Carmen Iglesias
Este sábado 20 de septiembre pasó a la historia Agustín Casanova, alcalde de Portoviejo, capital de la provincia de Manabí.
Hace poco cumplió tres meses en su cargo y en estos días hizo noticia internacional, pero en las secciones de curiosidades, de farándula o de hechos asombrosos.
En la presentación de las 16 candidatas al concurso de “Miss Portoviejo”, Casanova sorprendió al auditorio y a las candidatas cuando hizo un anuncio insólito: la nueva reina recibirá un sueldo de 1.600 dólares y será nombrada jefa del departamento municipal de Bienestar Social.
Según Casanova, la decisión tiene como propósito que la reina “pueda mantenerse en todos los eventos y cumpla con lo que le exige la dignidad”.
La reina saliente, reporta diario El Universo, es María Janeth Pazmiño. Ella dice que sí es necesario que la futura majestad reciba un sueldo porque “las gestiones, los trámites y las representaciones generan un egreso que lo asumen los familiares de la soberana. Agregó que las actividades que realizan implican gastos que incluyen vestimenta”.
Absurda por donde se lo mire, la propuesta del Alcalde es demagógica, populista y fuera de toda realidad.
Una reflexión más sobria e inteligente, aunque vaya en contra de la “tradición”, habría sido suprimir la elección anual de “Miss” (de hecho, escoger a la más bella –generalmente con un bajo coeficiente intelectual- es un acto discriminatorio con las demás jóvenes habitantes de la ciudad) y no disponer de los fondos del Cabildo, es decir, del dinero de los impuestos que pagan los ciudadanos, para conseguir popularidad.
La sorpresa que ha generado el anuncio debe llevarnos a debatir, a nivel nacional, acerca de cuál es el objetivo de que una ciudad tenga una “reina”.
¿Nostalgia del pasado español, que durante el coloniaje vino a invadir, conquistar e imponer valores extraños a nuestros ancestros, como el hecho de elegir “reina” para que no olvidemos que estamos bajo un modelo políticamente vertical y para que nunca dejemos de tomar en cuenta que la superioridad sobre los demás tiene que ver con la belleza física y con llevar sobre la cabeza una corona?
¿Ignorancia de la autoridad al no entender que un cuerpo bonito no necesariamente viene acompañado de una capacidad administrativa para trabajar, con salario mensual, en beneficio de la gente?
¿Qué sentido tiene que una ciudad cuente con una reina? ¿Para qué? ¿Qué rol importante puede jugar en la estructura administrativa de un municipio alguien que quizás lo poco que sabe es caminar con garbo y sonreír a las cámaras?
Según el libro «Beauty and body image in the media» (2009), “las críticas hacia los concursos de belleza radican principalmente en que refuerzan la idea de que las mujeres deben ser valoradas principalmente por su apariencia física, lo cual hace una gran presión sobre las mujeres para que “sean hermosas”, gastando dinero en ropa, cosméticos, productos para el cabello y cirugías estéticas.
“Esta obsesión por la belleza física incluso lleva a las mujeres a realizar dietas estrictas, con resultados como la anorexia o la bulimia.
“Aunque algunas competencias tienen componentes que no están basados puramente en la belleza física, las participantes poco atractivas tienen pocas posibilidades de ganar, sin importar su talento, su inteligencia, su educación, su aplomo, su ingenio o su conciencia social.
“En lugar de proveerles oportunidades a las mujeres, se discute que los concursos de belleza lastiman a las mujeres que no cumplen las ideas tradicionales de belleza, porque las que sí cumplen el ideal son vistas como “mejores” que el resto de las mujeres”.
En Europa, es una costumbre antigua elegir reyes y reinas simbólicos para las festividades, en las cuales las ganadoras “representan las virtudes de la nación y otras ideas abstractas”.
No hay un argumento válido para continuar con esta ridiculez de elegir reinas, mucho peor si un alcalde distorsiona de forma total el anticuado concepto.
La incapacidad para valorar a la mujer por otros méritos y no solo por la belleza de su rostro ni por un “cuerpo estructural” es uno de los actos machistas más burdos, discriminatorios y sesgados de la sociedad contemporánea.
Pero aquí está Carmen Iglesias López, de 20 años. Es la nueva reina de Portoviejo. Una reina con sueldo mensual por aparecerse de vez en cuando, en alguna esquina, hablando de “obra social”. Pero, sobre todo, por mirarse con mucha atención en el espejo.

(Fotografía de El Diario Manabita)

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En otros lugares, ya ni siquiera habrá el concurso Miss Universo

Por primera vez el popular certamen de belleza más importante del mundo entero, Miss Universo, no se realizará este año, según trascendió hace solo unos días en las redes sociales. El alcalde de la famosa ciudad de Doral, Florida, Luigi Boria, anunció recientemente a través de su cuenta de twitter que se celebrará en 2015.

Eso provocó de forma inmediata que se hiciera correr como la pólvora en la red que 2014 será saltada y tendrá fecha el 18 de enero del próximo año, es decir, que la actual vencedora aumentaría su reinado.

Se trata de una decisión que hemos conocido a lo largo de este fin de semana y que ha originado cierta polémica en torno a los responsables de la misma.

Se han producido también diversas reacciones entre las que destacan las de muchos cargos de responsabilidad política.

Tal y como sabemos, este desfile debe realizarse en enero bajo una pujante influencia comercial en todos los sentidos.

Enrique Flor, un periodista del Nuevo Herald, ha revelado que se van a gastar 2 millones y medio de dólares en el espectáculo tras una votación de 3 votos a favor y uno en contra.

El alcalde de Doral, Luigi Boria, asegura que el hecho “significará un importante motor económico para la comunidad”.

La vice-alcaldesa, Christi Fraga, la que desaprobó realizar allí el proyecto.

En este punto, si bien se mostró a favor de realizarlo, agregó que “creo que no debería hacerse a costa del dinero de los contribuyentes” de la ciudad.

Eso sí, pese a la oposición de su vice-alcaldesa, Christi Fraga, el jefe de esta entregó 500 mil dólares para organizar el certamen.

Para ello argumenta que los habitantes de Doral afrontan necesidades más apremiantes que impulsar Miss Universo.

Y agrega también que ya anunció que en diciembre sumará otro millón al plan. Y no queda ahí la cosa.

El frívolo espectáculo es manejado por el multimillonario estadounidense Donald Trump.

Sin ir más lejos, hubo una pública trifulca entre Boria y su administrador, Joe Carollo, así como la renuncia de su jefe de Despacho, Gonzalo Bello.

No fue lo único, ya que también le descubrieron irregularidades en pagos de un local que utilizó durante su campaña electoral del 2013.

Este certamen de especial repercusión mediática no goza de la aceptación popular en muchos sitios por la imagen de la mujer que se ofrece.

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