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Foto general Corea del Norte

Las agencias de información internacional, en especial las vinculadas con el poder político de sus países (EFE en España, France Press en Francia, Reuters en Gran Bretaña, ANSA en Italia, entre otras), con una imaginación que cualquier novelista envidiaría, informaron hace tres días que “El dictador de Corea del Norte fusiló con un cañonazo a un ministro por quedarse dormido en una parada militar”.

La noticia no pudo ser más perversa. Mucho más si la fuente original fue el Departamento de Inteligencia de Corea del Sur (la CIA contra Corea del Norte).

Primero, el fusilamiento por quedarse dormido hace quedar al mandatario coreano como un salvaje intolerante.

Segundo, castigarlo matándolo de un cañonazo intenta mostrar a un individuo que maneja el poder con rasgos de locura, sadismo o desviaciones mentales.

Lo más grave, sin embargo, es que eso nunca ocurrió: el ministro apareció ayer en la televisión de su país en una entrevista. Todo normal.

Pero las agencias, en lugar de rectificar o pedir disculpas a sus audiencias, se quedan en profundo silencio (quizás porque se trata de Corea del Norte, enemigo de Estados Unidos, y nadie los condenará por la mentira).

Y no lo harán, tampoco, porque tienen el mejor pretexto: “el secretismo no permite conocer con precisión los alcances de la política represiva del Gobierno”, según publicó este viernes 15 un diario local.

Claro que no es posible desconocer que el mandatario de Corea del Norte es un dictador que heredó el poder de su padre, quien a su vez recogió el “legado” de su abuelo.

Pero ese problema, cuya esencia merece una condena por la falta de elecciones democráticas, por el control absoluto de un frágil institucionalidad que camina de la mano dura del mandatario Kim Jong-Un y por el oscurantismo que dicen -ni de esto tenemos certeza- se cierne sobre el país en todo ámbito, desde lo político hasta lo mediático, desde la falta de libertades individuales hasta las prohibiciones colectivas más insólitas, no justifica de ningún modo crear noticias con fines ideológicos o, dicho de otra manera, para realizar una lobotomía planetaria.

¿Cuánto de verdad y cuánto de mentira existe en todo lo que las agencias y la gran prensa occidental nos cuenta sobre Corea del Norte? ¿No seremos víctimas del mismo truco que durante medio siglo se usó contra Cuba, informando, por ejemplo, con reiterada obsesión, sobre la muerte de Fidel Castro (quien sigue absolutamente vivo y lúcido)?

Puede ser que exista mucha mitología y fábula en las ejecuciones disparatadas que se le atribuyen al dictador, por ejemplo un fusilamiento, frente a docenas de testigos, al tío de Kim. Los medios pro-occidentales afirman, incluso, que en sus “purgas” ideológicas asesina en público a quienes lo traicionan con armas antiaéreas, misiles, morteros y lanzallamas…

Un análisis del portal The Daily Beast, sin embargo, afirma que “muchas de las más increíbles ejecuciones que se le atribuyen a Kim han resultado falsas”.

Y pese a que la agencia surcoreana de Inteligencia -aliada de los Estados Unidos- ha dicho que “no ha podido verificar” su propia información (fue la fuente original de la descabellada noticia), medios como CNN, FOX News y otros la han dado como cierta.

La lucha política, incluso en los medios y en los conflictos diplomáticos, debe ser limpia. 

Con armas nobles.

Con hechos verificables y comprobables.

Pero no la es.

Y he aquí una muestra: las agencias dejan ver toda su mezquindad y su servilismo falaz a las líneas matrices del belicismo y el expansionismo de Washington y Tel Aviv.

Lección número uno del periodismo: ninguna noticia es inocente.