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La poderosa empresa Twitter informa que acaba de hacer un poco más difícil la diaria avalancha de micronoticias o comentarios personales que cualquier usuario puede poner en el sitio. Al menos eso es lo que proclama. Pero yo no le creo.

Según CNN, a raíz de los informes sobre amenazas de muerte y violación a mujeres, así como denuncias de otras de abusos en el movimiento Gamergate, la red social anunció la primera semana de diciembre pasado (2014) que ha mejorado las opciones de reporte y bloqueo.

Los cambios, expresa Twitter en un blog, harán que sea más fácil para la Policía responder el mal comportamiento entre sus cerca de 284 millones de usuarios activos.

Particularmente en dispositivos móviles, los abusos serán más fáciles de reportar, pues requerirán menos información y simplificarán la forma en que un usuario señala cuentas o tuits específicos para su revisión.

También será más fácil para los usuarios denunciar abusos de los que se han percatado, aunque no hayan sido objetos directos de esos ataques.

El blog de Twitter también afirma que ha mejorado sus procedimientos “detrás de escena” para revisar y responder más rápido a los informes de abuso.

Twitter permite el anonimato y los seudónimos, y por eso es el foro preferido por las personas que quieren acosar a otras.

El servicio a veces ha sido criticado por no hacer lo suficiente para poner freno a estos abusos que se producen sobre todo en los países y sociedades donde hay grandes polémicas.

En los últimos meses, el movimiento Gamergate ha sido la fuerza impulsora detrás de una nueva ola de abusos desagradables y ampliamente difundidos.

En Ecuador hay más de un millón de usuarios, según Chistian Espinosa (@coberturamovil), quien el pasado abril explicaba:

“Contar con estadísticas de Twitter en Ecuador normalmente es muy difícil y más aún cifras oficiales.
Twitter tiene como política no dar cifras exactas de sus seguidores no solo locales sino de Latinoamérica y el Mundo.
Sin embargo, hoy ya tenemos la noticia de que Ecuador ha sobrepasado la barrera del millón de usuarios en esta red social.
“No puedo decirles el dato exacto, pero Ecuador ha superado el millón de usuarios
”, indicó Matt Carpentter, quien es el responsable de operaciones de ventas de Twitter para Latinoamérica.

Estos datos, que no revelan demasiado, dejan ver, sin embargo, la necesidad de que Twitter ponga más normas y reglas a los excesos de sus usuarios, en especial de quienes usan el anonimato o el pseudónimo, tanto en su perfil como en su foto y su usuario, para agredir, insultar, ofender, burlarse y atacar a sus adversarios.

En un país como el Ecuador, debería ser una obligación que los usuarios de Twitter sepamos exactamente quiénes son las personas que envían sus comentarios, mensajes y, en especial, que han tomado al hecho de twittear como un arma de combate contra sus enemigos y adversarios, supuestos o reales.

Jamás tendría que confundirse libertad de expresión con libertinaje de expresión o con abuso de esa libertad.

Todos tenemos derecho a decir lo que queremos decir, pero en un marco de respeto al otro, a los otros y a nosotros mismos. Y dando la cara.

Atacar desde el anonimato es fácil. La víctima no sabe quién es la persona que lo hace y no sabe a quién responder, aunque expertos como el español José Luis Orihuela aconseja que jamás se responda a un twitero anónimo o a un troll (pese a que el uno y el otro no son lo mismo. Hay personas que, por seguridad personal u otros motivos personales prefieren usar otros nombres, pero unas sí lo hacen para agredir y otras lo usan de manera ética).

Según Orihuela, “los trolls han existido desde los comienzos de internet. La ventaja que tiene Twitter (y en este sentido es muy superior a los blogs) es que la repercusión de sus mensajes queda restringida a los seguidores del troll (salvo que sus mensajes sean retuiteados por el afectado o por otros trolls)”.

Si Twitter no ajusta más las normas para pertenecer a su red, está contribuyendo a que se propaguen contenidos violentos, agresivos, calumnioso, pornográficos, denigrantes, discriminatorios, en una clara actitud de ataque a los derechos humanos más elementales de las personas y sin que los ofendidos o las víctimas puedan ejercer otro derecho elemental: conocer a sus atacantes.

Twitter tiene futuro y lo tendrá más si, como acaba de anunciar, pondrá más seguridades y exigirá más datos reales a quienes quieran pertenecer a su red.

Por la facilidad, la rapidez y el sentido de urgencia y actualidad que tiene, la función social de Twitter debiera ser el gran espacio de conocimientos de información inmediata y de debate de ideas a nivel mundial.

Cuánto bien le haría al mundo una deliberación, una confrontación ideológica y una reflexión masiva y apasionada, pero respetuosas del otro, aunque no estemos de acuerdo con él.

Quizás el mundo no iría, como va, hacia la guerra verbal y la palabra armada.

Pero, ¿le conviene a Twitter ejercer la responsabilidad social o es un simple negocio más de los genios de la cibernética?

Según el diario uruguayo El Observador, en una nota de este martes 3 de diciembre, Twitter generó cerca de u$s 1.000 millones en ingresos publicitarios en 2014 debido al crecimiento de los anuncios en los teléfonos móviles en su servicio de microblogs.

Los anuncios a través de los dispositivos supondrán casi la mitad del ingreso publicitario de Twitter este año, y más del 60% para 2015, según un estudio elaborado por la empresa eMarketer.

El incremento de la popularidad de los anuncios para teléfonos móviles, introducidos en marzo de 2012, llevó a eMarketer a aumentar su estimación de ingresos publicitarios de Twitter para 2014, hasta los $ 950 millones, frente a los casi 800 millones de dólares que había proyectado anteriormente.

Apuesten ustedes, lectores de este blog, si le conviene o no a Twitter ser un instrumento de formación social.

Tanta virulencia, tanta agresividad, tanto odio al otro, tanto denigrar al que no piensa como uno.

¿Es una “red social” o “un arma antisocial”?

Para muchos, es simplemente un “microbloggin” y un medio de informar e informarse.

Algunos líderes políticos lo usan para comunicar asuntos importantes a los ciudadanos. Otras personas la toman como un juguete donde se puede decir cualquier cosa cotidiana o expresar sus sentimientos personales sin importar, muchas veces, la intimidad de estos.

Personajes de la televisión (incluso conductoras de noticias) también usan Twitter para promocionar su imagen personal por encima de los contenidos que transmiten. Es la farandulización mediática.

Sin embargo, el tema de fondo es lo que preocupa al maestro Martín Barbero: que Twitter, en manos irresponsables, violentas y clandestinas, sea en la segunda década del siglo XXI una herramienta más de violencia y confusión, un arma para decirle al mundo: “Bienvenido al caos”.