Ana Teresa Fernández

Qué curioso. Abro la página web del canal que hace poco ganó un premio Guinness y la primera noticia tiene un encabezado que dice: Despidos.

La leo con avidez, creyendo que la empresa tendría el coraje de aceptar que ha sacado de los roles a decenas de empleados, algunos de ellos con muchísimos años, “puestos la camiseta”, como suelen decir los dueños de los medios para convencernos de dejarnos explotar porque “somos una familia”.

Pero la noticia se refiere a que “Coca Cola planea eliminar un 32,67 por ciento de sus empleos en España”. En otras palabras, aquí no pasa nada. Es allá…

Sigo buceando en el portal y encuentro una nota en la que pide aclaración a uno de los periódicos que publicó la noticia.

“En la edición de Diario El Telégrafo correspondiente al 17 de septiembre de 2014 ha sido publicado un reportaje titulado: ‘Ecuavisa separa a 40 colaboradores de dos ciudades’ y en el desarrollo de la noticia, basándose en mensajes de twitter de Fausto Calispa, menciona que los despidos llegarán a 90”.

A Fausto (@facalispa) lo conozco, sé de su profesionalismo y su amor por el trabajo. ¿Por qué tendría que mentir? Luego el documento insinúa que Calispa salió del canal hace meses “por otras razones”. Que diga el canal con transparencia esas razones y no deje en el aire esa insinuación.

Luego continúa:

“Como aquello no es cierto, y en el fondo puede deteriorar el clima laboral, amparado en el artículo 23 de la Ley Orgánica de Comunicación, nos vemos en la necesidades de pedir la rectificación de dicha nota periodística, pues la información tiene deficiencias de verificación, contrastación y precisión…”.

Si así de “transparentes” son los despidos, ¿por qué no respondieron cuando diario El Telégrafo los llamó?

Esta pregunta la evaden con un alarde de supuesta sinceridad, como si fuera un alivio o un consuelo: el canal “aclara” que “no se ha despedido a 40 personas, sino a 27”, aunque en otro documento habla de 35 y Fausto Calispa dice que serán 90.

¿Con el hecho de que no sean 40 pretenden consolar a quienes se han indignado con la medida laboral? ¿Por qué la tenían escondida mientras celebraban con fanfarria el premio Guinness al conductor de mayor permanencia en el aire?

Cuando intentan descalificar a la fuente, en este caso Fausto Calispa, queda la duda.

¿Que no es cierto que despedirán a 90 personas? Veremos qué ocurre en las siguientes semanas.

¿No será que los frenó la valentía de Calispa para revelar lo que está pasando allá adentro?

Luego se refieren al personal que, según la estación televisora, se acogió a la jubilación patronal por sus largos años de servicio. De nuevo, la duda. Porque en estos días me he encontrado por casualidad con dos de ellos y afirman, de manera tajante, que los botaron.

La lección final es paradójica. “No creo en la Ley de Comunicación, pero cuando sirve a mis intereses, sí”.

Ellos, que en sus notas editoriales y en sus comentarios públicos rechazan sistemáticamente la Ley, ahora demandan que se cumpla el derecho a la rectificación contemplado en esta normativa. ¿Ahora ya creen en ella?

Releyendo entre líneas, lo que le preocupa a la empresa es lo que dice al empezar su comunicado: que pueda “deteriorarse el clima laboral” interno.

¿Por qué tendría que ocurrir eso si las decisiones tomadas por parte del canal han sido legales y ajustadas a la normativa laboral? ¿O no lo fueron?

Lo del clima laboral suena, más bien, a mala conciencia.

Así como suena a mala conciencia que se diga, como si nada sucediera, que “no son 40, sino 27”. Como si el canal se sorprendiera: “¿Tanta bulla solo por 27 personas?”. Sí, tanta bulla, porque son 27 trabajadores, 27 familias, 27 seres humanos.

Igual que lo ocurrido hace un mes con el ex Diario HOY. Más de 150 periodistas, empleados y trabajadores sin dos meses de salario y sin el décimo cuarto sueldo. O los cierres de las regionales de Diario La Hora. O la autoclausura de la revista Vanguardia.

Pero eso no parece importarles a los dueños de los medios. Ni a los autodenominados “talentos de pantalla”, quienes guardan silencio cuando el tuitero @carlosgarcia086 les pregunta a los señores Espinosa de los Monteros y Pinoargote, y a las señoras Espín, Arboleda, Baer y Tinoco si estarían dispuestos/dispuestas a donar el 10 por ciento de su sueldo para sostener a 90 familias, unas despedidas y otras, presuntamente, por despedir.

Por eso, si hubiera el premio Guinness al canal que más personas despide, con este ya tendría dos galardones: el uno festivo y rimbombante, el otro rodeado de secretismo e incertidumbre para los empleados y trabajadores.
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Ilustración de Ana Teresa Fernández