foto lobo sopla

El lobo sopla y sopla y sopla y cae la casa de los tres chanchitos.

Así de fácil le ha resultado al presidente argentino Mauricio Macri derribar la Ley de Medios aprobada durante el largo periodo Kirchner.

El lobo sopla de nuevo y echa abajo toda la arquitectura jurídica y constitucional para devolver los favores a los grandes medios de información como Clarín o La Nación.

Empiezan los despidos en el sector público, se abren las importaciones, se devalúa la moneda, los pobres y la clase media pierden su poder adquisitivo, se reprime violentamente a quienes salen a las calles y se privatiza la cultura. “Ese es parte del libreto de los gobiernos de la derecha”.

Macri lo ha hecho en menos de un mes: dar al neoliberalismo argentino la tranquilidad que no tuvo en los últimos años.

Pero, si el lobo sopla y la casa cae, ¿no será que la construcción tenía cimientos y columnas demasiado frágiles?

En el Ecuador, para aterrizar mejor, la incautación de los medios de los exbanqueros Isaías en 2008 ya tiene siete años y esos medios (prensa escrita, radiodifusoras, servicio de televisión por cable y tres canales de televisión) no han logrado la calidad, el impacto, la excelencia.

Y, mientras eso ocurre, los canales de TV privados mantienen su poder, cobertura, influencia en el público, aunque las redes sociales y el propio presidente Correa los golpeen, desmientan, resten su crebilidad.

La Ley de Comunicación faculta a los organismos de control a sancionarlos y ponerlos contra la pared.

Pero no veo, por ejemplo, que GamaTV o TC logren ser fuertes en información.

No veo un Consejo de Regulación (Cordicom) efectivo y, más bien, este momento preocupa su problema de acefalía en la presidencia y la excesiva movilidad de los vocales.

Veo una Ley con vacíos.

Y percibo que las cosas no están cambiando a fondo en ese estratégico sector.

El trabajo por la cultura es escaso. Los ministros no parece que hayan hecho ni que estuvieran haciendo su trabajo.

¿Qué pasa con la Ley de Cultura?

¿Y una ley que permita abaratar los libros importados?

Toda esta fragilidad es peligrosa: si los ciudadanos no insisten en demandar una autocrítica, una depuración, una expulsión de los oportunistas y una verdadera meritocracia en el movimiento que gobierna, al Ecuador también podría llegar un lobo el 2017. No nos  confiemos.

Y, si  llega, soplará, soplará, soplará y tumbará la casa.

¿No será urgente reforzarla?

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