cosas, sé por qué dije lo que dije. Representamos al país y la verdad es que da mucha pena”, dijo Montero.
En los entretelones de estas declaraciones de un valiente futbolista que ama su país están las declaraciones del periodista Jorge Ramos, de ESPN, quien dijo públicamente que en la Tricolor existieron seis líderes que recibieron el 50% de los premios, Antonio Valencia, uno de los jugadores nombrados, se mostró muy indignado por estas declaraciones, aunque la lista de la FEF muestra que son cuatro (entre ellos Valencia) los que más recibieron. ¿Por qué esa injusticia?
Ese es otro tema y, como ha dicho el jugador Antonio Valencia, se resolverá en los tribunales. “El Toño” ha dicho que podría enjuiciar al periodista y este ha reiterado su información porque asegura tiene los documentos y las fuentes.
Lo que llama la atención, sin embargo, es la manera cómo Valencia trata a Montero: “Jefferson ya está grandecito. Él tiene que decir lo que pasó, ¿sabrá lo que quiso decir?”.
Luego expresó a radio La Red: “Todo lo que he hecho, lo he hecho con el corazón”.
Pero hay otras preguntas para el capitán del equipo. ¿Por qué Valencia jugó mal, de manera tan desconocida, los partidos del Mundial, pero sí se preocupó de que, antes de esos partidos, quedara claro el monto y la forma de reparto de los premios? ¿Por qué hizo una jugada que provocó su expulsión en el partido más importante? ¿Por el corazón?
Montero asegura que en el Mundial “pasaron cosas que la gente no sabe y decepciona no poder decirlo”.
El arquero de Liga, Alexander Domínguez, en la emisora SuperK 800, y Christian Noboa, en Radio Caravana, contradijeron a Montero: “No sé exactamente a lo que se refiere Jefferson, a lo mejor él vio algo que yo no vi en Brasil”, dijo.
Pero Montero dijo también que “todos lo que estuvimos ahí lo sabemos. No soy la persona indicada para decirlo, pero todo llegará a su tiempo”. Christian Noboa, del Dínamo de Moscú, respondió que para él “es un gran orgullo defender a la Selección. Lo que menos pienso es en el dinero y si una u otra persona pensó en eso no sabría qué decir. Yo hablo por mí”.
Y dijo algo esencial: “Si uno va pensando en dinero a la Selección es mejor que no vaya. Montero debería decir todo lo que él cree sobre el tema y no dejar a medias este asunto. Si él sintió que hubo un problema grave que lo diga, para resolverlo y crecer como grupo y selección”.
Noboa es un jugador que se entrega y en la cancha lo da todo. Casi imposible desconfiar de lo que dice.
Pero el problema es más grave: ¿por qué era tan importante negociar los premios y luego no se dio relevancia a la necesidad de jugar bien?
Según diario El Comercio, “hay un sistema en el que los futbolistas priorizan la gloria deportiva y por eso la distribución es equitativa. En el caso de Argentina, por ejemplo, que alcanzó la final del Mundial Brasil 2014, semanas antes del inicio del torneo los jugadores albicelestes y la directiva de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) ya establecieron el mecanismo de distribución de premios. Ellos presupuestaron que, de ganar la Copa, de los USD 35 millones para el campeón que entregó la FIFA, el 50% iba a arcas de la AFA y el resto era para repartirse entre los jugadores, cuerpo técnico y colaboradores. Cada uno iba a ganar USD 760 000, incluso los utileros y masajistas”.
Visto así -dice el diario- y según detalla el portal deportivo 4-4-2, “el arreglo entre la AFA y los referentes del plantel es justamente eso, un premio, una división de ingresos y no un intento de motivación económica. En un Mundial, y especialmente para Lionel Messi -ejemplifica- que está a la caza del mito Maradona, no hay mayor motivación que la gloria deportiva” (…).
“El mismo acuerdo se replica en el combinado de Uruguay. Otras selecciones establecieron montos fijos. Los ingleses, si eran campeones del mundo, habían acordado USD 600 000 por jugador de forma igual, mientras que franceses y brasileños coincidieron en un premio de USD 450 000 para cada uno”.
La Federación Ecuatoriana de Fútbol tiene ahora otro problema de rendición de cuentas y de transparencia.
Si Montero ha dicho que “cosas internas impidieron que Ecuador siguiera en el Mundial”, eso debe aclararse.
De lo contrario, a partir de ahora, a miles o cientos de miles de hinchas les quedará la duda. ¿Lo que ven en la cancha cuando juegan los tricolores es por dinero o por corazón?
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Fotografía de ABC Sevilla

COMENTARIO
William Aldo Contreras Lipari
10:47
1

Corazón???
Esto comienza desde las formativas conozco a un deportista que no pudo continuar su carrera futbolistica En un equipo de suma trascendencia porque no compartió la mitad de su sueldo con el entrenador.
Ser Futbolista en Ecuador es una profesión sin color y a la espera de la venta al exterior.
hagamos un análisis
Porque la gente no va al estadio???
Por Economía precios (no)
Por bajo espectáculo (no)
Por ubicación (no)
Por Seguridad (SI)
Por preferir mirar el partido en la comodidad de su hogar junto a sus seres queridos (SI)

Entonces la dirigencia cambio su proyección financiera desde la taquilla que era el rubro que mantenía a un equipo de fútbol Ecuatoriano hacia la comercialización de jugadores al exterior.
Por vender los derechos de tv a canales de argolla que representan la actual miseria de relevancia del futbol Ecuatoriano.
no puedo creer que Venezuela exporte mas jugadores que Ecuador.
Aqui su nutrido listado
FRANCIA
Juan Falcón Aristeguieta, Vizcarrondo
ESPAÑA
Jeffrén Suárez y Dani Hernández
SUIZA
Frank Feltscher Alexander González
Pedro Ramírez
RUSIA
Salomón Rondón
CHILE
Javier González
COLOMBIA
Alejandro Guerra
MÉXICO
La “Pulga” Gómez
Giancarlo Maldonado
INGLATERRA
Fernando Amorebieta
ESTADOS UNIDOS
Bernardo Añor Diomar Díaz
Giovanni Savarese
PORTUGAL
Mario Rondón
Yonathan del Valle
COLOMBIA
Luis Manuel Seijas
Juan García
ARGENTINA
Michael Covea

Dicen en el barrio
ENTONCES COMO HABLAMOS
Si el futbolista esta mal formado
venden la señal del futbol
inseguridad en los estadios
y por ultimo.
En el partido Ecuador España (El partido del siglo de la cerveceria) mi ultima vez en un estadio cambie los paquetes de amortiguacion de mi camioneta porque se subieron al balde como 40 personas que se me robaron la antena y a vista y paciencia de vigilantes y fuerza publica.
Es que en los estadios nada es de nadie y todo es de todos.

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