Etiquetas

, , , , ,

Miguel Donoso Pareja IV

Ha muerto en Guayaquil el escritor, crítico literario, periodista, militante de izquierda y maestro Miguel Donoso Pareja, a los 83 años.

Y muchos de nosotros nos hemos quedado huérfanos.

Los de La Mosca Zumba, los de Matapiojo, los de Eskeletra, que fueron los grupos y las revistas que aparecieron después de que terminó el taller de tres años, fueron sus nietos y sus nietas.

Crítico implacable de la mediocridad de muchos escritores de su generación y permanente cuestionador del sentido de país en un Ecuador dividido por el regionalismo y los estigmas, vivió exiliado en México cuando asumió el poder la dictadura militar de 1963, auspiciada por Estados Unidos para evitar “el contagio de la revolución cubana”.

Miguel Donoso Pareja era duro, convincente, argumental,  certero. Cuando analizaba la literatura ecuatoriana de los años 70 dejaba en ruinas a lo que muchos creían era una literatura contemporánea de calidad. Por eso ningún escritor “famoso” de la aldea local lo quería.

Cuando enseñaba a escribir era intolerante con los textos tibios, tímidos, conservadores. Era un padre contemporáneo al que le gustaba compartir la farra con sus discípulos, pero era un profesor de aquellos de la vieja guardia que era capaz de romper un texto en el rostro del autor si le parecía que este podía escribir algo más que “eso”…

Fue nuestro padre, como lo recuerdan los compañeros Jenny Carrasco y Pedro Gil. Y como lo recordaría el desaparecido Gustavo Garzón, uno de sus mejores discípulos, uno de los que mejor entendió la necesidad de la coherencia política en contra de cualquier oportunismo o abuso de poder.

Porque durante los tres años que fuimos sus discípulos no solo nos enseñó a escribir, sino a enfrentar la vida, a pelearla por dentro, a no distraernos con otras cosas que no sean nuestra vocación, porque eso sería -solía mirarnos con ojos escrutadores- traicionar nuestro futuro.

No dejaba pasar una coma mal puesta ni una metáfora ridícula. No dejaba pasar un lugar común o una frase cursi. No dejaba que escribiéramos cualquier cosa. Nos enseñó a desechar lo que creíamos que estaba bien pero no lo estaba. No enseñó a repetir y repetir y repetir hasta que el texto, al menos, tenga dignidad.

Cuando recordaba sus años de militante comunista, antes del exilio en México, estaba consciente de que muchos de sus coidearios no fueron capaces de asumir los riesgos de asumir una revolución como la cubana.

Miguel Donoso Pareja era un escritor solitario, de novelas y poemas y ensayos tan elaborados y profundos que sus colegas lo discriminaban y lo tachaban de “difícil”. Era la revancha a las críticas que les hacía a sus libros.

El maestro se ha ido.

Seguro que se ha ido al infinito, no al cielo ni al lado de Dios. No al infierno ni al lado de Satanás.

Ateo inclaudicable, solo creía en la vida terrenal. Y la vivió con toda la intensidad posible.

Las semillas de su literatura, de su militancia, de sus enseñanzas, aún están por florecer.

Quienes tenían el poder de la cultura institucional y los círculos de elogios mutuos nunca le permitieron iluminarnos con su luz.

Pero luchó hasta el final con la coherencia más sólida y consistente. Vivía como pensaba y pensaba como vivía.

Adiós al maravilloso ser humano, desafiante, retador, mordaz, polémico y sabio del rigor en la escritura y en la existencia.

______________

Fotografía tomada de El Comercio