Lizette Abraham Los Cómplices
No hay que confundirse cuando se habla de periodismo digital: los cibernautas, lectores como cualquier otro, esperan de nosotros lo de siempre: que les contemos historias novedosas, sorprendentes, humanas.
¿Qué quiere decir eso? Que ninguna de las maravillas que ocurren con la tecnología nos librará a los periodistas de buscar la excelencia y el mejor nivel posible.
Lo nuevo es el elemento que solo dejará en pie a los medios y periodistas que cumplamos una obligación fundamental: mantenernos conectados directamente con el público y satisfacer de inmediato y con calidad sus demandas informativas. Pero, en el fondo, como dice el gran escritor y periodista estadounidense Gay Talese, nuestro deber fundamental es mantener vivo el periodismo.
A sus 80 años, el genial Talese, ícono del “Nuevo Periodismo” fundado por Tom Wolfe, Truman Capote y Norman Mailer, entre otros, afirma que no le agrada la frivolidad y ligereza con la que muchos periodistas manejan sus cuentas en Facebook o Twitter, y señala que, por esta causa, sería una tragedia que el periodismo desapareciera.
Esa opinión pudiera parecer, también, frívola y ligera si la vemos como un infundado prejuicio contra Internet y los medios en la Web. Pero no es así. Más allá de los espacios donde se publiquen nuestros trabajos, Talese se refiere a que el mundo siempre exigirá periodistas bien formados, capaces de contar con la mayor calidad posible, porque sin periodismo no se puede vivir. “Cuando afirman que el periodismo está muerto y que las noticias están en Facebook o los blogs, siento que no puede ser, porque sería fatal”, dijo hace algunos años a la agencia EFE.
Talese (cuya crónica ‘Honrarás a tu padre’, sobre la mafia inspiró la saga fílmica de ‘El Padrino’ y la serie de TV ‘Los Soprano’) pide mantener el más alto nivel de un oficio que se debe ejercer con respeto y dignidad.
Para escribir su historia se infiltró siete años en la intimidad de una familia de gánsteres y combinó rigor periodístico con estilo literario basándose en hechos concretos y comprobados.
Talese nos enseña que las historias, por insignificantes que parezcan, pueden elevarse a la categoría de arte si se basan en una minuciosa capacidad de observar y escuchar todos los detalles y en una bella manera de contar.
Por eso no hay que confundirse con el periodismo digital. El buen reportero siempre deberá preocuparse por la gente y escribir con calidad.
“Curiosidad, paciencia y perseverancia -recomienda Talese-. El periodista debe tener imaginación y ver más allá de la mera noticia y el primer ruido. Mira Bin Laden -continúa-: creíamos que estaba en las montañas de Afganistán y resulta que vivía a 30 millas de un campamento militar de la capital. Ahí hay una historia esperando que alguien la cuente”.
O, como decía Tomás Eloy Martínez, “tenemos que escribir crónicas que hagan que al lector se le queme el pan por leer la nota”.
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Ilustración de Lizzette Abraham