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foto Carolina P.

Durante la emisión del concurso Ecuador Tiene Talento, cuarta temporada (ETT4), a través de la cadena Ecuavisa el pasado 20 de setiembre, Carolina P. (en la foto superior) mostró su talento con una voz excepcional.

¿No se trata de eso el programa o es una propuesta demagógica y populista de la estación televisora para lograr concursantes y ganar rating?

Porque sucedió que en el caso de Carolina P., de 16 años, en lugar de ser valorada por su calidad artística fue duramente cuestionada al decir que no cree en Dios.

Quien la ofendió y se burló de Carolina fue una “jueza” cuyos conocimientos de Teología deben ser nulos y sus valores de respeto a quien piensa diferente son tan pobres que ni siquiera ha leído la Constitución al cometer una grave discriminación por creencias religiosas.

Con ejemplos como estos, siempre me parecerá un absurdo que los medios de comunicación que más abusos cometen en sus programas, espacios o contenidos periodísticos sean los que más combaten a los organismos de control creados a partir de la vigencia de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC), aprobada por la Asamblea Nacional hace dos años y medio.

Lo que ocurrió con el canal Ecuavisa y su programa “Ecuador Tiene Talento” es un síntoma grave de que incluso por sobre una LOC que ese tipo de canales privados tanto repugnan, se siguen cometiendo graves violaciones a la dignidad del ser humano.

Si tanto les molesta la LOC, ¿por qué no la dejan a un lado, sumida en la inutilidad, respetando todos los principios éticos, legales y morales, incluso sus propios códigos deontológicos? Son como una persona que odia la Ley de Tránsito y el COIP y que, sin embargo, conduce su automóvil en estado de ebriedad, ocasiona un grave accidente, se va a la cárcel y se declara en resistencia o declara al juez que estuvo borracho y atropelló a tres personas porque rechaza la Ley.

¿Por qué atentan contra los principios básicos del respeto a las personas, contradiciendo incluso sus propias normativas internas, y provocan que los organismos de control adviertan, amonesten, sancionen o multen?

¿Eso quisiera decir que si no existiera la LOC serían mucho más numerosos y quedarían impunes los atentados en contra del pudor, del pensamiento ajeno o de los derechos de las audiencias?

Según los contradictores de la LOC, “la mejor ley es la que no existe”, pero eso habría que demostrarlo el día en que no se la necesite en el Ecuador porque gracias a los ciudadanos mediáticos, que exigen calidad y dignidad, tendremos medios con una conducta ética e impecable.

Mientras tanto, la LOC estará vigente porque ya que la prensa no entiende lo que hace mal, la reglamentación vigente debe desnudar la podredumbre de contenidos de lo que los analistas europeos suelen llamar “televisión basura”.

Esta semana se informó que, un mes y medio después del escándalo que provocó la “jueza teóloga”, Ecuavisa la ha dejado sin trabajo.

Pero eso no resuelve nada.

Si Ecuavisa fuera autocrítica, tendría, al menos, la decencia de sacar del aire un burdo espacio de  farándula populista.