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Arkadiusz Branicki©
No me queda duda de que la masacre terrorista a la redacción de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, con 12 muertos, al ecuatoriano promedio le ha importado mucho menos que la hasta ahora misteriosa muerte por atropellamiento de la artista tecnocumbiera Sharon La Hechicera, en una carretera de la provincia costera de Santa Elena.
Pero es injusto decir que le importa menos. Lo que pasa es que no entiende el caso Charlie Hebdo porque nadie ha tenido la bondad (ni ha cumplido su deber ético) de explicárselo, porque ningún medio o periodista –privados y públicos- se toma un tiempo del vértigo informativo oficialista o antioficialista para explicar las antiguamente tensas relaciones entre los franceses y los musulmanes, al punto que el eurocentrismo hace que el parisino medio tema una masiva inmigración de ciudadanos de esos países, empobrecidos por la misma Europa y los Estados Unidos. Lo mismo ocurre en Alemania, donde en sus grandes ciudades la presencia turca es numerosa y “mal vista” por los “civilizados” ciudadanos de este poderoso país.
Mi análisis parte de una reflexión simple: una semana después de lo ocurrido, la prensa local mantiene un seguimiento morboso y pormenorizado de cualquier cosa que se llame Sharon.
Y lo digo también porque el tema de La Hechicera, publicado en mi blog 24 horas después de lo sucedido, sigue con un promedio de tres mil lectores diarios y ya llega a las 30.000 visitas mientras que el post sobre “Charlie Hebdo y el efecto boomerang: de la intolerancia al odio y del odio al exterminio del Otro”, publicado el miércoles
https://rubendariobuitron.wordpress.com/2015/01/07/de-la-intolerancia-al-odio-y-del-odio-al-exterminio/
no tiene la misma cantidad de lectores desde el pasado miércoles hasta hoy.
En una relación entre una y otra, mientras el texto sobre Sharon tuvo ayer 3.400 visitas, el de Charlie Hebdo alcanzó 380. Casi una relación de diez a uno.
En parte, no me sorprende: cuando el año pasado murió la animadora guayaquileña conocida como La China Ruiz y publiqué mi post “La muerte de la China Ruiz”, el primer día el blog casi revienta: 40.000 visitas. Y fue, de hecho, la nota más leída del año en mi blog.
https://rubendariobuitron.wordpress.com/2014/05/27/la-muerte-de-la-china-ruiz-o-como-la-farandula-ecuatoriana-muestra-sus-escasos-niveles-de-calidad/
Sharon, mucho más conocida que La China Ruiz, ha copado la atención mediática en unos casos porque, digámoslo sin subterfugios, “el tema vende”, es cercano a la gente y conmueve, incluso por los indicios de femicidio del que habló un ministro y la politización del hecho por el gobernador del Guayas (quien trata de demostrar judicialmente que no puso el mail donde él, desde su cuenta de Twitter, invitaba a que los seguidores se afiliaran a Alianza País porque, presuntamente, Sharon era “simpatizante del movimiento”).
La explicación puede ser simple: el caso Sharon es “nuestro”, mientras el del atentado a la revista Charlie Hebdo está lejano.
Pero no. Si muchos ecuatorianos no entendemos la batalla entre fusiles asesinos y lápices irreverentes ocurrida en París, Francia, es porque, como citábamos a Pierre Bordeiu, “las salas de redacción (locales) se pasan hablando de lo que hace y no hace la competencia y decide sus temas a base de estas percepciones”.
Y añado algo más grave: las salas de redacción locales nos mantienen encerrados en nuestra pequeña calle de barrio y nos reducen a una aldea, parroquia o recinto donde la noticia, por lo general de crónica roja, corre de vecino en vecino como un chisme cuyos detalles son suficientes para mantenerse informado.
Las otras noticias, en cambio, las que tienen trascendencia planetaria y podrían traer graves consecuencias para el futuro del mundo, son tocadas desde una óptica sensacionalista, amarillista y superficial: la prensa local nunca explica los contextos, las relaciones, los conflictos, las diferencias, la historia, el pasado y presente, las maneras de ver la realidad de unos y de otros, la forma en que los países poderosos se llevan los recursos naturales de las naciones musulmanas y, para justificar el robo, desarrollan estrategias geopolíticas y mediáticas para que desde “Occidente”, el sector supuestamente más civilizado del mundo, consideremos que ellos son unos analfabetos, salvajes y terroristas, como me decía un tuitero que está a favor del exterminio a los islamistas.
A todos nos consta cómo en los noticieros de televisión local se encasilla en un mínimo de un minuto las cuatro o cinco informaciones internacionales más relevantesdel día (¿por qué si son tan relevantes se dedica a cada una menos de 10 segundos?), mientras que a lo frívolo y a la farándula se le dan espacios no solo en esos noticieros sino en amplios programas supuestamente especializados de dos o tres horas diarias donde volvemos al aldeanismo.
Y cómo los periódicos dedican la típica página llamada “Mundo” o “Internacional” a llenar los espacios con lo que venga, igual que lo hace la TV, sin dedicar grandes espacios a la contextualización, a las voces, a la diversidad, a los testimonios, al entender al Otro.
Entonces, ¿cómo el televidente común o el lector común pueden entender el mundo? ¿Es a propósito que los canales abiertos locales o los periódicos hagan cosas como estas para lograr que nuestra atención se centre en que, por ejemplo, en el programa “Los faranduleros” de Canal Uno se vuelva noticia principal que un ladrón haya sido detenido por la Policía rondando la casa de la fallecida Sharon, como lo hizo ayer el programa Los Faranduleros, de <a href="Canal Uno.
Muchos ecuatorianos de a pie no entienden, por ejemplo, que Francia es el aliado más antiguo y fiel de Estados Unidos en toda la estrategia geopolítica que aplican la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA en Medio Oriente.
O que Francia pertenece a la OTAN, la nefasta alianza guerrerista contra los llamados “enemigos de Occidente”, y que desde hace años bombardea a los países musulmanes donde las facciones terroristas, por ejemplo Al Qaeda y el Ejército Islámico son resultado del entrenamiento de la CIA norteamericana para desestabilizar a los gobiernos islámicos que no sirven a los propósitos de los países “civilizados” donde aún el racismo es tan profundo que los policías blancos matan a ciudadanos afroestaunidenses y quedan impunes.
Si Estados Unidos, Francia y los sionistas de Israel este momento están férreamente unidos contra “el terrorismo” que ellos provocan, no es gratuito. Es porque son los mismos intereses que defienden, como cuando Obama lanza una alerta mundial contra presuntos ataques a “Occidente“.

Estados Unidos tiene en Francia a su guardián en el centro de Europa y en Israel a su gendarme en Medio Oriente. Y está dispuesto a cualquier acción inhumana o invasión bélica, aunque sea injusta e inventada como fue la de Irak, donde los soldados de W. Bush, Gran Bretaña y Australia mataron a un millón de personas y nunca encontraron “las armas de destrucción masiva” que tanto miedo nos metió el expresidente de EE.UU.
Pero nada de eso la prensa local nos cuenta.
No le conviene, porque profesa la misma religión de los poderosos: el belicismo.
Y no la entiende, porque más importante que el infame abuso de la libertad de prensa, como hace la revista Charlie Hebdo, es mantener en el Ecuador a millones de ciudadanos ignorantes y analfabetos de lo que realmente importa.
A menos que estos ecuatorianos se rebelen, dejen a un lado ese tipo de medios, busquen sus propias fuentes de información, lean libros y salgan, por su propio esfuerzo, del analfabetismo informativo.
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Fotografía de Arkadiusz Branicki©