Etiquetas

, , , , , , , , , , , , ,

foto Teleamazonas

Esta imagen muestra a una parte de la Sala de Redacción de Teleamazonas  en el año 1989, antes de que nos botaran por luchar cuatro años contra el tirano y criminal León Febres Cordero (84-88) y por no hacerle la venia a Rodrigo Borja (88-92), el sucesor y el culpable de mantener el aparato represivo de LFC.

Rodrigo Borja, en el mismo idilio que mantuvo LFC con los medios de información, armá un tremento show donde derrocó el edificio del centro de torturas del Servicio de Investigación Criminal, SIC, pero mantuvo la estructura secreta de “inteligencia antisubversiva” de las FFAA.

Por eso al poeta y amigo Gustavo Garzón, que estuvo preso injustamente un año sin tener relación con lo que se le acusaba, lo secuestraron, desaparecieron y mataron en 1990 los milicos que ahora estaban al servicio de Borja, donde su secretario Gonzalo Ortiz no hizo nada cuando nos humillaron los Granda Centeno, dueños de Teleamazonas.

Por eso esa “inteligencia militar “nos persiguió, anenazó e intentó amedrentarnos. Porque nunca dejamos de informar lo que pasaba con la lucha entre el Estado represor (Hurtado, LFC y Borja) contra el grupo Alfaro Vive Carajo (AVC).

En la imagen de arriba falta mi hermano Carlos Medina, con quien luchamos desde adentro contra el Estado terrorista de aquel tiempo, con quien compartimos coberturas de riesgo, con quien compartimos el alzamiento del general Frank Vargas Pazzos -quien hizo creer al país que su capricho personal era una sublevación política y militar-, con quien entrevistamos dos horas al comandante Fidel Castro y cuya difusión nos costó que nos sacaran a patadas del “lindo canal”.

Era otra la televisión de ese tiempo.

Nunca nos importó que nos persiguieran. Nunca nos quejamos a nadie, ni aquí ni en el exterior. Nunca nos hicimos las víctimas, pese a las amenazas de muerte de los que cuidaban con metralletas la seguridad de Febres Cordero, entre ellos el inolvidable Renán Borbúa, primo de otro nefasto mandatario como Lucio Gutiérrez.

Con periodistas que nos jugábamos la vida en cada cobertura, porque cada cobertura relacionada con LFC era peligrosa, de riesgo, susceptible de censura por parte de los patrones y dueños de los medios y susceptible de que recibas una llamada o una carta (aún no había correo electrónico) en la que te amenazan de muerte.

Mucha gente de izquierda, en aquel entonces, no entendió ni hasta ahora entiende que sí es posible hacer periodismo de calidad y periodismo de militancia y periodismo de izquierda en un canal cuyo propietario era, entonces, uno de los hombres más acaudalados del Ecuador. Pero lo hicimos, dándonos modos y buscando formas sutiles de lenguaje escrito y televisivo para mostrar lo que ningún otro canal -como Ecuavisa y los otros, todos sometidos a los designios del aparato de LFC-.

Sí. Era otra forma de hacer televisión, no sofisticada como la de ahora, pero llena de contenidos pensados, reflexionados, conscientes, ideológicos.

Mi homenaje a los compañeros que aparecen en la foto: Edison Sánchez (quien nos la proprocionó vía Facebook), Julio Litardo, Iván Cóndor, Isabel Paz y Miño, Ernesto Vaca, Medardo Quimbiulco, Nieves León, Nancy Mencías, Kléber Recalde (+), José Valencia, Antonio Freitas, Nancy Luna, Negro Carrera (el único que se jubilará en Teleamazonas), Edison Sánchez, Jaime de la Rosa, Nacho Castro, Verónica Rosero, Cristina Ávila, Calos Iván Yánez, Jorge Bastidas, Vicky Solís, Juanito Zambrano… ¿Olvido a alguien?

No conozco el destino ni profesional ni ideológico de cada uno de ellos. Quizás hoy unos somos coidearios y, otros, “enemigos”·

Pero sí sé que en aquellos tiempos el trabajo nos hacía felices. Porque llegaba a la gente. Porque educaba. Porque impactaba. Porque era el único noticiero que nunca se dejó someter por el poder, ni el político ni el económico.

Era otra forma de hacer televisión, que ya no hay.

Porque si la televisión privada en estos años se convirtió en actor político, también lo hicieron los canales creados por el Gobierno y los incautados, pese a que, de forma absurda, se conservan en esos canales a los mismos directores y jefes que un tiempo defendían a los Isaías, que pusieron sus medios a favor de Álvaro Noboa y que ahora son más papistas que el Papa con la Revolución Ciudadana. Ellos saben quiénes son. Perfectamente.

Esa televisión que hicimos nosotros, peleando cada palabra y cada tema desde adentro, jugándonos el puesto cada día, ya no existe ni en los canales privados ni en los mal llamados públicos, que en realidad son progubernamentales.

Ya no hay televisión nacional en el país.

Con todo lo que quiere decir y significa la palabra “nacional”: compromiso y actitud por el país, no por los cargos ni los sueldos ni las jerarquías ni el silencio ni el cruzar los dedos para que nadie se acuerde quiénes estaban y quiénes siguen desde entonces al mando de la información en TC Televisión y Gama TV, entre muchos otros medios.