Etiquetas

, , , , , , ,

foto Kyle Thompson

En un mismo fin de semana, las noticias del mundo nos trajeron dos hechos dolorosos: la tortura y muerte de un niño palestino, incinerado por judíos fanáticos, y el asesinato en el D.F. al fotoperiodista mexicano Rubén Espinosa, de la revista Proceso.

Son dos hechos aislados pero, al mismo tiempo, dos hechos con el mismo significado, porque a pesar de su lejanía (uno en Medio Oriente, otro en América Latina), muestran que cada vez más el ser humano pretende que la agresión mortal, la desaparición del otro, es la solución a sus problemas, conflictos, fobias, desacuerdos y odios.

La pobre reacción social de esta ocasión trajo a la memoria lo que pasó el 7 de enero de este año: dos enmascarados con rifles de asalto ingresaron a la Redacción del semanario satírico francés “Charlie Hebdo”. Mataron a 11 personas (entre ellas, cinco caricaturistas antimusulmanes), hirieron a otras 11 y acribillaron a un policía.

Cuatro días después, unas dos millones de personas, entre ellas más de 40 líderes mundiales, marcharon por las calles de París e hicieron famosa la frase “Yo soy Charlie Ebdo”.

En distintos continentes, mucha  gente se apropió del dolor. No hubo ideologías o partidos o tendencias. “Yo soy Charlie Ebdo” fue una forma de decir “yo defiendo la libertad de expresión”.

Pero nada de eso ocurrió con el niño asesinado en Palestina. ¿Tanto nos hemos acostumbrado a los crímenes de Estado o a las masacres israelíes a nuestros desvalidos hermanos?

Tampoco sucedió nada con el crimen al fotorreportero. Nadie o casi nadie ha vestido una  camiseta que dijera “Yo soy Rubén Espinosa”. Nadie ha organizado una marcha de millones de personas para expresar su rechazo a los repetidos crímenes de Estado o asesinatos ideológicos contra los periodistas mexicanos.

En el Ecuador, pocos han expresado su pesar. ¿Ya no les sorprende tanta muerte de reporteros? ¿Creen que no hay nada que hacer contra el narcopoder político y mediático que gobierna el sufrido país latinoamericano?

La indolencia es el paso previo a la impunidad. Y al miedo. Y al silencio infinito.

__________________________

Fotografía de Kyle Thompson