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Los militares ecuatorianos deben entender que ya se acabaron los tantos años que gobernaron desde las sombras.

Que ya se acabaron sus complots con los más recalcitrantes de la derecha para poner en Carondelet a quien a les dé la gana con el fin de manipularlo en beneficio de sus intereses.

Que no son deliberantes sino obedientes.

Que no aceptamos las doctrinas que manejan desde la Escuela de las Américas, fanatizados contra la izquierda y dispuestos a sostener al fascismo, a la derecha y a la oligarquía.

Que no aceptamos golpistas solapados ni aprendices de Pinochet.

Que recordamos con indignación todo lo que hicieron en los años 70 y 80 contra la paz interna en toda América del Sur, matando, torturando y desapareciendo a miles de militantes y personas inocentes y robando y secuestrando niños.

Que rechazamos su presencia en la apertura del primer juicio en el Ecuador por crimen de lesa humanidad, presencia que significaba su respaldo a esos actos criminales contra miembros de AVC.

Que sepan que no los necesitamos sino como simples policías, porque la única amenaza externa que tenemos, los Eatados Unidos, son sus cómplices.

Que se saquen de la cabeza la táctica del golpe blando, emanada desde la CIA y el gobierno de Estados Unidos.

Que sepan que nunca volverán al poder, aunque comploten con la gran prensa.
Que disfruten de sus pensiones jubilares de 5000 dólares promedio, como si fueran una casta superior.

¿Y los maestros, los médicos públicos, los periodistas, las amas de casa, los jornaleros del campo y la ciudad? ¿Por que no tienen esas jubilaciones?

Recuerden que hace rato, por apoyar los crímenes de lesa humanidad y las torturas, debieron irse. Ahí el Presidente se equivocó y les perdonó la vida.

Pero esta vez ya abusaron de su poder, el de las armas y las tropas y los militares retirados.

¿Querían tumbar al Presidente e interrumpir el proceso revolucionario? Se equivocaron.

No les resultó ni el malintencionado titular de diario El Comercio: “Alto mando destituido por defender fondos del ISSFA”, medio de comunicación opositor al que, incomprensiblemente, el Gobierno le concede dos frecuencias para que tenga sus propios canales de televisión.

Tampoco les resultará los “llamados a la unidad militar”, hechos por politiqueros de segunda. Si ellos tienen soldados con armas, nosotros tenemos soldados civiles con la decisión de no permitirles los abusos e imposiciones a los que estaban acostumbrados.

Recuerden, militares y políticos oportunistas: aunque ustedes tengan las armas, los ciudadanos estamos alertas, vivos, despiertos, listos, dispuestos a defender la democracia contra todo desleal y contra todo aventurero golpista.