fotografía La Unidad

“La Unidad” nació muerta una triste mañana semisoleada en la ciudad austral de Cuenca.

¿Muerta? ¿Por qué?

Porque nació luego de un difícil parto en el que muchos de los que estaban en primera, segunda y tercera fila jamás han creído justamente en muchos de los que estaban en primera, segunda y tercera fila.

¿Se imaginan lo que significa que los Lucios se den la mano y se dejen tomar fotografías con los dirigentes indígenas como Marcelino Chumpi o Mónica Chuji?

¿No fueron ellos, los miembros de la Conaie, los que sacaron del poder a Gutiérrez y sus secuaces? ¿O volvimos a la época anterior en la que se unieron los Lucios cuando fungían de patriotas y junto a los indígenas ayudaron a los ciudadanos a derrocar a Jamil Mahuad?

Hace unos años conversé informalmente con el prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, y aunque no tengo la grabación –no fue entrevista sino un diálogo en un almuerzo con periodistas en Guayaquil- y de lo que decía y opinaba deduje que era el más marxista de los marxistas.

¿Qué hace ahora Carrasco abrazado y susurrando con el menos marxista de los menos marxistas, Jaime Nebot Saadi, en una reunión donde el prefecto trató de posicionar el nombre de su movimiento, poco original al bautizarlo como “Podemos”, igual al que el que actúa en España (pero de izquierda)?

Y en la mitad de Carrasco y Nebot, ¿qué hace el exasambleísta de PAIS César Rodríguez? ¿También es del Podemos criollo o es el enlace del Podemos pueblerino con el Partido Socialcristiano alias Madera de Guerrero?

¿Qué decir del pendular Ramiro González, que de íntimo amigo y el más respetuoso servidor del presidente Rafael Correa ahora integra las filas de un grupo que no pudo elegir mejor nombre que “La Unidad”, cuando todos sabemos que lo más probable es que cada cual verá sus conveniencias el día que llegue el momento de lanzar candidaturas únicas con el objetivo de que “La Unidad” siga la estrategia de la MUD venezolana, de ganar la mayoría en la Asamblea para atar de manos y pies al mandatario contrario?

¿Qué es la MUD venezolana? “La Unidad” ecuatoriana. En Caracas, la mezcla de ideologías, posiciones y visiones de futuro son tan disímiles que su único acuerdo es el odio al presidente Nicolás Maduro y su deseo de que Venezuela vuelva a ser el paraíso petrolero capitalista del cual medraron muchos de los hoy asambleístas de la MUD?

Entonces, ¿“la Unidad” tiene ideología o se han juntado todos los que fueron y ya no son o quisieron ser y no los dejaron o, como en el caso del banquero que dice que algún día será Presidente (¿de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador o de qué?) no entienden la fórmula del éxito de Correa?

Alguien tuiteaba que los une el odio al Primer Mandatario. Yo no lo creo. Los une dos cosas: a unos la nostalgia por el poder (ese poder nacional que se manejaba desde el despacho municipal de León Febres Cordero) y a otros el apetito de poder.

No es cuestión de odios o de amores. Es cuestión de poder.

El banquero portavoz de Ecuavisa, a quien los entrevistadores nunca le hacen preguntas al menos que sea para ayudarle a que desarrolle, como un auto con el carburador obstruido, aparece ahora diciendo que él jamás se sentará en la misma mesa de González, porque este y su movimiento Avanza, partido que construyó gracias a que al mismo tiempo creó el lema “El IESS avanza”, aprobó la Ley de Comunicación.

Y que Carrasco representa apenas el “0,2%” de los ecuatorianos.

¿Una estrategia para reposicionarse en el imaginario nacional y aparecer como democráticos, frontales, tolerantes y deliberantes a pesar de sus supuestas diferencias?

Más ducho, el tácito jefe de “la Unidad” no habla contra nadie (seguro por consejo del asesor Jaime Durán, el mismo que hace poco hizo triunfar al excolaborador de las dictaduras militares argentinas, Mauricio Macri).

El Alcalde de la ciudad más grande y más inundada del país dice que hay que construir un proyecto de paz, de trabajo, de desarrollo. ¿Igual al que ellos construyeron cuando hablaban de “Pan, techo y empleo en el nefasto periodo presidencial 1984-1988?”.

¿Igual al que ellos han levantado en Guayaquil controlando el Municipio durante más de veinte años seguidos y logrando que Guayaquil ya no sea uno sino dos: el pobre que vive en Guayaquil y el rico que vive en Samborondón?

“La Unidad” nació muerta, pero podría resucitar. Veamos por qué.

Porque les resultará imposible juntar en una sola lista y en un solo candidato a indígenas radicales, conservadores convencidos, bailarines pragmáticos, excomandantes militares con “saudade”, alcaldes que no pueden ni con sus propias ciudades y que obedecen con miedo al feroz asambleísta ex MPD y hoy “avancista”, antimineros que no presentan alternativas a la baja del petróleo, banqueros frustrados que ahora critican las leyes pero que cuando fueron gobernadores proclamaban que “La ley es la ley”.

Porque anunciaron que coordinarán acciones frente a las elecciones del 2017: una, la “convergencia legislativa”; dos, “la derogatoria de las enmiendas constitucionales aprobadas en diciembre del 2015 y la Ley de Comunicación”.

¿Por qué les importa tanto la Ley de Comunicación? ¿La gran prensa ya tiene una estrategia conjunta con ellos?

Guillermo Lasso criticó la presencia de Ramiro González, director de Avanza, mientras que Carrasco dijo de Lasso que fue uno de los responsables del feriado bancario de 1999.

 MILAGRO DE FE Y NEGLIGENCIA HISTÓRICA

Pero, ¿y si por esos milagros de fe logran convencerse a sí mismos que deben ceder sus posiciones personales en función de derrotar a PAIS?

¿Si su desesperación por echar  abajo el proyecto de cambio lograra que armasen una sola lista para asambleístas con el candidato presidencial menos antipático?

¿Si la gran prensa logra cohesionar un discurso creíble y levantar un tablado de presunta investigación sobre supuestas o reales irregularidades?

¿Si todos los poderes fácticos se unen para crear escenarios apocalípticos en contra de PAIS?

Si eso sucede, AP debería estar más sólida, más clara, más firme y más cohesionada que nunca.

Si eso sucede, AP tendría que dejar de creer en su propia ilusión de que hoy existen medios públicos y permitir que los haya de verdad, con un manejo democrático, solvencia, pluralismo y credibilidad.

Si eso sucede, AP tendría que dar un paso al costado o promover, mediante el hoy descabezado y desarticulado Cordicom, la creación desde la gente, no desde los expertos, de medios ciudadanos que expresen libremente lo que los ciudadanos quieran expresar desde su más amplia capacidad de crítica y vivencia cotidiana.

AP debe resolver sus problemas internos, cada vez más evidentes, y abrir a todos los ciudadanos de a pie la posibilidad de debatir y proponer el Ecuador que se quiere para el futuro.

Insistimos, aunque digan que ladramos contra un eco y aunque nos bloqueen en redes sociales por criticar desde la racionalidad y la preocupación- que AP debe entrar en un riguroso proceso de autocrítica interna, una implacable depuración de los malos elementos y una estructura donde la meritocracia sea real, sin amiguismos ni grupos ni trincas. Una meritocracia que integre el mejor gobierno posible para el mejor Ecuador posible.

“La Unidad” pretende hacernos creer que el 2017 puede retomar el poder, o al menos una parte de él, con desechos políticos de la historia.

Si eso llegara a suceder, será AP la única responsable en la medida que no cambie, en la medida que se vuelva contrarrevolucionaria por no profundizar la revolución.

¿Dejarse quitar el poder por errores estratégicos de planificación a largo plazo?

Los ciudadanos de a pie, la gente buena y solidaria, no perdonarían tamaña negligencia histórica.

 

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