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Christophe Segura (Rolling Stone)

“Anatomía de un fracaso periodístico”. Así se titula el informe independiente que ha forzado a la revista Rolling Stone a retirar su reportaje sobre un caso de violación en la Universidad de Virginia.

Aquella exclusiva, que tenía el objetivo de denunciar los abusos a mujeres en el entorno universitario, ha acabado convertida en el peor episodio para la revista estadounidense y en un manual de prácticas incorrectas del periodismo de investigación.

El reportaje de Rolling Stone, titulado ‘Una violación en el campus’ y publicado el pasado 19 de noviembre, giraba en torno a una estudiante identificada con el seudónimo ‘Jackie’ y que alegaba haber sufrido la violación por parte de siete alumnos en la sede de una hermandad del campus.

La historia encendió el debate sobre los abusos a jóvenes en las universidades del país, pero a los pocos días de salir a la luz varios medios empezaron a cuestionar el testimonio de la supuesta víctima. El 5 de diciembre los editores anunciaron que retiraban su respaldo a las declaraciones de Jackie.

Según las conclusiones de la investigación, publicadas el domingo por la noche, la revista cometió tres fallos graves que “podía haber evitado”: el uso de seudónimos, la falta de verificación de información y la ausencia de datos que corroboraran o contradijeran la versión aportada por la supuesta víctima y que sirve de columna vertebral para la exclusiva.

De haber cumplido con estos principios, afirma el autor, Rolling Stone podría no haber llegado a publicar la noticia.

El editor de Rolling Stone Will Dana ha calificado el informe como “una lectura dolorosa”.

“Pedimos disculpas a todos nuestros lectores y a aquellas personas que hayan podido resultar dañadas por nuestro reportaje y sus consecuencias”, declaró en un comunicado Will Dana, editor jefe de Rolling Stone. Dana hace referencia especialmente a los miembros de la hermandad donde Jackie dijo haber sido víctima del ataque y a todos los estudiantes y trabajadores de la Universidad de Virginia.

El periodista y ganador del premio Pulitzer Steve Coll ha sido el encargado de liderar una investigación de cuatro meses y el informe que disecciona el trabajo de la periodista Sabrina Erdely y de sus superiores.

A pesar de que Rolling Stone se ha retractado del reportaje y su página ahora enlaza directamente a la investigación, respaldada por Columbia Journalism Review (CJR), la revista no ha despedido a ninguno de los periodistas implicados en el trabajo.

Errores en prácticas periodísticas “básicas e incluso rutinarias”

“El rechazo de la revista hacia la narrativa principal de ‘Una violación en el campus’ es una historia de fracaso periodístico que podía haberse evitado”, escribe Coll, autor de la investigación. “El reportaje pasó por alto los agujeros del reportaje utilizando seudónimos y omitiendo dónde habían obtenido la información más importante”.

Jackie se negó, por ejemplo, a dar el nombre de la persona que había organizado la fiesta donde fue supuestamente violada, alegando que todavía tenía miedo de su agresor.

Esto provocó tensión entre la protagonista y la reportera, quien temió que dejara de declarar. El documento de CJR concluye que este obstáculo fue resuelto “cuando los editores decidieron seguir adelante con la publicación sin conocer el nombre del joven ni verificar su existencia”.

“¿Qué hicimos mal?” dice la cabecera de la página de ‘Rolling Stone’ donde han sustituido el reportaje por el duro informe que ha obligado a retirarlo.

La supuesta víctima sólo proporcionó el nombre de su agresor cuando la exclusiva ya había salido a la luz. Pero no fue capaz de deletrearlo. “Eso despertó todas las alarmas”, declaró Erdely a los investigadores. Al mismo tiempo, el diario The Washington Post preparaba su propio reportaje desde la Universidad de Virginia, un trabajo que anuló la ya fracasada exclusiva de Rolling Stone.

Consecuencias para el debate sobre los abusos

Cinco meses después de la publicación de una exclusiva que convirtió en debate nacional los abusos sufridos por jóvenes universitarias y la impunidad con la que sus agresores permanecen en los centros, el reportaje de Rolling Stone puede haber minado la confianza en las denuncias de las víctimas y su voluntad para sacar a la luz las agresiones.

El informe es ya un manual a seguir en cualquier trabajo de investigación. Dana lo ha calificado como “una lectura dolorosa” y “un documento fascinante sobre un fracaso periodístico”, asegura en su mensaje que las agresiones sexuales “son un problema serio” en las universidades estadounidenses y lamenta que las víctimas se sientan menos cómodas a la hora de denunciarlos “por nuestros errores”.

La investigación no atribuye el fracaso de la exclusiva a “una falta de recursos”, sino a “un error de metodología”.

Coll concede que los casos de violación son algunos de los más difíciles de investigar para un periodista. “Erdely tuvo dificultades para decidir hasta dónde podía corroborar los detalles de la versión de Jackie sin poner en peligro su colaboración”. La periodista justificó su falta de verificación del testimonio de Jackie por no “volver a traumatizarla” al revivir su experiencia, pero el autor de la investivación ofrece varias medidas que podrían haber servido para, como mínimo, hacer entender a los lectores hasta donde confiaba Rolling Stone en el testimonio de una sola persona.

La reputación herida de Rolling Stone

Coll afirma que sus propias conclusiones suponen una “conmoción más a la credibilidad del periodismo” y destacan la necesidad de alcanzar un nuevo consenso “en redacciones viejas y nuevas” sobre las mejores prácticas periodísticas.

Rolling Stone ha recortado su plantilla un 25% desde 2008, pero el informe no atribuye el fracaso de la exclusiva a “una falta de recursos” sino a “un error de metodología, agravada por un ambiente en que que varios periodistas con décadas de experiencia no cuestionaron ni debatieron problemas en su investigación”.

El autor denuncia también que los editores no resolvieron las preguntas planteadas por una fact-checker, la figura encargada de verificar el trabajo de un periodista. Según Coll, el editor confió plenamente en Erdely, a quien considera “una periodista minuciosa y quisquillosa que ha trabajado historias extremadamente complicadas y con diferentes puntos de vista”.

Erdely escribe para Rolling Stone desde 2008 y está especializada en reportajes sobre crimen. Su exclusiva atrajo más de 2.7 millones de visitas, un récord para la revista.

Pero ya queda muy lejos el prestigio logrado con numerosos reportajes desde su fundación en San francisco en 1967, incluido el trabajo sobre el General del Ejército estadounidense Stanley McChrystal, que acabó forzando su dimisión en 2010.

Dana, responsable de aquel éxito y también de este último fracaso, declaró a Coll que el análisis de la exclusiva sobre los abusos en la Universidad de Virginia demuestra un “fracaso” a nivel individual, de procedimiento e institucional.

“Todos los implicados tuvimos la oportunidad de hacer más preguntas, indagar un poco más y nadie lo hizo”.

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Tomado de Diario El País de España

Ilustración en este blog de Christophe Segura