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Horyon Lee (Polémica del gato)

Las supuestas y tan de moda “grandes polémicas de las redes sociales” no son más que distractores muy bien pensados para mantenernos en la superficie de esas redes y no utilizarlas como una herramienta de reflexión social.
Veo que el debate hoy ha sido una foto de un gato y unas gradas. Amplia discusión sociológica acerca de si el gato está subiendo o bajando las escaleras.
Hace poco “el mundo entero” (¿el mundo entero?) deliberaba si un vestido era azul o blanco.
En días anteriores se hablaba, con la superficialidad más ramplona, de que el copiloto del avión que se estrelló en los Alpes era depresivo “y por tanto era lógico que haya querido suicidarse”, cuando los científicos de la medicina saben que por lo general un suicida se mata en soledad.
Y así, se nos impone hablar de cualquier cosa. Por ejemplo, tantas horas desperdiciadas hablando de que un animador de la TV farandulera de Miami se refiriera a Michelle Obama como “simio”.
Se chismoseó en el mundo sobre una fiesta cualquiera, la que dio Cristiano Ronaldo por su cumpleaños. Ayer se habló de un imposible: las 80 valijas gigantes que necesitaría Messi en el caso hipotético de que el jugador se retirara este rato del fútbol y llevara su dinero de regreso a Argentina.
Se ha discutido con pasión si las nalgas de Kim Kardashian son verdaderas o postizas o si es el mismo Miller Bolaños el que jugó contra México y falló un penal o el que jugó contra Argentina e hizo un gol.
Claro que hay que reírnos de la vida, reírnos de lo superfluo y hasta pensar sobre el vestido o la trascendencia aparente del significado de un gato, pero hay espacios y momentos.
No planteo que seamos unos amargados intelectuales que todo lo ven como objeto de análisis semiótico o para un estudio faucoliano.
Pero planteo algo más grave: los “mass media” siempre encuentran la manera de distraernos de lo esencial y vamos olvidándonos, por ejemplo, de Tamaulipas, de Ayotzinapa, de Kenia (o ni siquiera eso: lo ignoramos).
Les recomiendo mirar en Netflix la película La Dictadura Perfecta, producida y actuada por ex estrellas de Televisa, que conocen por dentro cómo se fabrican historias de “enorme conmoción social” mientras con ellas se distrae al pueblo y se prepara al siguiente mandatario mandante de los que realmente mandan en México.
He ahí lo que trato de decir y quizás se me entienda mejor.

O, si quieren seguir en esa línea, miren la fotografía y pintura del artista coreano Horyon Lee que acompaña este texto y armen otra polémica: ¿la chica está moviendo los pies hacia arriba o hacia abajo? ¿Está leyendo un libro o mirando un álbum de fotos? ¿Está semidesnuda a propósito o solo posó para el artista? ¿Las piernas que se ven arriba son las mismas que las de abajo? ¿Los movimientos son de una o dos mujeres?
No podrán negarme que son preguntas de fondo. Absolutamente trascendentes para el futuro de la incomunicación inhumana.

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Fotografía y pintura de Horyon Lee